En busca de Gabo: Silvana Paternostro

Nunca antes una frase de Gabriel García Márquez tuvo tanto sentido como ahora, para escribir un libro sobre él. “Me consuela saber que alguna vez la historia oral podría ser mejor que la escrita y, sin saberlo, estemos inventando un nuevo género que le hace falta a la literatura: la ficción de la ficción”, escribió en Vivir para contarla en 2002.

Durante los últimos diez años, la periodista Silvana Paternostro decía a sus entrevistados y a quién fuera, que llevaba tiempo “acechando” a Gabriel García Márquez.  Una búsqueda que incluso representó un desencuentro con él. Le dedicó más tiempo entender a este ícono del periodismo narrativo y del boom latinoamericano, que a cualquier otra persona. Empezó a armar una historia oral en 2001 sobre quién era ese personaje hoy icónico, entrevistando a quienes lo conocieron, amigos, detractores y hasta parientes lejanos. Armó una suerte de rompecabezas, no de ese personaje público ganador de un premio Nobel de Literatura, sino de la persona de carne y hueso que estuvo detrás del escaparate. Una galería de voces, veinticuatro cintas grabadas entre Barranquilla, Cartagena, Bogotá y la Ciudad de México, que terminaron en un primer texto que publicó en The Paris Review.

Pero Paternostro se quedó con ganas de más. Tenía suficiente material para armar un libro. Hoy ese proyecto es una realidad. Soledad & compañía. Un retrato compartido de Gabriel García Márquez (Debate, 2014) es un boleto de entrada a una fiesta en la que todos hablan, gritan y opinan. Un libro que recuerda a ese género periodístico que puso de moda George Plimpton, con voces interpuestas a las que se les deja hablar. Es la gran lección que Paternostro le aprendió a “Gabo” en 1995, en un taller de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano: salir a buscar buenas historias y contarlas bien. Descubrió cosas valiosísimas: la gran contadora de historias que fue su abuela y siempre creyó que era algo congénito y hereditario; el padre que pensó que su hijo era un genio y tenía dos cerebros;  “Gabito” que se vestía con extravagancia, nunca usaba calcetines y se le veía con guayabera; el que se llevaba muy bien con los taxistas y frecuentaba los bares de la Calle del Crimen en Barranquilla; o el reportero de El Espectador, que andaba despeinado y con bolsas debajo de los ojos.

Aquí están las voces del fotógrafo Enrique Scopell, quien le contó todo a García Márquez sobre las peleas de gallos que terminaron en El coronel no tiene quien le escriba; María Luisa Elío, directora de cine española a quien le dedicó Cien años de soledad; Santiago Mutis, hijo de Álvaro Mutis, uno de los más cercanos amigos de Gabo, entre muchos otros más.

“La gente fue generosa con sus recuerdos. En Barranquilla hablé con sus vecinos de Aracataca (el modelo para Macondo, el pueblo de Cien años de soledad), donde él nació y vivió con sus abuelos varios años; y con sus amigos de Sucre (el lugar donde ocurrió el asesinato de Crónica de una muerte anunciada), a donde se mudó a los 13 años”, escribió en el artículo publicado en The Paris Review en 2000.

Esta es la historia de un muchacho de provincia que se propuso ser escritor hasta convertirse en uno de los autores más leídos, admirados e idolatrados; un gran ejercicio que hace de la conversación, un oficio periodístico.

Soledad & compañía. Un retrato compartido de Gabriel García Márquez
Silvana Paternostro
Debate, 2014

 

Fuente:http://www.gatopardo.com/EstilosHomeGP.php?Id=1028

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s