Leer para llegar al fondo

Nuevo año, nueva vida. La de Mark Zuckerberg y la de decenas de miles de sus seguidores promete ser apasionante. El fundador de Facebook ha descubierto la riqueza y el placer de leer y ha decidido sumergirse durante 2015 en un libro nuevo cada dos semanas. Así que el pasado 3 de enero abrió un club de lectura en Facebook y ya se han apuntado más de 170.000 amigos para comentar y debatir cuanto vayan encontrando en las páginas de esos viejos utensilios que recogen el desafío de conocer y el arte de la palabra. “He encontrado que leer libros es intelectualmente muy satisfactorio”, ha explicado Zuckerberg. “Los libros te permiten explorar con mayor profundidad los temas frente a la mayoría de los medios actuales”.

Tiene razón. Las nuevas tecnologías han derribado fronteras, han abierto nuevos caminos, han conectado a personas que habitan en los lugares más alejados, han facilitado cultivar complicidades y han propiciado que, incluso, se lea mucho más que en épocas anteriores. Pero por lo general se lee rápido, se recorren en un periquete centenares de minúsculos mensajes y de fugaces titulares o consignas o noticias. De un lado a otro, sin parar, y a un ritmo vertiginoso.

Sumergirse en un libro es otra cosa. Exige otros hábitos, otra manera de entender el tiempo. Frente a la fascinante velocidad de la instantaneidad, la seductora lentitud de ir avanzando, poco a poco, en los matices de cada historia, en los recovecos de los asuntos, ir levantando las distintas capas que se superponen en cada tema, aprender a saborear los hallazgos de cada investigación o las habilidades de cada escritor.

Mark Zuckerberg es amigo de hacerse propósitos, y de cumplirlos. El año pasado decidió aprender chino mandarín y en otoño dio la sorpresa de dar una entrevista en ese idioma. El primer libro que ha elegido para hacer boca es El fin del poder, de Moisés Naím —que se ha agotado ya en Amazon y en la cadena de librerías Barnes&Noble—. Se trata de una reflexión sobre la naturaleza del poder en nuestros días: inasible, cambiante, frágil, cada vez más difícil de ejercer. En su desafío de leer libros en 2015, Zuckerberg está implicando a mucha gente. Habrá que ver su poder de mantener un reto que merece la pena.

Fuente: El País, Enero 2015.

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