¨Pureza¨, de Jonathan Franzen

 

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En un pasaje muy gracioso de “Pureza”, su nueva y dinámica novela, Jonathan Franzen retrata de manera divertida a un escritor que lucha por escribir un libro “que le aseguraría un lugar en el canon moderno estadounidense”. “En alguna época”, piensa este escritor llamado Charles, “bastaba con escribir ‘El sonido y la furia’ o ‘Fiesta’. Pero ahora la grandeza es esencial. El grosor, la extensión”.

Franzen es famoso por ser el autor de dos grandes novelas, “Las correcciones” y “Libertad”, que ofrecieron a sus lectores unos lentes con visión panorámica para observar la vida de la clase media estadounidense durante el cambio de siglo. También ayudaron a consolidar su reputación como uno de los escritores más talentosos de su generación.

Su obra más reciente, “Pureza” (publicada en español en octubre de 2015 por Salamandra) también es grande en cuanto al grosor y la extensión, pero es menos panorámica en sus ambiciones. Aunque su fascinante argumento, que avanza con un pie en el acelerador, pasa por la caída del Muro de Berlín, los archivos robados de la Stasi y un misil termonuclear extraviado en Texas, la novela se enfoca más en las historias de sus personajes principales: Pip, una joven californiana que está buscando a su padre y una figura parecida a Julian Assange, un hombre ansioso por hacer que Pip trabaje para él en Sudamérica.

Los intentos de estas personas por descubrir sus identidades y llegar a un acuerdo con el enredado caos de sus vidas constituyen la médula de la novela más ágil, menos cohibida y más íntima de Franzen hasta ahora. También habían familias disfuncionales en “Las correcciones” y “Libertad”, pero esas obras se abrían hacia el exterior para intentar capturar el tenor de la época: los avariciosos noventa y los furiosos años polarizados de George W. Bush.

Las historias de “Pureza,” a la larga, se cierran con agresividad pero se abren hacia el interior. Escarban en sus psiques y enfatizan lo que parece ser la determinación de Franzen, como lo hizo en “Libertad” de crear personajes capaces de cambiar, tal vez incluso de trascender, y así permitirse sentir por ellos algo parecido a la compasión.

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Hay muchos personajes agraviados en “Pureza” con rasgos nocivos muy parecidos a los de los primeros libros de Franzen: sienten una furia descomunal y son presa de una envidia profunda, además de emanar narcisismo y autocompasión. Las primeras páginas de la novela, donde se presenta a Purity (o Pip, como se hace llamar), sugieren depresivamente que nos quedaremos con la heroína “sarcástica y bobita” que saca a relucir la condescendencia y las peores proclividades de su creador.
No queda claro si el autor tiene la intención de que Pip sea tan odiosa al principio, quizás a manera de subvertir los temas del clásico Bildungsroman o como un acto de autosátira. Tal vez sólo está buscando el equilibrio al depender de las viejas configuraciones del sarcasmo, antes de encontrar una marca nueva y convincente.

Por suerte para el lector, el libro retoma rápidamente velocidad y matices; Pip y los otros personajes principales en breve aparecen como personas complicadas que capturan nuestra atención. Pip, quien se siente sofocada por su madre necesitada y reclusa, y que se tambalea a causa de un humillante encuentro sexual, parte, como Telémaco, en busca de su padre, misterioso y ausente.

Andreas Wolf, provocador del este de Alemania y seductor de jovencitas que está escapando de las autoridades (por razones decididamente innobles), se transforma en la cabeza de una organización similar a WikiLeaks, con lo que gana notoriedad y fama internacional. Tom Aberant, quien conoció a Andreas años atrás en Alemania y sabe sus peores secretos, usa el dinero del padre adinerado de su esposa; de quien se ha alejado, para comenzar un servicio de investigación periodística.

Mientras tanto, Leila Helou; una reportera ganadora del premio Pulitzer que persigue de manera implacable una gran exclusiva, se encuentra indecisa entre dos hombres: su verdadero amor, Tom, y su esposo discapacitado, Charles, el susodicho escritor que está resuelto a escribir aquel gran libro. Leila protegerá a Pip al hacerla su pupila y también una suerte de hija sustituta.

Franzen entrelaza astutamente estas tramas, usando grandes cucharadas de coincidencia Dickensiana y múltiples giros inesperados para acumular suspenso y entretener. Después del inicio, algo forzado, la novela arranca cuando Franzen escribe con ímpetu y seguridad. A pesar del nombre de Pip y el misterio que rodea su paternidad, “Pureza” utiliza a Dickens y a “Grandes esperanzas” como un punto de referencia sólo en la medida en que invoca un abanico de clásicos.

El recuento emocionalmente tangible del miserable matrimonio de Tom y su divorcio de una mujer tempestuosa llamada Anabel recuerda al “Herzog” de Bellow, mientras que las cáusticas descripciones de la danza existencial de Andreas con el sexo y la muerte, podría llegar a parecer como si Dostoievski se vertiera a través de un filtro estadounidense.

Ese tipo de pasajes jamás se sienten poco originales o artificialmente posmodernos porque todas las influencias o modelos que Franzen ha digerido se asimilan rápidamente mediante su voz. En “Pureza” demuestra la facilidad con que evoca mundos enteros mediante un par de golpes en el teclado: ya sea en la jungla boliviana donde Andreas se esconde, poblada con “aves del Dr. Seuss, pavas gigantes que trepan árboles frutales” o San Francisco, donde la niebla se derrama desde las colinas como “algo que veías venir”, una “temporada en continuo movimiento”.

En vez de insistir en el tema de la pureza (como en los peligros de la certidumbre política, el absolutismo moral o la castidad emocional), Franzen permite que éste crezca orgánicamente a partir de una infinidad de tramas. Y en vez de ser condescendiente con sus personajes, como a veces lo ha hecho en el pasado, demuestra una aguda habilidad para retratarlos desde el interior, cuando luchan contra un cúmulo de emociones: más parecen agentes libres quienes, por lo menos tienen un poco de voz y voto en la elección de sus destinos, que víctimas Freudianas cuyos rumbos ya se han determinado mediante los disfuncionales pasados de sus familias. Lucen más como personas con una gama de sentimientos contradictorios y variados, que como peones en un brutal juego Darwiniano respondiendo de manera automática a los infortunios, con amargura y rabia.

Al hacer esto, Franzen añadió una nueva octava a su voz. De hecho, es probable que los lectores a quienes sus primeras obras les parecieron misantrópicas, llenas de bilis y rencor, aprecien en esta novela la habilidad con la que no sólo satiriza los impulsos humanos más oscuros y nimios, sino también captura los anhelos de sus personajes por relacionarse y empezar de nuevo… y por reconocer la posibilidad de esas esperanzas.

Jonathan Franzen 

(1959/08/17 – Unknown) Escritor estadounidense

Nació el 17 de agosto de 1959 en Western Springs, Illinois, aunque se crió en Webster Groves, un suburbio de Saint Louis, Estado de Missouri.

Hijo de madre estadounidense y padre sueco. Gente modesta que, sin ser muy educada, veía la educación como una herramienta de ascenso social, y siempre transmitieron a sus hijos la importancia de la lectura.

Cursó estudios en Swarthmore College, Filadelfia, y en Alemania en el Freie Universität de Berlín gracias a una beca. Realizó a sus padres una promesa solemne: si no publicaba su primer libro antes de cumplir los 25, se daría por vencido y estudiaría Derecho. La ciudad veintisiete, su primera novela, se edita en 1988 y fue recibida con buenas críticas. Tenía 29, y llegaba cuatro años tarde al compromiso con sus padres. Recibió el Premio Whiting 1988 a escritores noveles.

Cuatro años después publicó Movimiento Fuerte, que trata sobre una peculiar familia. En 1996 la revista literaria Granta lo incluye entre los 20 mejores jóvenes novelistas estadounidenses. Se hizo famoso con su novela Las correcciones, publicada en 2001, ganadora del National Book Award y que vendió tres millones de ejemplares en todo el mundo hasta 2010. La obra fue seleccionada por el club de lectura de Oprah Winfrey, estuvo en la lista del New York Times de los mejores libros del año, y obtuvo además el premio Salon Book, entre otras distinciones.

Nueve años después lanza, Freedom, calificada de “obra maestra por el Sunday Book Review del New York Times y que fue recibida en Estados Unidos como la primera gran novela norteamericana del siglo XXI. La revista Time le dedicó su portada el 31 de agosto de 2010 con ocasión de su publicación tras 10 años de no aparecer en la portada un escritor estadounidense. La obra explora la vida de un puñado de vidas íntimas cuyo problema, igual que sucedía en Las correcciones, es el eterno conflicto entre lo que quieren y lo que se espera de ellas.

Residente en el Upper East Side de Manhattan, Nueva York y en una casa de Santa Cruz, California. Escribe para la revista The New Yorker.
Obras

Novela

Ciudad veintisiete (The Twenty-Seventh City, 1988)
Movimiento fuerte (Strong Motion, 1992)
Las correcciones (The Corrections, 2001)
Libertad (Freedom, 2010)
Purity (2015)

Ensayo

Cómo estar solo (How to Be Alone, 2002)
Zona templada (The Comfort Zone. Growing up with Charlie Brown, 2004)
Zona fría (The Discomfort Zone, 2006)
Más afuera (Farther Away)

 

EL DECÁLOGO DE FRANZEN

El periodista norteamericano, habló con Diners en el Hay Festival Cartagena 2012 sobre el oficio del escritor, los libros electrónicos, la importancia del silencio y la influencia de las noticias en su vida.

 

Jonathan Franzen en sus palabras

Gilbert Keith Chesterton: El padre Brown

Quien fue G.K. Chesterton:

Gilbert Keith Chesterton; Campden Hill, 1874 – Londres, 1936) Crítico, novelista y poeta inglés, cuya obra de ficción lo califica entre los narradores más brillantes e ingeniosos de la literatura de su lengua. El padre de Chesterton era un agente inmobiliario que envió a su hijo a la prestigiosa St. Paul School y luego a la Slade School of Art; poco después de graduarse se dedicó por completo al periodismo y llegó incluso a editar su propio semanario, G.Ks Weekly.

Desde joven se sintió atraído por el catolicismo, como su amigo el poeta Hilaire Belloc, y en 1922 abandonó el protestantismo en una ceremonia oficiada por su amigo el padre O´Connor, modelo de su detective Brown, un cura católico inventado años antes.

Además de poesía (El caballero salvaje, 1900) y excelentes y agudos estudios literarios (Robert Browning, Dickens o Bernard Shaw, entre 1903 y 1909), este conservador estetizante, similar al mismo Belloc o al gran novelista F. M. Ford, se dedicó a la narrativa detectivesca, con El hombre que fue Jueves, una de sus obras maestras, aparecida en 1908.

A partir de 1911 empezaron las series del padre Brown, inauguradas por El candor del padre Brown, novelas protagonizadas por ese brillante sacerdote-detective que, muy tempranamente traducidas al castellano por A. Reyes, consolidaron su fama. De hecho, Chesterton inventó, como lo haría un poco más tarde T. S. Eliot o E. Waugh, una suerte de nostalgia católica anglosajona que celebraba la jocundia medieval y la vida feudal, por ejemplo, en Chaucer (a quien dedicó un ensayo), mientras que abominaba de la Reforma protestante y, sobre todo, del puritanismo.
Maestro de la ironía y del juego de la paradoja lógica como motor de la narración, polígrafo, excéntrico, orfebre de sentencias de deslumbrante precisión, en su abundantísima obra (más de cien volúmenes) aparecen todos los géneros de la prosa, incluido el tratado de teología divulgativo y de gran poder de persuasión.

Los ya citados relatos del padre Brown siguen la línea de Arthur Conan Doyle, mientras que los dedicados a un investigador sedente, el gordo y plácido Mr. Pond (literalmente “estanque”), inauguraron la tradición de detectives que especulan sobre la conducta humana a través de fuentes indirectas, desde Nero Wolf hasta Bustos Domecq, el policía encarcelado que forjaron Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, dos de los lectores más devotos que Chesterton ha tenido en el siglo XX.

Su trascendencia internacional, al margen de sus excelentes libros de ensayo, se basó en la escritura de novelas y relatos que manifestaban su habilidad en el manejo lingüístico, en el empleo de una comicidad perspicaz, y en la imaginación para la creación de tramas de corte detectivesco, perviviendo en muchas de ellas un carácter crítico y un sentido alegórico. Sus relatos protagonizados por el Padre Brown le otorgaron fama mundial. Este personaje fue creado en base a su amistad con el padre John O’Connor, al que Chesterton conoció a comienzos del siglo XX.

Los ideales vitales de O’Connor causaron una fuerte impresión en el ánimo intelectual de G. K., quien en 1909 había abandonado el bullicio londinense para residir en un lugar más tranquilo como Beaconsfield.
Los títulos de los libros con las peripecias del popular sacerdote detective son “El Candor Del Padre Brown” (1911), “La Sabiduría Del Padre Brown” (1914), “La Incredulidad Del Padre Brown” (1926), “El Secreto Del Padre Brown” (1927) y “El Escándalo Del Padre Brown” (1935).
Chesterton era un lúcido pensador sobre la realidad política y social que le circundaba con defensa de la sencillez de los primigenios valores cristianos, fundando en el año 1911 una publicación con el también escritor británico de origen francés Hilarie Belloc.
Tras la Primera Guerra Mundial se instaló en el distributismo, que demandaba una mejor distribución de la riqueza y la propiedad.
Sus ideas chocaron con otros importantes intelectuales del momento, como H. G. Wells o George Bernard Shaw.
En 1922, el anglicano G. K. Chesterton terminó convirtiéndose al catolicismo, llegando a redactar biografías de San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino.

Obras del autor:

: Defensa Del Desatino
:: Doce Hombres
:: El arte del asesinato
:: El Club De Los Incomprendidos
:: El Club De Los Negocios Raros
:: El dios de los gongs
:: El Funcionario Loco
:: El Hombre Comun
:: El hombre invisible
:: El Hombre Que Fue Jueves
:: El Hombre Que Sabia Demasiado
:: El jardin secreto
:: El Napoleon De Notting Hill
:: El ojo de Apolo
:: El padre brown colección
:: El Poeta y los Lunaticos
:: El Regreso De Don Quijote
:: La Ausencia Del Señor Glass
:: La Colera De Las Rosas
:: La Cruz Azul Y Otros Cuentos
:: La ensalada del coronel Cray
:: La Esfera y la Cruz
:: La Pesadilla
:: La Taberna Errante
:: La Tienda De Los Fantasmas
:: Las Muertes De Los Pendragon
:: Las Paradojas De Mr Pond
:: Lo que está mal en el mundo
:: Los Tres Jinetes Del Apocalipsis
:: Manalive
:: Ortodoxia
:: Padre Brown 01 – El candor del padre Brown
:: Padre Brown 02 – La Sabiduria Del Padre Brown
:: Padre Brown 03 – La Incredulidad Del Padre Brown
:: Padre Brown 04 – El Secreto del Padre Brown
:: Padre Brown 05 – El Escándalo del Padre Brown
:: Padre Brown 06 – Tres Relatos Del Padre Brown
:: Pequeña Historia De Inglaterra
:: Quotes
:: Robert Louis Stevenson
:: San Francisco De Asis
:: The Complete Father Brown
:: Tolstoy
:: Un Trozo De Tiza
:: Una Anecdota Mas Bien Improbable
:: Una Defensa De Las Novelitas De A Penique
:: William Blake y otros temperamentos

 

El candor del Padre Brown, relatos.

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El padre Brown es cura que se ve ejerciendo la profesión de detective (siempre de manera no profesional), cuando un escurridizo y famoso delincuente internacional le roba un bello objeto de plata y piedra preciosas. El cura le sigue y acompaña sin violencia pero de manera cansina, un acoso que acaba por aburrir a cualquiera. Mientras tanto un detective de policía que sigue al famoso delincuente desde el otro lado del atlántico para intentar apresarlo, pero el ladrón es un maestro del disfraz.
Será el padre Brown, con su mente avispada quien ayude a captura al famoso ladrón.

Este es el primer relato de esta serie de doce que, parece ser, fue con la que dio a conocer al mundo a su personaje Gilbert K. Chesterton.

A partir de aquí, el resto de los cuentos son una continuación en el tiempo de las andanzas de nuestro cura, del delincuente Flambeau y del jefe de la policía de París, conocido como “el gran Valentín”.

Lo más interesante no son los relatos en sí, sino ver el comportamiento del padre Brown, como se interesa por denunciar en crimen, pero salvar al criminal, como cobran importancia los pequeños detalles, a los que nadie presta atención a excepción del pequeño cura.

De hecho, el personaje es un ser sin importancia, insignificante, con pinta de cura pueblerino y pudiera parecer que algo ignorante. Pero nada más lejos de la verdad. Quizá el escritor pretende darnos a entender que no podemos menospreciar nada, ni a las personas que puedan parecernos insignificantes, ni los detalles más nimios.

También evolucionan el delincuente y el policía, de tal manera que, a fuerza de convivir unos con otros, la línea que marca la diferencia entre el bien y el mal, no está demasiado definida. El delincuente puede llegar a redimirse y ser el mejor aliado de la justicia y el detective de policía, puede llegar a confundir el sentido de la justicia y aplicarla de manera arbitraria.

Son relatos sencillos, que se leen bien y pueden resultar entretenidos. No están mal, pero no son para tirar cohetes ni grandes alharacas. Desde luego yo no consideraría a Chesterton a la altura de los grandes escritores de novelas policíacas como Christie o Conan Doyle. Me parece casi una blasfemia sugerirlo, pero parece que la historia le da un valor muy parecido.

Como es una edición destinada a jóvenes estudiantes, al final del libro encontramos un apéndice que nos explica la época en que vivió el autor, una pequeña reseña biográfica y una valoración de la obra de Chesterton y en particular de este personaje.

Mi valoración es bastante pobre, no pasa de un aprobado raspadito (dos y medio) que ya sabéis que tengo que redondear.

 

Sus frases celebres:

La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo.

El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.

En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir.

El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.

Admiramos las cosas por motivos, pero las amamos sin motivos.

¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.

Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis.

Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.

Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.

La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta.
Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla.

El periodismo consiste esencialmente en decir ‘lord Jones ha muerto’ a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo.

No hay cínicos, no hay materialistas. Todo hombre es un idealista, sólo que sucede con demasiada frecuencia que tiene un ideal equivocado.

La sumisión a un hombre débil es disciplina. La sumisión a un hombre fuerte es sólo servilismo.

El divorcio es, en el mejor de los casos, un fracaso, y nos interesa mucho más buscar curar su causa que completar sus defectos.

Si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa.

No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para hacer una revolución.

El mundo moderno está lleno de hombres que sostienen dogmas con tanta firmeza, que ni siquiera se dan cuenta de que son dogmas.

La humildad es una virtud tan práctica, que los hombres se figuran que debe ser un vicio.

La imparcialidad es un nombre pomposo para la indiferencia, que es un nombre elegante para la ignorancia.
Más frases sobre: Indiferencia

Aforismos:

— Las falacias no dejan de serlo por estar de moda.

— Las costumbres en general no son egoístas. Los hábitos casi siempre lo son.

— Tener derecho a hacer algo no es lo mismo que estar en lo correcto al hacerlo.

— Concuerdo con el irlandés que dijo que prefiere las profecías post facto.

— Los cuentos detectivescos describen por regla general a seis hombres que discuten sobre cómo es que un hombre ha muerto. Las historias filosóficas modernas describen a seis hombres muertos que discuten sobre cómo es posible que un hombre viva.

— El pasado no es lo que era.

— Por expertos en pobreza no me refiero a los sociólogos, sino a los pobres.

— Hay deseos que son indeseables.

— Ningún ciudadano puede distinguir fácilmente entre un impuesto y una multa, excepto que la última le parece más pequeña.

— Los hombres que realmente creen en sí mismos están, todos, en el manicomio.

— En el momento en que algo nos interesa mucho, el mundo, es decir todos los demás intereses, se torna nuestro enemigo.

— El mal llega pausado, como la enfermedad; el bien presto, como el doctor.

— La imaginación sirve no para hacer común lo extraño, sino para hacer extraño lo común.

— Hay una senda del ojo al corazón que no pasa por el intelecto.

— La literatura es un lujo, la ficción una necesidad.

Conociendo a Joyce Carol Oates

Joyce Carol Oates (Lockport, New York, 16 de junio de 1938) es una novelista, cuentista, autora teatral, editora, y crítica estadounidense. Desde 1978, es profesora de escritura creativa en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).1 También ha escrito bajo los pseudónimos de Rosamond Smith y Lauren Kelly.

Oates nació en Lockport (Nueva York), y creció en el campo, en una granja, asistiendo a la misma pequeña escuela que lo había hecho su madre. Empezó a escribir con una máquina de escribir regalo de su abuela, cuando contaba 14 años de edad. Pronto destacó en los estudios y trabajó en el periódico de su instituto, el Williams ville High School. Obtuvo una beca para la Universidad de Syracuse. Allí ganó su primer galardón literario en un concurso patrocinado por la revista Mademoiselle; tenía diecinueve años de edad. Tras graduarse en 1960, obtuvo un posgrado en la Universidad de Wisconsin-Madison, en 1961.
Joyce Carol Oates.
Enseñó en la Universidad de Detroit, y logró publicar su primera novela, With Shuddering Fall a los 26 años. Su novela them (sic) recibió el National Book Award en 1970. En ese momento Oates empezó a enseñar en la Universidad de Windsor (Windsor, Ontario, Canadá), donde permaneció hasta 1978. Desde entonces ha publicado una media de dos libros por año, la mayoría novelas. Sus temas son variados: la pobreza rural, los abusos sexuales, las tensiones de clase, el afán de poder, la niñez y adolescencia de las mujeres, y también el terror sobrenatural. La violencia es una constante en su obra, hasta el punto de que el tema movió a Oates a escribir el ensayo: Why Is Your Writing So Violent? Y fue muy apreciado su ensayo sobre el deporte del boxeo, On Boxing.

Su muy antologizado cuento Where Are You Going, Where Have You Been?2 (1966), estaba dedicado a Bob Dylan.3 La autora afirmó que escribió la historia después de oír la canción de Dylan “It’s All Over Now, Baby Blue”.4 El cuento está lejanamente basado en las andanzas de un asesino en serie Charles Schmid, también conocido como “The Pied Piper of Tucson”.5 Fue la base para la película Smooth Talk, protagonizada por Laura Dern.

Es miembro de la asociación Mensa.6 Y también de la mesa directiva de la fundación John Simon Guggenheim Memorial Foundation. Desde 1978 es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras. Ha sido y es candidata al Premio Nobel de Literatura.

Trabajó asimismo como editora asociada de varias publicaciones editadas por su primer marido, Raymond J. Smith, que murió en febrero de 2008, tras 48 años de matrimonio; esa experiencia ha sido narrada en A Widow’s Story (Memorias de una viuda, 2011), que es el relato de un duelo prolongado, seguido de una reflexión sobre los huecos existentes en su pasado, al descubrir papeles familiares. En marzo de 2009 se casó con un neurólogo, profesor como ella en Princeton.

Estilo y temas
Ya desde su primera novela With Shuddering Fall de 1964, Oates ha construido un corpus literario en que se mezclan los elementos góticos con la aguda observación social. Sus trabajos, como se ha visto, reúnen los elementos típicos de este género de historias: las fuerzas inconscientes, la seducción, el incesto, la violencia, incluso la violación, a veces llevados a extremos sensacionalistas. En sus obras aparecen distintas épocas y paisajes, como la recreación del ficticio Eden County, que recuerda el condado de Yoknapatawpha, de William Faulkner; ha ambientado también la vida académica, los bajos fondos de Detroit, o los apartados bosques de Pensilvania. Si bien novelas como A Bloodsmoor Romance (Las hermanas Zinn), The Mysteries of Wintherthurn y Kindred Passions se alejan de estos lugares y épocas exóticos para acercarse a temas de actualidad como el feminismo o la exploración de las ambigüedades y fantasías sexuales.

Algunos de sus libros se remontan a sucesos y circunstancias de su propia familia: Mamá; y sobre todo La hija del sepulturero.

Recientemente ha publicado Una hermosa doncella (2010), Mudwoman (2012), así como Daddy Love (2013), The Accursed (2013) y Carthage (2014).

Influencias
En 2001, Oates afirmó que es una cuestión difícil la de las influencias que ciertas obras ejercieron sobre ella, pues estas “son muy variadas”.7 Sin embargo, tanto de contenido como de estilo en su libro de ensayos The Faith of a Writer, Oates nombra al Lewis Carroll de Alicia en el país de las maravillas como su mayor influencia. Fue amor a primera vista.8 Pero hay que citar a maestros como Henry James, Henry David Thoreau, Flannery O’Connor y William Faulkner, o incluso al poeta Bob Dylan.

Admiró mucho a la poeta Sylvia Plath y describió la única novela de ésta, The Bell Jar, como “una obra de arte casi perfecta”. La crítica ha comparado a ambas autoras, pero Oates siempre ha desaprobado el exceso de romanticismo de Plath, por ejemplo en lo tocante al suicidio, aunque destaca el diseño de algunos de sus personajes, plenos de astucia y grandes “supervivientes”. Mantuvo durante muchos años correspondencia regular con John Updike.9

Pero hay otros registros suyos manifiestos. La preocupación de Oates con la violencia y otros tópicos tradicionalmente masculinos le ha granjeado el respeto de autores como Norman Mailer. En sus correrías por la literatura tétrica admite el lejano ascendiente de Franz Kafka, aunque también se siente muy próxima al hacer de James Joyce. En todo caso, es una buena lectora (como muestran bien sus ensayos) y además muy ecléctica, lo cual tiene asimismo sus limitaciones.7

Bibliografía

Novelas
With Shuddering Fall (1964)
Un jardín de placeres terrenales (A Garden of Earthly Delights, 1967), trad. de Cora Tiedra, ed. Punto de Lectura en 2009.
Gente adinerada (Expensive People, 1968), trad. de Francesc Parcerisas, ed. Laertes en 1979.
Ellos (them, 1969), trad. de Julieta Sucre, ed. Monte Ávila en 1978.
Wonderland (1971)
Do with Me What You Will (1973)
The Assassins: A Book of Hours (1975)
Childwold (1976)
Son of the Morning (1978)
Cybele (1979)
Unholy Loves (1979)
Bellefleur (Bellefleur, 1980), trad. de Begoña Recaséns, ed. Punto de Lectura en 2011.
Ángel de luz (Angel of Light, 1981), trad. de Mirella Bofill, ed. Argos Vergara en 1982.
Las hermanas Zinn (A Bloodsmoor Romance, 1982), trad. de Carmen Camps, ed. Lumen en 2005.
Mysteries of Winterthurn (1984)
Solsticio (Solstice, 1985), trad. de Isabel Sancho, Edicions 62 en 1987 y El Aleph en 2002.
Marya (Marya: A Life, 1986), trad. de Carmen Franci Ventosa, ed. Versal en 1988.
You Must Remember This (1987)
Lives of the Twins (1987), titulada Kindred Passions en Reino Unido (como Rosamond Smith).
American Appetites (1989)
Soul/Mate (1989) (como Rosamond Smith)
Because It Is Bitter, and Because It Is My Heart (1990)
Nemesis (1990) (como Rosamond Smith)
Snake Eyes (1992) (como Rosamond Smith)
Puro fuego: Confesiones de una banda de chicas (Foxfire: Confessions of a Girl Gang, 1993), trad. Montserrat Serra Ramoneda, Ediciones B en 1996 y Punto de Lectura en 2008.
What I Lived For (1994)
You Can’t Catch Me (1995) (como Rosamond Smith)
Qué fue de los Mulvaney (We Were the Mulvaneys, 1996), trad. de Carmen Camps, ed. Lumen en 2003.
Double Delight (1997) (como Rosamond Smith)
Man Crazy (1997)
My Heart Laid Bare (1998)
Starr Bright Will Be With you Soon (1999) (como Rosamond Smith)
Broke Heart Blues (1999)
Blonde (Blonde, 2000), trad. de María Eugenia Cocchini, ed. Plaza & Janés en 2000 y Alfaguara en 2012.
The Barrens (2001) (como Rosamond Smith)
A media luz (Middle Age: A Romance, 2001), trad. de Carmen Camps, ed. Lumen en 2008.
I’ll Take You There (2002)
The Tattooed Girl (2003)
Take Me, Take Me With You (2003) (como Lauren Kelly)
Niágara (The Falls, 2004), trad. de Carmen Camps, ed. Lumen en 2005.
The Stolen Heart (2005) (como Lauren Kelly)
Mamá (Missing Mom, 2005), trad. de Carmen Camps, ed. Alfaguara en 2009 y Punto de Lectura en 2010.
Blood Mask (2006) (como Lauren Kelly)
Black Girl / White Girl (2006)
La hija del sepulturero (The Gravedigger’s Daughter, 2007), trad. de José Luis López Muñoz, ed. Alfaguara en 2008 y Punto de Lectura en 2009.
Hermana mía, mi amor (My Sister, My Love, 2008), trad. de José Luis López Muñoz, ed. Alfaguara en 2012.
Ave del paraíso (Little Bird of Heaven, 2009), trad. de José Luis López Muñoz, ed. Alfaguara en 2010 y Punto de Lectura en 2012.
Mujer de barro (Mudwoman, 2012), trad. de María Luisa Rodríguez Tapia, ed. Alfaguara, en 2013.
Daddy Love (2013)
The Accursed (2013)
Carthage (Carthage, 2014), trad. de José Luis López Muñoz, ed. Alfaguara, en 2014.
The Sacrifice (2015)
Jack of Spades (2015)

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Novelas cortas
The Triumph of the Spider Monkey (1976)
I Lock My Door Upon Myself (1990)
The Rise of Life on Earth (1991)
Agua negra (Black Water, 1992), trad. Montserrat Serra Ramoneda, Ediciones B, en 1993.
Zombi (Zombie, 1995), trad. de Carmen Camps, ed. Nuevas Ediciones de Bolsillo en 2003.
El primer amor (First Love: A Gothic Tale, 1996), trad. de Dimas Mas y Mercedes Cernícharo, ed. Edhasa, en 1998, y Quinteto, en 2004.
Bestias (Beasts, 2002), trad. de Santiago Roncagliolo, ed. Papel de Liar (Global Rhythm Press), en 2010.
Violación: una historia de amor (Rape: A Love Story, 2003), ed. Papel de Liar (Global Rhythm Press), en 2011.
Una hermosa doncella (A Fair Maiden, 2010), trad. de María Luisa Rodríguez Tapia, ed. Alfaguara, en 2011.
Patricide (2012)
The Rescuer (2012)
Evil Eye: Four Novellas of Love Gone Wrong (2013)
Libros de relatos
By the North Gate (1963)
Upon the Sweeping Flood And Other Stories (1966)
The Wheel of Love And Other Stories (1970)
Matrimonios e infidelidades (Marriages and Infidelities, 1972), trad. de Antoni Pigrau, ed. Grijalbo, en 1983.
The Hungry Ghosts: Seven Allusive Comedies (1974)
The Goddess and Other Women (1974)
Where Are You Going, Where Have You Been?: Stories of Young America (1974)
The Seduction & Other Stories (1975)
The Poisoned Kiss And Other Stories from the Portuguese (1975)
Crossing the Border: Fifteen Tales (1976)
Night-Side: Eighteen Tales (1977)
All the Good People I’ve Left Behind (1979)
A Sentimental Education: Stories (1980)
Last Days: Stories (1984)
Wild Saturday (1984)
Raven’s Wing: Stories (1986)
The Assignation: Stories (1989)
Oates In Exile (1990)
Heat And Other Stories (1991)
Where Is Here?: Stories (1992)
Where Are You Going, Where Have You Been?: Selected Early Stories (1993)
Haunted: Tales of the Grotesque (1994)
Demon and other tales (1996)
Will You Always Love Me? And Other Stories (1996)
The Collector of Hearts: New Tales of the Grotesque (1998)
Infiel (Faithless: Tales of Transgression, 2001), trad. de Carmen Camps, ed. Alfaguara en 2010.
I Am No One You Know: Stories (2004)
La hembra de nuestra especie (The Female of the Species: Tales of Mystery and Suspense, 2006), trad. de Gregorio Cantera, ed. Edaf en 2006.
High Lonesome: New & Selected Stories, 1966-2006 (2006)
The Museum of Dr. Moses: Tales of Mystery and Suspense (2007)
Wild Nights!: Stories about the Last Days of Poe, Dickinson, Twain, James, and Hemingway (2008)
Dear Husband (2009)

Oates lee un relato de Lovely, Dark, Deep
Sourland: Stories (2010)
Give Me Your Heart: Tales of Mystery and Suspense (2011)
The Corn Maiden and Other Nightmares (2011)
Black Dahlia & White Rose (2012)
High Crime Area: Tales of Darkness and Dread (2014)
Lovely, Dark, Deep: Stories (2014)
Teatro
Miracle Play (1974)
Three Plays (1980)
In Darkest America (1991)
I Stand Before You Naked (1991)
Twelve Plays (1991) (incluyendo Black)
The Perfectionist and Other Plays (1995)
New Plays (1998)
Dr. Magic: Six One Act Plays (2004)
Wild Nights! and Grandpa Clemens & Angelfish 1906: Two One Act Plays (2009)

Ensayos
The Edge of Impossibility: Tragic Forms in Literature (1972)

The Hostile Sun: The Poetry of D.H. Lawrence (1973)
New Heaven, New Earth: The Visionary Experience in Literature (1974)
Contraries: Essays (1981)
The Profane Art: Essays & Reviews (1983)
Del boxeo (On Boxing, 1987), trad. de José Arconada, ed. Tusquets en 1990 y Punto de Lectura en 2012.
(Woman) Writer: Occasions and Opportunities (1988)
George Bellows: American Artist (1995)
Where I’ve Been, And Where I’m Going: Essays, Reviews, and Prose (1999)
The Faith of A Writer: Life, Craft, Art (2003), artículos y entrevistas.
Uncensored: Views & (Re) views (2005), ensayos de literatura
The Journal of Joyce Carol Oates: 1973-1982 (2007)
In Rough Country: Essays and Reviews (2010)
Memorias de una viuda (A Widow’s Story: A Memoir, 2011), trad. de María Luisa Rodríguez Tapia, ed. Alfaguara en 2011.
Libros para jóvenes[editar]
Como bola de nieve (Big Mouth & Ugly Girl, 2002), trad. de Isabel González-Gallarza, ed. SM en 2002.
Pequeñas Avalanchas y La vida después del colegio y otras historias (Small Avalanches and Other Stories, 2003), libro publicado en español en dos tomos por la editorial Norma.
Monstruo de ojos verdes (Freaky Green Eyes, 2003), trad. de María Dolores Crispín, ed. SM en 2005.
Sexy (Sexy, 2005), trad. de Xohana Bastida Calvo, ed. SM en 2006.
After the Wreck, I Picked Myself Up, Spread My Wings, and Flew Away (2006)
Two or Three Things I Forgot to Tell You (2012)
Libros para niños
Come Meet Muffin! (1998)
Where Is Little Reynard? (2003)
Naughty Chérie! (2008)

 

Joyce Carol Oates

Where Are You Going, Where Have You Been and Bob Dylan

‘A flor de piel’, de Javier Moro

 

9788432224942

 

 

El escritor madrileño Javier Moro presentó en Sevilla su nueva novela ‘A flor de piel’ (Seix Barral), un libro que rescata la historia de Isabel Zendal, una mujer gallega, pobre “de solemnidad”, caída en desgracia por ser madre soltera, que en 1803 zarpó desde La Coruña con 20 niños huérfanos y dos médicos para emprender la que fue denominada por el inventor de la vacuna, el médico Edward Jenner, como la misión humanitaria “más grande de la historia”: llevar la vacuna de la viruela a toda Iberoamérica y Filipinas. Ampliar foto “Ésta es una página de la historia de España muy desconocida y de enorme valor, y el lector puede darle ese lado épico para ponerla al nivel que se merece”, porque “es una página de la historia de España que ha caído en el olvido debido a que ocurrió en el momento más oscuro de la historia de este país”, afirma el autor en un encuentro con los periodistas en Sevilla, donde esta tarde presentará su libro —desde este martes en las librerías españolas—, en la sede de la Fundación Cajasol. “Esta empresa fue una especie de luz en el oscuro declive del imperio español”, añade Moro, quien lamenta que en nuestro país “hay poco interés por la cultura por parte de los poderes públicos y también por la historia”, de hecho “somos un país con una historia muy ruda y muy árida, y algunos no nos hemos puesto de acuerdo sobre eso”, señala el escritor. Lo que “sí concita el consenso de todos es que ésta fue una gran historia, con grandes personajes, y una aventura con un punto descabellado y una quijotada”, puntualiza. Además, asegura que “es curioso pensar que la mayor gesta sanitaria entendida hasta la época recayese sobre el eslabón más débil de la sociedad, niños huérfanos y abandonados, que después de transportar fueron abandonados de nuevo”. La viruela “es el enemigo más antiguo de la humanidad” Porque “hay que ponerse siempre en el contexto de la época”, donde la viruela “era el terror”. “Lo del cáncer hoy es de broma comparado con lo que era la viruela”, manifiesta el autor, que señala que “el 30% que la padecía moría, el otro 30% acababa con secuelas muy graves, y el último 30% que sobrevivía quedaba con picaduras que incluso se encuentran en la momia de Ramsés II, porque en el enemigo más antiguo de la humanidad”. Entonces, prosigue, “en el momento en que algo se podía hacer para contrarrestar este enemigo, Carlos IV se apunta”, y esto coincide con la invención de la vacuna de la viruela, que la comitiva española formada por los niños, Zendal y los médicos Xavier Balmis y Josep Salvany llevó hasta los territorios de Ultramar. Sobre los personajes, el madrileño califica a Balmis como “un portento, un gran médico obsesionado con su trabajo, con muy mal genio y que hoy yo diría que es un Síndrome de Asperger, un personaje muy patoso con las emociones pero tremendamente eficaz para lidiar con todo lo que tiene que ver con su actividad intelectual”. Pero el personaje “más olvidado” es Isabel Zendal, “columna vertebral de esta historia porque sin ella no hay niños y sin niños no había posibilidad de transportar el suero”. Además, Moro asegura que ‘A flor de piel’, que el escritor ha tardado cuatro años en publicar tras ‘El imperio eres tú’ —Premio Planeta—, es el primer libro que habla de ella “con fundamento”, aunque reconoce la dificultad para obtener información de los personajes. “Tenía muchos detalles del imperio pero me faltaban muchas cosas de los personajes, y esa es la parte que he tenido que modelar más, porque quería meter al lector dentro de la historia; no quería hacer un libro de historia, sino una novela pero lo más fiel posible a los datos históricos”. De este modo, el autor ha tenido que partir, con la ayuda de psicólogos, de los pocos rasgos que se describen de ellos en los documentos oficiales e imaginar “los problemas evidentes a los que se tuvieron que enfrentar” a lo largo de todo su periplo. Igualmente, reconoce también que fue “complicado poner en escena a 22 niños”, y asegura que “ha utilizado todo lo que había y lo que no había lo he suplido con imaginación”.

 

Javier Moro (Madrid, 1955 ) es un escritor español. Desde su adolescencia colabora con algunos medios de comunicación nacionales y extranjeros, y formó parte de las investigaciones de algunos de los grandes éxitos del francés Dominique Lapierre y el norteamericano Larry Colins.

Estuvo varios años en Estados Unidos, donde colaboró con Ridley Scott como guionista en algunos proyectos cinematográficos; en las películas Crónica del alba y Valentina, basadas en las novelas de Ramón J. Sender, fue coproductor y guionista.

Autor de grandes historias épicas, como Senderos de libertad, donde se aborda la defensa de la selva amazónica contra los terratenientes. Para reconstruir los acontecimientos, recorrió miles de kilómetros en barca, avioneta o autocar para recrear el mayor plan de colonización. La novela es un canto a la libertad y a los que arriesgan su vida por una justicia que se les niega.

Quizá uno de los mayores éxitos literarios fue Pasión india, publicada por Seix Barral en el año 2005, traducida a más de una docena de idiomas y publicada en muchos países.

 

Javier Moro, autor de ‘A flor de piel’.

El 30 de noviembre de 1803, una corbeta zarpa del puerto de La Coruña entre vítores y aplausos. En su interior viajan veintidós niños huérfanos cuya misión consiste en llevar la recién descubierta vacuna de la viruela a los territorios de Ultramar. Los acompaña Isabel Zendal, encargada de cuidarlos. Los héroes de esta descabellada expedición, dirigida por el médico Francisco Xavier Balmis y su ayudante Josep Salvany, sobrevivirán a temporales y naufragios, se enfrentarán a la oposición del clero, a la corrupción de los oficiales y a la codicia de quienes buscan lucrarse a costa de los desamparados.

Si al final esta aventura se convirtió en la mayor proeza humanitaria de la Historia, se debió no sólo al coraje de aquellos niños que se vieron abocados a salvar las vidas de tantísima gente, sino también al arrojo de los dos directores, hombres sin miedo que se disputaron el amor de la única mujer a bordo.

A raíz del descubrimiento de la identidad de Isabel Zendal, Javier Moro, autor de Pasión india y El imperio eres tú, reconstruye una prodigiosa epopeya de la mano de un personaje femenino inolvidable. Los protagonistas de A flor de piel, desgarrados entre la pasión de salvar al mundo y la necesidad de salvarse a sí mismos, son como luces en el horizonte oscuro del final de una época.

 

Dos años, ocho meses y veintiocho noches: Salman Rushdie

 

Madrugada de invierno de un año sin precisar, unos minutos antes del amanecer. Un jumbo de Air India secuestrado por un grupo terrorista islámico estalla en pleno vuelo sobre el Canal de la Mancha. Mientras caen en picado sobre una playa de la costa inglesa, dos pasajeros que han sobrevivido milagrosamente al atentado comentan despreocupadamente la insólita situación en que se encuentran… Así arranca Los versos satánicos, una de las novelas más polémicas de todos los tiempos. El nombre de su autor, Salman Rushdie, adquirió una notoriedad sin precedentes entre millones de personas de Oriente y Occidente que jamás llegarían a abrir el libro. ¿La razón? Que en ciertos pasajes figuran alusiones a una religión que se asemeja al islam, cuyo libro sagrado retoca por su cuenta un escriba imaginario que responde al nombre de Salman. Lo que sucedió tras la publicación de la novela es de sobra conocido: algunos líderes religiosos musulmanes interpretaron literalmente la estratagema novelística de Rushdie, juzgando que su obra constituía una blasfemia contra el islam. El Gobierno iraní presidido por el ayatolá Jomeini promulgó una fetua (condena de muerte) contra el autor, ofreciendo una cuantiosa recompensa a quien ejecutara la sentencia. El libro fue prohibido en numerosos países y quemado en diversos actos de repudia pública, desencadenándose violentos disturbios y manifestaciones que costaron la vida a varias personas en tres continentes.

Siguieron años de dificultad extrema para el autor, que se vio obligado a vivir en rigurosa reclusión, cambiando constantemente de domicilio, rodeado día y noche de una escolta de policías secretos. En 1993 se ratificó la fetua. Tres personas relacionadas con la publicación del libro sufrieron atentados. El traductor de la novela al japonés fue asesinado. El Gobierno iraní suspendió oficialmente la condena en 1998, aunque diversos grupos radicales se negaron a acatar la decisión. Hoy Rushdie recibe ocasionalmente notas que le recuerdan la fatídica sentencia. En 2005 el ayatolá Ali Jamenei declaró que la condena seguía en vigor. En 2007, la reina Isabel II lo nombró Caballero de la Orden del Imperio Británico, gesto que desató una nueva oleada de furia contra Rushdie en amplias zonas del mundo islámico.

Durante todo este tiempo, el autor angloindio ha procurado mantenerse fiel a sus principios éticos y estéticos. Entre 2004 y 2006 ejerció como presidente del PEN American Center, organización que desde su sede neoyorquina vela por la libertad de expresión y la independencia de los escritores de todo el mundo.

Rushdie puede despertar sentimientos encontrados entre sus compañeros de oficio. Dos autores de gran prestigio que han escrito desde perspectivas muy distintas sobre el islam se pronunciaron contundentemente en su día sobre la suerte del escritor. El egipcio Naghib Mafouz, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1988, reaccionó a la fetua dictada contra Rushdie acusando de terrorismo intelectual a Jomeini, para ulteriormente matizar que nadie tiene derecho a ofender las creencias de los demás. La visión de Salman Rushdie es diametralmente opuesta: “Sin el derecho a ofender”, observó en una ocasión, “no se puede hablar de libertad de expresión”. En otro momento apostilló: “No hay nada más fácil que impedir que un libro nos ofenda. Basta con cerrarlo”. Haciendo alarde de su ácido sentido del humor, V. S. Naipaul, premio Nobel de Literatura en 2001 y autor de Viaje al islam, resumió de modo lapidario el affaire Rushdie, sosteniendo que la fetua pronunciada contra él era un caso de crítica literaria llevada a sus extremos.

Tanta humareda nos puede hacer olvidar un dato esencial: Salman Rushdie es uno de los narradores con mayor talento de nuestra época. En opinión de Christopher Hitchens, el controvertido autor de Dios no es bueno, de no haber sido por la fetua, hace tiempo que le habrían concedido el Premio Nobel de Literatura. Ingenioso, inventivo y versátil; caracterizado por un rigor y solidez poco comunes; capaz de saltar entre la realidad y la fantasía con asombrosa agilidad, así como de hibridar tradiciones y géneros aparentemente irreconciliables, el corpus novelístico de Salman Rushdie -cuya última novela, El encanto de Florencia (Mondadori), se publica a finales de febrero en España- sorprende por la brillantez de su lenguaje, por la audacia de sus planteamientos narrativos y por su destreza técnica.

En persona, Salman Rushdie desborda vitalidad. Dotado de un talento inusual para la narración oral, su conversación es tan versátil, amena, ágil, torrencial e imaginativa, como el sinfín de historias que se cruzan vertiginosamente en las páginas de sus libros.

Una de las características más acusadas de toda su obra literaria parece ser su habilidad para desenvolverse con idéntica facilidad en el plano de la realidad y el de la fantasía. De pequeño, devoraba libros de ciencia-ficción. Era la edad de oro del género: Ray Bradbury, Philip K. Dick, Isaac Asimov, Stanislav Lem, aunque muchos de los autores que leía eran francamente malos. Eran los años de la carrera espacial, cuando los rusos lanzaron los primeros Sputniks, a finales de los cincuenta. La ciencia-ficción es un vehículo perfecto para la novela de ideas. Uno de mis relatos favoritos de todos los tiempos es Los 9.000 millones de nombres de Dios, de Arthur C. Clarke. En él se cuenta la historia de dos científicos que por encargo de unos lamas tibetanos construyen un ordenador cuyo fin es programar todas las permutaciones posibles del nombre de Dios. Cuando concluyan la tarea, sobrevendrá el fin del mundo. Es un cuento enigmático y magistral. Pero no todo lo que leía era así. Por lo general, eran libros muy mal escritos. Los personajes no eran creíbles: científicos que llevaban bata y mujeres extraordinariamente atractivas que tenían unos pechos descomunales [risas]. En cuanto a mi interés por la fantasía, me parece importante subrayar algo fundamental, que a veces se nos olvida: la frontera entre la realidad y la imaginación no es algo fijo. El realismo es sólo una forma más de describir el mundo, y no es necesariamente la mejor ni la más interesante. Yo nací en un país donde la fantasía lo envuelve a uno desde el momento de nacer. La mitología india es de una riqueza portentosa, y no me refiero sólo a las leyendas religiosas, sino a la tradición narrativa que tiene su origen en Las mil y una noches, muchas de cuyas historias surgieron en India antes de traducirse al persa y al árabe. Crecer escuchando la historia de Simbad el Marino, de Alí Babá o Aladino deja una impronta imborrable en la imaginación de un futuro escritor. El realismo no es más que una convención. Si es necesario, recurro a ella, pero no es el único recurso ni mucho menos.

 

Dos años, ocho meses y veintiocho noches

Ésta es una fascinante novela que mezcla historia, mitología y amor eterno, una gran narración que muestra los monstruos que se liberan cuando la razón se rinde y el fanatismo reina. En un futuro próximo, después de una gran tormenta, la Era de la Extrañeza empieza. Un jardinero descubre que sus pies ya no tocan el suelo. Un dibujante de cómic se convierte en superhéroe. Un bebé identifica a los impuros marcando a los corruptos con erupciones en la piel. No saben que descienden de unas criaturas mágicas y caprichosas conocidas como jinn. Su mundo estaba separado del nuestro por un velo. Ahora este velo se ha roto y los elegidos deberán luchar en una batalla entre la luz y la oscuridad que durará dos años, ocho meses y veintiocho noches, es decir, mil noches y una más. Salman Rushdie ha escrito una obra maestra, un cuento moderno sobre los grandes conflictos de la humanidad y un testimonio atemporal del poder de las historias. Después de deslumbrar a millones de lectores con Los versos satánicos e Hijos de la medianoche, Rushdie regresa con una brillante novela que confirma su lugar privilegiado en el altar de la literatura universal. «Salman Rushdie es un novelista brillante, con unos recursos imaginativos e intelectuales sorprendentes, un genio literario imperecedero», The New Yorker.

 

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Salman Rushdie

Entrevista a Salman Rushdie con interpretación de Sergio Cordeiro

 

El Hay festival México, del 19 al 25 de octubre del 2015.

IMAGINA EL MUNDO

El festival se celebrará del 23 al 25 de octubre en la Ciudad de México. Consulte el programa.

El festival contará con más de 100 invitados nacionales e internacionales que participarán en la programación general y en Hay Lectura, una sección para jóvenes de preparatorias y que estará también abierta al público general.

Habrá charlas de literatura con Javier Moro, Claudia Piñeiro, Pedro Juan Gutiérrez, Eduardo Antonio Parra, José Ovejero, Renata Adler, Hisham Matar, autores seleccionados dentro de la antología México20, y poetas como León Plascencia, Claudia Hernández de Valle y A.E Quintero, entre otros. De cine, con el oscarizado director y guionista Fernando Trueba, de periodismo con Sergio González Rodríguez, Sanjuana Martínez, Denis Robert y Jon Lee Anderson y de ciencia con Marcus du Sautoy, Feggy Ostrosky y Pablo Meyer.

Esta edición irá acompañada de contenido on-line coproducido por Hay Festival y BBC Mundo a partir del 19 de octubre en Hay Festival @BBC Mundo.

Todas las actividades son gratuitas.

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Bill Clinton lo llamó “el Woodstock de la mente”: un encuentro donde personalidades de todo el mundo y de todas las disciplinas se juntan a pensar en el mundo de hoy e imaginar el de mañana.

Es el Hay Festival México, cuya nueva edición se llevará a cabo en Ciudad de México entre el 23 y 25 de octubre.
Y, por primera vez en su historia, el evento será acompañado de una versión digital a la podrás acceder aquí en BBC Mundo: el HayfestivalMéxico@BBC Mundo, del que puedes ver un adelanto aquí.
Pero habrá mucho más.

La edición más conocida en Latinoamérica es la de Cartagena. Allí estuvieron en conversación en 2009 Miguel Bosé (izq.) y Juanes.
Entre el 19 y el 25 de octubre el HayfestivalMéxico@BBCMundo te acercará a las plumas, las voces, las ideas y debates de actualidad de los principales pensadores de nuestra región.
Gente como Laura Restrepo, Elena Poniatowska, Roberto Ampuero, Juan Villoro y Gastón Acurio serán parte de la cita.
Participa en nuestras entrevistas interactivas-como la de la escritora Isabel Allende, a la que puedes acceder acá-, enviándonos tus preguntas y no te pierdas las transmisiones que realizaremos desde el festival.
El escritor peruano Santiago Roncagliolo realizará un taller con consejos para quienes quieren empezar a escribir.
El logotipo del Hay Festival digital
En nuestros hangouts discutiremos temas como: “¿Qué une a América Latina más allá de la lengua?”, “Los temas de Centroamérica de los que la prensa no habla” o “¿Son las mujeres latinoamericanas más machistas que los hombres?”.
También queremos escuchar tus ideas, empezando por las palabras más bonitas y las más perturbadoras de nuestro idioma.
Porque “la literatura sin libertad se agota”, como nos dijo el propio Mario Vargas Llosa en este video.
¡No dejes pasar la oportunidad de participar en este proyecto único! Conéctate.
Apúntalo ya en tu agenda. ¡Te esperamos!

De la cocina al mundo
El Hay Festival tiene 27 años de vida. Surgió originalmente en la cocina de la casa de los Florence, en el pequeño y pintoresco poblado de Hay-on-Wye, en Gales, en el oeste de Reino Unido.
Alrededor de la mesa de diario Norman Florence y su hijo Peter pensaron en un festival literario, pero abierto a otras disciplinas.
Son 10 días, entre mayo y junio, convertidos en una cita ineludible para buena parte del mundillo literario, que a lo largo de los años ha multiplicado sus ediciones en distintos rincones del mundo.
Una de las más conocidas es la cita de Cartagena, Colombia, que para su décima edición publicó un libro que recopiló las conversaciones más icónicas de estas sesiones.

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Escribir para escapar del mal: Fred Vargas

Es la escritora francesa una de las autoras más relevantes de la narrativa negra, pese a, como ella cuenta, “haber sido rechazada muchas veces”. Para esta mujer de formación arqueozoóloga lo suyo son: novelas de enigmas (más que género policíaco) y los enigmas, una vía para huir del mal. Su última novela fue ‘El ejército furioso’ (Siruela).

Empieza la escritora francesa a hablar antes casi de que nos presentemos: “Madrid es como una manifestación, ¿qué hace todo el mundo en la calle?” dice extrañada. “Yo no he visto esto nunca… Y la Plaza Mayor, he estado allí toda la mañana, y eso es un espectáculo. Luego dicen que los personajes de mis novelas están locos. Que invento cosas locas en mis historias”. Nos está llevando ella, inteligente Fred Vargas, autora de las más especiales y originales obras de ¿género negro? (ya lo precisará la autora más adelante), a su terreno, y nos dejamos. No ha venido a promocionar su última novela, El ejército furioso (Siruela), pues hace dos años ya de su edición, y seguramente, aunque haya participado en Getafe Negro, no haya sido ése el motivo de su visita. La creadora de la saga protagonizada por el comisario Adamsberg (Un lugar incierto, El hombre del revés, La tercera virgen… , entre otras) es arqueozóologa de formación e investigadora de Historia y Arqueología en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas francés, terreno en el que también ha destacado: sus conocimientos le permitieron crear una especie de capa de plástico hermética para evitar la propagación de la gripe aviar (en 2006). Fred Vargas, apellido seudónimo que comparte con su hermana gemela (la pintora Jo Vargas) y cuyo nombre verdadero es Frédérique Audoin-Rouzeau (París, 1957), tiene la misma peculiar manera de ser, estar y hablar que de escribir. Es casi como si estuviéramos frente a uno de sus personajes. Ansiosa de sol, nos cambiamos de mesa (no quiere seguir a la sombra), aunque las fotos no salgan mejor por ello. “Sí, sí, salen mejor, los fotógrafos en Francia prefieren el sol” le dice al fotógrafo.

¿Tal vez se llevará algo de aquí a sus próximas historias?

Pues sí que podría salir alguna escultura viviente de las que he visto en Sol. La mujer que está vestida de barrendera y toda dorada escenificando su trabajo en el suelo es maravillosa, es arte. Dignifica esa profesión. Si no estuviera tan bien hecho no sería tan artístico. Dicen que invento cosas locas en mis libros, pero si miras de cerca a las personas, ves que están como las saco Como en literatura, ¿no? Sí, claro, como en el arte. Si esa representación se hace mal, sería un espanto. Pero hay algo que lo cambia y lo hace bueno. Las historias son iguales. Si yo te cuento un capítulo mío de otro modo, digamos que lo reescribo sin musicalidad, sin literatura, entonces no te gustaría.

¿Ha hecho la prueba? Sí, en algunos institutos a los que he ido, les he propuesto a los alumnos que eligieran un capítulo de alguna de mis novelas. Después lo he escrito sin literatura ni arte, de modo plano, casi como una descripción sin más. Les he preguntado: ¿qué, os sigue gustando?

Y han dicho que no. Es que la música, la música es fundamental, yo intento que todo lo que escribo la tenga. Es como las esculturas vivientes que te digo de la Plaza Mayor… Sí, pero no me dice si alguna estará en una de sus próximas novelas… Pues es que es el concepto transgresor lo que me voy a llevar: esa manera de hacer heroica una profesión que no lo es. La barrendera, por ejemplo, convertida en una heroína de oro. O ese Spiderman que había cerca y que es en realidad un tipo gordo y grande, y que parece imposible que haga de Spiderman porque su forma es la contraria, pero que lo hace y te quedas admirado. Le di una moneda y la rechazó.

¿Le sorprendió? Sí, luego me preguntó si yo era una criminal. ¿Y lo es, es usted una criminal?

Yo no sé si soy una criminal, y así se lo he dicho. Mi exmarido, con quien estaba paseando (el viaje lo han hecho juntos), sí que lo es y se lo he dicho a Spiderman. Entonces ha hecho una especie de representación: me ha agarrado por el cuello y me ha puesto los dedos como si fueran una pistola en la sien. Después de eso sí ha aceptado la moneda. Luego dicen que en mis novelas invento cosas muy locas.

¿No es así?,¿no le parece que a veces sus personajes, las situaciones, son en el mejor sentido ‘anormales’?

No, si miras de cerca a las personas, ves que están así, como las saco. Si no miras de cerca, entonces no ves nada. Mira aquí, todo lo que he visto, es como estar en el París del siglo XIX. La novela negra, cuando está bien escrita, es un potente antidepresivo: desplaza tu atención Creo que tampoco está muy conforme con que se consideren sus novelas de género negro… Porque aunque sí que escriba negro, lo mío es más de enigmas. Pero de todas maneras son los demás los que pueden decir lo que hago, no yo misma. Yo sólo escribo y ya está. Y ni tengo ni quiero conocer las respuestas. Pero alguna le habrán dado… Las colecciones de novela negra me rechazaban porque decían que mis novelas eran atípicas. No me han querido las editoriales tradicionales nunca. Y creo que los lectores no me leen por mis historias sino por mis personajes. Y yo quiero hacer buenas historias, creo por eso que no lo hago bien. Si lo hiciera bien, me leerían por mis historias, no por mis personajes. ¿Le sirven sus historias para exorcizar miedos, angustias, fantasmas? A veces produce esa impresión… Las novelas de enigmas se escriben para eso, para tranquilizar los miedos. Es un viaje sin fin para buscar una solución. La idea es hacer una Odisea. ¿Cómo podemos conseguir vivir en este mundo? es la pregunta. Y en la novela de enigmas vas dejando pistas falsas, y eso es como en las novelas negras. Si llegaras enseguida al universo, al mal, no habría historia, no lograrías nada.

¿El camino es lo que importa? Es una búsqueda y es un trabajo, porque la vida es un trabajo. ¿Y en qué consiste ese trabajo para Fred Vargas? La vida es buscar el camino para escapar uno mismo de hacer el mal.

¿Sólo de hacerlo, no del mal en general?

Sí, también del mal político, del social y de todos los males, pero sobre todo del mal que uno puede hacer, el mal individual. La novela policíaca se lee y es la prueba de que el ser humano necesita historias que al final se resuelvan. Al final hay un coraje vital que vuelve a ti cuando se resuelve. Pero no es sólo contar una historia, hace falta también un sonido, la música de la que te hablaba antes. Sin eso, como una escultura viviente mala, no tienes nada. Se trata de lograr un equilibrio entra forma y fondo.

¿Cómo podemos conseguir vivir en este mundo? es la pregunta ¿Qué calma más sus temores: escribir novelas o leerlas?

Escribirlas me tranquiliza, pero mucho más leer las de otros. Leo muchas novelas policiacas, y las novelas policíacas se leen cuando uno está mal. Si se leen cuando uno está mal y usted dice que lee muchas…

¿Es que se encuentra usted muy mal?

Bueno, es que leo muchas novelas en general. De todo tipo. Lo que quiero decir es que la novela negra y la de enigmas son muy útiles cuando estás mal porque llevan tu atención a otro lugar. No sirve cualquiera, ha de ser una buena novela, arte, para que funcione. Entonces la novela negra es un potente antidepresivo: hace que olvides lo que te sucede al menos durante ese tiempo que estás metido en la obra. En sus novelas hay mucho de onírico,

¿se sirve de sus propios sueños?

Uso los pensamientos que me vienen de noche, que incluso me atrapan, pero jamás mis sueños. Me horrorizan los relatos de los sueños en literatura. El sueño es realismo, y eso no es arte. Se trata de convertir la realidad, transformarla, no contarla tal cual sucede. Hay que alejarlo de lo real.

¿Cómo hace para llegar hasta nuestras emociones más profundas, llevarnos incluso hasta la infancia y sus miedos?

No lo hago queriendo. A mí las ideas me vienen y no se quieren marchar. Durante quince años he peleado con ideas que me llegaban y que yo no quería aceptar. Hasta que llegó un momento en el que las acepté porque no podía seguir sin aceptarlas, ellas no se iban. Así que puedo decir que estoy obligada a aceptar esas ideas que me vienen. Son como la mala hierba, no se van por mucho que yo quiera. Es más, si alguna vez logré desterrar alguna la que vino después era igual de imposible. O más.

¿Todas esas ideas no se van hasta que las lleva a una novela?

Bueno, sólo algunas persisten y ésas son las que llegan. Tengo millones de ideas, y de esas la que dura un año es la que pasa al libro. Por ejemplo, durante un año veía a una mujer que abría una ventana y veía un árbol que nunca había estado allí delante. Y así hasta que lo llevé a una novela, tuve que hacerlo. Hasta he inventado una profesión… Necesito 21 días para escribir mis novelas, y el resto del año para corregirlas: 60 veces corrijo cada una de ellas

¿Qué profesión ha inventado?

En uno de mis libros hay un hombre metido en un cajón de madera en un barco al que echan una moneda para que lea las noticias. Pues ahora en París hay muchas reconciliaciones y bodas gracias a eso. Hay personas que se meten en un cajón como el de mi novela, se acerca el que quiera, le da una moneda y un texto, y la persona del cajón la lee. Es ya una profesión en París. Como ves la literatura vuelve a la realidad. Este personaje mío no existía como ahora lo hace, no me basé en nada que existiera. Hablando de trabajo,

¿es usted maniática cuando escribe? No, me da igual, puedo escribir en cualquier sitio, incluso encerrada en una casa con diez niños. Lo único que necesito es saber que tengo tiempo, es como una película, que necesito saber que tengo el tiempo que dura y que no tendré que dejar de verla a los diez minutos.

¿Y qué tiempo es ése? 21 días, escribo mis novelas en 21 días, y luego, el resto del año las corrijo. Sesenta veces corrijo cada novela. Así que mi exigencia, la única, es saber que tengo 21 días completos para escribir. Incluso hasta doce horas al día puedo estar. El sitio, la mesa, la silla… todo eso me da igual. Los que fumamos somos el chivo expiatorio: ¿somos los que contaminamos?¿Y por qué 21 días? Eso suena a manía… No, es que era el tiempo que tenía de vacaciones. Nada más. ¿Le molesta que digan que sus personajes son un poco anárquicos, locos, raros..? Cuando dicen que son anarquistas o anárquicos no me molesta. Pero no me apetece que digan que están locos. Porque entonces que vayan a la Plaza Mayor de Madrid y me digan quién está loco de verdad. Mis personajes no están locos, sí están exagerados, claro. Si tú miras a la gente y te parece que está loca es que no sabes mirar. Lo último: ¿sigue defendiendo la mentira de los estudios sobre los fumadores pasivos? Es que los que fumamos nos hemos convertido en el chivo expiatorio. ¿De verdad somos nosotros los que contaminamos?

Fred Vargas, pseudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau (París, 7 de junio de 1957), es una escritora francesa.

Autora de novelas policíacas, ella escogió como pseudónimo el de “Vargas”, el mismo que escogió su hermana gemela Joëlle, pintora conocida bajo el nombre de Jo Vargas. Este alias hace referencia al personaje de María Vargas, interpretado por la actriz Ava Gardner en el film La condesa descalza.

Arqueozoóloga e historiadora de formación, escribió en el año 2003 una obra científica sobre la peste negra, titulada “Les Chemins de la peste, le rat, la puce et l’homme”.2 Su primera novela recibió el premio del “Festival de Cognac” en 1986.3

Fred Vargas apoyó en las elecciones europeas de 7 de junio de 2009 la candidatura de Daniel Cohn-Bendit y las listas de los ecologistas del partido Europe Écologie. También suscribió un manifiesto durante la campaña titulado “Nous y sommes”.4 5 Es tímida y se niega a firmar autógrafos; afirma que comenzó a escribir por diversión y que “la novela policíaca deriva de la literatura épica”.6 7

Personajes principales
Jean-Baptiste Adamsberg: personaje principal en la mayoría de sus novelas, Comisario de policía sin verdadero método de investigación.8
Adrien Danglard: inspector, metódico y de saberes enciclopédicos, adjunto del anterior; divorciado, padre de cinco hijos y gran consumidor de vino blanco y cerveza.
Camille Forestier: música, tiene una turbulenta relación con el comisario Adamsberg. Apodada “la petite chérie” durante sus primeras apariciones, tiene un hijo del comisario.
Violette Retancourt: teniente y preferida de Adamsberg. Mejor no fiarse de su corpulencia; ella puede hacer de todo.
Marc Vandoosler, apodado “San Marcos”: hombre de familia durante el día, medievalista por la noche. Le encanta llevar pesados anillos de plata.
Lucien Devernois, apodado “San Lucas”: historiador especialista en la primera guerra mundial. Utiliza al hablar muchas expresiones de esa guerra. Este personaje está inspirado en el hermano de la autora.
Mathias Delamarre, apodado “San Matias”: arqueólogo especialista en la prehistoria. A menudo pasea en sandalias y rara vez va vestido decentemente.
Estos tres últimos personajes, apodados los Evangelistas viven en la misma casa, «La Baraque Pourrie», con el viejo Vandoosler, ex-policía, tío y padrino de Marc. Cada morador ocupa un piso entero, determinado en función de la época que estudia. Matías está instalado en el primer piso, Marc en el segundo, Lucien en el tercero y Armand en el cuarto.

Armand Vandoosler: antiguo policía, epicureo, caprichoso y tío de Marc
Joss Le Guern: ex marino, gordo y brutal.
Ludwig Kehlweiler: antiguo policía, tiene una red de chivatos y un sapo llamado Bufo.
La Boule: el gato del comisario; una gran bola de pelo.
Bibliografía
Novelas policíacas
Los juegos del amor y de la muerte (Les Jeux de l’amour et de la mort, 1986). No publicada en español.
Los que van a morir te saludan (Ceux qui vont mourir te saluent, 1994), trad. de Blanca Riestra, ed. Punto de Lectura en 2009. La autora escribió la obra en 1987 pero la publicó en 1994.
Serie “Los tres evangelistas”[editar]
Que se levanten los muertos (Debout les morts, 1995), trad. de Helena del Amo, Ediciones Siruela en 2005.
Más allá, a la derecha (Un peu plus loin sur la droite, 1996), trad. de Manuel Serrat, ed. Siruela en 2006.
Sin hogar ni lugar (Sans feu ni lieu, 1997), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2007.
Serie del Comisario Adamsberg[editar]
El hombre de los círculos azules (L’Homme aux cercles bleus, 1991), trad. de Helena del Amo, ed. Siruela en 2007.
El hombre del revés (L’Homme à l’envers, 1999), trad. de Pilar González, ed. Espasa Calpe en 2001, y trad. de Anne-Hélène Suárez, publicada por Siruela en 2011.
Los cuatro ríos (Les Quatre Fleuves, 2000). Novela gráfica en colaboración con el ilustrador Edmond Baudoin, trad. de Andrés Fuentes, ed. Astiberri Ediciones en 2009.9
Huye rápido, vete lejos (Pars vite et reviens tard, 2001), trad. de Blanca Riestra, ed. Siruela en 2003.
Fluye el Sena (Coule la Seine, 2002), trad. de Anne-Hélène Suárez Girard, ed. Siruela en 2012. Volumen que incluye tres novelas cortas con tres casos del comisario Adamsberg: Salut et Liberté, La Nuit des brutes y Cinq francs pièce.
Bajo los vientos de Neptuno (Sous les vents de Neptune, 2004), trad. de Aurelio Crespo, ed. Siruela en 2006.
La tercera virgen (Dans les bois éternels, 2006), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2008.
Un lugar incierto (Un lieu incertain, 2008), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2010.
El vendedor de estropajos (Le Marchand d’éponges, novela gráfica realizada a partir de la novela corta Cinq francs pièce, 2010), en colaboración con el ilustrador Edmond Baudoin, trad. de Andrés Fuentes, ed. Astiberri en 2011.10
El ejército furioso (L’Armée furieuse, 2011), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2011.
Tiempos de hielo (Temps glaciaires, 2015), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2015.
Ensayos y otros trabajos[editar]
Pequeño tratado de todas las verdades sobre la existencia (Petit traité de toutes vérités sur l’existence, 2001). No publicada en español.
Crítica de la ansiedad pura (Critique de l’anxiété pure, 2003). No publicada en español.
La verdad sobre Cesare Battisti (La Vérité sur Cesare Battisti, 2004). Textos y documentos recopilados por Fred Vargas. No publicada en español.
Obras científicas firmadas bajo su verdadero nombre, Frédérique Audoin-Rouzeau.
Ossements animaux du Moyen-Âge au monastère de la Charité-sur-Loire (1986). No publicada en español.
Hommes et animaux en Europe: corpus de données archéozoologiques et historiques (1993). No publicada en español.
Les Chemins de la peste, le rat, la puce et l’homme (2003). No publicada en español.
Un aliment sain dans un corps sain: Perspectives historiques (2007). Bajo la dirección de Frédérique Audoin-Rouzeau y Françoise Sabban. No publicada en español.

 

Entrevista a Fred Vargas

Su más reciente novela: Tiempos de hielo

Premio Landerneau Polar 2015 La esperada nueva novela de Fred Vargas, con más de 500.000 ejemplares vendidos en Francia.

Alice Gauthier, una respetable profesora de Matemáticas de 66 años, aparece muerta en su bañera; todo apunta a un suicidio, pero ciertos detalles, como un extraño signo con forma de H trazado en el lugar del suceso, hacen pensar que quizás haya algo más detrás de su muerte. El caso es derivado al equipo de la Brigada Criminal del comisario Adamsberg. Al poco, una mujer dice haber enviado una carta que la muerta había escrito a un tal Amadée Masfauré, cuyo padre se habría suicidado dejando un signo similar. Las sospechas se confirman al comprobar que ambas muertes tenían algo más en común: las dos víctimas formaban parte de una trágica expedición a una remota e inexplorada isla de Islandia diez años antes… Un extraño club de admiradores de Robespierre, viejos rencores familiares, pistas falsas, reminiscencias de antiguos mitos nórdicos… y la imbatible sagacidad de Adamsberg y su brigada son los ingredientes de la magnífica novela.

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“Danglard estaba sentado en el borde de la bañera azul, la misma en la que Alice Gauthier se había cortado las venas. Observaba el lateral blanco del mueble tocador, donde la mujer había dejado esa inscripción trazada con perfilador. Adamsberg, Bourlin y el cabo esperaban callados en el pequeño cuarto de baño. —Hablad, moveos, me cago en la mar, no soy el oráculo de Delfos —exclamó Danglard, contrariado por no haber descifrado el signo enseguida—. Cabo, tenga la bondad de hacerme un café, me han sacado de la cama. —¿De la cama o de un bar de madrugada? —murmuró el cabo dirigiéndose a Bourlin. —Tengo buen oído —dijo Danglard, sentado con elegancia en el borde de la vieja bañera, sin desviar la vista del motivo dibujado—. No he pedido comentarios, solo un café, con amabilidad. —Un café —confirmó Bourlin agarrando al cabo por el brazo, que le cabía ampliamente en su gruesa mano. Danglard se sacó una libreta abarquillada del bolsillo trasero y copió el dibujo: una H mayúscula, pero cuya barra central era oblicua. Y un trazo cóncavo cruzado con la barra».
A la venta en octubre