“La corte de los ilusos” de Rosa Beltrán

“La corte de los ilusos”

En el México de los siglos XVII y XVIII se acostumbraba a señalar a algunas mujeres como ilusas, histéricas, místicas o locas. Las ilusas eran aquellas que creían hablar con dios, o con el diablo, disfrazado de joven hermoso. Las histéricas sufrían de neurosis, proveniente de la matriz. Las místicas se entregaban a visiones en donde se unían a Dios. A las locas les tocaba el hospital y, a las brujas, la cárcel o la hoguera. La línea entre una clasificación y otra era muy tenue; así pues, la problemática femenina se resumía a que las mujeres eran consideradas unas menores de edad, débiles mentales.
Sobre la problemática descrita, Rosa Beltrán basa su primera novela: La corte de los ilusos. La narración de cada capítulo va precedido por un documento de la época, consejas, refranes, recetas etc., estos documentos tienen la función de introducir y resumir los capítulos cortos; organización que alude a la novela por entregas. La historia es lineal y narrada omniscientemente; así pues, inicia con los preparativos de la coronación de Iturbide y termina con el funeral del emperador, más una acotación. La atmósfera recrea un mundo femenino agobiado por la histeria, la ilusión y la locura; pero estas patologías, consideradas como femeninas, se presentan de igual manera en el comportamiento masculino; la intensidad narrativa aumenta conforme avanza la narración, recíprocamente al paso de una patología a otra. De tal manera que pasamos de la ilusión a la histeria y de la histeria a la locura, y de allí, a la muerte.
La escritora recrea la corte del único emperador que ha tenido México, Iturbide. Comienza presentando a una costurera francesa, la cual tiene el encargo de confeccionar el traje del emperador, implícita alusión al cuento infantil, el cual nos remite a un traje inexistente y a una persona demasiado ingenua para creer que de verdad ese traje es posible. Tal y como el emperador del cuento, Iturbide creerá en un traje que no existe y finalmente pasará por ingenuo y loco ante el pueblo. Del mismo modo, como cortados por la misma tijera, se presentan a los miembros de la corte del emperador; por supuesto, quienes tienen más peso son las mujeres, Nicolasa, la histérica, Ana María, esposa ilusa, Rafaela, viuda, enamorada de Fray Servando y, el obispo de Puebla, Antonio Joaquín Pérez, el tragón. Los personajes son delineados como bosquejos. Rosa Beltrán los traza figurines en unas cuantas líneas. El narrador omnisciente describe los comportamientos y los pensamientos burdos de títeres atrapados en sus fantasías; en su visión estrecha, centrada en el ego. Sin embargo, debido a la sutileza del dibujo, los efectos producidos en el lector distan de ser duros; pues los personajes inspiran compasión; por la ironía suave con la cual se les construye. No se escapan a ese manejo ni personajes históricos considerados símbolos de intelectualidad o heroicidad. En la corte de los ilusos, todos los personajes actúan marionetas, manipuladas por sus anhelos (el mundo de las apariencias); de allí que parezcan sombras. Deambulan inseguros, ridículos e histéricos. Por ejemplo, observamos a Fray Servando, fuera de sí; a Guerrero sin patillas, obligado a bailar con la “princesa”; a Guadalupe Victoria, sin saber cómo actuar después de recibir el reloj de Iturbide; a Santa Anna, esforzándose por quedar dentro de la clase alta a través del cortejo a una princesa ajada y sin dientes; misma que luce un vestido amarillo, escotado, propio para jovencitas. En el caso de la princesa, la descripción alcanza la figura de esperpento, esta condición es el símbolo de toda la corte. En el esperpento, la descripción grotesca comprende diversos sentimientos, mismos que pueden ser encontrados: asco, horror, rechazo, compasión. El esperpento es un desgarramiento. Por supuesto, la princesa Nicolasa es el único personaje que se siente claramente como una fractura, pues es innegable que se trata de una histérica, ávida de amor, completamente sola y completamente engañada por su necesidad de afecto; es inevitable sentir horror por su boca desdentada y sus pechos marchitos, pero es también inevitable sentir ternura y compasión por la pobre mujer ansiosa de amar y ser amada. Al igual que ella, los personajes de la corte del emperador son seres maltrechos, manipulados, agobiados por el peso que ellos mismos se impusieron; sin saber de finanzas ni de las implicaciones de obtener títulos nobiliarios; sin saber de las necesidades de un país, cuya gente, es imagen de esa corte de fantasía.

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La intensidad narrativa aumenta conforme transcurre la historia. Al final triunfa la locura. A través del contrapunto la autora crea un lazo de locura y muerte, además del lazo filial entre Agustín de Iturbide y la princesa Nicolasa. Si esta última ha viajado de la seducción de un hombre a la creación de espejismos en los cuales dialoga con Santa Anna; Agustín va de la seducción del poder a la creencia de que instaurará de nuevo el imperio. Ambos caen en la crisis, Nicolasa, contorsionada por el deseo, febril, muere presa de su amor deshilachado; mientras que su hermano Agustín, deforme por el ansia de fama y poder, cae fusilado. Los discursos en contrapunto se confunden, el discurso de Nicolasa podría ser el de Agustín y viceversa. Finalmente, la costurera, el personaje presentado al inicio de la historia, aparece para coser la mortaja del iluso que creyó ser emperador de México. Ana María, la esposa perpetuamente embarazada, también aparece y deja un halo de incertidumbre por el peso de ocho hijos huérfanos.
Si bien La corte de los ilusos no es lo mejor que se ha escrito respecto a las figuras controversiales de la historia del país, sí es una buena propuesta de lectura, está escrita cuidadosamente, con base en documentación seria y los vínculos que establece la escritora con la tradición popular de la época están bien trazados. La visión que nos transmite es la de una corte de ilusos, podríamos resumir, una corte de pobres diablos.

Rosa Beltrán se vende con “La corte de los ilusos”

 

“Última vez en Plutón”: Arturo Vallejo

Publicado por Alfaguara, recién salidito de la imprenta, te dejamos un adelanto del libro Última vez en Plutón de Arturo Vallejo, que ya está en librerías.

¿Quién tiene la autoridad para decidir que Plutón no es un planeta? Es una pregunta intriga al joven protagonista de esta novela, quien trabaja en sus vacaciones en un local de videojuegos para poder ir a un campamento de la NASA.

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Ya en el vagón saqué mi libro y me puse a leer de pie. Lovecraft relataba cómo descubrió que dios no existe y se volvió ateo. Todo fue culpa de Santa Claus, escribió. Santa Claus no existe, le dijeron un día, es un mito igual que Hércules o los unicornios. Lovecraft no tuvo ningún problema para aceptar esta idea, pero la llevó más lejos: si Santa sólo es un mito, se preguntó, ¿por qué dios no va a serlo también? Luego del transbordo, el metro llegó a Cuatro Caminos y me bajé con el resto de la manada. Caminamos hacia las salidas que llevaban a diferentes rutas de microbús. El argumento de Lovecraft era parecido a otros que vendrían años más tarde, como los de Bertrand Russell y de Bobby Henderson: si de inventar se trata, da igual decir que el mundo fue creado por un dios, por un unicornio rosa o por un monstruo de espagueti volador. Finalmente no hay evidencia de ninguna de esas cosas y de todos modos la gente sigue creyendo. Traté de seguir leyendo en la combi que me llevaba hasta mi casa, pero me quedé dormido.

Cuenta la leyenda que Satélite y Coapa eran un mismo territorio en la Pangea y que fue la deriva continental la que los separó. Existe otra leyenda en la que un túnel subterráneo conecta directamente Satélite con Coapa.

La verdad es que Lovecraft no crecerá para convertirse en una persona muy agradable que digamos. Durante toda su vida será:

a) esnob,

b) excéntrico,

c) conservador,

d) clasista,

e) abiertamente racista,

f) sin duda, homofóbico.

Existen montones de evidencias. Por ejemplo, de niño tendrá un gato al que le pondrá nigger-man, es decir, “negrito”; a uno de los tantos diarios que él mismo publicará —más que periódico será una especie de fanzín de la época— lo llamará El Conservador y en él se pronunciará a favor del armamentismo norteamericano y se declarará creyente del pansajonismo mundial y de la dominación de la raza inglesa (que en realidad no es una raza porque las razas no existen, pero dejémoslo así) sobre los demás pueblos inferiores. Su esnobismo llegará a ser tan marcado que tanto para escribir como para hablar utilizará palabras supuestamente en su forma antigua para que suenen más auténticas, pero que generalmente escribirá mal o de plano no existirán (darke, por dark; storme, por storm). Tan marcado que en una ocasión se negará a entrar a la tumba de Patrick Henry, héroe de la Revolución Americana, porque se considera a sí mismo un súbdito leal de la corona inglesa. Pero Lovecraft también será un hombre atormentado. En sus cartas confesará que de niño sus noches estuvieron llenas de imágenes que le parecían terribles y le hacían rogar por no dormirse.

Todos estos datos explican, por lo menos en parte, de dónde sacará esas pesadillas literarias que lo harán tan famoso después de muerto. Historias que hoy son clásicas como El extraño caso de Charles Dexter Ward, El color que cayó del cielo, El horror de Dunwich, El horror en el museo, El morador de las tinieblas, El verdugo eléctrico, La sombra fuera del tiempo, La sombra sobre Innsmouth, La ratas en las paredes y, por supuesto, La llamada de Cthulhu.

Poco a poco la desintegración de su familia continúa; la entropía es lenta, pero inevitable. Su abuela materna muere cuando él tiene seis años y desde entonces el luto no se levantará de su hogar. A partir de entonces el niño Lovecraft se dedica a pegar papelitos de colores en los vestidos de su madre y sus tías para poder ver algún color que no sea el negro en esa casa.

Antes de llegar a mi casa pasé al Blockbuster de la López Mateos, que en ese entonces todavía existía. Pocos descargaban, legal o ilegalmente, tantas películas del internet como ahora que escribo esto. Había menos televisión por demanda porque menos personas tenían cable o antena. No existía TiVo, por lo menos no en México. De cualquier modo, los videoclubes ya tenían sus días contados.

Recuerdo que la manera en la que clasificaban las películas parecía sacada de la taxonomía de Borges. Me refiero a ese cuento en el que los animales se dividen en embalsamados, amaestrados, perros sueltos, dibujados con pincel de camello y así: nada que ver una cosa con la otra. En Blockbuster tenían películas de terror, drama, comedia, acción y demás que venían todas de Estados Unidos, pero también películas de terror, drama, comedia, acción y demás que estaban clasificadas como extranjeras porque no venían de Estados Unidos, sino de Europa. Las mexicanas estaban clasificadas aparte. Después de dar un par de vueltas por el local decidí llevarme Loca Academia de Policía 3 y Los Doce del Patíbulo 4.

Mi padre se la pasaba viendo películas todas las noches mientras yo me la pasaba en la red. Ninguno de los dos tenía mucho más que hacer. Una vez a la semana yo pasaba por algunos discos. Sobre todo le gustaban las películas viejas, pero no clásicas de verdad, sino películas ochenteras.

Por ejemplo, Top Gun.

Por ejemplo, todas las de Karate Kid.

Por ejemplo, todas las de Volver al futuro.

Por ejemplo, todas las de Depredador, Comando y Terminator.

Ese verano vio todas las sagas que pudo. A veces yo lo alcanzaba para ver el final cuando me desconectaba del internet. Él no las terminaba porque siempre se quedaba dormido. Yo me quedaba despierto hasta la madrugada sin poderme dormir.

Última vez en Plutón“, una novela nostálgica pues habla de cosas que ya no existen : Arturo Vallejo

 

Arturo Vallejo nació en Ciudad de México, 1973. Es licenciado en Cinematografía y Maestro en Letras. Autor de la novela No tengo tiempo (2009), con la cual ganó el premio Caza de Letras en 2008 y de los libros infantiles La princesa guerrera y otras historias del África (Pearson, 2015) y Animales que ya no están (El Arca, 2012), este último seleccionado por la SEP para el Programa Nacional de Lectura a través de la colección Libros del Rincón. En 2011 fue becario del Programa de Residencias Artísticas FONCA – CONACYT para el Banff Centre en Alberta, Canadá.

BILIOGRAFÍA
Novela:
No tengo tiempo (2009)

Infantil:
La princesa guerrera y otras historias del África (2015)
Animales que ya no están (2012)

“Última vez en Plutón” (2016)

 

PREMIOS

Premio Caza de Letras 2008

Montaña rusa.

Hace al menos dos semanas que estoy tratando de escribir este artículo para el blog, pero, por una u otra razón algo me lo impedía. No sé si es su caso, pero este mes de marzo ha estado en los extremos, con muchos altibajos. Aunado a ello que numerosos imprevistos se han presentado en mi vida, como el esguince que sufrió mi hijo menor en su práctica de soccer, la semana pasada. Ese día tenia en mente (planificada) una semana muy productiva (para reponer el tiempo de la semaine de relâche) pero, la inicié con el pie izquierdo literal en urgencias. Pasamos la noche en vela. La sala del hospital estaba atiborrada ese lunes, y constantemente éramos desplazados en el tablón electrónico, pues había casos de mayor «urgencia». Así que nuestro turno llego hasta el día siguiente a la 6:15 a.m. !Increíble! ¿No es cierto? Pues ustedes pensaran que como vivo en un país miembro de la G8 pareciera que estoy inventando. Canadá esta considerado uno de los países de primer mundo. Pero, sorpresa, hay servicios como el servicio médico que son del tercer mundo. Después de años, todavía es fecha que no tengo médico familiar, sigo en la lista de espera… Pero, bueno ese es otro boleto, tampoco quiero explayarme más en el asunto, y hacer de este artículo una queja.

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Retomando el tema de lecturas del articulo pasado, les cuento que durante las últimas cinco semanas leí La vírgen de los sicarios de Fernando Vallejo (escritor Colombiano). Las primeras páginas me resultaron suficientes para querer de dejar de leer el libro. Pero, como mis libros son siempre pedidos especiales a mis familiares y amigos de México, no pude darme ese lujo. Así que hice el esfuerzo por terminarlo. ¿Que no me gustó? El lenguaje soez y la forma tan cruda en que retrata a la sociedad de Medellín. Es cierto que el flagelo del narcotráfico ha dejado y sigue dejando grandes estragos en todos los ámbitos: político, social y económico principalmente. Nada más hay que mirar lo que pasa en Latinoamérica y en el mundo en general. Sin embargo, Vallejo a veces me parece que carece de calidad humana: ”Cuentan que poco antes de mi regreso a Medellin paso por esta ciudad destornillada un loco que iba inyectando en los buses cianuro a cuanta perra humana embarazada encontraba y a sus retoños. ¿Un loco? ¿Llamáis un «loco» a un santo? !Desventurados! Dejádmelo conocer˝… Y este es sólo uno de los tantos ejemplos que hay en libro, me parece misántropo, misógino y misándrico. Y eso que él es homosexual. Y no tengo nada contra los gays, al contrario son los mejores amigos (en mi experiencia) son personas super creativas, serviciales, sensibles, pero como en todo, nunca falta el frijolito en el arroz. Antes de él sólo el Marqués de Sade me provocó tal repudio, su «estilo narrativo» es muy similar. De hecho, aún no he terminado Julieta ya tomaré de nuevo aire para finalizar esas sórdidas descripciones de actos orgiásticos y demás que componen la historia.

 

Pasando a algo mas agradable, otro libro que leí fue la novela de Viento amargo de Beatriz Rivas (escritora mexicana), una historia ficticia sobre un posible amor (con Elisabeth Balcombe) que tuvo el corso, Napoleón Bonaparte. La lectura fue todo un deleite, una historia sencilla, romántica que transcurre en la isla de Santa Helena, lugar en donde vivió su destierro Napoleón hasta el final de sus días. Esta novela me permitió asomarme un poco a la vida de este caudillo y héroe de la historia y aprender un poco de su filosofía de vida, por cierto muy enriquecedora. Vale la pena leerla, se las recomiendo ampliamente. Después de este bálsamo azteca di un salto hasta Francia, sin querer queriendo. Y en esta ocasión leí a Milan Kundera, su novela La ignorancia. Su narrativa filosófica, poética y reflexiva me envolvieron. Lograron que la historia aparentemente trivial tuviera un impacto. Más bien un doble impacto. La historia de amor fallida de una inmigrante llamada Irena (originaria de Praga) que regresa de visita después de 20 años de estar viviendo en París, despertó en mi una empatía peculiar. La protagonista al igual que yo emigra a otro país y eso hizo que me identificara de inmediato con ella. La empatía hacia Irena continuo in crescendo debido a diversas situaciones que vive a lo largo de la historia. Al final Irena realiza que su vida esta en París, ya que en su tierra natal ha pasado a ser una extraña-conocida como yo. Cada vez que viajo a México tengo esta sensación. La Lorena mexicana es un recuerdo y la nueva Lorena es un híbrido. Tomando lo mejor de mis raíces mexicanas con lo mejor de esta tierra del maple. Ya me estoy poniendo sentimental… Y eso me recuerda que en esta montaña rusa que ha resultado marzo, también festejé mi décimo aniversario de bodas. Lo cual fue motivo de alegría, de añoranza por los tiempos en que nació nuestra historia de amor. Momentos inolvidables que me llevaron de viaje con escalas a México, a Costa rica y finalmente, aterrice en Canadá. Toda una aventura. Sin duda, soy muy afortunada por el compañero que tengo, realmente no puedo pedir más.
Para finalizar mis más sinceras condolencias a los familiares de las víctimas de los ataques terroristas a Bruselas. Realmente pido de corazón que ya no se repitan más estos hechos aberrantes y cobardes, y pido por la paz mundial que la humanidad tanto necesita.

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Lorena Lacaille

 

Nota: El programa de wordpress no me acepta los pies de página pero en la sección de mis escritos encontraran el PDF y podrán verlas.

Longueuil, Marzo 24, 2016.

 

Derechos de autor
Este artículo es de libre distribución siempre y cuando respetes el nombre del autor y no alteres la información.
© Lorena Lacaille, 2016.

 

 

La confesión de la leona: Mia Cuoto.

‘La confesión de la leona’

Mia Couto

ALFAGUARA

La última novela del premiado autor mozambiqueño Mia Couto -el «mago de las palabras», según el Neues Deutschland- es al mismo tiempo un misterio fascinante, un conmovedor retrato de la opresión a las mujeres y una confrontación entre las tradiciones y el mundo moderno.Novela finalista al Premio Booker 2015.

La confesión de la leona desvela el misterioso mundo de Kulumani, una aldea aislada en Mozambique cuyas creencias y tradiciones se ven amenazadas cuando unas leonas empiezan a cazar a las lugareñas.

Mariamar, hermana de la víctima del último de esos ataques, ve cómo su vida se tambalea ante la llegada de Arcángel Baleiro, «el último cazador», contratado por los ancianos de la aldea para matar a las leonas. Encerrada en casa por su padre, Mariamar revive dolorosos recuerdos de abusos pasados y reza para que Arcángel la rescate. Los hombres de Kulumani se sienten cada vez más amenazados por la presencia del forastero y por las fuerzas de la modernidad que ponen en riesgo su cultura ancestral, y sospechan que las leonas no son sino espíritus conjurados por la brujería de sus propias mujeres.

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Reseñas:

«Couto es un artesano de una lengua clásica, precisa y sobria. Se apropia del portugués para reinventarlo. Crea un modelo narrativo nuevo.» Sebastián Lapaque, Le Monde Diplomatique

«Este tipo es bestial. Su garra se agudiza con el tiempo y construye, libro a libro, una obra única… Couto se sumerge en el barro mágico de los misterios populares. Otra alegría para sus lectores.» Catherine Simon, Le Monde

«La prosa de La confesión de la leona se mimetiza con el paisaje y fluye como un río que atraviesa la aldea. Couto dirige de manera sutil e inteligente al lector hacia el verdadero tema de la novela: la trágica e invisible guerra entre los hombres, que abusan de su poder, y las mujeres, que han sido educadas para renunciar a él.» José Mário Silva, Expresso

«Mia Couto es uno de los autores más interesantes e importantes de África.» Henning Mankell

«Magistralmente forjada… La confesión de la leona canta con el matiz musical de un poema.» Heather de Scott Partington, Los Angeles Times
«Couto mezcla en La confesión de la leona la gran tradición literaria portuguesa con la mejor literatura africana.» Transfuge

«Este libro me ha hechizado.» Gesa Fußel, Buch-Magazin

«Couto derriba los límites tradicionales de estilo y género. La confesión de la leona se lee como una parábola de la barbarie humana y sus consecuencias.» Anthony Domestico, The Boston Globe

«Un libro profundo, inquietante y muy evocador, y sin duda una de las grandes novelas del año.» La Cause littéraire

Explicación inicial

En 2008, la empresa en la que trabajo envió a quince técnicos medioambientales para actuar sobre el terreno durante la apertura de unas líneas de prospección sísmica en Cabo Delgado, en el norte de Mozambique. En el mismo momento y en la misma región empezaron a producirse ataques de leones a personas. En pocas semanas, el número de ataques fatales superó la decena, y aumentó a veinte en aproximadamente cuatro meses.

Nuestros jóvenes compañeros trabajaban en el campo, dormían en tiendas de campaña y circulaban a pie entre las aldeas. Eran una presa fácil para los felinos. Había que enviar con urgencia a cazadores que los protegieran. Dicha urgencia se sumaba, por supuesto, a la necesidad de proteger asimismo a los campesinos de la región. Sugerimos a la compañía petrolífera que se encargara de contrarrestar la amenaza de inmediato: que acabase con los leones devoradores de personas. Se contrató a dos expertos cazadores que se desplazaron de Maputo a Palma, población en la que se concentraban los ataques. Allí se reclutó a otros cazadores locales para que se unieran a la operación. El número de víctimas mortales, mientras tanto, había aumentado a veintiséis.

Los cazadores padecieron dos meses de frustración y terror, durante los que acudieron a llamadas de socorro diarias, hasta que consiguieron matar a los leones asesinos. Con todo, esas no fueron las únicas dificultades a las que se enfrentaron. Permanentemente se les sugería que los verdaderos culpables eran habitantes del mundo invisible, donde las escopetas y las balas pierden toda su eficacia. Poco a poco, los cazadores comprendieron que los misterios a los que se enfrentaban no eran más que los síntomas de unos conflictos sociales que superaban ampliamente su capacidad de respuesta.

Viví esta situación muy de cerca. Las frecuentes visitas que realicé al escenario de este drama me sugirieron la historia que relato aquí, inspirada en hechos y personajes reales.

Hasta que los leones inventen sus propias historias, los cazadores serán siempre los héroes de los relatos de caza.

Proverbio africano

 

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António Emílio Leite Couto, conocido como Mia Couto, (Beira,, Mozambique, 5 de julio de 1955) es uno de los más conocidos escritores mozambiqueños actuales.

En 1972 se instaló en Maputo y empezó a estudiar Medicina al tiempo que se iniciaba en el periodismo. Abandonó los estudios para dedicarse plenamente a la escritura. Más adelante estudió Biología, profesión que ejerce en la actualidad. Ha sido director de la Agencia de Información de Mozambique, de la revista Tempo y del diario Notícias de Maputo.

Su carrera literaria se inicia en 1983, con el libro de poemas Raiz de Orvalho, al que siguió, en 1986, su primer libro de cuentos, Vozes Anoitecidas Ha publicado crónicas, relatos breves y varias novelas. Su producción literaria, ya muy extensa, goza de enorme prestigio en los países de lengua portuguesa, y está traducida a varios idiomas, entre ellos el español, catalán, sueco, francés, alemán e italiano.

En 1999 Mia Couto recibió el Premio Virgílio Ferreira, por el conjunto de su obra.

En 2013 gana el Premio Camões , el equivalente al Premio Cervantes en lengua portuguesa, por su “vasta obra de ficción caracterizada por la innovación estilística y la profunda humanidad”.

 

Bibliografia
Crónicas
Cronicando (1988). Traducido al español: Cronicando, Tafalla, Txalaparta, 1995 (traducción de Bego Montorio)
O País do Queixa Andar (2003)
Pensatempos (2005)
Cuentos
Vozes Anoitecidas (1986). Traducido al español: Voces anochecidas, Tafalla, Txalaparta, 2001 (traducción de Andrés Salter Iglesias).
Cada Homem é uma Raça (1990). Traducido al español: Cada hombre es una raza. Madrid, Alfaguara, 2004 (traducción de Mario Morales).
Estórias Abensonhadas (1994)
Contos do Nascer da Terra (1997)
Na Berma de Nenhuma Estrada (1999)
O Fio das Missangas (2003)
Novelas
Terra Sonâmbula (1992). Traducido al español: Tierra sonámbula. Madrid, Suma de Letras, 2002 (traducción de Eduardo Naval).
A Varanda do Frangipani (1996). Traducido al catalán: El balcó del Frangipani. Andorra la Vella, Límits Editorial, 1997 (traducción de Goretti López Heredia).
Mar Me Quer (1998)
Vinte e Zinco (1999)
O Último Voo do Flamingo (2000). Traducido al español: El último vuelo del flamenco. Madrid, Alfaguara, 2002 (traducción de Mario Merlino).
O Gato e o Escuro (2001)
Um Rio Chamado Tempo, uma Casa Chamada Terra (1ª ed. da Caminho em 2002; 3ª ed. em 2004; rodado em filme pelo português José Carlos Oliveira)
A Chuva Pasmada, com ilustrações de Danuta Wojciechowska (1ª ed. da Njira em 2004)
O Outro Pé da Sereia (1ª ed. da Caminho em 2006)
O beijo da palavrinha, com ilustrações de Malangatana (1ª ed. da Língua Geral em 2006)
Venenos de Deus, Remédios do Diabo (2008) Traducido al español: “Venenos de Dios, Remedios del diablo”. México, 2010.
Antes de nascer o mundo (2009)

 

 

 

Doris Lessing sus principales banderas: El racismo y el feminismo.

Doris Lessing Escritora británica

Nació el 22 de octubre de 1919 en la localidad persa de Kermanshash (hoy Irán) donde su padre estaba destinado como oficial del ejército británico.

Se crió en el sur de Rhodesia (hoy Zimbabwe).

Cursó estudios en un colegio de monjas y en el Instituto de Segunda Enseñanza de Salisbury.
A los trece años dejó los estudios y comenzó su formación autodidacta. En 1937 se inició en el mundo de la escritura y dos años más tarde se casó con Frank Wisdom, del que se separaría cuatro años después, dejándole a sus dos hijos, para unirse a un grupo de comunistas dirigidos por Gottfried Lessing, con quien contrajo matrimonio en 1944 y al que estuvo unida hasta 1949. De este matrimonio nació un hijo. En el año 1949 se radica en Inglaterra.

En 1952 aparece su obra, Martha Quest, primera de las cinco que compondrían después la serie Los hijos de la violencia y El cuaderno dorado (1962), su novela más famosa, un clásico de la literatura feminista. Canta la hierba (1950), que refleja su oposición al racismo, ambientada en África, al igual que la extensa antología de relatos publicada bajo el título de Cuentos africanos (1951). Otras de sus novelas destacadas son: Instrucciones para un descenso al infierno (1971), El verano antes de la noche (1973), Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco (1980), El experimento sirio (1981), La buena terrorista (1985) y El quinto hijo(1988).

En busca de un inglés (1960) es un volumen de recuerdos personales. Ha escrito varias obras teatrales, en 1997 publicó Mara and Dann, sobre su hermano y su hijo John.

Fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2001 en reconocimiento a ”una de las más indiscutibles figuras de la literatura universal” y a su ”apasionada” lucha por la libertad. En 2007 recibió el Premio Nobel de Literatura por su «capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria».

Doris Lessing falleció en su casa del norte de Londres el 17 de noviembre de 2013.
Premios

Premio Somerset Maugham, 1954
Finalista en el Premio Booker, 1971
Prix Medicis de Francia, 1976
Premio Austríaco de la Literatura Europea, 1982
Shakespeare Prize de la República Federal Alemana, 1982
Finalista en el Premio Booker, 1985
WH Smith Literary Award, 1986
Premio Internazionalle Mondello de Italia, 1986
Premio Palmero, 1987
Grinzane Cavour Prize, 1988
James Tait Black Prize de literatura inglesa, 1995
XI Premio Internacional de Catalunya, 1999
Premio Príncipe de Asturias de las Letras, 20015
David Cohen British Literature Prize, 2001
Premio Dupont Pluma de Oro, 2002
Premio Nobel de Literatura, 2007
Novelas

Canta la hierba — 1950
Éste era el país del Viejo Jefe — 1951
Martha Quest — 1952
Cinco novelas cortas — 1953
Un casamiento convencional — 1954
La costumbre de amar — 1957
Al final de la tormenta — 1958
Catorce poemas — 1959
En busca de un inglés — 1961
El cuaderno dorado — 1962
Play with a tiger — 1963
Un hombre y dos mujeres — 1963
Cuentos africanos — 1965
Cerco de tierra — 1965
Gatos muy distinguidos — 1967
La ciudad de las cuatro puertas — 1969
Instrucciones para un viaje al infierno — 1971
Historia de un hombre no casado — 1972
La tentación de Kack Orkeney — 1973
Memorias de una superviviente — 1974
A small personal voice — 1974
Shikasta — 1979
Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco — 1980
Los experimentos sirios — 1981
The making of the representative for Planet 8 — 1982
Diario de una buena vecina — 1983
Si la vejez pudiera — 1984
Los diarios de Jane Somers — 1984
La buena terrorista — 1985
Prisons we choose to live inside — 1986
El viento se llevará nuestras palabras — 1987
El quinto hijo — 1988
Historias de Londres — 1992
Risa africana — 1992
Dentro de mí — 1994
De nuevo el amor — 1996
Un paseo por la sombra — 1997
Mara y Dann — 1999
Problemas, mitos y otras historias — 1999
Ben en el mundo — 2000
El día en que murió Stalin: la mujer — 2001
El sueño más dulce — 2002
Las abuelas — 2003
Historia del general Dann y de la hija de Mara, de Griot y del perro de las nieves — 2006
La grieta — 2007
Made in England — 2008

Made in England

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«No podría recordar ningún momento de mi vida en el que no deseara yo ir a Inglaterra», comenta Doris Lessing en este delicioso libro de memorias que es el compendio ideal a sus dos volúmenes de autobiografía. Ese momento mágico llegó para la autora en 1949, cuando dejó Zimbabwe con su hijo para viajar por primera vez a la isla y establecerse en Londres. En aquel entonces la gran ciudad empezaba a recuperarse después de los desastres de la Segunda Guerra Mundial, y no fue fácil para una joven madre sin trabajo fijo y con muchas ganas de escribir encontrar un lugar donde asentarse y descubrir al mismo tiempo la esencia de lo inglés. Perdida entre calles grises y muy parecidas, obligada a racionar el pan y los cigarrillos, encerrada luego en habitaciones húmedas y llenas de grietas, Lessing no perdió nunca el humor. Muy al contrario, utilizó la fauna humana que la rodeaba para descubrir el auténtico Made in England. Acompañándola en esta exploración, vamos a conocer a unos personajes peculiares, como Flo, su casera, una mujer que gobierna a inquilinos y familiares preparando comida italiana y regateando como una auténtica escocesa; a Rose, la amiga de Doris, una londinense que se niega a salir del barrio porque ahí se concentra todo su mundo, y a Dan, el marido de Flo, un hombre que sabe cómo apaciguar a una mujer aunque sus métodos no sean muy ortodoxos. Lejos de los tópicos y muy cerca de la ficción en cuanto al tono de escritura, la autora encuentra en este círculo de personas extravagantes un hilo secreto que las une, unas leyes no escritas que las definen como el Made in England más auténtico, consiguiendo en este libro de recuerdos un retrato magistral de Inglaterra tal y como era a mediados del siglo XX.

 

A Tribute to Doris Lessing

 

«La brillantez y la honestidad intelectual»: J. M. Coetze

John M. Coetzee
(Ciudad del Cabo, 1940) Escritor sudafricano en lengua inglesa. John Maxwell Coetzee nació en Ciudad del Cabo el 9 de febrero de 1940. Cuando tenía ocho años, su familia se trasladó a Worcester, en la provincia de Karoo, una zona casi desértica. Allí transcurrió su infancia.

Su identidad étnica nunca le resultó demasiado clara: en su familia inmediata se hablaba el inglés, pero con otros parientes pesaba más el lado afrikáner, de cuya cultura, sin embargo, Coetzee se sentía muy alejado. Su filiación religiosa no fue más diáfana, pues su familia no era practicante, y a la confusión del niño se añadió el hecho de crecer con compañeros protestantes, católicos y judíos.

Su padre era abogado y, en casa, una figura cuya autoridad no siempre era bienvenida. Con su madre, profesora de escuela, sucedía algo muy distinto: el niño Coetzee desarrolló frente a ella un fuerte sentimiento de solidaridad, de mutuo apoyo, pero también de repulsión y de culpa. «Él desearía que se comportase con ella como lo hace con su hermano», escribió en Infancia, pero aclarando enseguida: «Sabe que se pondría furioso si ella comenzara a protegerlo constantemente». La niñez de Coetzee transcurrió en esos espacios alejados de la urbe y sus sofisticaciones.

Cuando tuvo que escoger estudios universitarios, se decidió por la Universidad de Ciudad del Cabo. En 1961 terminó, con resultados excepcionales, sus estudios de lengua y literatura inglesa y de matemáticas; esa doble disciplina determinó buena parte de su futuro inmediato, pues ese mismo año viajó a Londres con la intención de hacerse escritor, y fue su trabajo como programador informático el que le permitió costearse la vida en la metrópolis del imperio.

Coetzee fue contratado, no mucho tiempo después de su llegada, por IBM, pero el exceso de trabajo y la rutina pronto le resultaron insoportables, y, luego de renunciar a su trabajo, pudo dedicar más tiempo a la tesis en que estaba trabajando, un examen crítico de Ford Madox Ford con el que obtuvo, en 1963, su maestría en humanidades por la Universidad de Ciudad del Cabo. Dos años después subió a bordo de un barco italiano rumbo a Estados Unidos. Para ser precisos, su destino era Austin, Texas.

La influencia de Beckett

La Universidad de Texas sería su hábitat natural durante los años siguientes. Allí, entre varios trabajos filológicos, Coetzee escribió una disertación doctoral sobre la obra de Samuel Beckett; en la Sala de Manuscritos de la universidad encontró los cuadernos en que Beckett había escrito la novela Watt mientras se escondía de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. El descubrimiento lo marcaría para siempre, y Beckett se convertiría en una de sus influencias más notorias.

Hubo otros encuentros, tan accidentales como aquél: en la biblioteca encontró las monografías del etnólogo alemán Carl Meinhof acerca de lenguas sudafricanas como el hotentote. Eso le llevó a retroceder en el tiempo hasta encontrar los inventarios lingüísticos hechos por antiguos viajeros y misioneros, entre ellos uno de sus ancestros: Jacobus Coetzee.

En 1968, cuando se mudó a Buffalo para trabajar como profesor en la Universidad Estatal de Nueva York, Coetzee comenzó la redacción de una especie de genealogía o memoria familiar. El texto acabó por convertirse en su primera novela: Dusklands. Para cuando la publicó, en 1974, ya había abandonado Estados Unidos, y llevaba dos años ejerciendo como profesor en la Universidad de Ciudad del Cabo. Ese puesto ocuparía la siguiente década de su vida.

Durante ese tiempo, Coetzee escribió y siguió publicando con una regularidad sorprendente, como si se hubiera fijado plazos de tres años para sus novelas. En 1977 apareció En medio de ninguna parte; la repercusión de la novela fue extraordinaria, y el Premio CNA, el más prestigioso del mundo literario sudafricano, fue para Coetzee una especie de presentación en sociedad.

Luego vinieron Esperando a los bárbaros (1980), Vida y época de Michael K (1983) y Foe (1986). En las dos primeras ahondó en la condición de su país, en la culpa de los blancos colonizadores y su posible expiación. Vida y época… ganó el Premio Booker, y situó a su autor en el ámbito más amplio de la prosa en lengua inglesa. En Foe, mientras tanto, Coetzee revisitaba el mito de Robinson Crusoe, desde el punto de vista de una mujer que según Coetzee estaba en el mismo barco y que la novela de Defoe deja al margen, y reflexionaba sobre el impulso «marginador» de los hombres.

Autor consumado

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El Premio Fémina de novela extranjera de 1985 y el Premio Jerusalén de 1987 confirmaron que Coetzee podía ser leído fuera del ámbito del colonialismo anglosajón. Mientras tanto, su posición académica se afianzaba, y en 1984 fue nombrado profesor de literatura general de la Universidad de Ciudad del Cabo.

Para entonces, Coetzee se había enfrentado con buenos resultados al conflicto que parecía preocupar a sus críticos más que a él mismo: ¿Cómo producir una literatura comprometida con su tiempo y a la vez capaz de incorporar los sofisticados rasgos de la prosa posmoderna? Después del experimento de Foe, Coetzee publicó su novela más clásica, La edad de hierro (1990), un texto deudor de la literatura confesional, y El maestro de Petersburgo (1994), dedicado a la figura de Fiodor Dostoievski. Con esta novela Coetzee saldó una vieja deuda -el escritor ruso es uno de los demonios presentes en su literatura- y demostró, de paso, que su trayectoria no estaba definida de antemano: cada nuevo libro significaría un nuevo desvío.

El siguiente desvío fue Desgracia, novela con la que ganó en 1999 su segundo Premio Booker. Desgracia se aleja del estilo alegórico de otros textos y utiliza procedimientos que pueden ser llamados realistas. La década de los noventa fue para Coetzee la década de la autobiografía. A pesar de sus dos libros de memorias, Coetzee no se dejaría absorber por el remolino mediático.
En 2002 se mudó a Australia, y ejerce desde entonces como profesor de la Universidad de Adelaida. La noticia de que le había sido concedido el Premio Nobel de Literatura -poco después de la publicación de Elizabeth Costello- causó una reacción doble en sus lectores: de justicia, por el reconocimiento de la importancia de su obra, y de preocupación, pues Coetzee se vería obligado por primera vez a salir de su refugio y dar la cara ante las cámaras. Era el segundo autor sudafricano en lograr el galardón, y la Academia sueca destacó la «brillantez y la honestidad intelectual» del autor, así como su «conciencia crítica».

Como sus libros, Coetzee ha hecho del aislamiento un valor. Su vida de novelista se ha mantenido al margen de los círculos sociales de la literatura; Coetzee escribe y trabaja en privado, y, al contrario de las tendencias contemporáneas, se ha asegurado de que sus datos biográficos interesen menos que sus novelas.

Desde esa perspectiva, ha llevado a cabo una de las obras más sólidas de aquello que ha dado en llamarse literatura poscolonial, aunque las etiquetas le importan poco: en sus novelas, la experiencia de su país, Sudáfrica, y la suya como hombre blanco en el territorio del apartheid, se han mezclado felizmente con el ejercicio de la crítica literaria, y han procurado no hacer del compromiso político el fetiche que es para tantos novelistas de territorios conflictivos.

El hecho de que haya logrado prescindir de la propaganda, y al mismo tiempo realizar un cuestionamiento de las realidades del colonialismo equiparable al de Joseph Conrad, es el verdadero testimonio de su potencia como artista y crítico social.

Obras publicadas

Novela

1974 – Dusklands (Tierras de poniente; Mondadori ISBN 978-84-397-2171-0).
1977 – In the Heart of the Country (En medio de ninguna parte; Mondadori ISBN 84-397-0988-9).
1980 – Waiting for the Barbarians (Esperando a los bárbaros; Alfaguara ISBN 84-204-2547-8).
1983 – Life & Times of Michael K (Vida y época de Michael K; Alfaguara ISBN 84-204-2455-2).
1986 – Foe (Foe; Alfaguara ISBN 84-204-2496-X).
1990 – Age of Iron (La edad de hierro; Mondadori ISBN 84-397-0954-4).
1994 – The Master of Petersburg (El maestro de Petersburgo; Anaya & Mario Muchnik ISBN 84-7979-338-4).
1999 – Disgrace (Desgracia; Mondadori ISBN 84-397-0607-3).
2003 – Elizabeth Costello (Elizabeth Costello; Mondadori ISBN 84-397-1024-0).
2005 – Slow Man (Hombre lento; Mondadori ISBN 84-397-1393-2).
2007 – Diary of a Bad Year (Diario de un mal año; Mondadori ISBN 978-84-397-2092-8).
2013 – The Childhood of Jesus (La infancia de Jesús; Mondadori ISBN 978-84-397-2727-9).

Autobiografía novelada

1977-1998 – Boyhood: Scenes from Provincial Life (Infancia; Mondadori ISBN 84-397-0543-3).
2002 – Youth: Scenes from Provincial Life II (Juventud; Mondadori ISBN 84-397-0956-0).
2009 – Summertime (Verano; Mondadori ISBN 978-84-397-2239-7).3
2011 – Scenes from Provincial Life (Escenas de una vida de provincias; Mondadori). Volumen que recoge los tres títulos aquí arriba señalados.

Ensayo, crítica y correspondencia

1984 – Truth in Autobiography.
1988 – White Writing: On the Culture of Letters in South Africa.
1992 – Doubling the Point: Essays and Interviews.
1996 – Giving Offense: Essays on Censorship (Contra la censura. Ensayos sobre la pasión por silenciar; Debate ISBN 978-84-8306-713-0).
1999 – The Lives of Animals (Las vidas de los animales). Integrado en Elizabeth Costello.
2001 – Stranger Shores: Literary Essays, 1986-1999 (Costas extrañas. Ensayos, 1986-1999; Debate ISBN 84-8306-593-2).
2007 – Inner Workings: Literary Essays, 2000-2005 (Mecanismos internos. Ensayos, 2000-2005; Mondadori ISBN 978-84-397-2158-1).
2008 – Discursos (Alpha Decay, ISBN 978-84-935863-3-1). Discursos de aceptación del Premio Nobel de Literatura de Doris Lessing, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda y William Faulkner junto al del propio John M. Coetzee.
2013 – Here and Now: Letters 2008-2011 (Aquí y ahora. Cartas 2008-2011; Anagrama & Mondadori.) Correspondencia con Paul Auster.
2015 – The Good Story: Exchanges on Truth, Fiction and Psychotherapy (El buen relato; Random House). Coautoría de Arabella Kurtz.

 

Su más reciente obra publicada en español:

Las manos de los maestros

Hay dos ideas que están también presentes de forma continuada en Las manos de los maestros y, por tanto, en el pensamiento de Coetzee. La primera es la mirada política: casi nunca se desentiende en su análisis del papel que el escritor tiene dentro del mundo en el que vive, y nunca reduce la literatura, en consecuencia, a un ejercicio onanista o formalista desvincu­lado de la realidad colectiva. Desde el texto que abre el libro, en el que se indaga —a propósito de una conferencia de T. S. Eliot— sobre el centro de gravedad cultural que arrastra al artista, hasta el ambicioso ensayo sobre la locura o la estupidez elogiada por Erasmo para poder resistir su adscripción a la ortodoxia vaticana y a la reforma luterana.

La segunda idea, conectada con todo esto, no es nueva, pero Coetzee la utiliza recurrentemente como contrapunto: el genio literario no garantiza el coraje ni la bondad, ni siquiera la lucidez. A propósito de Un paseo por la sombra, de Doris Lessing, por ejemplo, escribe: “Si hay una pregunta central en el libro, es la de cómo es posible que ella y muchas otras personas inteligentes, con preocupaciones sociales, personas amantes de la paz, se prestaron de hecho a servir de instrumentos del Partido Comunista de la Unión Soviética”. Y en otro de los ensayos recuerda la “anticuada” y biempensante posición racial de Faulkner. El ángulo oscuro de los escritores está siempre en el punto de mira de Coetzee.

Las manos de los maestros, escrito por J.M. Coetzee y traducido por Javier Calvo Perales y Random House, en Madrid (2016), es un libro lleno de hallazgos. La idea deslumbrante de llevar el foco de atención de la película The Misfits (Vidas rebeldes, en su título español) a los caballos salvajes que la protagonizan, y de reflexionar, siguiendo ese hilo, acerca del doble plano de realidad que ofrece el cine bien vale por toda la lectura.

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Los grandes libros siempre llevan a otros libros. Descubren autores en la sombra —como el premio Nobel australiano Patrick White, prácticamente desconocido en España— y despiertan el interés de leer o de releer, ahora con otra mirada, textos arrumbados pero llenos de vida. A veces leer acerca de un libro es más provechoso que leer el propio libro.

 

 

Saša Stanišić uno de los mejores escritores alemanes.

Mi país está allí donde yo no estoy.
Saša Stanišić
Saša Stanišić nace en el año 1978 en Višegrad, Bosnia y Herzegovina. Con catorce años se traslada a Alemania junto a su familia, huyendo de la guerra civil. Tras finalizar el Bachillerato, estudia en primer lugar Alemán como Lengua Extranjera y Filología Eslava en Heidelberg y trabaja como becario en la Bucknell University Lewisburg (Pensilvania). Posteriormente, entre 2004 y 2006, estudia en el Instituto Alemán de Literatura, en Leipzig. Con su primera novela, Wie der Soldat das Grammofon repariert (Cómo el soldado reparó el gramófono), se da a conocer de la noche a la mañana.

Saša Stanišić empieza a escribir con solo nueve años. Al finalizar sus estudios se formula una pregunta: ¿Podría vivir de la escritura? Escribe textos de estilos muy diferentes, que al principio publica en su propia página web, y empieza a trabajar en su novela. A ello le siguen publicaciones en revistas de literatura, es invitado a participar en el Concurso Ingeborg Bachmann, donde recibe el premio del público, las editoriales se fijan en él, su novela es publicada. El sueño de ser escritor parece estarse haciendo realidad.

Cómo el soldado repara el gramófono:imágenes fantásticas y los recuerdos casi oníricos tienen en la novela de Saša Stanišić un papel central. La realidad es presentada en planos completamente distintos entre sí. Los primeros años de infancia en Bosnia, el estallido de la guerra, la huida, la nueva vida en Alemania, una lengua desconocida, el regreso a Bosnia tras finalizar la guerra. Son principalmente las impresiones y las perspectivas de la infancia lo que el autor transfiere a la nueva lengua y al mundo de los adultos. El encanto de la novela reside en las numerosas y confusas historias que producen un impresión casi arcaica y son en parte ficticias y en parte autobiográficas.

Dos mundos se mezclan y se funden uno con otro creando una sola lengua. «Escribir en alemán fue para mí algo espontáneo, puesto que ya hace tiempo que es la lengua que mejor domino. No obstante, el hecho de pensar y formular en dos lenguas ha ejercido una gran influencia en el libro», dice.

‘Cómo el soldado repara el gramófono’
Saša Stanišic

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EDITORIAL ALFAGUARA

«Stanišić cuenta la guerra desde la perspectiva de un niño en Visegrado, y utiliza sabiamente todas las combinaciones posibles del drama y el humor, del destino y el juego, del realismo y lo grotesco.» Stern

Aleksandar, el protagonista de este libro, vive en la pequeña ciudad bosnia de Visegrado, tiene doce años, una imaginación desbordante y una varita de mago: elementos suficientes, en su opinión, para decidir el curso de los acontecimientos.

Cuando la guerra llega a Visegrado, él y su familia emprenden la huida. Desterrado en un país de Occidente, su pasión fabuladora adquiere una importancia vital, ya que le permite ubicarse en ese extraño lugar que es Alemania, elaborar una patria mediante la palabra y evitar así la pérdida de todos sus recuerdos.

Con una prosa mágica y luminosa, Saša Stanišić logra, basándose en su propia biografía, una novela conmovedora en su aparente ingenuidad y capaz de transmitirnos a través de sus exuberantes historias y su ironía la necesidad de reconciliarse con un pasado excepcional.

Capítulo 1

Lo que una parada cardíaca tarda en correr cien

metros, cuánto pesa una vida de araña, por qué

mi tristón escribe al río cruel, y las mañas de

mago que se da el camarada jefe de lo inacabado

El abuelo Slavko me medía la cabeza con la cuerda de tender de la abuela, me estaba haciendo un sombrero de mago, un sombrero picudo de cartulina, y me dijo: en realidad, yo todavía soy demasiado joven para estas tonterías y tú, demasiado viejo.

Me estaba haciendo un sombrero de mago con estrellas amarillas y azules que arrastraban colas en azul y amarillo, mientras yo tijereteaba una hoz de luna y dos cohetes triangulares, uno tripulado por Gagarin, otro por el abuelo Slavko.

Abuelo, ¡con ese sombrero no iré a ninguna parte!

¡Eso espero!

En la mañana del día en cuya noche murió, el abuelo Slavko me talló una varita mágica a partir de una rama y dijo: en el sombrero y en la varita se esconde un poder mágico; si llevas el sombrero y agitas la varita, serás el mago de atributos más poderoso de los países no alineados. Podrás revolucionar muchas cosas, siempre y cuando lo hagas conforme a las ideas de Tito y en consonancia con los estatutos de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia.

Yo dudaba de la magia, pero no dudaba de mi abuelo. El don más precioso es el de la invención; la mayor riqueza, la de la fantasía. Recuérdalo, Aleksandar, dijo el abuelo seriamente cuando me puso el sombrero, recuérdalo siempre e imagínate este mundo más bello. Y me entregó la varita. Yo ya no dudaba de nada.

Acostumbra la gente a ponerse triste de vez en cuando a causa de los muertos. En nuestra familia esto sucede cuando se juntan el domingo, la lluvia, el café y la abuela Katarina. Entonces la abuela bebe a sorbitos de su taza favorita, la blanca con el asa agrietada, llora y recuerda a todos los muertos y las buenas cosas que hicieron antes de que la muerte se cruzara en su camino. Hoy la familia y los amigos han venido a casa de la abuela porque estamos recordando al abuelo Slavko, muerto desde hace dos días con carácter provisional y hasta que yo encuentre mi varita mágica y mi sombrero.

Los familiares que aún no han muerto son mamá, papá y los hermanos de éste: el tío Bora y el tío Miki. La abuela Fatima, madre de mi madre, se conserva bien, sólo se le han muerto el oído y la lengua, porque está sorda como un cañón y muda como la nieve que cae. Al menos eso dicen. La que tampoco ha muerto es la tía Gordana, esposa del tío Bora y mujer en estado de buena esperanza. A la tía Gordana, una isla rubia en el negro océano capilar de nuestra familia, todos la llaman Tifón, porque vive con una vivacidad cuatro veces mayor que las personas normales, anda ocho veces más rápido y habla catorce veces más aceleradamente. Incluso la distancia entre la taza del váter y el lavabo la cubre con un esprint, y en la caja del almacén hace la cuenta antes de que la cajera toque la primera tecla.

La novela ha sido traducida a treinta lenguas y ha recibido numerosos galardones tanto nacionales como internacionales, entre otros el Premio Adelbert von Chamisso (2008).

Stanišić vive y trabaja como periodista y escritor en Berlín.

 

 

Entrevista a Saša Stanišić en la FIL 2011