Saša Stanišić uno de los mejores escritores alemanes.

Mi país está allí donde yo no estoy.
Saša Stanišić
Saša Stanišić nace en el año 1978 en Višegrad, Bosnia y Herzegovina. Con catorce años se traslada a Alemania junto a su familia, huyendo de la guerra civil. Tras finalizar el Bachillerato, estudia en primer lugar Alemán como Lengua Extranjera y Filología Eslava en Heidelberg y trabaja como becario en la Bucknell University Lewisburg (Pensilvania). Posteriormente, entre 2004 y 2006, estudia en el Instituto Alemán de Literatura, en Leipzig. Con su primera novela, Wie der Soldat das Grammofon repariert (Cómo el soldado reparó el gramófono), se da a conocer de la noche a la mañana.

Saša Stanišić empieza a escribir con solo nueve años. Al finalizar sus estudios se formula una pregunta: ¿Podría vivir de la escritura? Escribe textos de estilos muy diferentes, que al principio publica en su propia página web, y empieza a trabajar en su novela. A ello le siguen publicaciones en revistas de literatura, es invitado a participar en el Concurso Ingeborg Bachmann, donde recibe el premio del público, las editoriales se fijan en él, su novela es publicada. El sueño de ser escritor parece estarse haciendo realidad.

Cómo el soldado repara el gramófono:imágenes fantásticas y los recuerdos casi oníricos tienen en la novela de Saša Stanišić un papel central. La realidad es presentada en planos completamente distintos entre sí. Los primeros años de infancia en Bosnia, el estallido de la guerra, la huida, la nueva vida en Alemania, una lengua desconocida, el regreso a Bosnia tras finalizar la guerra. Son principalmente las impresiones y las perspectivas de la infancia lo que el autor transfiere a la nueva lengua y al mundo de los adultos. El encanto de la novela reside en las numerosas y confusas historias que producen un impresión casi arcaica y son en parte ficticias y en parte autobiográficas.

Dos mundos se mezclan y se funden uno con otro creando una sola lengua. «Escribir en alemán fue para mí algo espontáneo, puesto que ya hace tiempo que es la lengua que mejor domino. No obstante, el hecho de pensar y formular en dos lenguas ha ejercido una gran influencia en el libro», dice.

‘Cómo el soldado repara el gramófono’
Saša Stanišic

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EDITORIAL ALFAGUARA

«Stanišić cuenta la guerra desde la perspectiva de un niño en Visegrado, y utiliza sabiamente todas las combinaciones posibles del drama y el humor, del destino y el juego, del realismo y lo grotesco.» Stern

Aleksandar, el protagonista de este libro, vive en la pequeña ciudad bosnia de Visegrado, tiene doce años, una imaginación desbordante y una varita de mago: elementos suficientes, en su opinión, para decidir el curso de los acontecimientos.

Cuando la guerra llega a Visegrado, él y su familia emprenden la huida. Desterrado en un país de Occidente, su pasión fabuladora adquiere una importancia vital, ya que le permite ubicarse en ese extraño lugar que es Alemania, elaborar una patria mediante la palabra y evitar así la pérdida de todos sus recuerdos.

Con una prosa mágica y luminosa, Saša Stanišić logra, basándose en su propia biografía, una novela conmovedora en su aparente ingenuidad y capaz de transmitirnos a través de sus exuberantes historias y su ironía la necesidad de reconciliarse con un pasado excepcional.

Capítulo 1

Lo que una parada cardíaca tarda en correr cien

metros, cuánto pesa una vida de araña, por qué

mi tristón escribe al río cruel, y las mañas de

mago que se da el camarada jefe de lo inacabado

El abuelo Slavko me medía la cabeza con la cuerda de tender de la abuela, me estaba haciendo un sombrero de mago, un sombrero picudo de cartulina, y me dijo: en realidad, yo todavía soy demasiado joven para estas tonterías y tú, demasiado viejo.

Me estaba haciendo un sombrero de mago con estrellas amarillas y azules que arrastraban colas en azul y amarillo, mientras yo tijereteaba una hoz de luna y dos cohetes triangulares, uno tripulado por Gagarin, otro por el abuelo Slavko.

Abuelo, ¡con ese sombrero no iré a ninguna parte!

¡Eso espero!

En la mañana del día en cuya noche murió, el abuelo Slavko me talló una varita mágica a partir de una rama y dijo: en el sombrero y en la varita se esconde un poder mágico; si llevas el sombrero y agitas la varita, serás el mago de atributos más poderoso de los países no alineados. Podrás revolucionar muchas cosas, siempre y cuando lo hagas conforme a las ideas de Tito y en consonancia con los estatutos de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia.

Yo dudaba de la magia, pero no dudaba de mi abuelo. El don más precioso es el de la invención; la mayor riqueza, la de la fantasía. Recuérdalo, Aleksandar, dijo el abuelo seriamente cuando me puso el sombrero, recuérdalo siempre e imagínate este mundo más bello. Y me entregó la varita. Yo ya no dudaba de nada.

Acostumbra la gente a ponerse triste de vez en cuando a causa de los muertos. En nuestra familia esto sucede cuando se juntan el domingo, la lluvia, el café y la abuela Katarina. Entonces la abuela bebe a sorbitos de su taza favorita, la blanca con el asa agrietada, llora y recuerda a todos los muertos y las buenas cosas que hicieron antes de que la muerte se cruzara en su camino. Hoy la familia y los amigos han venido a casa de la abuela porque estamos recordando al abuelo Slavko, muerto desde hace dos días con carácter provisional y hasta que yo encuentre mi varita mágica y mi sombrero.

Los familiares que aún no han muerto son mamá, papá y los hermanos de éste: el tío Bora y el tío Miki. La abuela Fatima, madre de mi madre, se conserva bien, sólo se le han muerto el oído y la lengua, porque está sorda como un cañón y muda como la nieve que cae. Al menos eso dicen. La que tampoco ha muerto es la tía Gordana, esposa del tío Bora y mujer en estado de buena esperanza. A la tía Gordana, una isla rubia en el negro océano capilar de nuestra familia, todos la llaman Tifón, porque vive con una vivacidad cuatro veces mayor que las personas normales, anda ocho veces más rápido y habla catorce veces más aceleradamente. Incluso la distancia entre la taza del váter y el lavabo la cubre con un esprint, y en la caja del almacén hace la cuenta antes de que la cajera toque la primera tecla.

La novela ha sido traducida a treinta lenguas y ha recibido numerosos galardones tanto nacionales como internacionales, entre otros el Premio Adelbert von Chamisso (2008).

Stanišić vive y trabaja como periodista y escritor en Berlín.

 

 

Entrevista a Saša Stanišić en la FIL 2011

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