Montaña rusa.

Hace al menos dos semanas que estoy tratando de escribir este artículo para el blog, pero, por una u otra razón algo me lo impedía. No sé si es su caso, pero este mes de marzo ha estado en los extremos, con muchos altibajos. Aunado a ello que numerosos imprevistos se han presentado en mi vida, como el esguince que sufrió mi hijo menor en su práctica de soccer, la semana pasada. Ese día tenia en mente (planificada) una semana muy productiva (para reponer el tiempo de la semaine de relâche) pero, la inicié con el pie izquierdo literal en urgencias. Pasamos la noche en vela. La sala del hospital estaba atiborrada ese lunes, y constantemente éramos desplazados en el tablón electrónico, pues había casos de mayor «urgencia». Así que nuestro turno llego hasta el día siguiente a la 6:15 a.m. !Increíble! ¿No es cierto? Pues ustedes pensaran que como vivo en un país miembro de la G8 pareciera que estoy inventando. Canadá esta considerado uno de los países de primer mundo. Pero, sorpresa, hay servicios como el servicio médico que son del tercer mundo. Después de años, todavía es fecha que no tengo médico familiar, sigo en la lista de espera… Pero, bueno ese es otro boleto, tampoco quiero explayarme más en el asunto, y hacer de este artículo una queja.

hullámvasút

Retomando el tema de lecturas del articulo pasado, les cuento que durante las últimas cinco semanas leí La vírgen de los sicarios de Fernando Vallejo (escritor Colombiano). Las primeras páginas me resultaron suficientes para querer de dejar de leer el libro. Pero, como mis libros son siempre pedidos especiales a mis familiares y amigos de México, no pude darme ese lujo. Así que hice el esfuerzo por terminarlo. ¿Que no me gustó? El lenguaje soez y la forma tan cruda en que retrata a la sociedad de Medellín. Es cierto que el flagelo del narcotráfico ha dejado y sigue dejando grandes estragos en todos los ámbitos: político, social y económico principalmente. Nada más hay que mirar lo que pasa en Latinoamérica y en el mundo en general. Sin embargo, Vallejo a veces me parece que carece de calidad humana: ”Cuentan que poco antes de mi regreso a Medellin paso por esta ciudad destornillada un loco que iba inyectando en los buses cianuro a cuanta perra humana embarazada encontraba y a sus retoños. ¿Un loco? ¿Llamáis un «loco» a un santo? !Desventurados! Dejádmelo conocer˝… Y este es sólo uno de los tantos ejemplos que hay en libro, me parece misántropo, misógino y misándrico. Y eso que él es homosexual. Y no tengo nada contra los gays, al contrario son los mejores amigos (en mi experiencia) son personas super creativas, serviciales, sensibles, pero como en todo, nunca falta el frijolito en el arroz. Antes de él sólo el Marqués de Sade me provocó tal repudio, su «estilo narrativo» es muy similar. De hecho, aún no he terminado Julieta ya tomaré de nuevo aire para finalizar esas sórdidas descripciones de actos orgiásticos y demás que componen la historia.

 

Pasando a algo mas agradable, otro libro que leí fue la novela de Viento amargo de Beatriz Rivas (escritora mexicana), una historia ficticia sobre un posible amor (con Elisabeth Balcombe) que tuvo el corso, Napoleón Bonaparte. La lectura fue todo un deleite, una historia sencilla, romántica que transcurre en la isla de Santa Helena, lugar en donde vivió su destierro Napoleón hasta el final de sus días. Esta novela me permitió asomarme un poco a la vida de este caudillo y héroe de la historia y aprender un poco de su filosofía de vida, por cierto muy enriquecedora. Vale la pena leerla, se las recomiendo ampliamente. Después de este bálsamo azteca di un salto hasta Francia, sin querer queriendo. Y en esta ocasión leí a Milan Kundera, su novela La ignorancia. Su narrativa filosófica, poética y reflexiva me envolvieron. Lograron que la historia aparentemente trivial tuviera un impacto. Más bien un doble impacto. La historia de amor fallida de una inmigrante llamada Irena (originaria de Praga) que regresa de visita después de 20 años de estar viviendo en París, despertó en mi una empatía peculiar. La protagonista al igual que yo emigra a otro país y eso hizo que me identificara de inmediato con ella. La empatía hacia Irena continuo in crescendo debido a diversas situaciones que vive a lo largo de la historia. Al final Irena realiza que su vida esta en París, ya que en su tierra natal ha pasado a ser una extraña-conocida como yo. Cada vez que viajo a México tengo esta sensación. La Lorena mexicana es un recuerdo y la nueva Lorena es un híbrido. Tomando lo mejor de mis raíces mexicanas con lo mejor de esta tierra del maple. Ya me estoy poniendo sentimental… Y eso me recuerda que en esta montaña rusa que ha resultado marzo, también festejé mi décimo aniversario de bodas. Lo cual fue motivo de alegría, de añoranza por los tiempos en que nació nuestra historia de amor. Momentos inolvidables que me llevaron de viaje con escalas a México, a Costa rica y finalmente, aterrice en Canadá. Toda una aventura. Sin duda, soy muy afortunada por el compañero que tengo, realmente no puedo pedir más.
Para finalizar mis más sinceras condolencias a los familiares de las víctimas de los ataques terroristas a Bruselas. Realmente pido de corazón que ya no se repitan más estos hechos aberrantes y cobardes, y pido por la paz mundial que la humanidad tanto necesita.

2271513
Lorena Lacaille

 

Nota: El programa de wordpress no me acepta los pies de página pero en la sección de mis escritos encontraran el PDF y podrán verlas.

Longueuil, Marzo 24, 2016.

 

Derechos de autor
Este artículo es de libre distribución siempre y cuando respetes el nombre del autor y no alteres la información.
© Lorena Lacaille, 2016.

 

 

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