“Pétronille”, la última obra de Amélie Nothomb.

 

La relación entre la literatura y el alcohol siempre fue laxa y amistosa. Una profesión donde el escritor maneja sus propios tiempos y lidia permanentemente con la ansiedad y el desgano de enfrentarse a una hoja en blanco de forma diaria no podría ser de otra forma. La humanidad ha tenido a la bebida (y a las drogas, en términos generales) como una vía de escape o recreación frente a la responsabilidad que exige la vida cotidiana. Desde Charles Bukowski, que decía en Factotum (1975) que “cuando bebes el mundo aún está ahí afuera, pero en ese momento no te tiene agarrado del cuello”, hasta Charles Baudelaire, cuando personificada al vino en uno de sus poemas de Las Flores del Mal (1857): “Siento una inmensa dicha al caer / en la boca de un hombre consumido por el trabajo”. En ambos casos, el alcohol aparece como quien posibilita que disminuya el peso del mundo, pero ¿es una salvación o una relajación?

La editorial Anagrama ha publicado Pétronille en español, la última novela de Amélie Nothomb (Japón, 1967) que salió en su lengua original, el francés, en el año 2014. Allí, esta autora de nacionalizada belga expone una forma romántica de ver la bebida que califica como el “áureo canto de las sirenas”. “La embriaguez no se improvisa. Es competencia del arte, que exige dar y cuidar” son las primeras palabras del libro y, de alguna manera, traza una distinción en el uso del alcohol. Como si le estuviera hablando a los millones de adolescentes que salen y se emborrachan en los boliches hasta quedar inconscientes bajo la “cultura del reviente”, asegura que beber es un arte, y como tal el disfrute en el paladar es uno de sus elementos constitutivos.

“Beber deprisa no significa beber con ansia. Nunca tomo más de un sorbo a la vez”, reconoce como recordando esa tradición que suelen tener los franceses con el buen comer y beber, la degustación de esos platos exóticos donde las papilas gustativas experimenten el placer. De esta manera traza una historia donde la bebida será la excusa para hablar de una relación de amistad entrañable.

La novela tiene el nombre de Pétronille Fanto, una chica (pichona de escritora) de aspecto andrógino y actitud desafiante, que la autora suele comparar con Arthur Rimbaud en su juventud transgresora. Como una suerte de relato autobiográfico explícito, la misma Amélie Nothomb es la protagonista y en un determinado momento de su vida decide buscar una “compañera de borrachera”. En una librería donde firma sus libros, conoce a esta joven francesa y la invita a beber. El champán es la bebida favorita y a partir de la excusa del alcohol se teje un vínculo que llevará a indagar sobre la amistad: ¿es la diferencia o la semejanza lo que atrae a las personas?
Porta de “Pétronille” de Amélie Nothomb (Anagrama).
Mucho más joven y con una vida más border y radical, Pétronille comienza a preocupar a la Amélie cuando, finalmente, descubre que se somete a probar pastillas de laboratorio para costear su vida ya que la literatura no llega a darle el sustento económico necesario. ¿Cómo querer a quien no se quiere? ¿Cómo cuidar a quien no se cuida? “Esa extraña forma de amor tan misteriosa y peligrosa en la que siempre se nos escapa todo lo que está en juego: la amistad”, dice la autora y decide cuidarla. Antes, la ayuda a ganarse un lugar entre los escritores de su época.

Sin embargo su juventud y despreocupación es lo que parece llevar las situaciones a un escenario más inquietante. “Había observado que cuanto más bebía, más a la izquierda de la izquierda se aventuraban sus opiniones”, dice Nothomb de Pétronille Fanto, que es, además, hija de comunistas. En una escena, la protagonista viaja a la ciudad francesa de Antony para conocer a esa familia y describe, de una forma práctica y ácida, las charlas de la izquierda comunista. “Como la propiedad es un robo, nunca cierra la casa con llave. Y nos han robado no sé cuántas veces” dice Pétronille de su padre, un obstinado comunista que, en su afán de ser optimista, asegura que “menos mal que nos queda Cuba”.

“Yo la miraba con la estúpida admiración propia de los de mi especie cuando se tropiezan con un auténtico proletario”, comenta la protagonista sobre Pétronille y sus orígenes pero sobre todo pensando en la forma despreocupada en que vive. En esta relación que, además de ser una amistad, es una amistad entre escritoras, nace la cuestión etaria y las diferentes perspectivas de ver el mundo. Cuando hablan de la locura, la joven le reconoce a la escritora belga -que narra todo en primera persona- que su locura es mayor porque es inclasificable. A lo que se refiere es a la capacidad de dominar su vida, de dejarse llevar por el alcohol pero no hasta el punto de desorientarse, de perderse y al fin jamás recuperarse. La locura de la Nothomb protagonista es la locura de alguien que tiene la experiencia y la solidez intelectual necesarias para no dejarse estafar por el delirio.

En cambio, Pétronille se pierde, descarrila, viaja al Sahara como una suerte de introspección interior. Da la impresión que no se encuentra a sí misma, que no se contenta con nada. No es el alcohol, desde luego que no, es una insatisfacción permanente. Por el contrario, Nothomb permanece plantada en su eje, por eso es la que cuida, la reta, la asiste, la alienta. No la comprende pero, sin embargo, está. Como las buenas y duraderas amistades: lealtad ante todo, respeto y comprensión.

Amélie Nothomb, la autora, escribe como quien habla mientras gesticula con las manos: una prosa simple, práctica, espontánea y fácil de seguir. La historia se prolonga durante 152 páginas con una soltura impecable, y si en algún momento la abulia florece, es el final (extraordinario final) que logra hacer resurgir la trama y resignificarla dotándola de sentido y emoción. Pero, ¿es esta una novela digna de una bestseller? ¿Está altura de sus demás producciones famosas como Estupor y temblores (1999) u Ordeno y mando (2008)? “La pregunta es si, frente a las exigencias del mercado editorial, las novelas mantienen la calidad literaria”, se interroga la crítica y escritora Leticia Martin teniendo en cuenta la enorme y extensa producción que tiene Nothomb: casi 40 títulos en 25 años. Aquí, en esta novela, la autora muestra su estilo, su ingenio y su docilidad para divertir. Quizás, las grandes obras suceden una, dos o a lo sumo tres veces en toda una carrera. Pétronille no es el caso, pero vale la pena su lectura.

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La escritora Amélie Nothomb nació en Japón, aunque su familia proviene de Bruselas. El cargo de su padre como embajador fue la causa de que pasara su infancia y adolescencia en China y Japón. Sus obras se encuentran entre las más leídas y apreciadas actualmente. Nothomb es una de las escritoras en lengua francesa más exitosa y con mayor proyección internacional. Ha recibido importantes galardones y entre sus títulos se encuentran, entre otras, obras como “Higiene del asesino”, “Estupor y temblores”, Metafísica de los tubos”, “El sabotaje amoroso”, “Ni de Eva ni de Adán”, “Ordeno y mando” y “La nostalgia feliz”.

Página Dos – Entrevista a Amélie Nothomb

 

Rubén Salazar Mallén, el escritor incomodo de las Letras Mexicanas.

Rubén Salazar Mallén

Escritor veracruzano, que pasó por diversas facetas ideológicas a lo largo de su vida, sin el menoscabo de calidad literaria, desde muy temprana edad se ve envuelto en la turbulencia de la revolución mexicana, nacido en la ciudad de Coatzacoalcos, sufre a temprana edad la parálisis de una parte de su cuerpo, problema que lo acompañaría a lo largo de su vida al igual que la marginalidad de la que fue objeto por vivir profundamente los vertiginosos cambios de la primera mitad del siglo XX.

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Nacido en el 9 de julio de 1905 le toca en sus primeros años de vida el proceso de la revolución mexicana, desde muy joven se traslada a la ciudad de México encontrándose en la capital del país sufre a los 13 años un problema de salud y la hemiplegia se hace presente en el, acompañándolo a lo largo de su vida, continua sus estudios y culmina la carrera de Derecho. Es un hombre comprometido con los ideales, las doctrinas y las propuestas ideológicas no se hacen esperar, como muchos de los jóvenes de su época la inconformidad lo lleva a militar en las filas del vasconcelismo. Externa sus ideas por medio de la critica mordaz al sistema realizandolo desde las trincheras del periodismo en donde adquiere prestigio. Decepcionado por el fracaso del proyecto toma otros derroteros ingresando al partido comunista en 1930, ocupa puestos destacados en su militancia entre ellos el de jefe de la célula de San Idelfonso, y funda junto con David Alfaro Siqueiros la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Finalmente la militancia lo decepciona nuevamente y abandona el partido decidiendo en ese momento escribir una novela de corte anticomunista Clariatide, Jorge Cuesta le publica algunos fragmentos en la revista Examen.
Uno de los estudiosos de su obra Michael Domínguez comenta acerca del autor: “Rubén se vanagloriaba de su cuerpo de suástica y con esa actitud decidió merodear por la literatura mexicana como un lobo solitario, desdeñoso de las sobras del banquete y dispuesto a contagiar la rabia”.
Se inclina por la doctrina del fascismo, es sin lugar a dudas la obra Clariatide que detona una persecución por las plumas de los críticos que la condenaron principalmente en los periódicos y revistas como El machete, pero su pensamiento no terminaría en esa faceta todavía abría tiempo para abrazar el anarquismo en 1944, pero ya no se puede desprender del estigma y su pasado lo condena a pesar de haber sido un hombre que se debió a su momento histórico y esto se ve reflejado cuando rechazan sus textos tachando lo como un reaccionario como se lo expuso la revista El hijo prodigo en su momento, la marginalidad en la que cayo su obra era manifiesta solo Costa Amic le publicó, y todo el rechazo a su obra se debió a razones de índole político no por la calidad de su obra.

Al respecto Javier Sicilia al hacer una selección de autor en el 2008 en la Dirección de literatura de la UNAM, mencionaba: “…ser de izquierda era una virtud; aceptaba, como un dogma, que quienes habían sido fascistas, aunque el arrepentimiento los hubiese hecho avergonzarse, eran incapaces de escribir con altura”

Ruben Salazar Mallén fue un hombre contradictorio como es contradictorio el universo, el país, los sitemas políticos que se ocultan tras el decorado de la historia, como lo menciona Javier Sicilia la obra de este autor veracruzano y por sus propias palabras dijo: Si me lo preguntaran, yo diría que las novelas que he publicado pueden clasificarse en dos grupos. En uno de ellos, cabrían las obras que se sutentan en la vida privada: Camino de prefección (1937), Soledad (1944) y La iniciación (1966). En el otro grupo habría que incluir las obras cuya base es la vida social: Paramo (1944), Ojo de agua (1949), Camaradas (1959), ¡Viva México! (1968), La sangre vacía (1982) y El paraíso podrido (1986)

 

Camaradas/Soledad

En 1942 en la ciudad de México, se abrió un proceso legal histórico para las letras mexicanas: Ruben Salazar Mallen y su editor, Jorge Cuesta, fueron acusados del delito de ultraje a la moral pública y las buenas costumbres por la publicación de algunos fragmentos de la novela inédita Cariátide. La polémica creció, pero el juez determinó que las malas palabras utilizadas por los personajes de Salazar Mallén “aunque choquen al oído, no son morales ni inmorales”; así, nuestro autor y su obra fueron absueltos gracias a la brillante defensa de Jorge Cuesta.

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Camaradas es la reconstrucción que el propio autor hizo de Cariátide, 17 años después del famoso juicio. El Consejo Nacional para la cultura y las Artes presenta esta novela, acompañada de Soledad, como una visión franca de la sociedad y del hombre mexicano de mediados del siglo XX.

Welty Eudora, una de las principales figuras de la narrativa estadounidense contemporánea,

Welty, Eudora (1909-2001).

Narradora, ensayista y fotógrafa estadounidense, nacida en Jackson (capital del estado de Mississippi) el 13 de abril de 1909 y fallecida en su ciudad natal el 23 de julio de 2001. Autora de una extensa producción narrativa que explora las inquietudes, vivencias y pautas de comportamiento de las gentes del Sur, está considerada como una de las voces más destacadas de la novela norteamericana del siglo XX. El enfoque y la temática de sus cuentos y narraciones extensas se enmarcan dentro de la poderosa estela seguida por otros muchos escritores estadounidenses que indagaron en la realidad cotidiana y la mentalidad de los pobladores de los estados sureños, bajo la influencia directa de William Faulkner (1950-1962), quien confesó su admiración por los escritos de la autora de Mississippi.

Impulsada desde su juventud por una firme vocación artística, se trasladó a Wisconsin para cursar unos estudios superiores que después completó en la Columbia University de Nueva York, donde se especializó en técnicas publicitarias. Con poco más de veinte años de edad se dio a conocer en los medios periodísticos norteamericanos por una serie de brillantes reportajes fotográficos en los que mostró los efectos de la Gran Depresión posterior al “crack” bursátil de 1929 en los territorios del Sur de los Estados Unidos. Por aquel entonces, la joven Eudora Welty trabajaba en calidad de “agente publicitario junior” para la Works Progress Administration (‘Administración para el Avance de las Obras’), y alcanzó gran notoriedad como fotógrafa, aunque en su ánimo siempre estuvo dedicarse de lleno a la creación literaria. Fue así como decidió trasladar sus inquietudes temáticas -centradas en el reflejo de las formas de vida de sus convecinos- al campo de la narrativa breve, en el que pronto logró la misma fama de que gozaba como reportera gráfica merced a los relatos que publicó en la prestigiosa revista The New Yorker. Estos cuentos de Eudora Welty, ambientados en su tierra natal, están protagonizados por personajes oriundos de allí, todos ellos seres sencillos y vulgares que la autora de Jackson describe con humor y ternura, presentando sus actitudes y comportamientos como rasgos definidores de las costumbres, las formas de vida y la mentalidad sureñas. En general, Eudora Welty se sirvió para la redacción de estos primeros relatos suyos de las técnicas constructivas características de la narrativa del Sur (presentación de sagas familiares, desorientación de unos personajes que se han visto privados de su antiguo mundo de modales aristocráticos, hincapié en las diferencias habidas entre la mentalidad de los protagonistas y la de sus compatriotas norteños, etc.); pero, en obras sucesivas, la prosa de la autora de Mississippi fue evolucionando hacia ciertos planteamientos estéticos experimentales que, sin salirse nunca de estas constantes temáticas, dotan al conjunto de su obra de una viva y peculiar originalidad.

Tras haber difundido -como se ha dejado anotado en el párrafo anterior- sus relatos primerizos en publicaciones periódicas, a comienzos de los años cuarenta dio a la imprenta una primera colección de cuentos presentada bajo el título de A curtain green (Un manto verde, 1941), obra en la que domina la quietud vital y el inmovilismo ideológico tradicionalmente atribuidos a esa población sureña desubicada que parece habitar en un mundo atemporal, sino anclado en unos valores morales, sociales y culturales indiscutiblemente desfasados hacia mediados del siglo XX; los protagonistas de estas narraciones breves de Eudora Welty son hombres y mujeres comunes que, como los personajes del resto de sus obras -maestros, vendedores ambulantes, trabajadores, jóvenes estudiantes, etc.- son víctimas de un progreso material e ideológico que los condena irreductiblemente (por permanecer apegados a su inmovilismo) a la condición de seres marginados o desubicados, condición que queda acentuada por la magnífica recreación realista ensayada por la escritora de Jackson en todos sus relatos.

Un primer atisbo de evolución hacia nuevos planteamientos estéticos se aprecia ya en las dos siguientes obras de Eudora Welty, The wide net (La gran red, 1943) y The golden apples (Las manzanas de oro, 1945), en las que el enfoque narrativo de casi todos sus cuentos explora otras dimensiones ajenas a la mera realidad (como la onírica) para acabar logrando un cierto distanciamiento que redunda en pro de una mayor imparcialidad de las situaciones, los personajes y los ambientes descritos; se diría que la autora apeló a sus antiguos conocimientos de las técnicas fotográficas en busca de un enfoque externo que le permitió encuadrar todos los rasgos y detalles en una visión mucho más serena y objetiva de lo narrado y lo descrito.

Su constante búsqueda de nuevos moldes formales capaces de dar mayor cabida a sus constantes inquietudes temáticas propició el paso de la escritora sureña al género de la novela extensa, aunque -como ella misma declaró en varias ocasiones- esta evolución no se produjo de forma premeditada, sino que fueron algunos de sus propios relatos los que fueron creciendo inesperadamente y cargándose de sorprendentes matices hasta alcanzar el rango de novela. Se asomó, pues, a mediados de los años cuarenta a los anaqueles de las librerías con Delta Wedding (Matrimonio en el Delta, 1946), novela a la que luego se sumaron otras narraciones extensas tan celebradas por la crítica y los lectores como The Ponder Heart (El corazón de los Ponder, 1954) -cuya versión teatral cosechó un sonado éxito en los escenarios de Broadway, al igual que otra historia suya, The Robber Bridegroom, que también fue llevada a las tablas-, Losing Battle (Batalla perdida, 1970) y, sobre todo, The optimist’s daughter (La hija del optimista, 1972), que constituyó su definitiva consagración como una de las más grandes autoras norteamericanas de todos los tiempos, al ser galardonada en 1973 con el prestigioso Premio Pulitzer, en su modalidad destinada a premiar la mejor obra de ficción. Precisamente esta novela -en la que Eudora Welty refiere una historia centrada en la figura de una mujer, hija de un juez en Nueva Orleans, que decide regresar a las tierras del Sur donde pasó su infancia, y en los conflictos que entabla con su madrastra-, fue una de las narraciones extensas de la autora sureña que fue creciendo “accidentalmente” a partir de su concepción inicial como relato breve. Otras obras suyas son las tituladas Una cortina de follaje, La novia del bandido y La palabra heredada.

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Al margen de su inicial dedicación a la fotografía y su posterior consagración a la prosa de ficción, Eudora Welty desarrolló a lo largo de su fecunda trayectoria existencial una importante labor de crítica literaria que, a mediados de los años ochenta, la propia autora recopiló en el volumen titulado El ojo del relato (1979); además de esta colección de artículos y ensayos, en su obra de no ficción ocupan un lugar relevante su recuerdos autobiográficos, publicados bajo el elocuente título de Los comienzos de un escritor (1984). Consagrada, en el momento en que apareció esta autobiografía, como una de las principales figuras de la narrativa estadounidense contemporánea, en 1980 Eudora Welty había asistido a la reedición de gran parte de los relatos breves que le habían abierto las puertas de la fama, tributo de homenaje a la singular producción literaria de una autora que cifró la receta de su escritura en esta sencilla fórmula: “la pasión es el ingrediente principal de la buena ficción, y se ilumina y arde por simpatía hacia la condición humana”.

Después de haber permanecido durante casi toda su longeva existencia en su querida tierra sureña -salvo durante sus estancias estudiantiles en Wisconsin y en Nueva York-, a comienzos del verano de 2001, cuando contaba ya noventa y dos años de edad, Eudora Welty fue ingresada en el Centro Médico Bautista de Jackson, donde los facultativos no pudieron evitar que perdiera la vida a causa de unas graves complicaciones pulmonares que degeneraron en una neumonía y una fatal parada cardio-respiratoria. Como dato anecdótico -pero revelador de la enorme fama literaria de que gozó la escritora de Mississippi, y de la heterogénea y populosa legión de lectores que seguía todos sus pasos literarios- cabe añadir que “Eudora”, uno de los programas de correo electrónico de mayor implantación en todo el mundo, fue bautizado con dicho nombre debido a que su creador, Steve Dorner, se sintió inspirado durante la realización de su proyecto informático por un cuento de Eudora Welty titulado “Why I Live at the P.O.”

 

Libros de cuentos
Morgana: Two Stories from The Golden Apples (1988)
The Collected Stories of Eudora Welty (1982)
Moon Lake and Other Stories (1980)
Thirteen Stories (1965)
The Bride of the Innisfallen and Other Stories (1955)
Selected Stories (1954)
The Golden Apples (1949)
Music from Spain (1948)
The Wide Net and Other Stories (1943)
A Curtain of Green (1941)
“A Worn Path” (1940, cuento individual)
“Death of a Traveling Salesman” (1936, cuento individual)
Novelas
The Optimist’s Daughter (1972)
Losing Battles (1970)
The Shoe Bird (1964)
The Ponder Heart (1954)
Delta Wedding (1946)
The Robber Bridegroom (1942)
No ficción
3 Minutes or Less (2001)
The Norton Book of Friendship (1991, editora)
One Writer’s Beginnings (1983, autobiografía)
The Eye of the Story (1978)
Three Papers on Fiction (1962)

 

 

La hija del optimista

Galardonada con el prestigioso Premio Pulitzer, La hija del optimista es, sin duda, la obra maestra de Eudora Welty. En la tradición de la más brillante novela sureña —de la que forman parte William Faulkner, Truman Capote, Robert Penn Warren y Carson McCullers—, narra la historia de Laurel McKelva, una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su juventud y a las deudas del pasado.

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La poesía sensual y sempiterna de José Watanabe.

Hace 70 años nació en el pueblo peruano de Laredo uno de los poetas mayores del continente americano. Aunque un poeta —me corrijo— no es un lugar, sino una lengua; entonces: hace 70 años nació para el castellano el gran José Watanabe (1946-2007). Tuvo una vida tan fugaz como el hielo expuesto a los rayos que derretían su poema El guardián del hielo. “Ama rápido, me dijo el sol / Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino / a cumplir con la vida”.

Pero la existencia no debiera contarse en años, sino en visiones. Y si así fuera, la suya fue generosa. No sólo con él, sino con nosotros. “Tiendo a la noche”, escribió, implicándonos en el insomnio. Y parece extraño saber de su boca que vivía de noche, con el espacio corrido, porque hay mucha luz en su materia.

Leer su Poesía completa nos enfrenta a su manera particular, un modo físico, de mirar el mundo. Porque Watanabe no sólo ve, vuelve táctiles las palabras, “Hubiera querido inscribir mi poema en todo el paisaje / pero mi ojo, arbitrariamente, lo ha excluido / y sólo vuelve con obsesiva precisión / a aquel bello y extremo problema de texturas: / el muslo contra la roca”, escribe en Mi ojo tiene sus razones. Poeta que disecciona el plano y se centra en dos ideas que conviven en su extrañeza, el muslo y la roca. De ella se guarda el detalle.

Nacido de un japonés emigrado a Perú que leía entre gallinas haikús de Basho y de una madre difícil, dos hermanos muertos lo antecedieron. En una de sus últimas notas, concedida a la escritora chilena Andrea Jeftanovic en 2007, para la revista Quimera, José Watanabe contaba hasta qué punto la muerte nacía a diario en su infancia en boca de su madre. “Me decía: ‘En ese rincón, en esa silla pequeña se sentaba tu hermanito de tres años, era muy blanco, tenía una vena azul en la frente, era castaño, y al sol su pelo era aún más castaño. Antes de morir estaba sentado ahí’. Los idealizaba mucho, ‘el sol los hacía brillar”. Empezar el mundo con la síntesis y la muerte como asunto cotidiano parece haber dejado un contraste en su poesía, entre el pudor y la pena. Mejor la noche, amparo en la oscuridad, con el mundo en silencio para hacer trepidar las palabras.

Se inicia en la escritura con Álbum de familia (1971) para enfrentar 18 años después un libro estremecedor, El huso de la palabra (1989). Torcedor texto donde confluyen su propia enfermedad, el decaimiento y la delicada observación con la que oscilan otros seres, tan capitales como su dolencia. “Aquí está todo muerto, sólo el aire / gira levemente vivo / pero a veces se agita y mueve las plumas y las pieles / y por un segundo nos hace creer en movimientos más ostensibles / donde el águila carnicera devore al petirrojo indefenso y sólo bello / o la pantera complete su salto sobre el anca de la gacela”.

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Watanabe continúa con Historia natural (1994): cauces secos, orugas y esqueletos. La belleza en la instancia original de su descomposición. Así, describe en Camposanto la rebelión de la naturaleza frente a la ceremonia del muro corrompido: “Las grietas y el desprendimiento del revoque / le han dibujado duras facciones casuales / y la columna es un ángel marcial y mutilado de alas / un resentido”. Cierra el libro con un poema perturbador, titulado ‘Arte poética’: “La palabras, o mejor, las vampiro / ya vienen volando con lujurioso suspiro / Pronto serás tú, entre gozoso y aterrado / el mamado”.

En Cosas del cuerpo (1999) hay animales y órganos secretos, úteros que humean, bocas, miedo, lechugas, reinas doctas y cuevas: “En este mundo pétreo / nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo / y me tocaré / y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña / sabré / que aún no soy la montaña”.

La piedra alada (2005) y Banderas detrás de la niebla (2006) son sus últimas tentativas antes de que se derrita el hielo y caiga para él la noche. Pero es sabido, la luz refulge otra vez, cada vez que volvemos a su poesía. El mal de la vigilia se enciende leyendo.

 

Algunos de sus poemas:

Animal de invierno

Otra vez es tiempo de ir a la montaña
a buscar una cueva para hibernar.

Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas
son como huevos vacíos donde recojo mi carne
y olvido.
Nuevamente veré en las faldas del macizo
vetas minerales como nervios petrificados, tal vez
en tiempos remotos fueron recorridos
por escalofríos de criatura viva.
Hoy, después de millones de años, la montaña
está fuera del tiempo, y no sabe
cómo es nuestra vida
ni cómo acaba.

Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro
en su perfecta indiferencia
y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.

He venido por enésima vez a fingir mi resurrección.
En este mundo pétreo
nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo
y me tocaré
y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña
sabré
que aún no soy la montaña.

El inocente

Bien voluntarioso es el sol
en los arenales de Chicama.
Anuda, pues, las cuatro puntas del pañuelo sobre tu cabeza
y anda tras la lagartija inútil
entre esos árboles ya muertos por la sollama.
De delicadezas, la del sol la más cruel
que consume árboles y lagartijas respetando su cáscara.
Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje,
y esta otra:
de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial
y ardió demasiado súbito y desmedido
como si fuera de pólvora.
No te culpes, quien iba a calcular tamaño estropicio!
Y acepta: el fuego ya estaba allí,
tenso y contenido bajo la corteza,
esperando tu gesto trivial, tu mataperrada.
Recuerda, pues, ese repentino estrago (su intraducible belleza)
sin arrepentimientos
porque fuiste tú, pero tampoco.
Así
en todo.

En el desierto de Olmos

El viejo talador de espinos para carbón de palo
cuelga en el dintel de su cabaña
una obstinada lámpara de querosene,
y sobre la arena
se extiende un semicírculo de luz hospitalaria.

Este es nuestro pequeño espacio de confianza.

Más allá de la sutil frontera, en la oscuridad,
nos atisba la repugnante fauna que el viejo crea,
los imposibles injertos de los seres del aire y la tierra
y que hoy son para su propio y vivo miedo:
La imaginación trabaja sola, aun en contra.

La iguana sí es verdadera, aunque mítica. El viejo la decapita
y la desangra sobre un cacharro indigno,
y el perro lame la cuajarada roja como si fuera su vicio.

Rápida es olorosa
la blanca carne de la iguana en la baqueta de asar.
el viejo la destaza y comemos
y el perro espera paciente los delicados huesos.

Impensadamente
arrojo los huesos fuera de la luz
y tras ellos el animal entra en el país nocturno y enemigo.

Desde la oscuridad aúlla estremecido
y seguramente queriendo alcanzar
entre la inestable arena
con ansia
nuestro pequeño espacio de confianza.
Oigo entonces el reproche del viejo: deja los huesos cerca,
el perro
también es paisano.

Simeón el estilita

Hagámosle caso a Simeón, oigamos
sus consejos, sus prédicas, sus advertencias
porque nos habla desde un sitio perfecto.
La sabiduría
consiste en encontrar el sitio desde el cual hablar.

Simeón nos habla desde lo alto de una columna
de piedra marmórea
que ha tallado
y plantado en medio del desierto.

No está, pues, ni en el cielo ni en la tierra.

Arriba, en el cielo,
vuelan los ángeles de ojos blancos
con sus pensamientos purísimos que
ninguna pasión humana agita
o enturbia.

Cuando Simeón baja la mirada a tierra
ve a los peregrinos
rodeando la base de su elevada columna, esperando
ansiosos
su palabra.
Observa tristemente
esos rostros demasiado afectados
por la inevitable vulgaridad de la vida terrestre, y luego
habla
y su palabra
es un fragor llameante que funde ángeles y rampantes.

 

Entrevista al escritor José Watanabe – Juan Claudio Lechín

 

Robert Ludlum, «el creador de la antítesis del 007».

 

El 12 de marzo de 2001 murió Robert Ludlum, novelista estadounidense al que se considera el primer autor que creo novela de acción y suspense tal y como la conocemos en la actualidad. Su obra más famosa es la trilogía Bourne.

Robert Ludlum nació en Nueva York el 25 de mayo de 1927. Se educó en diferentes centros, entre los que se encuentran la Kent School y la Academia Cheshire. De la primera siempre dijo que un foco de fanáticos religiosos y sin embargo la segunda supo transmitirle su amor por la historia.

Ambas influyeron en la temática de sus novelas, sobre todo la Kent School pues podemos ver que la conspiración de extremistas religiosos es tema recurrente en sus historias.

Se licenció en la Universidad Wesleyan de Middletown, Connecticut.

Durante su juventud perteneció al cuerpo de marines de los Estados Unidos, lo que le sirvió para conocer a fondo el funcionamiento de las armas, las lesiones que producen y como se comportan los hombres en situaciones de stress.

También fue actor y productor de teatro. De esta experiencia aprendió a dar a sus novelas la misma acción y movimiento que tiene la escena.

Escribió una treintena de novelas, todas ellas grandes éxitos y todas con un patrón similar: El protagonista suele ser un personaje con madera de héroe y que, de la manera más tonta, se ve envuelto en la lucha contra el crimen. Sus enemigos suelen ser malos malísimos, muy poderosos, enredados en política que manejan los hilos económicos de la sociedad y que quieren mantener su poder aún a costa de destruir a quien sea.

Sus historias suelen estar muy bien documentadas e incluso tienen una cierta base real. Suele añadir cantidad de detalles técnicos, físicos o biológicos para darle un aspecto de verisimilitud muy logrado.

El éxito logrado con el público no se vio correspondido por la crítica que nunca reconoció el valor de su trabajo. Le tacharon de simplista, de abusar de las frases cortas, de los signos de exclamación y del poco desarrollo psicológico de sus personajes.

Su primer libro, “La herencia Scarlatti”, apareció en 1971 y, desde entonces, este autor jamás dejaría de escribir.

Aunque Bond ocupa la mayor parte de novelas de espionaje no todos los espías son como él, y en gran parte se lo debemos a Robert Ludlum, el creador de Jason Bourne, conocidos por muchos como la antítesis de 007. Éstas son sus mejores novelas.

Al igual que muchos otros géneros cuentan con una novela o un personaje estandarte, las novelas de espionaje tienen en su mayor exponente (al menos según la opinión de muchos) a James Bond: un espía mujeriego, amante de la bebida y adicto a la violencia y a la adrenalina de su trabajo. Sin embargo, la temática de espionaje no empieza ni acaba con el personaje de Ian Fleming, como hemos podido ver en las obras de Tom Clancy o John Le Carré, y en esta ocasión repasaremos las mejores novelas de Robert Ludlum, padre del espía Jason Bourne, considerado como la antítesis del espía británico. Comencemos

06 Apr 1982, New York, New York, USA --- Best selling mystery novelist Robert Ludlum holds a copy of his latest book "The Parsifal Mosaic." His success is to tell a powerful story and keep the reader in suspense. --- Image by © Bettmann/CORBIS

06 Apr 1982, New York, New York, USA — Best selling mystery novelist Robert Ludlum holds a copy of his latest book “The Parsifal Mosaic.” His success is to tell a powerful story and keep the reader in suspense. — Image by © Bettmann/CORBIS

Trilogía de Jason Bourne

Matt Damon interpretó a Jason Bourne en las adaptaciones cinematográficas de 2002, 2004 y 2007. Volverá en 2016 con una nueva película dirigida por Paul Greengrass.

Lógicamente, en lo más alto de la lista encontramos la mayor obra maestra de Robert Ludlum: la trilogía de Jason Bourne. Ambientada entre los años 70 y 80, narra la historia de un operativo de la CIA que, tras una misión, queda amnésico y va descubriendo a lo largo de la novela quién es en realidad y cual era su misión: acabar con el terrorista internacional conocido como Carlos. En esta trilogía vemos en todo su esplendor las capacidades de Ludlum para escribir, dedicando páginas enteras a describir habitaciones y situaciones para sumergir al lector lo máximo posible, además de un amplio conocimiento en medicina a la hora de hablar de la amnesia de Bourne, armamento de la época, e incluso protocolos de actuación y operaciones de la CIA de por aquel entonces.

En las novelas (y posteriores películas) vemos justo lo contrario de lo que vemos con James Bond: un hombre con habilidades para el espionaje, tanto en combate cuerpo a cuerpo como con armas, pero tremendamente arrepentido por sus acciones y que intenta siempre dejar atrás el pasado. La transformación a lo largo de las páginas es impresionante: de padre de familia y marido preocupado por el bienestar de su familia, a investigador tremendamente competente para finalmente ser la máquina de matar fruto de muchísimos años de entrenamiento. Tremendamente recomendable la trilogía y, si quieres continuar con la historia, el escritor Eric Van Lustbader retomó sus pasos tras la muerte de Ludlum, aunque en mi opinión, la calidad decae bastante.

The Parsifal Mosaic

Una novela tremendamente infravalorada y que merece muchísima más atención. El Mosaico de Parsifal, como se conoce en España, nos narra la historia de Michael Havelock, un oficial de la inteligencia norteamericana que tras ver asesinada a su amante Jenna Karas por su propia agencia bajo la acusación de que Karas era una agente doble para la KGB, deja el espionaje para intentar continuar con su vida. Sin embargo, se ve obligado a volver tras una reunión con un alto cargo de la KGB asegurando a Havelock que su amante no trabajaba para ellos. Una novela trepidante llena de giros argumentales que, aunque te harán detenerte durante un momento para recordar quién trabaja para quién, es altamente disfrutable.

The Matarese Circle

Similar al argumento en The Man from U.N.C.L.E, The Matarese Circle nos muestra una colaboración entre los agentes norteamericanos Brandon Scofield y el soviético Vasili Taleniekov para acabar con una organización conocida como The Matarase, infiltrada en altos puestos de la sociedad norteamericana y soviética. Con la ayuda de Antonia, una mujer que colabora con los agentes y de la cual está enamorado Scofield, la acción transcurre en diversos países y los protagonistas siempre parecen ir un paso detrás de The Matarese y la conspiración que pretende llevar a un miembro de la siniestra organización al puesto más importante de la política norteamericana: presidente de los EEUU.

The Icarus Agenda

Más centrada en el suspense que en el espionaje en sí misma, La Agenda de Ícaro cuenta la historia del Congresista de Colorado Evan Kendrick que, tras una información filtrada por un topo dentro del Congreso filtra su mayor secreto: Kendrick fue un héroe anónimo que liberó a los rehenes de las manos de terroristas en una embajada en Masqat. Una vez filtrada su identidad, Kendrick para a ser un objetivo para los terroristas que encerró y su única opción es acabar con Mahdi, el líder de la siniestra organización terrorista que busca su muerte para acabar de una vez por todas. Aunque lenta en algunas ocasiones, la recomiendo por el gran nivel de explicación de determinados detalles, lugares y situaciones durante la novela, al más puro estilo Ludlum.

The Sigma Protocol

La última novela que escribió Ludlum en su totalidad y que fue la primera piedra para el legador que vendría después. En El Protocolo Sigma veremos dos líneas temporales paralelas: por un lado Ben Hartman, que estando de vacaciones en Suiza sufre un intento de asesinato por Jimmy Cavanaugh, su viejo amigo de la escuela. A medida que avanza en sus investigaciones, encuentra a su gemelo Peter, supuestamente muerto en accidente aéreo años atrás. Por otro lado, la agente del Departamento de Justicia de los Estados Unidos Anna Navarro es reclutada para una misión de alto secreto: investigar una serie de asesinatos de personas muy influyentes causados para una rara toxina. Ambas líneas temporales acabarán encontrando una gran organización criminal que se remonta a la segunda Guerra Mundial.

Jason Bourne Official Trailer #1 (2016) – Matt Damon, Alicia Vikander Movie HD

 

Disfrutando del verano, yoga «beer», nuestro mundo de mal en peor y lo que nos falta…

Estamos a la mitad del verano y esta estación ha estado bastante movida. El tiempo sigue su curso y el mundo cada vez más lejos de ser una sociedad civilizada y progresista. Llevamos más de cien años de retraso científico, pero eso no es lo peor, sino que como sociedad estamos cada vez más bajando nuestra escala de valores. Hace unos días aquí en Montreal un adolescente le echo un café a un vagabundo, y su hazaña como suele suceder cada vez con más frecuencia, la subió al facebook. Lo que la gente hace por obtener un poco de atención. !Es deplorable! Ya no importa si es o no correcto, o interesante, cualquier tontería es valida par unos cuantos likes. Continuando en este tenor la maldad humana sigue aflorando: los atentados, tiroteos contra civiles inocentes se ha vuelto el pan de cada día. Los medios de comunicación y las autoridades se siguen encargando de alimentar la islamofobia. Ahora los malos siempre son los árabes, el plan maestro de Occidente por demonizar a esta parte de la población esta funcionado, y a los del «imperio» les importa un bledo que civiles inocentes paguen con tal de lograr su cometido. Ellos nos crean una realidad que no es real, logrando así que vivamos en una psicosis colectiva de pánico y terror. ¿Por que no nos hablan de los Métodos de control mental MK-Ultra y la programación Monarca?(Leer nota 1 y 2 al respecto) ¿Por que no nos dicen que estos métodos que surgieron en el régimen nazi sigue siendo usado por gran parte de los ejércitos del mundo, por grupos terroristas (financiados por el tío Sam y sus aliados) y la CIA su principal promotora? Y que en realidad el nazismo nunca ha muerto, esta más vivo que nunca. Gracias a este inhumano proceso para lavar el cerebro de las personas están apareciendo por doquier «locos», «lobos solitarios» «kamikazes» que llevan a cabo atentados, tiroteos, asesinatos en nombre de Alá. Todo parece embonar perfecto. Sin embargo, quedan hilos sueltos y nos están ocultado como siempre la verdad. Estoy harta de escuchar y de ver noticias que promueven la islamofobia. Desde los ataques a las oficinas de Charly hebdo hasta nuestros días, he visto como mi entorno social se vuelve más y más xenofóbico. Vivo en Montreal, Canadá, una de las ciudades más multiculturales del mundo. Otrora los quebequenses solían ser muy abiertos y cálidos con los inmigrantes, pero ahora es frecuente escuchar toda clase de ataques verbales sobre «los árabes, o musulmanes o el Islam». Las mujeres que portan el hiqab, el niqab, la burka o el khimar son señaladas y criticadas. Los niños sufren de bullying. ¿Es acaso una solución el odio hacia este grupo social de la humanidad? El tío Sam y sus aliados pueden estar orgullosos, por que han logrado dividir a la humanidad. Pero, al igual que el Dalai-lama creo en que un día es posible lograr una armonía religiosa, y la clave es el respeto hacia cada una de estas doctrinas que al final buscan darnos fe y hacernos mejores personas. El mundo musulmán se ha deslindado muchas veces de solapar los ataques terroristas, no es por que hay algunos podridos y que en su mayoría han sido sometidos a un lavado de cerebro que toda su comunidad esta implicada. Como inmigrante, como ciudadana del mundo, espero que la gente lea y se informe adecuadamente sobre quienes son los verdaderos orquestadores de esta era de xonofobia. Quiero salir a tomar un café de nuevo con mi amiga Randa sin sentirme observada por curiosos, que los mejores amigos de mis hijos de origen musulmán disfruten de su niñez libre del acoso, y seguir hablando con el señor Fethi (padre de una de las mejores amigas de mi hija) de todo y nada. Y por todos aquellos compañeros de clase de origen árabe con los que compartí tiempos inolvidables de camadería. Ya me extendí más de lo que pensaba, pero lo acontecido en Nice, encendió muchos más los ánimos en el mundo. Y desafortunadamente, la verdad sigue siendo ocultada, nos manipulan como títeres y es tiempo de cortarnos los hilos, de tirar la venda de los ojos y de escuchar, de salir de nuestra área de confort. En los próximos posts, seguiré dándoles algunos recomendaciones de libros sobre El nuevo orden mundial que pueden leer, y que quizás puedan contribuir a aclarar muchas de sus dudas sobre el acontecer mundial en todas las esferas.

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Cambiando de tema, les cuento que este verano lo he dedicado a gran parte al descanso y recuperar mi salud física, mental y espiritual, una buena limpia interna que ya me hacia falta. Ahora ya me siento mucho mejor, mis caminatas matutinas y el yoga me ha ayudado bastante para volver a enfocarme. Ya que mi «brújula personal» andaba algo desorientada, como buena Géminis siempre queriendo abarcar mucho… Sigo con mi hábito terrible de leer 5 libros al mismo tiempo, pero eso me encanta, siempre hay dos o tres que me traen picada y el resto me esfuerzo por terminarlos, como este de «El viejo y el mar» de Hemingway que ya me aburrió con la eterna pesca del «dorado». Además, como no sé nada de dicha actividad tengo que estar buscando constantemente las palabras para entender lo que hace el viejo. Así que cuando no puedo más retomo a la lectura de «El perro de los Baskerville» que me tiene en ascuas todavía no sé si es es una criatura sobre natural o bien un hombre disfrazado… Otro de mis favoritos es la peculiar historia de amor de Rinri y Amélie de la novela «Ni Adán ni Eva» de la escritora belga Amélie Nothomb (conocida como la Woody Allen de las letras) es una prosa muy suave, refinada y nada aburrida. De hecho, la novela acaba de ser llevada a la gran pantalla por Stefan Liberski y lleva por nombre Romance in Tokyo. Y de paso, he echado un vistazo al modo de vivir y pensar nipón. Otra lectura que me cuesta dejar a lado (para seguir con mis actividades cotidianas) es «el Club Bilderbeg» de Daniel Estulin. Que nos habla justamente de un grupo mundial que nos gobierna sin que sepamos, todo absolutamente todo lo que sucede en el mundo esta «pervesamente» planificado… y el quinto libro y que ya terminé fue «Las batallas en el desierto» de José Emilio Pacheco. Una excelente novela corta que me hizo viajar en el tiempo, evocando mi infancia en México. Por otra parte, me conmovió el amor no correspondido, imposible que Carlos (un niño que se enamora de la mamá de Jim) le profesaba a Mariana. Hasta aquí con mis lecturas de verano.

Romance en Tokyo – Trailer subtitulado en español

Y para finalizar les comento que el pasado mes de julio en el festival de cervezas de Laval (Festival des bières de Laval) se dio un curso de yoga «beer», es decir que una vez que terminas con tus asanas, viene la recompensa: te tomas dos cervezas en formato degustación y los alumnos son invitados a observar la cerveza, su color, la efervescencia, los aromas y a saborearla en su boca. Desafortunadamente, me enteré del evento una vez que había terminado, pero ya lo puse en mi agenda para no faltar el próximo año. Y mientras tanto, trataré de disfrutar al máximo lo queda de estés vacaciones estivales, hasta el próximo mes.

Lorena Lacaille
Longueuil, agosto 11, 2016.

Derechos de autor
Este artículo es de libre distribución siempre y cuando respetes el nombre del autor y no alteres la información.
© Lorena Lacaille, 2016.

Nota1:La Programación Monarca es un método de control mental utilizado por numerosas organizaciones con fines encubiertos (gobierno oscuro). Es una continuación del proyecto MK-ULTRA, un programa de control mental desarrollado por la CIA, y probado en militares y civiles. Los métodos son increíblemente sádicos (su único propósito basicamente es traumatizar a la víctima) y los resultados son espeluznantes: La creación de un esclavo controlado que puede ser activado en cualquier momento para realizar cualquier acción requerida por el controlador.La Programación Monarca(Monarch)es una técnica de control mental que comprende elementos de Abuso Ritual Satánico (SRA) y Desorden de Personalidad Múltiple (MPD). Utiliza una combinación de psicología , neurociencia , y rituales ocultos para crear en los esclavos un alter persona que puede ser activado y programado por los controladores. Los esclavos Monarca son utilizados por varias organizaciones relacionadas con la élite mundial en ámbitos tales como la esclavitud sexual, ámbito militar, y la industria del entretenimiento.
Uno de los primeros estudios metódicos sobre el control mental basado en el trauma lo llevó a cabo Josef Mengele, un médico que trabajaba en los campos de concentración nazis. Al principio se hizo famoso por ser uno de los médicos de las SS que supervisó la selección de los presos que llegaban, para determinar quién iba a ser asesinado y quien iba a convertirse en un trabajador forzoso. Sin embargo , fue conocido sobre todo , por haber llevado a cabo espeluznantes experimentos con seres humanos prisioneros de los campos de concentración, incluidos niños, por lo que Mengele fue llamado el “Ángel de la Muerte”.La investigación de Mengele sirvió de base para este programa encubierto, la investigación ilegal con humanos de la CIA llamada MK-ULTRA.

Nota 2: El Proyecto MK-ULTRA se desarrolló entre los años 1950 hasta por lo menos finales de los 60 con ciudadanos estadounidenses y canadienses como sujetos de prueba. La evidencia publicada indica que el Proyecto MK-ULTRA implicó el uso de varias metodologías para manipular los estados mentales individuales y alterar las funciones cerebrales, incluyendo la administración subrepticia de drogas y otras sustancias químicas, la privación sensorial, el aislamiento y el abuso verbal y sexual.
Los experimentos más publicados llevados a cabo por MK-ULTRA fué la administración de LSD sin saberlo en seres humanos, incluidos los empleados de la CIA, militares, médicos, y otros agentes del gobierno, prostitutas, enfermos mentales, y miembros del público en general, con el fin de estudiar su reacciones.
Sin embargo, el alcance de MK-ULTRA no paró ahí. Experimentos con descargas eléctricas violentas, torturas físicas y mentales y el abuso sexual se utilizaron en una cuestión sistemática sobre muchos pacientes, incluso niños.

Laura Restrepo y su «Pecado».

Un viaje al corazón del mal inspirado en El jardín de las delicias del Bosco.

La nueva novela de Laura Restrepo, ganadora de los premios Alfaguara de novela, Sor Juana Inés de la Cruz, Prix France Culture, Arzobispo Juan de San Clemente y Grinzane Cavour.

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Sinopsis

Virtudes y crímenes son intercambiables entre sí y reversibles: la naturaleza desdoblada del pecado, sus varias caras de poliedro.

Como sacados de un cuadro de El Bosco, los protagonistas de este libro son Arcángel, el adolescente asesino; Luis B. Campocé, el ejecutivo adúltero; Emma, la descuartizadora; una pareja incestuosa; un verdugo apodado La Viuda; las Susanas, tres hermanas indiferentes o vanidosas, y el Siríaco, profeta soberbio.

La perturbadora y ambigua idea de pecado se encarna en todos ellos. El jardín de las delicias ha dejado de esta colgado en el museo y se muestra más real que nunca, vivido por estos personajes de carne y hueso que nos confiesan al oído su particular relación con el mal. ¿Hasta qué punto son culpables? Sobre el lector recaerá el reto moral de condenarlos o, tal vez, de indultarlos.

Con la fuerza y la sensibilidad que caracterizan su literatura, Laura Restrepo indaga en la complejidad ética de la transgresión a través de una narración inquietante, original, por momentos aterradora y al mismo tiempo dulcemente humana. Cada pecado trae consigo su correspondiente culpa, pero también su gota de alivio.

Críticas:
«Cuando el nivel de la escritura llega hasta donde lo llevó Laura Restrepo, hay que quitarse el sombrero.»
José Saramago

«Su fascinación por la cultura popular y su humor impecable […] ahorran a sus novelas cualquier tentación hacia el patetismo o melodrama e infunden placeres de lectura inconfundibles.»
Gabriel García Márquez

«La narrativa de Restrepo tiene una distinción estética digna de sus grandes predecesores, Gabriel García Márquez y José Saramago.»
Harold Bloom

«Laura Restrepo es una escritora para guardar como un tesoro.»
Alastair Reid

«Su poderosa escritura nos hace regresar a esa gran literatura apasionada y obsesionada con la historia que es (o era) la ficción latinoamericana.»
Terrence Rafferty, The New York Times Book Review

Laura Restrepo habla sobre su “Pecado”