el Millenium suizo: Jöel Dicker

A Joël Dicker le bastó desarrollar una trama llena de giros inesperados, varios falsos culpables de asesinato, y algunos crímenes sin resolver durante mucho tiempo, para lograr la atención de millones de lectores a nivel mundial.

Dicker hace realidad una de las líneas escritas en su obra, La verdad sobre el caso Harry Quebert: “Todo el mundo hablaba del libro.”

Y no es para menos, las campañas promocionales a nivel mundial por parte de las editoriales que lo publican, han sido arrolladoras. Apoyadas por más de 1, 500,000 de libros vendidos en Francia y, después de ser reconocido por los franceses –según la solapa del libro, editado por Alfaguara-,

con los premios: Goncourt des Lycéens –Yo no encontré referencias de la novela de Dicker en la página oficial del premio-, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y Premio Lire –Otorgado por la revista Lire-. Joël Dicker y su novela “La verdad sobre el caso Harry Quebert” se ha convertido en un fenómeno de ventas global.

El ginebrino Joël Dicker me dijo que ser un escritor de súperventas, “Es un sentimiento raro, existe la posibilidad cuando no se venden los libros, que te los regresen, tú de repente te preguntas si más adelante no vas a empezar a recibir todos esos libros de regreso, sí realmente no estás viviendo un sueño o te lo estas imaginando”. Lo desconcertante para él fue tener un éxito inmediato con su segunda novela publicada, cuando solo habían pasado seis meses de que la editorial Editions de la Fallois, decidiera publicar su obra “Los últimos días de nuestros padres” ganadora del Premio de los Escritores Ginebrinos en 2010.

“Bueno, la verdad es que – Los últimos días de nuestros padres- no fue un éxito y, de hecho se publicó tan solo seis meses antes de esta novela en Francia, lo que pasa es que con la novela anterior, tardé como dos años y medio en encontrar quién la quisiera publicar, fue toda una batalla, las editoriales a las que la había mandado la rechazaron y bueno, se publicó no tuvo éxito, pero después, el editor leyó esta novela e inmediatamente me dijo que quería publicarla, y yo no estaba convencido, pues le decía: Bueno ¿Cómo? Si el otro acaba de ser un fracaso y en solo seis meses quieres publicar una novela del mismo autor. Pero el editor decía que pensaba que podía ser un éxito.

Y bueno, así fue. Y para mí esto es una gran lección respecto a que los libros no son una ciencia, entonces pues, el éxito del libro depende de muchas cosas, no solo del autor o del libro mismo, sino de muchas otras cosas, como pueden ser : el lector, los periodistas, suerte y tantas cosas”.

A diferencia de su personaje el joven escritor Marcus Goldman –alter ego de Dicker-, Joël tuvo a su favor la ayuda y el apoyo de su editor Vladimir Dimitrijevic, quien después de lograr la publicación del texto premiado por los Escritores Ginebrinos, aposto a favor del voluminoso escrito de casi 700 páginas, que Joël Dicker consideraba su última y final creación, pues ante la falta de interesados en publicar alguna de sus seis novelas escritas hasta ese momento, abandonaría la escritura y buscaría desarrollarse en su profesión de abogado.

Me llama la atención que una de las principales preocupaciones de Dicker, durante los dos años que duró escribiendo “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, fuera lograr una voz narrativa que sonará americana, tipo serie de televisión, aunque se escribiera en francés. Me dice Joël que su intención era una escritura “global, sin tantas fronteras”. Y afirma que está ambientada fuera de Francia porque : “Estaba en Estados unidos cuando pensé en la novela, es un lugar que conozco y para mí fue muy obvio que debía ser ese lugar, no me puse a pensar mucho en otro lugar en que pudiera suceder la novela, el lugar estaba ahí antes que la novela”. Joël Dicker pasó muchas de sus vacaciones en un pueblo costero, cercano a Washington donde sus familiares tenían una cabaña, ahí surgió la historia cuando tenía veinticinco años y recién terminaba la carrera en derecho.

Las similitudes entre Joël Dicker y su personaje principal el joven escritor norteamericano Marcus Goldman, son varias, de tal forma que al leer “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, pareciera estar uno enterándose de una historia conocida de antemano por el autor, presentada en forma de novela. Aunque también algunos críticos leen en la historia de Dicker una burda imitación de novelas conocidas, Joëldice al respecto: “Es pura ficción en realidad lo que es el libro, pero si hablamos de imaginación, yo diría que en un momento dado nuestra imaginación está condicionada de alguna manera, si yo hablo de dragones por ejemplo creo que más o menos todos nos vamos a imaginar como una lagartija gigante con alas que escupe fuego; y realmente los dragones no existen sin embargo todos llegaríamos más o menos a esa misma imagen. Entonces, de dónde viene la imaginación, con qué la construimos, proviene de muchas cosas que hemos tenido a nuestro alrededor, de lo que nos han dicho nuestros padres, o de lo que vemos, de lo que nos dicen amigos, de lo que vemos a nuestro alrededor, de lo que nos dice la cultura, entonces, podríamos decir que yo puedo imaginar muchas cosas libremente, pero de alguna manera está ligado a todo eso que ya vi, que ya escuche, o que está a mi alrededor, sería muy difícil pensar en algo que no esté ligado a otra cosa. Vamos a plantear por ejemplo el asesinato de Nola, el asesinato es algo que yo invente, pero también es algo que lamentablemente sucede todos los días, chicas que desaparecen y luego aparecen asesinadas”.

Es precisamente el encontrar al asesino de la adolescente Nola Kellergan, lo que le permite al autor jugar con la curiosidad del lector, dando giros inesperados en la trama, fabricando falsos culpables, y dejando cabos sueltos a lo largo de la escritura, que decidirá solucionar de forma abrupta al final de la historia. Considerada como una novela negra, o novela policiaca por otros, Joël Dicker no está de acuerdo con esas etiquetas “Las novelas ´policiacas son muy populares en todo el mundo, y creo que esto guarda relación con la curiosidad que todos nosotros sentimos, sin embargo yo no estoy tan seguro de que esta novela sea una novela de crimen y misterio, yo no soy lector de ese tipo de novelas en realidad, y creo que uno como escritor va aprendiendo a escribir el tipo de novela, o el tipo de lectura que le gusta, entonces me parece que no tengo el conocimiento para hacer una novela de crimen y misterio. Existe en el libro, hay una investigación policiaca precisamente y, al final hay respuestas sobre quien es el asesino, pero yo no la clasificaría como una novela policiaca.

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¿Cómo clasificarías entonces “La verdad sobre el caso Harry Quebert”?

Esa es una pregunta capciosa. La verdad es que a mí no me gusta ponerle una etiqueta a un libro, o ponerlo como dentro de una caja especifica. Yo entiendo que eso es necesario, que muchas veces el lector está buscando algo, y además es una pregunta esencial que se le hace a una persona ¿no? ¿Qué tipo de libro te gusta? O en un momento dado ¿Qué tipo de libro quieres leer en este momento? Puede ser algo para reír, puede ser algo para reflexionar, puede ser muchas cosas y,yo entiendo que haya necesidad de una clasificación, pero, no me gusta mucho entrar en las etiquetas que se le pueden poner a un libro, que se le puede poner nada más una etiqueta. En el caso de este libro yo diría que está mucho más ligado al amor, a la amistad, y a las relaciones, y a los lazos que se establecen entre los personajes. Creo que de hecho, se podría quitar lo que es el crimen y la investigación sobre él, y el libro básicamente podría funcionar sin eso, podría seguir siendo más o menos lo mismo. En cambio al revés, si quitáramos estas relaciones el libro no se sostendría, entonces, yo por eso creo que es más bien un libro sobre el amor y la amistad”.

Presentada en tres diferentes planos narrativos, la historia que cuenta Joël Dicker nos ubica en 1975 el año de la desaparición, 1998 año en que Quebert y Goldman inician su amistad, y 2008 el año en que se acusa a Harry de asesinato. Este viaje en el tiempo es bien manejado por el autor y no cuesta trabajo seguirle, lo que permite que el lector sea engañado repetidamente, manteniendo el interés hasta el final.

Por las ventas que ha logrado Joël Dicker con esta novela a nivel mundial, se le compara con Stieg Larsson el escritor sueco que rompió records de venta hace apenas unos años, y al cual Joël empieza a acercarse, la opinión al respecto de esta comparación del autor suizo es: “Bueno, la verdad es que no he leído nada de él, sin embargo, pienso que la comparación puede surgir de qué nadie me conoce, no saben nada acerca de mí, y es como una forma de poder guiar al lector, a que se dé una idea de qué es lo que puede esperar de mi libro. Es como cuando uno va a un restaurante y le hablan de un platillo, le dicen el nombre de un platillo y, uno pregunta ¿Qué es eso? Y a lo mejor el mesero le va a decir: Es como ternera, o es como tal tipo de carne, para darnos una idea de qué vamos a pedir. Creo que esto es equiparable a lo de las etiquetas que ya mencionamos, pero es básicamente eso, como una forma de decirle al lector, es parecido a, o es como alguna referencia que el lector conozca para que se dé una idea, es como cuando decimos es biografía, o ficción, o es parecido a tal libro, para que se puedan dar una idea”.

Será interesante saber por cuanto tiempo, logrará mantenerse Joël Dicker como referencia de éxito en el mundo editorial.

 

JOËL DICKER (La verdad sobre el caso Harry Quebert, El Libro de los Baltimore…) Entrevista.

 

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