«La memoria detallada» de Annie Ernaux.

Una de las voces más originales de la literatura francesa, Annie Ernaux  es una escritora discreta, reservada y profunda, tanto en su vida como en sus novelas. “Soy reacia a llamar a mis libros novelas, sobre todo a La mujer helada”, me dice, nada más conocernos. En efecto, más que “novelas”, sus libros, sus obras, nacen de ella misma, de su memoria, de sus recuerdos, de su pasado, escenas que van hilándose a la vez que avanza la escritura. ¿Es Annie Ernaux y el personaje de su libro la misma persona?

En el verano de 1958 la escritora francesa Annie Ernaux (Lillebonne, 1940) se acercaba a cumplir la mayoría de edad. Estaba a punto de que su vida diera un vuelco, sin un giro de guion palpable más allá del que se produjo en su cabeza. Todo empezó a cambiar poco después de que llegara a la colonia, ocultad tras la inicial S, a la que llegó para trabajar como monitora —aunque apenas aguantó una semana, en seguida fue trasladada a la enfermería—. Era la primera vez que “la chica de 1958”, como llama Ernaux a ese yo suyo del pasado, iba a pasar un tiempo en un lugar que no fuera la casa de sus padres, el bar-tienda en Yvetot, un lugar conocido para los lectores de la francesa, ni el internado donde había cursado sus estudios. “Aquella chica de 1958, que es capaz a cincuenta años de distancia de surgir y provocar una debacle interna, tiene pues una presencia oculta, irreductible en mí”, escribe Ernaux. Sin embargo, sabe que ya no es ella. Para eso, según explica en una lista que elabora, tendría que poder resolver problemas de física y ecuaciones de segundo grado, “no haber leído ni a Beauvoir ni a Proust ni a Virginia Woolf ni a etc.”, entre otras cosas, pero sobre todo tendría que ser Annie Duchesne.

Era la primera vez que “la chica de 1958” iba a pasar un tiempo en un lugar que no fuera la casa de sus padres, en Yvetot
En Memoria de chica, su libro más reciente, Ernaux acomete por fin el proyecto del que lleva huyendo años (“El texto siempre por escribir. Siempre postergado. El agujero incalificable”): escribir de los años que la convirtieron en escritora. Cuenta: “El tiempo se encoge ante mí. Forzosamente habrá un último libro, como hay un último amante, una última primavera, pero ningún signo que me lo indique. La idea de morirme antes de escribir lo que desde hace tanto tiempo llevo nombrando ‘la chica del 58’ me obsesiona. Un día ya no quedará nadie para acordarse. Lo vivido por esa chica, ninguna otra lo recordará, quedará inexplicado, vivido para nada”. Y un poco más adelante: “Que sea yo la única que me acuerde, como así creo que es, me encanta. Un poder soberano. Una superioridad definitiva sobre ellos, los otros del verano de 1958, que me ha sido legada por la vergüenza de mis deseos, de mis sueños insensatos en las calles de Rouen, de la sangre cortada a los dieciocho años como la de una vieja. La gran memoria de la vergüenza, más minuciosa, más intratable que cualquier otra. Esa memoria que es en suma el don de la vergüenza”.

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El deseo de amar
Ernaux describe con minuciosidad a la chica que llega a la colonia con sus carencias —“Hacer la lista de sus ignorancias sería interminable. No sabe llamar por teléfono, nunca se ha duchado ni bañado. No tiene ninguna práctica en círculos que no sean el suyo, popular de origen campesino, católico.”— y algunos de sus privilegios de hija única y mimada. “Todo en ella es deseo y orgullo. Y: Espera vivir una historia de amor”. La chica del 58 es una alumna ejemplar, devora libros, donde está “su vida más intensa”, es ignorante en asuntos masculinos y de amor, es inocente, y el deseo de amar es enorme, como corresponde a su edad: está en el despertar a la vida adulta y a los placeres. A los tres días de llegar a la colonia, hay un baile y un chico la saca a bailar. Es H, el monitor jefe, “alto, rubio, robusto, con algo de tripa”. “Mientras bailan, él retrocede hacia la pared sin dejar de mirarla fijamente. Se apagan las luces. Él la atrae violentamente hacia su torso, aplasta su boca contra la de ella.” En la habitación de ella, “lo que sigue se desarrolla como en una película X donde la partenaire del hombre actúa a destiempo, no sabe qué hacer porque no sabe lo que le espera. Él, solo él es el amo”. Y así, de una manera poco delicada y algo desagradable, entra Annie Duchesne en el mundo adulto. El primer rechazo llega la noche siguiente. Poco después, las burlas de sus compañeros y otro intento infructuoso de perder la virginidad, esta vez con uno de los monitores de educación física. Las burlas se convierten en insultos y llega el desprecio. Y ella se siente invadida por el deseo del monitor jefe, que la rechaza. Busca el calor de otros cuerpos (no se encariña de ninguno, suman un total de 8): “Desde H, necesita un cuerpo de hombre pegado a ella, unas manos, un sexo erguido. La erección consoladora”. Casi un mes después se produce el anhelado segundo encuentro entre Annie y H: “La noche del 11 al 12 de septiembre ha durado alrededor de hora y media”. La chica del 58 tomará entonces la resolución de convertirse en otra, en su rival, para amoldarse a la imagen que ha creado de las chicas que merecen a H. Sin embargo, ese camino que empieza a transitar no la lleva a convertirse en la monitora rubia que pasa las noches con H mientras su novio está en Argelia, o en la morena de la foto de la mesilla de noche de H. Ese camino la lleva a leer a Beauvoir y a convertirse en escritora. “Todo lo que haces es para el Amo que has elegido en secreto. Pero, sin darte cuenta, al trabajar para acrecentar tu valor, te alejas inexorablemente de él. Te das cuenta de tu locura, no quieres volver a verlo nunca más. Te juras olvidarlo todo y no contárselo a nadie jamás.”
Es un relato de los deseos y las aspiraciones de una muchacha que despierta al mundo y un retrato de una época.
Memoria de chica es a la vez un relato de la vida íntima, de los deseos y las aspiraciones de una muchacha que despierta al mundo, y un retrato de una época y de un país. Hay referencias constantes a la Francia del momento y, como en casi todos los libros de Ernaux, se pretende llegar a un relato colectivo a partir del escrupuloso análisis del sujeto que mejor conoce: ella misma. Emmanuel Carrère ha dicho que de Ernaux admira “la forma que ha inventado que mezcla autobiografía, historia y sociología”. Su último libro es también el relato del nacimiento de una vocación. Tiene más cosas en común con otros de sus libros: no solo es un libro sobre la chica que fue, es también un libro que se cuenta a sí mismo, el proceso de escritura y cómo se va construyendo. Dice: “Pero para qué escribir si no es para desenterrar cosas, hasta una sola, irreductible a explicaciones de toda suerte, psicológicas, sociológicas, algo que no sea el resultado de una idea preconcebida ni de una demostración, sino del relato”.

 

Annie Ernaux : mémoire de fille

 

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Rafael Cadenas, uno de los grandes exponente de la poesía modernista hispanoamericana.

Cadenas nació en Barquisimeto (Venezuela, 1930) y es uno de los grandes baluartes de la poesía española en los últimos 60 años. No solo ha sido creador de la poesía española de los últimos tiempos, sino también se le considera “un artista que quiere ir al margen, capaz de inaugurar tendencias, lúcido como pocos”. El autor venezolano recoge así el testigo de Rafael Guillén (1933), quien fue el ganador en la pasada edición.

La antipoesía de Cadenas se resume en algunos párrafos que escenifican, como muy pocos, el momento que vivía Latinoamérica desde los años 50. Buena muestra de ello es su obra Derrota, que fue publicada en 1963 y repetida por todos los ciudadanos del continente americano. A este gran éxito le siguieron otros grandes poemas como Falsas maniobras (1966) o Amante (1983). En 1946 publicó su primer poemario, compaginando la literatura con la militancia política. Después tuvo que exiliarse una vez entrada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Dotado de una refinada sensibilidad para la experiencia poética, este singular poeta venezolano se caracteriza por crear una obra densa y estrechamente vinculada al pensamiento filosófico. Siguiendo la tradición de Hölderlin, Rilke y José Gorostiza, su poesía parece fusionar los derroteros de la actitud reflexiva con la inspiración pura.

Su poema más famoso «Derrota» ha trascendido como la marca poética de la generación de los años sesenta. Su obra más celebrada es el poemario Amante, en el que expresa toda su fina sensibilidad.

Obra poética
Cantos iniciales (1946)
Una isla (1958)
Los cuadernos del destierro (1960, 2001)
«Derrota» (1963) [poema publicado el 31 de mayo en Clarín del viernes; compilado en 1970, junto con Los cuadernos del destierro y Falsas maniobras]
Falsas maniobras (1966)
Intemperie (1977)
Memorial (1977) Edición bilingüe (Español-Inglés), publicada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (2007)
Amante (1983)
Dichos (1992)
Gestiones (1992) [Premio Internacional Juan Antonio Pérez Bonalde]
Antología (1958-1993) (1996), (1999)
Amante (bid & co. editor, 2002) [livre d’artiste con 58 grabados de Norma Morales)
Poemas selectos (bid & co. editor, 2004, 2006, 2009)
Amant (bid & co. editor, 2004) [traducción al francés de «Amante»)
Lover (bid & co. editor, 2004, 2009) [edición bilingüe de «Amante»)
El taller de al lado (bid & co. editor, 2005) [conjunto de sus traducciones)
Sobre abierto. Editorial Pre-Textos. 2012.

 

Obra Ensayística
Literatura y vida (1972)
Realidad y literatura (1979)
Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística (1977, 1995)
La barbarie civilizada (1981)
Anotaciones (1983)
Reflexiones sobre la ciudad moderna (1983)
En torno al lenguaje (1984)
Sobre la enseñanza de la literatura en la Educación Media (1998)

 

Rafael Cadenas cumple 86 años y nos regala reflexiones y poemas recientes

 

De “Amante” 1983

1. Eludías
el encuentro
con el tú
magnífico,
el que te toma
y te anula como tempestad
y de ti arranca al que busca.

* * *

2. Cómo pudiste vivir
de la idea
que la ocultaba,
con un sabor
que no era el de ella,
huyendo
de su aparecer
que era también el tuyo?

* * *

3. Llegas
no a modo de visitación
ni a modo de promesa
ni a modo de fábula
sino
como firme corporeidad, como ardimiento, como inmediatez.

* * *

4. Llevas el amante
al lugar
del acontecer

-el lugar del asentimiento.

* * *

5. Él abre los ojos,
siente,
se abandona.
Sabe ya que nada, nada
le pertenece,
salvo su dependencia,
y acata
el extraño señorío.

* * *

6. Se creyó dueño
y ella lo obligó a la más honda encuesta,
a preguntarse qué era en realidad suyo.
Después lo tomó en sus manos
y fue formando su rostro
con el mismo material del extravío, sin desechar nada,
y lo devolvió a los brazos del origen
como a quien se amó sin decírselo.

* * *

7. Misión
del amante:

arder
fuera del camino.

* * *

8. Enséñame,
rehazme
a fondo,
avívame
como quien enciende un fuego.

* * *

9. Destruye
la retórica del amante
y hazlo venir a pie, desnudo, sin arrimo,
a tu recio descampado.
Que pruebe a sostenerse ahí,
que sienta tu frío,
que vele.

 

Derrota

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme
es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces
más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo
(“Ud. es muy quedado, avíspese despierte”)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras
cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas
haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme,
barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación,
mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente
me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros
y de mí hasta el día del juicio final.

Extraído de “Obra Entera, poesía y prosa” 2000

Teresa de la Parra, la escritora de la palabra sincera.

El 5 de Octubre de 1889 nace en Paris, Francia Ana Teresa Parra Sonojo, escritora Venezolana conocida por su seudónimo Teresa De la Parra. Hijas de Padres Venezolanos residenciados en Paris.

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Infancia
A la edad de dos años fue traida a Venezuela. Parte de su Infancia transcurre en “El Tazón”, la hacienda Familiar, ubicada en Tumerito y Piedra Azul, y en la apacibilidad del hogar Caraqueño. A los ocho años de edad queda guerfana de Padre, y su Madre resuelve volver a Europa con el fin de Educar a sus hijos, que en total eran seis.

Teresa de la Parra ingrsa en el colegio De las Damas Del Sagrado Corazón, en España, y se consagra a la lectura de escritores famosos entre ellos: Guy Muapassant, Catulle Méndes y Valle-Inclán, quienes van a ejercer gran influencia en su Formacion Literaria.

A cabo de diez años vuelve a Venzuela y comienza a relevarse como escritora. en articulos publicados por ella en diferentes Diarios Capitalinos.

Animada por el éxito alcanzado por sus artículos y cuentos publicados en los Periodos Caraqueños, se dedica con entusiasmo a la tarea de leer y escribir, y comienza el Diario de una Señorita. En 1924 participa en un concurso literario de la Ciudad de Paris, auspiciado por el instituto Hispanoaméricano de la Cultura Francesa, obteniendo el primer premio. En este mismo año publica el Diario de una señorita con el nombre de Ifigenia y bajo el seudonomio de Teresa de la Parra, nombre con el que se inmortalizaria en las letras Américanas. En 1927, viaja a Cuba para representar a Venezuela en la Conferencia Interamericana de Periodistas.El tema de su Discurso correspondio fue ” La Influencia Oculta de las Mujeres en la Independencia y en la Vida de Bolívar”. Luego viajó a Bogotà donde dictó tres Conferencias sobre la influencia de las Mujeres en la formacion del alma Americana, en la época de la Conquista, de la Colonia y de la Guerra de Independencia
Teresa de la Parra, para entonces, ya es famosa, su nombre es conocido en muchos países, su palabra estaba llena de sinceridad permanente. Viaja de nuevo a Europa y se establece en Vevey, junto a Lago Lemán, donde da comienzo a su segunda Novela “Memorias de Mama Blanca”, la cual publica en París en el año 1829. Esta novela es una obra escrita con gran sutileza, donde se aprecia el sentimiento nostálgico y la honda sensibilidad que embarga el corazón de Teresa de la Parra. La añoranza de su tiierra natal, de su clima, de su infancia en “El Tazón”; dan el marcos transparente y cautivador de los campos Venezolanos.
En 1930 regresa a Venezuela, pero su permanencia es muy corta, ya que se enferma de Tuberculosis y regresa a España, dodne se interna en un sanatorio en Madrid. Alli transcurren sus últimos días, en la Paz Espiritual que le proporcionaba su alma limpiada y cristalina, y sobre todo el recuerdo de Caracas a la que siempre soñó volver.

En resumen, se pueden decir: “Dos Grandes obrasde la literatura Venezolana salieron de la pluma de esta escritora de vanguardia como son “Ifigenia”, y “Memorias de Mama Blanca”. Ifigenia(1924) y Memoria de Mama Blanca (1929); del Libro de enseyos Influencia de las Mujeres en la formacion de Alma Americana (obra Póstuma) y de un amplio epistolario. Teresa de la Parra fue la primera gran escritora dentro del proceso de las letras Venezolanas. Y fue la primera narradora. Y logró ser la Mujer que encontró en su bellas novelas un espacio para la Mujer dentro de la narrativa, ámbito que ésta antes no habia tenido. Si Ifigenia es una novela de formación, también es la primera historia de amor de la literatura Venezolana. Historia de amor frustrado. Por su parte, Las Memorias de Mama Blanca son una bella evocación de la infancia, hecha toda ella en una nunca igualada belleza; influencia de las Mujeres…Es un examen del lugar que ocupó la mujer en la sociedad Latinoamericana desde la conquista hasta los días de emancipación; a través de su amplio epistolario, esta escritora permitió conocer los pálpitos de su alma y asistir a su terrible periplo final, cuando, aquejada por la Tuberculosis, murió en Madrid.

Velia Bosch publicó, con motivo de cumplirse 50 años de la publicación de “Memorias de Mama Blanca”, uno de los estudios mas completos sobre la obra de teresa de la Parra, bajo de título de “Esa pobre lengua viva: relectura de la obra de Teresa de la Parra”.

 

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En Ifigenia , Teresa de la Parra , se plantea el drama de la mujer frente a una sociedad como aquella a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la cual no le permitía expresar sus ideas ni elegir su propio destino. El tema central de la obra es “el conflicto continuo que existía entre la nueva mentalidad de las mujeres jóvenes despiertas al modernismo por los viajes y la literatura, y la vida real que llevaban, encadenadas por perjuicios y costumbres de otra época”.
A causa de este contexto, se originó gran convoción por esta obra. Las mujeres latino américanas se reflejaron en la heroína de la novela y algunos críticos más religiosos la catalogaban como un peligro de revolución femenina .
Por otra parte, la crítica que encierra contra los hombres fué también un tema de discusión. Ellos fueron los críticos más fuertes y no ha de sorprendernos, ya que en su obra los describe entre otras cosas como ignorantes. Según la autora se ignoran completamente a sí mismos y por esta razón es que “calumnian de buena fe” por padecer del sentido de tacto. Son estos perjuicios los que seguramente propusieron la mala aceptación de la novela en Venezuela y en otros países de América del Sur.

 

Sus frases mas celebres

Tengo un alma profundamente naturista y adoro con ella la verdad sencilla de las cosas”. Ifigenia.

“Ya la Luna, lo sabía, me ha dicho compasiva: ¡No esperes a los muertos! Pero no he de cerrar mi balcón todavía”. Ifigenia.

¿No han ojeado ustedes nunca, al azar un diccionario? Se lo recomiendo. No hay nada más grato ni más reposante para el espíritu. Teresa de la Parra.

“Podría decirte muy severamente: “Vete y no peques más”, si no fuese porque juzgo imprudente anatemizar el pecado con demasiada violencia. Proscrito del mundo, su absoluta ausencia podría dejar tras él una aridez de desierto, pues, ¿qué valdría ya la vida sin la gracia del perdón y la indulgencia?”. Memorias de Mamá Blanca.

“Rumiante insaciable de las cartas, instantes de banquete, me pregunto asombrada qué fenómeno inesperado es este fenómeno fisiológico de la fidelidad. Viene de la misma fuente, quizás de donde brota el amor maternal porque es irrazonable animal, bastante estúpido y es el resultado de caricias, huellas de beso. Te repito, ¡no lo comprendo!” Carta de Teresa de la Parra a Gonzalo Zaldumbide, diciembre de 1924.

“A ti, dulce ausente, a cuya sombra propicia floreció poco a poco este libro. A aquella luz clarísima de tus ojos que para el caminar de la escritura lo alumbraron siempre de esperanza, y también a la paz blanca y fría de tus dos manos cruzadas que no habrán de hojearlo nunca, lo dedico”. Dedicatoria de Ifigenia.

“Los recuerdos no cambian es Ley de todo lo existente. Si nuestros muertos, los más íntimos, los más adorados, volviesen a nosotros después de muchos años de ausencia y arrasados los árboles viejos hallasen en nuestras almas jardines a la Inglesa y tapias de mampostería, es decir, otros afectos, otros gustos, otros intereses, doloridos nos contemplarían un instante y discretos, enjugándose las lágrimas, volverían a acostarse en sus sepulcros.” Memorias de Mamá Blanca.

“…Su alma desconocía el odio. Siendo casi del mundo de los vegetales, aceptaba sin quejarse, las inquinidades de los hombres y las injusticias de la naturaleza. Hundido en acequia o adherido a las lajas, zahiriendolo o no, seguía como buen vegetal dando impasible sus frutas y flores”. Memorias de Mamá Blanca.

“Mamá perseverante y evangelizadora, seguía prodigando sobre Vicente sus quejumbrosas amonestaciones, mientras el tiempito se prolongaba indefinidamente a través de todas las cosechas de café”. Memorias de Mamá Blanca.

Entre fantasmas y obsesiones personales la prosa de José Donoso Yañez.

Autor de una obra narrativa abundante, poblada de fantasmas y marcada por sus obsesiones personales, integró la generación del boom latinoamericano y continúa siendo uno de los narradores chilenos de mayor trascendencia en el mundo.

La vida está hecha de fragmentos,
y a duras penas uno logra reunirlos
José Donoso

Desde sus inicios como escritor, José Donoso mostró claridad respecto a su proyecto literario: su obra se convertiría en el soporte de su propia biografía y él mismo no podría vivir fuera de ella. Así, cuando afirmó que su “diario de vida comienza en 1958”, puso de manifiesto las coordenadas de toda su creación. Cada libro publicado, entonces, tendría que ser leído como un fragmento de su memoria.

Mostró inclinación por la literatura desde muy joven y sus incursiones iniciales en la escritura fueron como cuentista. En 1950 publicó su primer relato, “The Blue Woman”, el que dio a conocer en Estados Unidos, mientras cursaba un Magíster en Literatura Inglesa en la Universidad de Princeton.

Su consolidación como autor fue con su primer volumen de relatos: Veraneo y otros cuentos, en 1955. Aunque fue con la publicación de la novela Coronación (1957) que la orientación autobiográfica de sus novelas se hizo evidente.

Tras la aparición de su primera novela, José Donoso ya imbuido en la vocación de escritor buscó otros territorios donde desarrollar su creatividad. Se dedicó a traducir obras de autores extranjeros y, luego, en 1960 se incorporó al equipo de la revista Ercilla, donde permaneció como columnista semanal hasta 1965. Ese año fue invitado al Writer’s Workshop de la Universidad de Iowa en calidad de Lector Visitante. Permaneció por tres años, nutriéndose de la cultura norteamericana y conociendo a importantes escritores extranjeros. Durante esos años, tuvo que cumplir con compromisos editoriales y publicó en 1966 Este domingo y El lugar sin límites, novela que escribió en México durante su estada en la casa de Carlos Fuentes.

Su nombre ya consolidado en los circuitos literarios internacionales, pasó a formar parte de la nueva generación de narradores latinoamericanos, los que bautizados como la Generación del Boom, alcanzaron reconocimiento mundial.

El año 1967 significó un nuevo avance en su trayectoria literaria. En busca de nuevos horizontes, se trasladó a Europa, donde vivió por más de diez años. Esta época fue muy significativa para su obra, la que aumentó considerablemente gracias al apoyo editorial español. Allí, terminó de escribir El obsceno pájaro de la noche, publicó Historia personal del “Boom” (1972), Tres novelitas burguesas (1973), Casa de campo (1978) y La misteriosa desaparición de la marquesita de Loria (1980). Además, fue distinguido con importantes premios de la cultura y su obra logró tener una difusión tanto en español como en otros idiomas.

Regresó a Chile en 1981 y publicó  El jardín de al lado, novela donde aparece representado su deseo por volver al país. También, lanzó su única obra poética, la que tituló Poemas de un novelista (1981).

Los años siguientes fueron de mucha actividad. Pasó su tiempo entre Chile, viajes a Europa y a Estados Unidos, cumpliendo con invitaciones a congresos y asistiendo a homenajes. Para escribir siempre buscó un refugio. Así en 1985 se trasladó a Chiloé para escribir La desesperanza. Participó, además, de proyectos de teatro y cine inspirados en sus novelas y cuentos. En 1990, recibió el Premio Nacional de Literatura.

José Donoso, trabajó incansablemente hasta el final de sus días. A partir de 1990 escribió cinco novelas voluminosas y nunca paró de escribir, dejando incluso muchos proyectos literarios sin terminar, corroborando así su certera afirmación: “Yo no sé vivir fuera de la literatura”.

Novelas
Coronación (1957)
Este domingo (1966)
El lugar sin límites (1966)
El obsceno pájaro de la noche (1970)
Tres novelitas burguesas (1973). Contiene:
Chatanooga Choochoo, Átomo verde número cinco y Gaspard de la nuit.
Casa de campo (1978)
La misteriosa desaparición de la marquesita de Loria (1980)
El jardín de al lado (1981)
Cuatro para Delfina (1982). Contiene los textos:
Sueños de mala muerte, Los habitantes de una ruina inconclusa, El tiempo perdido y Jolie Madame.
La desesperanza (1986)
Taratuta/Naturaleza muerta con Cachimba (1990)
Donde van a morir los elefantes (1996)
El mocho (edición póstuma, 1997)
Lagartija sin cola (edición póstuma, 2007)
Cuentarios
Veraneo y otros cuentos, 1955, contiene siete cuentos:
“Veraneo”, “Tocayos”, “Fiesta en grande”, “El güero”, “Dinamarquero”, “Dos cartas” y “Una señora”.
El charleston, Nascimento, Santiago, 1960; contiene seis cuentos:
“El hombrecito”, “Ana María”, “El charlestón”, “La puerta cerrada”, “Paseo” y “Santelices”.
Su primer cuento, “China”, fue publicado en 1954 en la Antología del nuevo cuento chileno y posteriormente incluido en sus Cuentos (1971).

Memorias
Historia personal del boom (1972). Diez años más tarde publicó una nueva edición con apéndice del autor, que la editorial Andres Bello sacó seguido de El boom doméstico, escrito por María Pilar Donoso.
Conjeturas sobre la memoria de mi tribu (1996)
Recopilaciones
Artículos de incierta necesidad, 1998.
El escribidor intruso. Artículos, crónicas y entrevistas, 2004.
Diarios, ensayos, crónicas. La cocina de la escritura, 2009.
Poesía
Poemas de un novelista (1981)

 

 

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La voz que narra este relato, fluye infatigable de los labios de Mudito, como en un viaje desde el ser hacia la nada, elaborando un mundo destinado, por la maldición intrínseca de la existencia al deterioro, la pérdida o la confusión de cualquier identidad posible. Las viejas que pueblan la Casa de la encarnación de la Chimba y los monstruos de la Rinconada, ilustran cada matiz de la desesperación y cada uno de los ínfimos placeres cotidianos. Ésta es sin duda, la obra cumbre de José Donoso.

 

 

Donoso: La Gesta del Obsceno Pájaro de La Noche

 

!Que vergüenza! (relatos) de Paulina Flores.

Después del terremoto de 2010, Paulina Flores encontró este grafiti en Talcahuano: “Nos reímos de nuestra pobreza porque nuestra pobreza nos hace fuertes”. Ese actitud, dice ella, licenciada en Literatura y ganadora del premio Roberto Bolaño 2014, es el que intentan transmitir las historias de Qué vergüenza, su primer libro de relatos. Un volumen que transita entre Independencia, Ñuñoa y Talcahuano, donde a menudo aparecen las palabras pobreza y cesantía, donde los hijos son testigos de los fracasos de sus padres y se aproximan al fin de la inocencia.

Por la mañana hace clases y por la tarde escribe en cafés o bibliotecas. Así Paulina Flores fue armando sus relatos. Uno de ellos lo presentó al taller de Alejandro Zambra, donde estaba también Rafael López, director de la editorial Hueders, quien se interesó por su trabajo.

Nació en 1988. Vivió sus primeros años en Conchalí y realizó sus estudios secundarios en la Academia de Humanidades de Recoleta. Estudió Literatura en la Universidad de Chile y el año pasado fue la ganadora del Premio Roberto Bolaño con el relato Qué vergüenza, que da título a las nueve historias.

Paulina Flores podría ser ella misma un personaje de novela. Se fue de su casa muy joven. Trabajó de garzona y bibliotecaria. Estudió un semestre Pedagogía y el escenario la sobrepasó. Su objetivo era entonces, cuenta, no hacer algo importante para dedicarse a escribir. Nada que tuviera que ver con la academia o la literatura. “Necesitaba tener tiempo libre para poder escribir, de lunes a viernes por lo menos”.

Son dos épocas las que marcan el pulso de las historias de Paulina Flores. La década del 90 y el Chile en los tiempos de Facebook. El contexto del país durante la crisis asiática, y las consecuencias que generó la desaceleración económica están en varias de estas historias: la precariedad material y el cambio en los hábitos de las personas componen la trama de estas narraciones. El retrato de una población, la historia de un grupo de jóvenes ninjas en Talcahuano, las vacaciones de un niño que entendió el fracaso de sus dos padres, una amistad infantil truncada por los errores de los padres (“Porque eres la hija de la nana, y porque eres pobre y no tienes papá”). La vida cotidiana de los 90 es contada por una hija de la transición, y con ello, los temas que se esconden debajo de la alfombra.

Lo que le interesa compartir es una idea que desarrolla en varios de sus relatos y es que “ahí donde los protagonistas, frente a la marginalidad, deciden alejarse o retornar a ella, lo que está operando detrás es la toma de conciencia de sus orígenes. No todo es salir de la población. Lo que se puede apreciar en estas historias es darse cuenta cómo Chile entero está obsesionado por salir de la población. Todo tiene que ver con eso”.

Asegura que no es profesional en nada y que está dedicada completamente a escribir. Paulina Flores entiende que las reglas del juego implican que pueda perder. Durante un tiempo las presiones sociales la hicieron dudar. “Que tus compañeros estén trabajando, estudiando posgrados y tú no. Que tu familia te pregunte por lo que estás haciendo y que no sepas decir algo. Que tus amigos viajen por el mundo, se tomen fotos, las suban a Facebook y que cuando te pregunten en qué estás, simplemente digas que estás escribiendo”.

Otro de los ejes que articula sus relatos es la infancia. Son niños quienes protagonizan estas historias. Niños sin padre. Niños que tienen relaciones conflictivas con sus madres. En algunos casos los abandonan. Quien narra el relato Teresa se pregunta: “¿Quién no le cree a un niño? ¿Quién desconfía de los propósitos de sus acciones? ¿Es que existen tales propósitos siquiera?”. Para la escritora, esta obsesión por los padres -sus ausencias o presencias insoportables, sus miedos y derrotas- tiene origen en la intención de mostrar cómo es que heredan a sus hijos experiencias de las cuales, en muchos casos, no se pueden deshacer. Los personajes de sus historias “buscan no tanto reclamar contra la idea de familia y sus miserias, sino más bien entender y conseguir articular una respuesta a aquellas situaciones que les afligen, mirando en retrospectiva y comprendiendo su origen”, dice. En la infancia se está más desprotegido y vulnerable. Sin embargo, en la juventud uno no puede seguir resguardándose en eso: “La juventud es el comienzo del ‘sin llorar’, y es justamente eso lo que algunos de los personajes de Qué vergüenza hacen. Fracasar en esa empresa y seguir añorando en la actualidad lo que ya no volverán a poseer”.

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Paulina Flores – Qué Vergüenza

Un maestro de las novelas de espías y acción: Lionel Davidson.

A veces, cuando lees una novela poderosa, o que pretende serlo, que juega con los límites de lo verosímil y anda siempre al borde del precipicio termina cayéndose o el lector acaba por apearse. Otras, aguanta y se convierte en una pieza esencial. Esto, para bien y para mal, suele pasar con los thrillers y las novelas de aventuras. En Bajo los montes de Kolima (Black Salamandra, traducción de Cristina Martín) Lionel Davidson (Yorkshire, 1922-2009) demuestra su maestría para armar una novela de aventuras, un thriller con tintes políticos, una intensa historia de amor y una inmensa intriga de espías. Su publicación por primera vez en español recupera a un autor menospreciado, habitual de las listas de escritores olvidados, alguien a quien algunos consideran el mejor escritor de espías que ha existido.

La novela, escrita al final de su vida productiva por el autor de The Night of Wenceslas, narra la historia de Johnny Porter, una especie de superhombre que atiende a la llamada de un antiguo colega para infiltrarse en una secretísima instalación científica de los soviéticos. Porter es un indio canadiense hecho a sí mismo, un científico de primer orden, un gran deportista, un políglota que habla 20 idiomas con facilidad y que adopta acentos como si siempre hubiera vivido con ellos. ¿Demasiado? Pues no se pierdan cuando monta un coche pieza a pieza, de la nada, a escondidas, durante días.

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A pesar de sus éxitos en los setenta, el autor era un habitual de las listas de escritores olvidados

¿Una locura? Puede ser. Pero el proceso de preparación, el viaje hasta lo más inhóspito de la inhóspita Siberia, la infiltración en ese círculo cerrado, arcaico, para acercarse al laboratorio soviético ultra avanzado, están tan bien contados, respetan de tal manera los cánones del género, explotan con tanta habilidad las virtudes de las novelas de aventuras que cuando me doy cuenta llevo más de cien páginas y me duelen los ojos. Da igual si cada descripción milimétrica y a la vez amena de un bar de marineros japoneses o de una casa siberiana se basa en su observación sobre el terreno y es real o una gran mentira: es una novela y como tal se vive y se disfruta, es verosímil porque está bien escrita y no necesita ser real. Me he sentido como cuando leí por primera vez 20.000 leguas de viaje submarino, como cuando estaba enganchado a Emilio Salgari, como cuando me metí el primer chute de John Le Carre, pero todo mezclado.

Hay una historia de amor con un personaje maravilloso que es mejor no desvelar. Aunque Porter es el protagonista absoluto, hay notables secundarios como el oscuro científico Rogachev o la ciega homínida Ludmila, una reflexión en sí misma sobre los límites del hombre cuando juega a ser Dios.

Autor también de novelas para adolescentes, Davidson fue un hombre de acción, sirvió en un submarino durante la II Guerra Mundial, cubrió la toma de control de Checoslovaquia por parte de los soviéticos, editó relatos para varias publicaciones y no se lanzó a la novela hasta 1960, con la ya mencionada The Night of Wenceslas, éxito absoluto que repitió con su tercera obra, A Long Way to Shiloh, y del que ya no se apeó. Ganó en tres ocasiones el Dagger, la última por The Chelsea Murders, su última incursión en el género antes de Bajo los montes de Kolima.

 

Graham Greene lo adoraba y el escritor Philip Pullman dice esto del libro en el prólogo de la edición de Black Salamandra: “Venga de donde venga, ya sea porque Davidson viajó a lo más remoto de Siberia, pasó muchas horas en la biblioteca o porque simplemente se sentó en su mesa y se lo inventó todo, la totalidad del material está al servicio de uno de los talentos narrativos más grandes del mundo del thriller. Como relato puro de aventuras, esta novela tiene muy pocos rivales. Como historia de amor, valentía, peligro y un frío terrible es una obra maestra”.

 

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Lionel Davidson nació en Hull (Yorkshire), Reino Unido en 1922. Falleció en 2009.
Novelista inglés especializado novelas de espías, Lionel Davidson nació en la localidad de Hull (Yorkshire) el 31 de marzo de 1922. Hijo de un marinero inmigrante judío, dejó los estudios a una edad temprana y empezó a trabajar como chico de los recados en las oficinas de The Spectator, para más tarde formar parte de la plantilla de Keystone Press Agency. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la marina británica.

Tras la guerra, empezó a trabajar como reportero en varios países europeos. Su condición de freelancer le permitió compaginar su trabajo con la escritura de sus primeras novelas, las cuales tuvieron una excelente acogida.

Además de sus trabajos inspirados principalmente en los cuerpos de espionaje durante la Guerra Fría, Lionel Davidson también escribió varios libros para niños bajo el pseudónimo de David Line.

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El 21 de octubre de 2009, tras padecer durante años una grave enfermedad, el escritor inglés fallecía en Londres.

«El cruce milagroso entre la literatura y memoria»: Adelaida García Morales.

Pocas veces se juntaron dos artes tan distintos como son la literatura y el cine para producir una obra maestra. Estoy hablando de El sur, la película que Victor Erice concibió sobre un texto breve de Adelaida García Morales. La pieza, que también se llama como el filme, sintetiza el periodo más simbólico de la escritora extremeña, literatura de paisajes interiores, atmósfera llena de incertidumbres. Algún día dijo la escritora hoy desparecida, que su literatura era el producto del cruce milagroso entre escritura y memoria. Si Víctor Erice pudo hacer ese película, es porque en gran medida su trazo tan hondo como perfecto estaba en las líneas del cuento de Garcia Morales. Con todo su sentido, también, de la tristeza profunda, autodestructiva, inexorable.

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García Morales integró en su criterio de la ficción dos asuntos casi de arte poética, de filosofía compositiva. La soledad y los conflictos sentimentales. Podríamos agregar a esos dos factores, la intuición de lo sombrío, esa especie de enfermedad incurable que llevan algunas personas como una maldición. Y el costado dañino que llevamos los hombres como un arma secreta.

 

Puede decirse que Adelaida García Morales, tanto en Sur (1985) como en obras posteriores (El silencio de las sirenas, con la que obtuvo en 1985 el premio Jorge Herralde de Novela, La lógica del vampiro, 1990, Las mujeres de Héctor, 1994, La tía Águeda, 1995), etc.), elevó también a categoría narratológica el concepto de misterio. La vida como un misterio indescifrable. Y algunas personas, arrastrando ese misterio hasta el fin de sus días.

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La obra que muestra con mayor claridad esto último apuntado, tal vez sea El silencio de las sirenas. Novela paradigmática de su mundo novelístico, se roza ahí el sentido casi táctil de lo inalcanzable, de la fricción entre sueño y realidad. Una mujer entregada al cultivo de su soledad, fantasea una pasión amorosa que nunca se cumplirá. Garcia Morales fue una de las escritoras españolas que mejor supo argumentar desde la ficción el papel del mito o la mitificación como tabla de salvación de sus personajes.

La ciencia critico-literaria divide la obra de Adelaida García Morales entre un antes y después de El Sur. Lo hace argumentando un proceso repetitivo en su obra posterior, de todo lo hallado en El sur. Es posible que toda la luminosa oscuridad de este relato, se fuera acentuando en su obra siguiente. Lo implícito, lo elíptico, se tornara más directo, más hiriente. Más oscuro.

Pocas escritoras, no obstante aquellos reparos, supieron conjugar con tanta lucidez estética, los sentimientos más incontrolables. Y pocas supieron señalar la perversidad humana a tan pocos centímetros de nosotros. Cuando no dentro nuestro.

 

 

 

Adelaida García Morales (Badajoz, España, 1945 – Dos Hermanas, Sevilla, España, 22 de septiembre de 2014) fue una escritora española.
A los 13 años se trasladó a Sevilla, de donde eran sus padres, ciudad donde vivió gran parte de su juventud. Se licenció en Filosofía y Letras en 1970 en Madrid, donde también estudió escritura de guiones en la Escuela Oficial de Cinematografía.

Trabajó como profesora de secundaria de lengua española y filosofía; fue modelo y actriz, formando parte del grupo de teatro Esperpento, y también traductora en Argelia.

Debutó en 1985 con un aclamado volumen que reunía dos relatos: El Sur y Bene. El primer relato fue llevado al cine por su entonces pareja Víctor Erice con el mismo nombre El Sur.

Con su siguiente obra, El silencio de las sirenas, que transcurre en una localidad de La Alpujarra, lugar donde ella residió, obtuvo el Premio Herralde de Novela y también el Premio Ícaro por (instituido por el Diario 16).

Falleció el 22 de septiembre de 2014 en Dos Hermanas, provincia de Sevilla.

En 2016 se publicó una novela basada en los últimos meses de su vida, Los últimos días de Adelaida García Morales, de la escritora Elvira Navarro.
Novelas
Archipiélago (1981), finalista del Premio Sésamo 1981
El Sur y Bene (1985, Anagrama), son dos novelas cortas en el mismo volumen.
El silencio de las sirenas (1985, Anagrama) Premio Herralde 1985 y 
Premio Ícaro 1985
La lógica del vampiro (1990, Anagrama)
Las mujeres de Héctor (1994, Anagrama)
La tía Agueda (1995, Anagrama)
Nasmiya (1996, Plaza y Janés)
El accidente (1997, Anaya)
La señorita Medina (1997, Plaza y Janés)
El secreto de Elisa (1999, Debate)
Una historia perversa (2001, Planeta)
El testamento de Regina (2001, Debate)
Cuentos
Mujeres solas (1996, Plaza y Janés)
La carta. Cuento en Vidas de mujer (1998, Alianza), VV. AA.
El legado de Amparo. Cuento en Mujeres al alba (1999, Alfaguara), VV.AA.
La mirada. Cuento en Don Juan. Relatos (2008, 451 Editores), VV.AA.

 

Adelaida García Morales, la escritora de la película “El Sur”

1996. Adelaida García Morales es entrevistada con motivo de la publicación de su tercer libro, “Nasmiya”, una novela sobre los celos y el paso del tiempo ambientada en la comunidad islámica española. Adelaida García Morales alcanzó la fama literaria con un relato breve que inspiró la película “El Sur” dirigida por su compañero Víctor Erice. La escritora comenta que parte de su infancia y su juventud la pasó en Sevilla, y se siente muy atraída por su gente, la vida en la calle y la facilidad para conectar, la alegría, … Adelaida García Morales afirma que los cinco años vividos en la Alpujarra de Granada fueron los más felices de su vida, y los recuerda en contacto con la naturaleza y el descubrimiento interior.
Adelaida García Morales comenta que es fundamental saber vivir la soledad, no depender de otra persona y sí de tus propios estados interiores.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.