Más o menos una mañana en mi vida…

Más o menos una mañana en mi vida…
En esta ocasión no seguiré con mis artículos epistolares sobre mis lecturas de los últimos meses, ahora tengo ganas de compartirles un poco de lo que hago en mi vida.

…Me levanto aún somnolienta, en el último año levantarme a las 4:45 a.m. se ha convertido en todo un reto, y para ser sincera a veces pasan 5,10, y hasta 15 minutos antes de que me ponga de pie. Después, mientras voy bajando las escaleras empiezo a pensar en que es lo que haré una vez que esté sentada enfrente de la pantalla de mi ordenador. Hay días en que todo lo tengo muy claro, ya sea poner al día mis blogs, o bien hacer búsquedas sobre algún tema, o continuar mis dos proyectos que actualmente están en estado intermitente. En la novela me he detenido por que ya no me convence la estructura narrativa, la comencé en forma de diario, pero a medio camino me he dado cuenta que mi historia es muy ambiciosa, y este formato me limita. Razón por la que he decidido tomarme un tiempo antes de recomenzar. La historia en si me encanta, es sólo que mi bloqueo esta en como presentarla. Así que mientras supero este blocage creatif retomo otro proyecto que también había dejado a medias por meterme en la novela: una colección de relatos, ahora ya me siento con la motivación necesaria para continuar escribiendo pequeñas historias.

Por otra lado, estas situaciones me han llevado a darme cuenta que disfruto más del cuento que de la novela, si bien también realizo un trabajo de investigación importante, es menos extenuante que cuando me meto en una novela. Además, como siempre ando con muchas ideas al mismo tiempo el cuento me permite aterrizarlas más rápidamente. Otros días simplemente me pierdo entre el ciberespacio, a veces termino leyendo las noticias del día, o leyendo algún artículo que me haya interesado, o en banalidades como la moda y el último gadget tecnológico. También tengo días en que la inspiración y la organización me abandonan y no sé por donde empezar, (pese a mi agenda semanal), cuando veo que de plano no poder avanzar, me reconforto leyendo. No hay nada mejor para calmar a mi espíritu. Siempre he creído que leer un buen libro es la mejor terapia para nuestros males.

…Sin otra opción, a las 6:30 a.m. debo detener lo que este haciendo en mi computadora, lo cual a veces me causa mucha frustración por que me encuentro metida en la escritura o en la investigación, pero como otro de mis oficios es ser madre, el deber me llama. Afortunadamente, esta fase no dura mucho, y una vez que estoy en las habitaciones de mis vástagos, los despierto de poco a poco, con mimos y besos, les hablo en español para que sus mentes frescas sigan reteniendo y aprendiendo el idioma de Cervantes. En mi hogar se hablan tres idiomas: el francés (lengua materna de mi esposo e hijos), el inglés por que nuestros críos desde que comenzaron su educación escolar van a una escuela anglófona y el español por que tienen una madre mexicana. Así que en casa de repente hablo spanglish y quebeco-franchute, un verdadero revoltijo, total que a veces no sé ni que digo, pero a pesar de mis pifias con los idiomas mi familia me perdona con amor y paciencia, eso sin desaprovechar la ocasión para corregirme de la forma más cortés posible.

img_0016Mon café latte délicieux!

Después es el desayuno, mi esposo se encarga de hacer los sándwiches o bien de recalentar lo que haya quedado de comida del día anterior y lo pone en un termo. Mientras que yo me encargo de darles de comer a nuestros hijos, y de la colaciones para escuela. A las 7:25 a.m. en punto estamos en la parada del autobús escolar, el cual demora entre entre 5 a 10 minutos. Cuando regreso a casa mi esposo me recibe con un café latte espumoso y calientito, mi recompensa por el sprint matutino. Y para disfrutarlo de la mejor manera: un buen libro, otrora leía las noticias en mi tableta electrónica, pero llegué a la conclusión que el mundo seguirá de cabeza irremediablemente, y en lugar de deprimirme o enojarme por las malas noticias, he optado por leer lo que yo quiero y me place, no lo que los medios quieren que «sepa». Luego de mi pausa converso un poco con mi marido, nos apapachamos, hacemos picardías cuando los tiempos nos los permiten, (tiempo de calidad en pareja, importante y necesario) nos ponemos al día sobre nuestras agendas y seguimos con el corre—corre cotidiano tratando de estar los más positivos, no siempre es fácil por que la vida tiene sus altas y bajas, sin embargo, estoy convencida que estar en este mundo de nuevo, es un verdadero privilegio. Me despido y les deseo !un excelente día!
Lorena Lacaille.

Longueuil, Noviembre 16, 2016.

Derechos de autor
Este artículo es de libre distribución siempre y cuando respetes el nombre del autor y no alteres la información.
© Lorena Lacaille, 2016.

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