Guillermo Fadaelli, el maestro de «la literatura marginal».

Autor de una veintena de libros que oscilan entre la narrativa, la crónica, el aforismo y el ensayo, Guillermo Fadanelli (Ciudad de México, 1960) es un autor caracterizado por su deseo de mantenerse al margen, digamos, mantenerse en el underground. De una lucidez innegable que se disfraza de crueldad, el narrador que se impone en sus libros provoca que el lector se sienta entre un filósofo moralista y un narrador de cosas terribles. Siempre aguda, mordaz y a veces cáustica, la obra de Guillermo Fadanelli abreva de la filosofía, del humanismo y de la literatura negra por igual, lo cual la dota de una tesitura diferente a lo que se escribía en México. Emparentado con los humores de Jorge Ibargüengoitia y de Juan José Gurrola, Fadanelli es a veces provocador y a veces un destroyer.

Lodo (Anagrama), Educar a los topos (Anagrama y FCE), El día que la vea la voy a matar (MOHO), Más alemán que Hitler (Cal y arena), La otra cara de Rock Hudson (Premio Impac-Conarte-ITESM, Anagrama), Hotel DF (Mondadori), Mariana Constrictor, El hombre nacido en Danzig, Insolencia. Literatura y mundo, El idealista y el perro (todos en Almadía) y, de reciénte aparición, Al final del periférico (Random House) son algunos de los títulos que le han dado un lugar preliminar en la literatura.

Para los amantes de la literatura marginal, cruda, con personajes que siempre son antihéroes, sórdida y a la vez llena de grandes, contundentes y lúcidas frases, encontrarán en los libros de Fadanelli a su escritor ideal. Cantinas, hoteles de mala muerte, las calles de la Ciudad de México y sus colonias, burdeles o personajes que olvidan bajar de su cajuela la lápida de la tumba de su madre, son frecuentes en sus novelas. El escritor José Ignacio ha dicho sobre él: “Fadanelli es un eco de todo lo que los mexicanos pensamos, algo románticos, borrachos, pesimistas, irónicos y burlones”.

 

Novela

La otra cara de Rock Hudson (1997).
Para ella todo suena a Franck Pourcel (1998).
¿Te veré en el desayuno? (1999).
Clarisa ya tiene un muerto (2000).
Lodo (2002).
Educar a los topos (2006).
Malacara (2007).
Hotel DF (2010).
Mis mujeres muertas (2012).
El hombre nacido en Danzig (2014).
Al final del periférico (2016).

Relatos

Cuentos mejicanos (1991).
El día que la vea la voy a matar (1992). Reedición en 2010.
Terlenka (doce relatos para después del apocalipsis) (1995).
Barracuda (1997).
Más alemán que Hitler (2001).
Compraré un rifle (2003).
Mariana Constrictor (2011).
Crónicas

Regimiento Lolita (1998).
La polémica de los pájaros (2007).
Ensayo

Plegarias de un inquilino (2006).
En busca de un lugar habitable (2006).
Elogio de la vagancia (2008).
Insolencia. Literatura y mundo (2012).
El idealista y el perro (2013).

Aforismos

Dios siempre se equivoca (2004)

 

Guillermo Fadanelli regresa a ocupar un lugar destacado en las letras mexicanas.

Una novela de aprendizaje sobre las vicisitudes de un grupo de adolescentes en la época de más optimismo económico en México.

Al terminar el tramo sur de la avenida Periférico a mediados de los años setenta, la ciudad cerraba sus puertas y un lugar despoblado comenzaba a formarse. En ese límite empezaron a ocuparse novísimas residencias con grupos de familias tocadas por la nueva realidad económica del país. En este ambiente de nuevos ricos, Guillermo llega a su hogar con un importante complejo de inferioridad. Pronto hace nuevas relaciones y asimila aquellos que a su edad convierte a su grupo de amigos en estúpido insolentes y desvergonzados sin una guía de supervivencia más que la necesidad sexual.

En palabras de su autor:

Cuando terminé de escribir Al final del periférico descubrí que después de ir y venir por la literatura había logrado encontrar una voz que uniera memoria y libertad de escritura, con el desasosiego propio del vivir. Uno siempre es niño y después se muere, me convenzo a mí mismo. Y ahora descubro que intentaba -acaso de manera inconsciente- reunir en una obra todo el sentido y la emoción de haber vivido durante un instante, y retener, por medio de la literatura, aquel momento en la memoria. No he guardado nada bajo la cama y si esta novela, que pasó sobre de mí como un relámpago, posee alguna virtud o valor es la de reconocer que la vida sucede en buena medida sin nuestra intervención. Los adolescentes que se congregaron al final del periférico a mediados de los años setenta, mis amigos, acompañados de su gracia, inocencia y crueldad naturales ríen y se preguntan: “Willy, ¿un escritor? ¿Qué carajos es eso?”.

 

Guillermo Fadanelli en el MAZ / 1 de 2

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.

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