Ego y literatura: Frédéric Beigbeder

 

Frédéric Beigbeder nació en Neuilly-sur-Seine (Francia) el 21 de septiembre de 1965.

Es un polémico escritor francés licenciado en Ciencias Políticas, que también trabaja como crítico y comentarista. Anteriormente trabajó como creativo para una agencia de publicidad, locutor, editor. Fue presentador del programa televisivo llamado “Hypershow” en Canal+ y es director del programa “Grand Journal”, dedicado a la actualidad literaria, que emite la misma cadena.

Frédéric Beigbeder es autor de innumerables artículos y varias novelas, entre las que destaca “13,99 euros”, una feroz crítica al mundo de la publicidad que tuvo muy buena acogida entre los lectores. Algunas de sus novelas han sido convertidas en películas y se han traducido a muchos idiomas.

Beigbeder creó en 1994 el premio literario Prix de Flore, que es otorgado cada año a una promesa de la literatura francesa. Algunos de los ganadores fueron Michel Houellebecq, Jacques A. Bertrand y Vincent Ravalec.
CURIOSIDADES:
– La publicación de su exitosa novela “13,99 euros”, donde critica abiertamente al mundo de la publicidad, supuso el despido de Frédéric Beigbeder de la agencia publicitaria en la que trabajaba, pero este autor no lamentó la pérdida de su trabajo, porque esto significaba que comenzaba su carrera oficial como escritor.
OBRAS PRINCIPALES:
– Ultimo inventario antes de liquidación
– Socorro, perdón
– El amor dura tres años
– Una novela francesa
– 13,99 euros

Beigbeder es un fabricante de frases brillantes. Saltó a la fama en 1994 con un eslogan para Wonderbra. Bajo la fotografía de una bellísima Eva Herzigova, ojos azules y sujetador negro, escribió: “¡Mírame a los ojos! ¡He dicho a los ojos!”. Arrasó. Sus novelas son collages de frases magnéticas. Desde joven ha tomado notas en pequeñas libretas de bolsillo (Muji o Moleskine). Mejor capturadas de madrugada. Mejor aún si son diálogos de pareja. En una habitación de su recóndito y elegante tríplex del distrito VI guarda montañas de esos carnés cubiertos de párrafos ilegibles. “Es mi método de trabajo. Luego transcribo esas notas al ordenador y la historia se va organizando en mi cerebro. Tiene algo de periodismo. O de panfletismo. Al final, la novela resultante, como decía Hemingway, es la punta de un iceberg de un trabajo de documentación; el resto, un misterio que se desvanece”.

Cuando comenzó a tomar aquellas primeras notas, apenas un adolescente, Beigbeder no pensaba que un día sería escritor. Su destino era servir a Francia. Y ganar dinero. Hijo de un famoso y adinerado cazatalentos francoamericano y de una aristócrata traductora de novelas rosas, Frédéric fue educado en la mejor tradición republicana: cultura gastronómica y literaria, los mejores liceos y la elitista Sciences Po (el Instituto de Estudios Políticos de París). Todo sin salir del barrio. Siempre entre el jardín de Luxemburgo y el Sena. El siguiente paso lógico era ingresar en la ENA, la Escuela Nacional de Administración. Suspendió. Había dormido poco. En aquel 1987, Beigbeder ya era presidente del Caca’s Club, el Club des Analphabètes Cons mais Attachants (analfabetos gilipollas pero atractivos). Un lobby de 400 señoritos juerguistas en edad universitaria que arrasaban París con sus fiestas mensuales. Las organizaban los dos hermanos Beigbeder, que conseguían una comisión por cada consumición. De ahí pasaría al mundo de la crónica mundana en Globe y Glamour y haría prácticas en un banco de negocios en Nueva York antes de recalar en la publicidad de nuevo en París con escapadas en la crítica literaria en Voici, Elle, Le Figaro, Le Monde o Lire; la televisión como tertuliano, guionista y presentador y, por fin, la literatura, como novelista y con una incursión de tres años como director editorial de Flammarion entre 2003 y 2006. “Mis enemigos piensan que vivo sin escribir. Se equivocan. Escribir es el mejor medio que conozco de comer. Escribo porque no puedo parar de escribir. Y necesito un patrocinador. Porque ser rico con la literatura te obliga a hacer siempre el mismo libro de éxito para mantener el éxito. Y yo quiero hacer otros libros. Y eso que no tengo necesidad de un yate ni un avión privado, como Sarkozy”.

CITAS, FRASES, DECLARACIONES Y POÉTICA:
– “Hay que salir para estar en contacto con la gente, para ver, para escuchar. Un escritor no puede ser un monje. No creo que el escritor tenga que estar metido en casa a las ocho de la tarde para hacer el crucigrama de Le Monde. Que renuncie a vivir para escribir”.

– “El sistema ultraliberal nos está llevando a consumir seres humanos. Utiliza la belleza de mujeres cada vez más jóvenes para vender cremas y yogures. Es un nuevo tipo de pedofilia. Y nadie parece darse cuenta. Es lo que llamo el fashismo, una mezcla de fashion y fascismo”.

– “Los grandes escritores cuentan una historia a partir de un mundo que desconocen […] Yo no soy así; busco mi camino; no cuento nada que me sea desconocido; cuento mi época; la civilización del consumo; hago novelas de mi tiempo; lo que toco y lo que veo”.

– “Yo escribo para provocar algo en mi vida y en la de mis lectores. Odiaba el mundo de la publicidad, quería escapar, escribí 13,99 euros, me despidieron y me hicieron el favor de mi vida. ¡Ya era novelista!”

– “Hoy la novela es un género que nadie puede definir, que admite en su seno el panfleto, la reflexión económica, el diálogo, los anuncios, poemas o la narración clásica. Es un espacio de libertad y de ahí el que yo incluya páginas de publicidad a favor del suicidio, el consumo de cocaína o que bromee con parodias de anuncios de yogures o detergentes. Esa misma libertad del género, su enorme variedad, es lo que hace que haya gente que diga que la novela ha muerto”.

– “Mis enemigos piensan que vivo sin escribir. Se equivocan. Escribir es el mejor medio que conozco de comer. Escribo porque no puedo parar de escribir. Y necesito un patrocinador. Porque ser rico con la literatura te obliga a hacer siempre el mismo libro de éxito para mantener el éxito. Y yo quiero hacer otros libros”.

– “Soy un niño de nueve años y los niños no ganan el Goncourt. Además, a nadie le importa el Goncourt. Ya ni siquiera da que hablar. Pregunte quién ganó el año pasado y escuchará un incómodo silencio”.

– “Un escritor debe correr el riesgo de desnudarse; ésta es una época en que la literatura debe romper las reglas de lo bien visto por la sociedad”.

 

 

Socorro, perdón
Beigbeder, Frédéric

Octave Parango, el protagonista de 13’99 euros, vuelve a la carga. Unas cuantas cosas han cambiado, excepto sus neurosis y su peculiar forma de enfrentarse a la realidad. Octave vive ahora en Rusia y trabaja como cazatalentos para Ideal, líder mundial de la industria cosmética. Y los talentos que debe encontrar son chicas, las más guapas del mundo, a ser posible. En esta descarnada y desternillante novela nos sumergimos en el Moscú de atascos monstruosos y boutiques de superlujo, donde poderosos oligarcas ostentan sus Rolex de oro y compiten con sus colegas por tener en su cama a la más joven, la carne más fresca. Una ácida crónica en la que los temas son eternos y contemporáneos, la belleza y el sexo; la impudicia del dinero y las locuras de la mundialización. Pero también la historia de un amor loco, el que siente Octave por Lena, una etérea rubia de ojos claros y catorce años… «La mejor novela publicada por Beigbeder hasta la fecha» (M. Salazar, Deia); «Un retrato crítico y descarnado sobre el modo de vida de la actual Rusia» (Guillermo Busutil, La Opinión de Málaga).

 

Compilación realizada or Lorena Lacaille.

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s