“Causas naturales” de Claudia Hernández

Introducción por Giovanna Rivero

Imaginen que una tarde, cualquier tarde, esa popular frase –todos tenemos un niño interior– se manifiesta con la naturalidad de la lluvia. Imaginen que ese niño o niña toca a la puerta, llama, insiste en el encuentro. ¿Se trataría de un encuentro entrañable? ¿Un saldo de deudas? ¿Una reconciliación? ¿Acaso el careo no siempre justo entre el adulto en que nos hemos convertido y la promesa fantástica y todopoderosa que una vez fuimos? ¿Es eso o un espejismo senil? ¿Una redención? ¿Una trampa?  ¿Un pasaje hacia algo más? En este perturbador cuento de Claudia Hernández, “Invitación”, esa cita y sus respuestas son absolutamente posibles. El concepto freudiano heimlich –en referencia al secreto extraño que se revela en el seno de lo familiar y que irrealiza lo conocido– parece ser el corazón de este bello relato. Lo mejor de todo, sin embargo, es que el cuento supera la tentación de un clímax simplemente sentimental y, lejos de eso, nos advierte más bien del riesgo enorme que corremos si aceptamos abrirle la puerta al cuerpito de rodillas curtidas en/con el que vivimos el paraíso terrible de la niñez. Ningún revenant que se precie puede retornar con buenas intenciones, ni de la muerte ni de la infancia, y Hernández lo sabe bien. Ahora que el pensamiento cuántico ha ido conquistando la sensibilidad del siglo XXI, se me ocurre que “Invitación” es también eso: una fantástica e irresistible invitación a reconectarnos con nuestros verdaderos álter –no los del ego, sino los del espíritu– y es(x)piar a través de sus ojos los destinos en potencia que todavía podemos alcanzar, incluso si para ello debemos atrevernos a algún doloroso desalojo.

 

Invitación de Claudia Hernández
Salí porque fui invitada a hacerlo. Acababa de bañarme y estaba asomando los ojos a la ventana de mi habitación cuando, de pronto, me vi pasar. Era yo. Pero no la yo que miraba en las visiones del espejo, sino otra yo que conocía y que tenía mucho tiempo de no ver: yo niña. Imposible confundir mi mirada, mi forma de andar, mi sombra, mi vestido pálido y mis zapatos gruesos. Era yo que pasaba frente a mi casa corriendo con tanta velocidad que me hice dudar. Pensé que se trataba de mi imaginación, que debía haber salido a correr por las calles que, siendo de una ciudad tan joven, se ven ya tan viejas. Me quedé sonriendo por lo bueno que había sido haberme visto de nuevo con los huesos diminutos y los dientes de leche.

Acomodé mejor la vista en la ventana. Tenía la esperanza de que, si me quedaba ahí, si esperaba, yo–niña volvería a pasar sobre mi vuelo como hacen las mariposas. Diez minutos después (el tiempo que de pequeña me tomaba darle la vuelta al barrio), yo–niña aparecí. Me detuve frente a mí, que estaba esperándome en la ventana, me sonreí de nuevo y corrí alrededor del barrio siete veces en total. Entonces, yo–niña me invité a bajar con un ademán insistente. Yo —que deseaba bajar y tomarme de la mano, y correr, correr, correr, correr, correr—, bajé deprisa por las escaleras.

A mitad de ellas me di cuenta de que estaba desnuda y me desistí de salir porque recordé que los vecinos sacaban a pasear a sus infantes a esa hora. Segura de que se alarmarían (las mujeres desnudas que corren por las calles asidas de la mano de ellas mismas cuando eran niñas no son muy frecuentes por acá), subí a la habitación para gritarle que no podía acompañarla porque estaba sin ropas y que lo sentía mucho.

Noté en su rostro que no me había creído. Por eso, me asomé completa a la ventana para probárselo.

Pareció no importarle. Seguía gritando que saliera, que saliera ya, que saliera pronto, que me apurara. Pataleaba con insistencia, hacía temblar el asfalto. Me hacía angustiarme. Y, cuando me llenó de desesperación por no poder salir, entonces escuché mi voz —pero no mi voz de niña ni mi voz de ahora, sino mi voz de cuando esté ya muy vieja— que me decía que saliera a jugar conmigo–niña, que no me dejara esperándome. Me hablaba con voz de mando. Me lo ordenaba mientras —como yo no daba un paso para cubrirme el cuerpo— me vestía con una sábana y me llevaba de la mano rumbo a la salida. Escaleras abajo, yo–vieja me colgué la llave de la casa al cuello para cuando volviera, me saqué a la calle y me di un empujón para que me alcanzara a mí–niña, que, al verme salir, echó a correr colgando las risas en el aire como si se tratara de globos enormes.

Toda la mañana corrí tras de mí sin darme alcance. Yo–niña me animaba a aumentar la velocidad y a atraparme, pero seguía corriendo más rápido de lo que a mi edad puedo hacerlo. Corría y volvía a verme burlona con mi risa de niña mientras yo–vieja nos vigilaba desde mi puerta. Ambas se veían satisfechas. Parecían modelos de un cuadro. Lo único que quebrantaba la atmósfera de armonía era yo, que no sonreía, que estaba cansada y que me dolía de mis pies sin zapatos lastimados por el asfalto caliente.

Dimos vueltas al barrio. De pronto, yo-niña se internó en la ciudad. Intenté seguirla guiándome solo por su carcajada. Estaba empecinada en darle alcance, pero tenía la desventaja de no saber dónde estaba. No reconocía el paraje. La ciudad parecía desordenarse detrás de mis pasos. No encontraba yo una señal que me revelara su ubicación o la mía. Ni siquiera la gente me ayudaba a situarme. Unas me decían que estaba cerca de mi barrio; otras, que nunca estaría más lejos que entonces. Por eso preferí caminar sola. Sabía que, de alguna manera, saldría de allí. Me pedí paciencia. Me pedí esfuerzo. Me pedí no dejar de caminar. Estaba segura de que conseguiría descifrar el laberinto y salir de él. Pero toda mi seguridad no alejaba la desesperación, que se posaba sobre mí en forma de pájaros oscuros que tenía que espantar con movimientos de manos mientras caminaba.

Anduve tanto y tantas veces alrededor de los mismos sitios que perdí la esperanza de regresar. Y, cuando ya ni siquiera tenía ilusiones, cuando ya ni siquiera deseaba dar con mi casa, visualicé mi techo celeste y mi ventana. Caminé hacia ellos en el ocaso.  La noche se precipitaba tras de mí.

Buscando refugiarme de las noches frías de esta zona, tomé la llave que yo–vieja me ató al cuello y la metí en la cerradura. Entró sin problemas y hasta giró, mas no abrió. Falló en los cuatro intentos. Entonces, aunque vivo sola, toqué para que alguien me abriera.

Cuando nadie atendió mi llamado, comencé a pensar en dónde encontrar un cerrajero que me ayudara y no preguntara por qué me había quedado fuera envuelta en una sábana.

Pensando estaba cuando me cayó una colcha encima. “Para el frío”, me dijo una voz que venía de mi habitación y que distinguí de inmediato porque era con la que hablaba en la infancia. Yo-niña me miraba burlona desde la ventana. Se reía de mí. Le grité que me abriera, que me abriera de inmediato, que me abriera ya. Pero no respondió a mi petición. Solo sonrió y me hizo señales de despedida con la mano hasta que llegué yo–vieja y la halé hacia el interior de la casa. Me miró como ve la gente a un ser molesto cuando le pedí que me abriera, cerró la ventana y desapareció.

Intuí que no me dejarían entrar más, así que me di la vuelta y me interné en la ciudad en búsqueda de un empleo que me permitiera pagar una habitación en la que pudiera vivir. Busqué un lugar en un edificio alto, muy alto, un sitio donde las voces de la gente que camina en la calle no pueden distinguirse para que, si ellas regresan, no pueda yo escucharlas ni aceptar sus invitaciones, ni salir a la calle, ni quedarme de nuevo sin casa.

 

 

Claudia Hernández González es una escritora salvadoreña. Nació en San Salvador, en 1975. Licenciada en comunicaciones por la Universidad Tecnológica de El Salvador, realizó también estudios de derecho. A partir de finales de la década de 1990 ha publicado relatos sueltos en el suplemento TresMil del diario CoLatino y en la revista Hablemos de El Diario de Hoy en El Salvador. En 1998 ganó el primer honorífico del premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional, por su cuento “Un demonio de segunda mano”. Hernández ha publicado seis colecciones de cuentos, entre ellas Otras ciudades (2001), Mediodía de frontera(2002), Olvida Uno (2005), De fronteras (2007) La canción del mar (2007) y Causas Naturales (2013). En 2004 obtuvo el prestigioso premio Anna Seghers, en Alemania, por obra publicada. Sus cuentos han sido publicados en varias antologías, entre ellas Los centroamericanos (2002), Papayas und Bananen. Erotische und andere Erzählungen aus Zentralamerika (2002) Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano contemporáneo (2003). Actualmente, Hernández trabaja como catedrática de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Su reciente obra, el libro bilingüe They Have Fired Her Again, fue publicada en 2016.

 

Unos de sus libros…

Quince cuentos donde caída y redención son sinónimos

Un paseo en quince cuentos por las casas, las calles y las intimidades de una ciudad donde los altos ideales no se diferencian demasiado de los instintos predadores y donde caída y redención son sinónimos.

Tras una serie de pequeñas transformaciones sucesivas, los habitantes de este universo (adultos nuevos), desisten de su intención de transformarlo y se suman a él para defender y acuerpar sus causas naturales.causas naturales (ebook)-claudia hernandez-9789996145988

 

Comentarios:

«La obra narrativa de Hernández ha concedido a la realidad imágenes originales y de un surrealismo convincente, que no concuerda con la versión oficial de la historia.»

Jurado del Premio Anna Seghers

«Claudia Hernández, cuentista de primera línea, fue elegida entre los treinta y nueve mejores escritores latinoamericanos menores de treinta y nueve años.»

Certamen Bogotá 39, Unesco

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Anuncios

“La biología de la creencia”,Bruce Lipton

Bruce Lipton, un biólogo celular estadounidense de 70 años, causó en el año 2006 un pequeño remezón en el mundo científico tras lanzar su libro “La biología de la creencia”, que sería declarado uno de los mejores libros científicos de ese año y que tenía la particularidad de que su línea de investigación era una suerte de unión entre ciencia y espíritu. A grandes rasgos, Lipton planteaba lo siguiente: lo que condiciona a todo organismo vivo es su “entorno” físico y energético, y no su carga genética, como afirma la síntesis evolutiva moderna. Además, la «cooperación» era la base de la evolución para la supervivencia, y no un acto competitivo entre los organismos más fuertes; y, finalmente, los seres humanos, como organismos vivos, no estaban determinados por sus genes, sino condicionados por el entorno y sobre todo por sus «creencias», lo que los convertía en dueños absolutos de su destino.

El doctor Lipton explicó en su libro que “nos han hecho creer que el cuerpo es una máquina bioquímica controlada por genes sobre los que no podemos ejercer ninguna autoridad. Eso implica que somos víctimas de una situación. No elegimos estos genes, los recibimos al nacer y ellos programan lo que sucederá. Yo ya trabajaba con las células en los años 60 y fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Cogí tres grupos de células y las puse en tres placas, y cambié el medio de crecimiento y los componentes del medio ambiente en cada una de ellas. Luego verifiqué que en una de las placas se formó hueso, en otra músculo y, en otra, células liposas. ¿Qué fue lo que controló el destino de cada una de ellas si eran genéticamente idénticas? Eso demuestra que los genes no lo controlan todo, es el ambiente. El ser humano es el que controla, dependiendo de cómo lee el ambiente, de cómo su mente lo percibe. La conclusión es que no estamos limitados por nuestros genes, sino por nuestra percepción y nuestras creencias”.

El científico agregó que “cuando tú crees que los genes controlan tu vida tienes una excusa para considerarte una víctima. Hay enfermedades que sí, en efecto, son causadas por un gen, pero estas enfermedades equivalen a menos del 2% de los malestares que sufre la población mundial. La mayoría de la gente viene a este mundo con genes que deberían permitirles vivir una vida feliz y saludable. Las dolencias más comunes actualmente, como la diabetes, los problemas del corazón y el cáncer, son el resultado de la interacción entre múltiples genes y sobre todo de los factores medio ambientales y no son el resultado de un único gen como se ha venido sosteniendo. Por eso se cree que la mayoría de las enfermedades tienen una causa genética o hereditaria y que por tanto no podemos hacer nada para defendernos de ellas o para curarnos. Las personas viven en un constante miedo esperando el día en que sus genes actúen contra ellos y se enfermen mortalmente. El cáncer es un buen ejemplo de esto”.

Uno de los planteamientos del biólogo molecular que más llamaron la atención en la comunidad científica fue que las células de nuestro cuerpo tenían una especie de memoria. “Las células aprenden a través de la experiencia, de su contacto con el medio que las rodea, y luego guardan una memoria que les permite adaptarse mejor y anticiparse a los cambios. Es decir, las células son inteligentes. ¡Esta memoria incluso se mantiene intacta en las células de los órganos que se han donado!”.

La farsa de los medicamentos

El científico dedicó parte de su libro a abogar por un nuevo tipo de medicina, una que tenga en cuenta el poder de la energía y su capacidad para curar. “Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero la mayoría de las veces causan más problemas que beneficios. La medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, estos efectos no son secundarios, sino directos. Según recientes estadísticas en EE.UU., ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda”.

Bruce Lipton agrega que “si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La mente es energía. Cuando piensas transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Esto, por supuesto, es muy inconveniente para las empresas farmacéuticas mundiales, porque si se aceptara este postulado no podrían vender sus productos. Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Por lo demás, así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina y las empresas farmacéuticas no quieren ir por ese camino. Saben que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer”.

El poder de la mente humana para la autocuración

El Dr. Lipton advirtió en un capítulo de su obra, eso sí, que vivir en un entorno sano no significaba necesariamente que podíamos curarnos de algunas enfermedades en forma automática. “No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Si cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, si tomo una píldora porque creo que me va a traer salud, ésta supuestamente me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar. Y la píldora en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo”.

El biólogo molecular detalla que la mente humana actúa de manera muy particular, pues “si cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo, entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés, que frenan el crecimiento del cuerpo y apaga el sistema inmunitario. Por eso cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer, y, una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan”.

El poder del subconsciente humano

Bruce-Lipton-2

Bruce Lipton afirma también en su libro que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, y que la personalidad y la salud de los individuos se conforma como un «aprendizaje» en el vientre materno y en la niñez hasta aproximadamente los seis años. “El subconsciente es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo, pero no lo podemos controlar. Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida. Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se “programa” su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres! Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer, aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.”

Energía vital que se transfiere

El doctor Bruce Lipton, al contrario que otros colegas de su especialidad, también sostiene que la energía vital de un ser humano no necesariamente muere con la muerte física, dando pie a fenómenos como la reencarnación. “Para explicar esto de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen un programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Pero si otro ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí. Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad? ¿Por qué tenemos un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si sólo existiera el espíritu, ¿Cómo sé a qué sabe el chocolate? Y sí sólo tengo una parte física y no una parte espiritual, ¿Cómo puedo experimentar y emocionarme con una puesta de sol? ¿Y cómo voy a sentir cuando estoy enamorado? La lección más importante de todo esto es que estar vivo es un regalo, y que hay que experimentar alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará más sano”.

 

 

Por fin, la verificación científica de la unidad cuerpo-mente-espíritu descrita en ¿¡Y tú qué sabes!? y sus aplicaciones en tu propio cuerpo.

La biología de la creencia es un libro revolucionario en el campo de la Biología moderna. Su autor, un prestigioso biólogo celular, describe con precisión las rutas moleculares a través de las que nuestras células se ven afectadas por nuestros pensamientos gracias a los efectos bioquímicos de las funciones cerebrales. Con lenguaje sencillo, múltiples ilustraciones, humor y ejemplos actuales, el doctor Lipton explica que los genes y el ADN no controlan nuestra biología; sino que es el ADN el que está controlado por las señales procedentes del medio externo celular, entre las que destacan los poderosos mensajes que provienen de nuestros pensamientos positivos y negativos. De esta manera, nuestro cuerpo puede cambiar realmente si reeducamos nuestra forma de pensar.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, Consultora en Feng shui, terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional) y metafísica.

 

Lars Mytting: «El libro de la madera »

El autor noruego convierte en ‘best seller’ un libro sobre la madera

Cuando uno se ve atrapado en una lectura sobre el descortezamiento de los pinos, la trayectoria de los abedules al caer o el nivel de nudosidad de un tronco al serrarlo; cuando se siente hipnotizado por su elegante inutilidad en un mundo en el que basta dar un botón para lograr calor, frío o sensaciones que creíamos elementales, es que algo pasa. Lars Mytting (Fåvang, 1968) ha convertido en superventas El libro de la madera (Alfaguara), una especie de manual del leñador que no solo ha triunfado en su Noruega natal, donde los hombres se declaran con leña y no con flores, sino en montones de países donde no vamos a hachazos por el bosque, precisamente.

“Es un libro que muestra el valor de hacer algo frente al valor de decirlo. En un mundo en que todos los afectos deben expresarse rápidamente en Twitter y Facebook, defiendo al hombre silencioso capaz de calentar a su familia en invierno. Capaz de actuar sin hablar”.

El libro es masculino, sí. Tan masculino que Mytting ha recibido reproches de mujeres que también sierran la madera, pero “no machista”, dice, y lo defiende como un retrato antropológico del hombre a través de su conexión con algo tan primigenio como el fuego y la forma más antigua de energía. “No es sobre la capacidad de salir a conquistar el bosque salvaje, sino sobre la pequeña satisfacción que tiene el hombre al proveer de calor a los suyos”.

“El amor en Noruega no se declara con flores, sino con leña”

Todo comienza con Ottar, un vecino anciano, enfermo de una grave afección pulmonar, que Lars  conoció al mudarse a Elverum, a 140 kilómetros de Oslo. Le sorprendió su empeño y su tenacidad al salir cada mañana a serrar una leña que aún debía secar antes de arder en su chimenea muchos meses después, en brindis a un futuro que el hombre tal vez no iba a ver. “La leña conecta el pasado, el presente y el futuro de nuestros días, nos conecta al ciclo de las estaciones y es sobre todo un acto de generosidad. La ambición es que tu montón de leña te sobreviva, que caliente a tu familia cuando te hayas muerto”. Mytting, periodista y autor de tres novelas, decidió a partir de este encuentro plasmar la gran metáfora que puede esconderse tras la relación del hombre con la madera en este libro que defiende una autenticidad perdida en tiempos tecnológicos.

“Siempre habrá un nuevo invierno”, nos dice Mytting. “Y no hay muchas situaciones en la vida en las que puedes prolongar el resultado de tu trabajo para las siguientes generaciones. Aunque te hayas ido”.

“Mi libro es masculino, no machista”

Habla en el parque del Retiro de Madrid, donde enseguida descubre una ardilla trepando por uno de los árboles y donde se ha quedado en mangas de camisa riendo de todos los que nos abrigamos, acostumbrado a los 30 grados bajo cero. Su mundo es otro, el de una Noruega en que a falta de un vocabulario habitual para decir “te quiero” —“esas palabras son demasiado fuertes para un noruego”— dicen “te tengo cariño”; o, mejor aún, expresan con la ayuda de la naturaleza sus sentimientos. “Allí se dice que el amor se declara con leña y no con flores y recuerdo una mujer que durante su infancia solo había visto a su padre trabajando en el garaje o la leñera, no tenían ninguna conexión emocional y mi libro le ayudó a entenderle al darse cuenta de que preocuparse de su calor en invierno era su manera de decirle que le importaba”

—Seamos sinceros. ¿No diría que es un libro para frikis?

—Sí —ríe y admite—. Y por eso es más legible. Podía haberlo resumido en 18 o 20 páginas, pero es como cuando pones un marco a una foto: entonces aflora todo un mundo y ningún detalle es demasiado pequeño. Los detalles estimulan al lector más obsesivo.

Desde que el libro nació en Noruega —donde ya se ha convertido en serie de televisión— hasta su llegada a España, ha crecido con más detalles y testimonios como el impacto de la luna en la madera. “Creía que era una superstición hasta que conocí a un científico suizo que había dedicado ¡ocho años! a analizarlo y llegó a las mismas conclusiones que los viejos noruegos: hay pequeños patrones de impacto lunar en la forma de cortarse y secarse”.

El humor y el entusiasmo de Lars están también en su libro, que relata cómo una discusión sobre la forma de apilar, sobre la mejor sierra o el mejor momento para secar la leña pueden aguar una boda o un bautizo. No se andan con chiquitas en su mundo. La relación del hombre y su herramienta es complicada, como el rechazo a la motosierra cuando surgió su ruido en el bosque o la tipología de las hachas. “Cada hacha es distinta. Todo se hace hoy como los muebles de Ikea y en esta era el hacha aún puede ser muy personal, mantiene la distinción de su creador”.

 

 

Si otro impactante escritor noruego, Karl Ove Knausgard, nos había familiarizado con los territorios más inhóspitos de su país en su serie Mi lucha, Mytting nos reconcilia con el interior de esos hogares donde la naturaleza aún marca el ritmo y la supervivencia es, al fin y al cabo, un laborioso acto de amor. Y si no lo creen, acompañen al anciano Ottar hasta el final.

 

 

RESILIENCIA DESDE EL CORAZON, Gregg Braden

Sabías que tenemos neuronas en el corazón y que éstas juegan un papel fundamental en la resiliencia? (la capacidad para asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas saliendo fortalecidos)

 

Gregg Braden nos muestra en esta obra uno de los descubrimientos más recientes de la ciencia de vanguardia con respecto al “pequeño cerebro” que tenemos en el corazón. Son neuronas sensoriales que piensan, recuerdan y aprenden de manera independiente a las de nuestro cerebro. Este descubrimiento aporta un nuevo significado al rol que puede interpretar la inteligencia del corazón en nuestras vidas.

Resiliencia desde el corazón es una edición actualizada y renovada de la aclamada obra El Punto crucial. Además contiene información completamente nueva sobre el sorprendente descubrimiento de la existencia de neuronas en el corazón humano. La poderosa conexión corazón-cerebro, que tiene lugar a través de estas células, constituye además un portal de entrada a los niveles más profundos de nuestra mente subconsciente.

Este libro responde a dos cuestiones que parecen estar en la mente de todos: cómo influyen en nuestra vida personal los grandes acontecimientos que están ocurriendo simultáneamente en el mundo y cómo es posible mejorar nuestra vida cotidiana y la de nuestra familia.

Resiliencia desde el corazón no es un libro científico, pero habla de avances de la ciencia que invitan a reconsiderar nuestra relación con el mundo y la forma en que se nos ha condicionado para que resolvamos nuestros problemas. Está basado en la investigación y bien documentado. Está escrito con actitud amable hacia el lector e incluye estudios de casos, datos históricos y experiencias personales que refuerzan la visión de nosotros mismos como seres con un gran potencial.

Es un ejemplo de lo que ocurre cuando se traspasan las fronteras tradicionales entre la ciencia y la espiritualidad. Al aunar los descubrimientos realizados durante el siglo XX en la biología, las geociencias y el cambio social, obtenemos un marco de gran fuerza para situar los espectaculares cambios de nuestra era en un contexto que nos ayude a tratar esos cambios.

Contiene un capítulo nuevo sobre el hallazgo más novedoso de los últimos tiempos: la existencia de neuronas en el corazón y el papel que juegan en la resiliencia.

Ofrece soluciones y el último capítulo desgrana una guía para crear tu propio punto de inflexión de resiliencia.

Propone estrategias para que la resiliencia basada en el corazón acepte el cambio y la pérdida, con una mente sana:
• Cambios concretos que puedes introducir ahora mismo en tu vida para convertir los puntos críticos en puntos de inflexión para la transformación.
• El camino para adaptar bien tus ideas sobre el trabajo y la carrera profesional, el dinero y la economía a un mundo transformado.
• Los hechos que definen este tiempo de extremos y que los medios de comunicación de mayor influencia pasan por alto.
• Las claves para ascender, tú y todos, a un nivel superior de vida recta, sana y sostenible

 

El autor

Gregg Braden es un científico conocido por unir el mundo de la ciencia con el mundo de la espiritualidad. Sus trabajos pueden verse en Discovery Channel, la NBC o History Channel. Las obras de Gregg Braden despiertan lo mejor en cada uno de nosotros, facilitándonos las herramientas para construir un mundo mejor. Es también autor de La Matriz DivinaLa Curación espontánea de las creenciasEl Tiempo Fractal Secretos de un modo de orar olvidado.

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT ( Técnicas de liberación emocional).

“Los perros duros no bailan”, de Arturo Pérez-Reverte.

“Los perros duros no bailan” es el título del nuevo libro de Arturo Pérez-Reverte que saldrá a la venta el 5 de abril, una novela negra sobre las aventuras de un perro en un mundo diferente al de los humanos.

Publicada por Alfaguara, esta nueva propuesta narrativa de Pérez-Reverte refleja un mundo “donde rigen las mejores reglas -lealtad, inteligencia y compañerismo- y están desterradas toda corrección política o convención social. Un mundo en el que a veces hay clemencia para los inocentes. Y justicia para los culpables”, indicó la editorial en un comunicado.

“Nací mestizo, cruce de mastín español y fila brasileña. Cuando cachorro tuve uno de esos nombres tiernos y ridículos que se les ponen a los perrillos recién nacidos, pero de aquello pasó demasiado tiempo. Lo he olvidado. Desde hace mucho todos me llaman Negro”, señala el protagonista de esta novela negra.

Los perros del barrio llevan días sin saber nada de Teo y de Boris el Guapo y sus colegas presienten que detrás de su desaparición hay algo oscuro.

Según explica la editorial, todos ellos sospechan que lo ocurrido no puede ser nada bueno, algo que sabe el Negro, luchador retirado con cicatrices en el hocico y en la memoria. Para él es cuestión de instinto, de experiencia sobreviviendo en las situaciones más difíciles. Eso lo lleva a emprender un peligroso viaje al pasado, en busca de sus amigos.

Una novela que sucede a las aventuras de “Falcó” y “Eva”, de las que Pérez-Reverte (1951) ha vendido más de 500.000 ejemplares en español.

Con más de veinte millones de lectores en todo el mundo y traducido a cuarenta idiomas, muchas de las novelas de Pérez-Reverte, miembro de la Real Academia Española, han sido llevadas al cine y a la televisión.

 

 

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultante en feng shui, terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional) y metafísica.

EL CAMBIO ESTA EN TI: LAS 9 ACTITUDES QUE TRANSFORMARAN TU VIDA, Neale Donald Walsch

Este libro no es sólo un libro, es una conversación. Gracias a su lectura descubriremos cómo funciona la vida a nivel mental y espiritual, y cómo esto entronca con la naturaleza del cambio y con nuestra propia existencia. Porque ¿cambio significa #crisis#? No, no necesariamente. Neale Donald Walsch, autor de la exitosa serie Conversaciones con Dios, nos habla en El cambio está en ti de la naturaleza misma del cambio: por qué sucede, cómo hemos de gestionarlo y cómo podemos lograr que cualquier modificación de nuestro vivir cotidiano sea positiva mientras nos descubre las nueve actitudes que transformarán nuestra vida. Una obra reveladora que habla directamente al corazón de todos aquellos que se han sentido desorientados por cualquier cambio y que les ofrece una nueva perspectiva, una forma de conseguir paz interior.

Prólogo

Por favor siéntate

Sí, de verdad.

Por favor.

Siéntate.

Hay grandes posibilidades de que leas estas primeras líneas de pie —en alguna librería o en casa de alguien—, intentando descubrir si te interesa seguir la lectura.

De ser así, por favor siéntate, te aseguro que no te conformarás con unos cuantos párrafos, querrás dedicarle más tiempo a lo que está escrito aquí. “Róbate” todos los momentos que puedas con este libro antes de decidir si lo compras o no —porque quisiera que sepas en qué te vas a meter.

Este libro no se limita a ser libro. Representa una interacción a través de la cual realizaremos hallazgos extraordinarios sobre cómo funciona la vida a nivel mental y espiritual, de aquí surgirá una revelación sorprendente en cuanto a la forma en que podemos cambiar nuestra experiencia con el cambio —lo cual significa, naturalmente, nuestra experiencia de vida—. La conversación que estamos a punto de iniciar te abrirá un camino para recibir ayuda y encontrar paz. Ahora tú estás luchando con los cambios en tu vida. Quise que te sentaras porque prefiero que tengas una posición más cómoda para saber esto y apropiártelo. Lo que compartiré contigo no puedes recogerlo “de paso”, en datos aislados y fragmentos sueltos de lectura por aquí y por allá. Éste libro te incitará a sentarte.

También quise que te sentaras para recibir esta noticia. Sentado o de pie, listo o no, debo decirte: Los cambios en tu vida nunca acabarán.

Si piensas dejar las cosas un rato, para esperar que todo se calme, quizá recibas una sorpresa. Nada “se calmará”. Las cosas estarán en constante movimiento en este planeta y en tu vida por mucho tiempo. De hecho… : sí, bueno, mejor te lo digo así será siempre.

El cambio es lo que es —no hay forma de cambiarlo.

Lo que puede cambiarse es la manera en que manejas el cambio, y la manera en que el cambio te cambia.

De eso trata este libro.

Vamos a hablar de cómo manejar grandes cambios, no sólo pequeños. Me refiero al cambio que surge del colapso, la calamidad y la catástrofe —o de lo que etiquetamos de esa forma—. De manera que si tu vida se está colapsando en este momento, si te encuentras en medio de una calamidad, si ha ocurrido una catástrofe, lo que encontrarás aquí puede salvarte, en el aspecto emocional y también en el físico.

Aquí encontrarás 9 actitudes que transformarán tu vida; esta lista modificará tu realidad, o no. Tú decides. Pero por lo menos conoce los pasos, investiga de qué se trata.

Espero que asumas estas 9 actitudes lo más rápido posible. No sólo porque los cambios de vida que estás experimentando (que todos sufrimos) no dejarán de presentarse, sino también porque el ritmo del cambio seguirá en aumento.

Alguien comentó hace unos años que mi bisabuelo vivió sin que sucediera nada en toda su existencia que amenazara su panorama del mundo de manera importante, porque se enteraba de muy pocas cosas que ocurrían y que pudieran alterar su comprensión de la realidad.

Mi abuelo tuvo una experiencia diferente. Vivió unos treinta o cuarenta años, no mucho más, antes de que se develara alguna información nueva que confrontó de manera importante su concepto del mundo. Quizá se enteró en toda su vida de media docena de grandes eventos o avances.

En la época de mi padre el rango del cambio bajó de quince a veinte años. Ese lapso equivale más o menos al tiempo que mi padre pudo aferrarse a sus ideas sobre el mundo y cómo funciona y en cuanto a la verdad respecto a todo. Tarde o temprano sucedería algo que perturbara su construcción mental e hiciera necesario que modificara sus pensamientos y conceptos.

En el transcurso de mi vida ese tiempo se ha reducido a un lapso de cinco a ocho años.

En la vida de mis hijos se reducirá a dos años (quizá menos), en tanto que en la de sus hijos podría limitarse a unas treinta o cuarenta semanas.

No exagero, es la tendencia. Los estudiosos de las ciencias sociales dicen que la tasa de cambio aumenta de manera exponencial. En la época de mis bisnietos el periodo de cambio se reducirá a unos días, y después, incluso a horas.

En verdad, ahí nos encontramos (y siempre nos hemos encontrado ahí). Porque de hecho, nada ha permanecido igual ni siquiera un instante. Todo está en movimiento, y si definimos cambio como la alteración de configuraciones, veremos que el cambio es el orden natural de las cosas. Hemos estado viviendo en un constante torbellino de cambio desde el principio.

Lo que resulta diferente en la actualidad, es la cantidad de tiempo que tardamos en darnos cuenta de los cambios que están sucediendo siempre. Nuestra red de comunicación global, en todos sentidos, ha provocado que cambie la manera en que experimentamos el cambio. La velocidad de las comunicaciones está alcanzando a la de las modificaciones. Esta condición en sí, propicia y acelera el ritmo del cambio.

Hoy día, nuestra lengua y expresiones cambian de la noche a la mañana, nuestras costumbres y estilos son diferentes cada estación, nuestras creencias, formas de entender e incluso algunas convicciones profundas cambian en cada generación, y no de una generación a otra.

Dado que el cambio ocurre con tanta rapidez en torno nuestro entorno y dentro de nosotros; lo que necesitamos es un libro guía, un “manual del operador” dirigido a quienes se enfrentan a realidades de la vida que cambian drásticamente. Por tanto, este libro constituye más que una colección de anécdotas o de “historias de la vida real” de personas que han pasado por cambios en su vida, y rebasa al tratamiento ligero de una sesión para algo que merece una exploración más profunda. Este texto ofrece ciertas visiones de la experiencia de otros (incluso la mía), que pueden ser valiosas y que constituyen una explicación necesaria de las bases mentales y espirituales del cambio —junto con instrucciones específicas del uso de las herramientas mentales y espirituales para cambiar la manera en que el cambio nos cambia.

Las 9 actitudes no nos capacitan para detener el cambio —espero que haya quedado claro que eso es imposible—, ni siquiera para reducir su ritmo, pero sí para dar un salto cuántico en nuestro enfoque ante él, en nuestra manera de manejarlo, y en nuestros modos de crearlo.

Por último, las ideas que incluye este libro se basan en sabiduría antigua, ciencia moderna, psicología diaria, metafísica práctica y espiritualidad contemporánea. La invitación que hago supone que existe la Divinidad, que la vida tiene un sentido, que los seres humanos poseemos alma, que nuestro cuerpo es algo que tenemos y no algo que somos y que la mente está siempre bajo nuestro control.

Rechazar cualquiera de estas nociones rompe el esquema de casi todo lo escrito aquí. Por otro lado, si estos conceptos te resultan válidos, quizá en mucho tiempo no hayas leído un libro tan útil, tan poderoso y con tanta capacidad de ayudarte como el que tienes en las manos.

9 ACTITUDES QUE PUEDEN CAMBIAR TODO

Cambia tu decisión de “hacerlo solo”

Cambia tu selección de emociones

Cambia tu selección de pensamientos

Cambia tu selección de verdades

Cambia tu idea sobre el cambio mismo

Cambia tu idea sobre por qué sucede el cambio

Cambia tu idea sobre el cambio futuro

Cambia tu idea sobre la vida

Cambia tu identidad

Nota del autor

LA SIGUIENTE EXPLORACIÓN se divide en dos partes. La primera aborda los aspectos físicos relacionados con cómo experimentamos el cambio, mientras que la segunda trata de los aspectos metafísicos. En otras palabras, veremos primero cómo funciona la mente y después el alma.

El dominio de ambos aspectos de nuestro ser, no sólo nos recordará cómo pensar, sino qué pensar.

Tengo claro que la mente constituye una herramienta, un mecanismo, y que el alma es el combustible de la maquinaria. Mientras menos combustible uses, más ineficiente será el funcionamiento del motor. Por otro lado, si tu alma proveé a tu mente energía espiritual, tendrás la “mente llena” y el funcionamiento de la maquinaria podrá producir milagros.

PARTE UNO

La mecánica de la mente

Conocerla puede ayudarte a transformar la experiencia del cambio que estás experimentando.

El libro en el momento justo

SI EN ESTE MOMENTO hay algo importante que esté cambiando a tu alrededor, lo lamento.

Sé el conflicto que implica poner las cosas en su lugar. También sé qué se siente anhelar que esas cosas permanezcan allí. Comprendo cuánto nos altera que no sea así, que no se pueda.

Obviamente, resulta más que un “trastorno” que lo que cambie sean situaciones y condiciones que afectan tu SEGURIDAD.

Si de pronto te encuentras sin un medio de sustento, incapaz de encontrar trabajo, con muchos pagos atrasados y quizá hasta a punto de perder tu casa, te enfrentas a algo más que la sensación de que “las cosas han cambiado; sientes que “todo está perdido”. La sensación no es únicamente de desacomodo o de desorganización, sino de franca amenaza.

Si no enfrentas un cambio en tu vida de ese nivel de calamidad, pero sí a un cambio importante, la amenaza puede ser en gran medida parte de tu experiencia. La mayoría siente amenazada su forma de vida al enfrentar cualquier tipo de cambio importante, en especial si está relacionado con lo que llamo “el gran árbol”:

Relación
Dinero
Salud

Si alguno de estos aspectos está cambiando, el reto puede ser muy fuerte. Si dos de los tres lo hacen, la situación puede tornarse increíblemente difícil. Si hay modificaciones en los tres al mismo tiempo, el efecto puede ser devastador en extremo.

Ya lo conozco. Ya lo viví. Me sucedió que todo se modificara al mismo tiempo.

Hablemos de sentirse amenazado… me fracturé el cuello en un accidente automovilístico (Salud), tuve que dejar de trabajar muchos meses para rehabilitarme, mientras la compañía de seguros buscaba por todos los medios pagarme menos o no pagarme (Dinero), todo esto en medio del dolor de separarme de la compañera de mi vida y de nuestros hijos, pues nuestra existencia tomó súbitamente otro curso (Relación).

Hablemos de sentirse amenazado… Terminé como indigente durante un año, viví a la intemperie, caminando por las calles donde mendigaba monedas y recogía latas de refresco y botellas de cerveza para reunir un poco de dinero que me alcanzara para comer (algunos días no me iba muy bien), una bolsa de dormir y una tienda de campaña, dos pantalones de mezclilla, tres camisas y unas cuantas chucherías que eran todo lo que poseía.

Sé lo que es perder el sentido de seguridad. Sé lo que es sentirse desvalido viendo cómo se desmorona una vida que cambia por completo en dos semanas. Sí, yo sé de eso. Confíen en mí.

También sé un poco sobre cómo manejarlo. Y no es que lo haya hecho muy bien entonces, pero, una vez más, este libro trata de lo que aprendí desde ese punto del camino.

Aquí vamos a hablar sobre lo que he recogido de fuentes muy autorizadas respecto a la manera de manejar el cambio. Porque ese es el tema, la conclusión. En tales situaciones, sentimos como si estuviéramos enfrentándonos al colapso, la calamidad, la catástrofe… pero esos son efectos exteriores consecuencia de una sola causa: cambio. Hay algo que ya no es como antes. Algo se modifica, de manera irrevocable, inmensurable, fundamental y absoluta.

Hoy me envió un correo electrónico una señora que está pasando por una fuerte confusión en su vida. Sabe que estoy escribiendo este libro y dijo: “No sé si hubiera siquiera identificado lo que me está sucediendo como cambio. En medio de la confusión, cuando todo se derrumba en torno nuestro, no podemos identificarlo con el nombre de cambio. Se siente más bien como el FINAL. Todo lo que uno conoce concluye y no queda nada. Si antes de saber sobre su libro me hubieran preguntado si he estado experimentando un cambio, jamás lo hubiera definido así. No sé ni cómo lo habría nombrado, quizá: la ruina de mi vida, el final”.

Esta señora, Leah, me autorizó citarla en el libro. Agregó algo muy importante: “El cambio da miedo, pero no es lo mismo que sentir: Se acabó el juego. Busqué cambio en el diccionario, el significado indica que llegará algo nuevo. Es una perspectiva muy diferente de la que conciben algunas personas que se enfrentan al desastre en su vida y puede ser útil ayudarlas a identificar que cambio no es sinónimo de fin, que entiendan el significado de la palabra”.

Muy bien Leah. Su comentario me llevó a romper el primer capítulo que había escrito, Leah tenía razón, decidí que primero debía definir CAMBIO, la palabra:

El cambio es una variación de cualquier circunstancia, situación o condición, física o no física, de manera que el original se altera de manera tan radical que se vuelve irreconocible, y es imposible regresar a algo semejante al estado anterior.

En otras palabras, hablamos de una desviación mayor; no se trata de cambiarse de ropa, de menú o el programa de televisión, sino de eventos que transforman la vida, que lastiman, que hacen daño, que matan sueños, que destruyen planes y alteran el futuro; también hablamos de sanarlos con eventos que cambian igualmente la vida. Lo que decimos es que cuando todo cambia, a veces lo mejor que puede hacerse es cambiar todo. No sólo lo físico, sino también lo no físico. Esto incluiría tus emociones, pensamientos y hasta tus verdades.

Hablamos de una revisión completa, de pies a cabeza, de dentro hacia fuera. Después de todo, tu vida casi perdió valor de dentro hacia fuera, entonces, ¿por qué no terminar el trabajo? Sólo en este momento siéntela como quieres sentirla, y no como sientes que estás forzado a aceptarla…

Al embarcarte conmigo en esta exploración espero que percibas que entiendo por lo menos un poco de lo que te sucede, que sepas que todo esto no surge de alguien que no tiene la menor idea de lo que estás pasando, de algún gurú que “arregla todo”, que te sermonea desde la cima de una montaña y que nunca se ha encontrado ni siquiera cerca de donde estás. Espero que puedas sentir que si nada va por buen camino en tu vida, tener este libro en tus manos es algo positivo. Hoy sucedió algo bueno.

Podemos empezar con eso. Partiremos de ahí. Tú y yo vamos a estar juntos y armaremos tu vida otra vez, de una nueva manera, para que sea incluso mejor.

¿Si me atrevo a prometerlo? Bueno, lo que digo es: “Vamos a intentarlo”. Veamos qué se puede hacer. No tienes nada que perder, ¿verdad? De modo que intentemos. Hagamos que tu elección de este libro no sólo sea algo bueno que pasó hoy, ¡sino algo de lo mejor que ha pasado en tu vida! ¿Qué dices? ¿Aceptas? ¿Quieres intentarlo?

Si la lucha por la vida te ha cansado, abatido y devastado tanto que ni siquiera te sientes capaz de dar un primer paso, podrías sólo intentar intentarlo? Creo que si intentas intentarlo, lo lograremos. Y lo que te prometo es que no tienes que ir más rápido de lo que quieras, ni más rápido de lo que te haga sentir cómodo.

Te daré muchos momentos para detenerte, espacios para respirar, así podrás “tomar un descanso” cada vez que quieras. No hay nada peor que un libro que sostiene: “Sentirse bien es lo más fácil del mundo” cuando experimentas lo opuesto. Deploro los libros cuya premisa es: ¡Sí!, ¡sí!, ¡vamos, vamos!

Sí, perfecto, con unas palabras de aliento todo estará mejor, y yo digo para mis adentros: “Cómo no”. Ahí es donde empiezo a sentirme peor, porque parece que no entiendo, aunque el autor dice que es muy fácil, no lo logro.

De manera que hay que ver si estamos de acuerdo en algo: no es fácil. No sin herramientas. Y, ¿quién tiene las herramientas? ¿En qué escuela se estudio para superar Calamidad I? ¿Dónde se impartió Elementos de cambio en el vida moderna? Manejar los grandes cambios, los cambios monumentales, no le ha resultado fácil a nadie, pero es posible. Puedes pasar por el cambio, encontrarte en medio de la catástrofe y estar bien. Puedes estar muy bien. Sé que eso contradice la intuición, pero resulta que es cierto.

Eso es todo lo que quería decirte en estos primeros momentos del encuentro. Sólo quería darte una razón para continuar, y no quiero decir que únicamente con este libro, sabes a que me refiero.

Bien. Ya hay suficiente en qué pensar por ahora. Puedes seguir con la lectura si lo deseas, sin que sea obligación. Es decir, aquí hay un lugar perfecto para detenerte, para dejar el libro y tomarte un descanso.

Como dije antes, diseñé este libro con muchas pausas, con lugares para “respirar” y estar contigo mismo y con las ideas que revisamos. Estos espacios no sólo aparecerán al final de los capítulos, sino también en medio; (deploro el sentimiento de querer llegar por lo menos al final del capítulo para no sentirme desertor creyendo que si no puedo terminar ni un capítulo, mucho menos podré con el libro, por eso, quiero que sepas que me hará feliz si no terminas un capítulo de corrido, eso significará que has sentido el impacto de lo que dije y querrás detenerte a pensar en ello. Magnífico.

Siéntete en libertad de detenerte aquí y pensar en lo que dije: “Puedes pasar por el cambio, encontrarte en medio de él y sentirte bien. Puedes estar muy bien”. Ése es un pensamiento de buen sabor. Puedes regresar más tarde a lo demás, cuando así lo decidas; también puedes decidir olvidarte del libro. Depende de ti. Es la segunda cosa buena que te ha sucedido hoy: tomas de nuevo el control. Sí, sí, es algo pequeño (sigas o no leyendo el libro) pero así se empieza. Así es como empiezas la reconstrucción…

Si quieres detente ahora para darte un:

Espacio para respirar

Respira lo que has leído y luego decide si quieres continuar, o descansar un rato y volverme a encontrar aquí más tarde… o ya no.

Si estás listo para continuar pasa a…

Qué hacemos tú y yo aquí

Supongo que si tienes este libro en las manos es porque se te está moviendo el piso. Hay algo que cambia en tu vida, o que ya cambió , y es importante para ti. Algo que incluso puede tocar el espacio de tu integridad o de tu seguridad personal. Quizás empiezas a confrontarte con las emociones que genera el nuevo escenario o quizá ya las enfrentaste hace tiempo y aún no las superas. En cualquier caso, el cambio y sus efectos fue lo que te atrajo a este libro, o lo que te llevó a comprarlo para otra persona, un amigo, pariente, cliente o miembro de tu congregación, si es para alguien más, apresúrate a terminarlo y, ¡entrégalo de inmediato!

Ya que sabemos que haces aquí, permíteme decir qué hago yo aquí. Estoy aquí porque ya estuve donde te encuentras y quiero ayudarte. Estoy aquí porque me sucedió algo que me ayudó y quiero transmitírtelo. Estoy aquí también porque veo que sucede algo bastante raro en nuestro mundo, que tú también lo ves, y veo que todo se transforma en cada punto del planeta con tanta rapidez que es difícil estar al tanto. Estoy aquí porque sé que a menos que todos encontremos una manera de manejar el cambio y su ritmo, en lo individual y lo colectivo, será difícil llegar a un buen lugar. De modo que estoy aquí para extenderte una invitación dividida en nueve partes, para modificar la manera en que experimentas el cambio para siempre. Estoy aquí para ver si puedo comprometerte al “cambio del cambio”.

Bueno, ésas son mis razones para estar aquí. Hablemos ahora de lo que podemos co-crear juntos. Cuando platicaba con mi esposa, Em, dijo algunas cosas que me impresionaron mucho: No veo este libro como libro, sino como un compromiso. Creo que una persona lo elige como compromiso para abrirse a una manera totalmente nueva de enfocar la vida y de vivir cada momento. Es como aprender un arte marcial, entendiendo que cambiará la manera en que te mueves por el mundo, o como decidir aprender otra lengua hasta conocerla de manera tan entrañable que la sientas propia. Estos proyectos son de por vida y cambian las bases mismas de tu ser.

Vivimos en una sociedad de gratificación inmediata, donde todo tiene que entregarse en quince minutos. Pero esto no es como un café instantáneo. Existen algunas formas de comprensión esenciales e importantes que hemos adquirido a través del tiempo y que no pueden incluirse en un panfleto.

Se trata de voltearse al revés para quedar abierto a todo lo que implica la vida, de manera que te sientas realmente vivo, en la existencia otra vez, que es algo que la mayoría de nosotros desconoce desde los cuatro años de edad (o quizá siempre).

La portada de este libro dice El cambio está en ti, de modo que espero que los lectores se sienten, apaguen su celular y se comprometan, por lo menos, a media hora de lectura diaria, hasta que sea una práctica.

Yo mismo no lo hubiera explicado tan bien. Le dije. “Bueno, no hay nada más importante que la manera en que experimentas la vida, mi amor”, me sonrió. “¿Qué más puede haber?”, después, enmarcado en su cabellera negra, vi que su rostro cobraba una expresión muy suave. “No hay nada más sagrado para cada uno que la forma en que experimenta su Yo, como expresión de vida. ¿Qué más puede haber?.

Volví a estar de acuerdo con ella. De manera que ahora te invito a ver cómo has estado experimentado y expresado la vida hasta hoy, para luego hacer esa espléndida pregunta que el Dr. Bhil introdujo en el léxico global: ¿Qué tal te ha funcionado?

Si no te ha funcionado en absoluto, quizá el mensaje te llega justo a tiempo. Es posible que tu alma te haya guiado hacia este libro de manera que, en palabras de Em, vuelvas a quedar disponible para todo lo que ofrece la existencia. ¿Sabes qué? Creo que eso es exactamente lo que sucedió…

Lo que haré, es comprometerte a nivel personal de una manera diferente a la de otros libros. No quiero hablar frente a ti, quiero hablar contigo. En este momento te veo frente a mí, y me veo hablando contigo tranquilamente, a tu lado como uno de tus amigos, acompañándote en todo lo que te ha sucedido en estos días, y ofreciéndote algunas sugerencias.

Aunque ya sé que sólo se trata de un libro, puede convertirse en mucho más si tú lo permites. Precisamente porque yo ya pasé por gran parte de lo que te sucede ahora, creo que juntos podremos crear algo que no haga únicamente lo que la mayoría de los libros, aportarte información sino llevarte a lo que logran muy pocos: producir una experiencia real y viva, sobre todo útil en este momento de tu vida.

Te invito a que te me unas para eliminar la barrera de tiempo y espacio que existe entre nosotros. Lo más importante es que ni siquiera tengo que estar vivo para lograrlo. Tú sí, desde luego, pero yo no. Es decir, tú podrás leer este libro muchos años después de mi muerte, y aún así podremos conectarnos a nivel de la Esencia, a través de la experiencia común de ser humanos.

Es maravilloso pensar que aquí estoy yo, escribiendo, ahora… y que tú estás precisamente aquí, leyendo. Nuestros ahoras no tienen que coincidir para que la experiencia coincida. De esta forma, la mente pliega el tiempo como un acordeón. Siga yo vivo o no cuando leas este libro, lo que quisiera es co-crear contigo una experiencia interactiva que cambie tu vida. A partir de mi experiencia pue …

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultante en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y  metafísica.

‘Vivir bien la vida’ de J.K. Rowling

“Los beneficios inesperados del fracaso y la importancia de la imaginación”

 

Este mes la editorial Salamandra publica una nueva obra de J.K. Rowling. Pero en este caso no nos encontramos una nueva historia ambientada en su mundo mágico ni una novela centrada en algún crimen. Nos encontramos ante un ensayo, un discurso que otorgó en la ceremonia de graduación en Harvard: ‘Vivir bien la vida‘.

Llega a España la traducción del brillante y lúcido discurso que J.K. Rowling pronunció ante los nuevos graduados de la Universidad de Harvard en el año 2008.

En él, la autora de la aclamada saga de Harry Potter alaba las virtudes del fracaso y el papel crucial de la imaginación, enraizando estos conceptos con momentos clave de su vida.

 

“Vivir bien la vida”, discurso ilustrado por Joel Holland, llegará a las librerías españolas el próximo 5 de abril, tendrá 80 páginas y un precio de 12 euros. A continuación os contamos más detalles de un discurso que marcó un antes y un después en la vida de los estudiantes que lo escucharon y de la misma J. K. Rowling que lo pronunció.

“No necesitamos magia para transformar nuestro mundo; ya tenemos, en nuestro interior, todo el poder que necesitamos.” Cuando J. K. Rowling fue invitada a pronunciar el discurso de la ceremonia de graduación de los alumnos de la Universidad de Harvard, decidió hablar sobre dos temas que le interesan especialmente: los beneficios del fracaso y la importancia de la imaginación.

Para la autora, la valentía a la hora de afrontar el fracaso es tan esencial para vivir bien la vida como cualquier parámetro tradicional con que se mide el éxito; y nuestra capacidad de empatía, de ponernos en la situación de los demás ―sobre todo si éstos son menos afortunados que nosotros―, es una cualidad que sólo poseemos los seres humanos y que debemos cuidar, cueste lo que cueste.

Las anécdotas que J. K. Rowling compartió con los estudiantes y las preguntas incisivas que les formuló han sido una fuente de inspiración inagotable para todos aquellos que se han parado a pensar qué significa vivir bien la vida. Sus palabras invitan a actuar a todas las personas, con independencia de su edad y condición, que se encuentran en un momento decisivo de su vida. Si tenemos el valor de arriesgarnos ―aunque esto pueda llevarnos al fracaso― y si sabemos aprovechar el poder de la imaginación, podremos empezar a perder el miedo y explorar las infinitas posibilidades que nos ofrece la vida.

“Con la vida ocurre como en el teatro: lo importante no es que la obra sea larga, sino que sea buena.” Séneca

Hablando de la autora, J.K. Rowling es autora de la saga de Harry Potter, de otros tres libros complementarios publicados originariamente con fines benéficos, de la novela para adultos “Una vacante imprevista” y, con el seudónimo Robert Galbraith, de la serie de novelas policíacas protagonizadas por Cormoran Strike. BBC One adaptará las novelas de Galbraith a la pequeña pantalla en una serie producida por Brontë Film and Television.

 

 

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, Consultante en feng shui, terapeuta en EFT  (Técnicas de liberación emocional) y metafísica.