«EL PLAN DE TU ALMA» ROBERT SCHWARTZ

Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos rebelado ante el sufrimiento, pensando que carecía de sentido. ¿Y si ahora resultase que las experiencias más dolorosas y difíciles de la vida las hemos planeado cuidadosamente nosotros mismos antes de nacer? ¿Es posible que antes de venir a este mundo hayamos elegido las circunstancias, las relaciones y los sucesos más significativos de esta existencia? El libro te permitirá:

  • Descubrir por qué planeamos antes de nacer circunstancias tan difíciles como enfermedades, relaciones tormentosas, muerte de seres queridos, accidentes terribles, etc.
  • Entender el motivo de esta programación
  • Utilizar conscientemente las situaciones amargas de esta vida para acelerar tu crecimiento.

 

 

    «Esta es una guía profundamente sutil acerca de por qué nuestras vidas se desarrollan tal como lo hacen. Recomiendo encarecidamente este libro.» (Sonia Choquettem autora de Pregunta a tus guías)

    «Cuanto más conocemos sobre el significado de la vida, mejor comprendemos la importancia de las elecciones que debemos hacer. Robert Schwartz ha hecho un excelente trabajo presentándonos las posibles explicaciones de por qué estamos aquí y por qué hacemos lo que hacemos. Recomiendo encarecidamente este libro». (Dannion Brinkley, autor de Salvado por la luz.)

    «Robert Schwartz nos ha dado por fin lo que todos estábamos esperando: una sólida confirmación de la sospecha que siempre habíamos albergado acerca de que las circunstancias de nuestras vidas son el resultado de acuerdos realizados antes de la encarnación… Gracias, Robert, por haberte decidido a revelar la verdad de un modo que convencerá a todos, excepto a los más escépticos». (Colin Tipping, autor de Radical Forgiveness.)

    «El plan de tu alma es tan claro que te abrirá los ojos. En él hallarás respuestas al por qué de los vaivenes de tu vida … Robert Schwartz ha escrito un libro importante». (Maureen Moss, autora de Commitment to Love: Transforming Human Nature into Divine Nature y The Nature of Bliss)

 

 

Robert Schwartz. Como terapeuta de regresión (certificado por la Red Internacional de regresión entre Vidas), ofrezco sesiones de guía espiritual, regresiones del alma a vidas pasadas y regresiones del alma entre vidas para ayudar a la gente a sanar, a resolver problemas de la vida, y entender su plan de vida. Me preocupo mucho por mis clientes y infundo mi trabajo con la compasión y la empatía. Mis libros Your Soul’s Plan: Discovering the Real Meaning of the Life You Planned Before You Were Born (anteriormente titulado Courageous Souls) y Your Soul’s Gift: The Healing Power of the Life You Planned Before You Were Born exploran la premisa de que todos somos eternas almas que planean nuestras vidas, incluyendo nuestros mayores desafíos, antes de nacer con propósitos de crecimiento espiritual

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, Consultante en feng shui, terapeuta en EFT (EFT) y metafísica.

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Clases de té

Clases de té

“El té aviva nuestra imaginación. Reprime los vapores que invaden la cabeza y mantiene sereno el palacio del alma”, Edmund Waller.

Hace ya poco más de un año que en nuestro hogar cambiamos un buen vino de mesa por una tetera con un buen té. Las jarras de vino que pululaban en el buffet del comedor han sido suplantadas por hermosas teteras en vidrio, en cerámica, porcelana y fierro. El refrigerador de vinos se ha convertido en almacén de botellas de perrier (agua mineral) y de tés embotellados de gran diversidad. El cambio ha sido drástico, pero ha valido la pena. Esta nueva pasión que comparto con mi marido ha cambiado poco a poco nuestro estilo de vida. Ahora estamos en modus vivendi más zen, que va muy de la mano con la metamorfosis espiritual que vivimos desde hace algunos años. Mathieu, ha ido mucho más lejos, pues sigue una formación en sommelier en thé, en mi caso el proceso de descubrimiento ha sido mucho más lento, pues prefiero quedarme en el status de amateur-conocedor. Sin embargo, asisto a talleres ocasionalmente para instruirme en este arte. Además, lo hago con mi esposo lo que permite que hagamos una actividad en pareja que ambos disfrutamos. Así, poco a poco el arte de tomar té se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad, y lo mejor es que todos disfrutamos de una deliciosa taza de té. Pues incluso, nuestros hijos Crystal y William no han podido resistirse a los encantos de éste.

 

Clase de té en Camelia Sinensis, Montreal

 

La gran variedad de tés te permite tener uno para cada momento del día, por ejemplo para despertarnos bien un té negro o verde, o por la noche un té blanco que nos relaje. El té es de origen natural, sano, con innumerables propiedades, antioxidantes y vitaminas. Por estos y otros más atributos esta nueva pasión ha llegado para quedarse en nuestra vidas.

Cada vez que bebo una taza de té me siento reconfortada, son instantes de paz que me hacen mucho bien, sobre todo por el estilo de vida tan ajetreado que vivimos con el trabajo, las tareas hogareñas, las actividades extra-escolares de los hijos, compromisos sociales, etc. Ver a mi marido disfrutar su ceremonia de preparar el té no tiene precio. Empieza por poner agua hirviendo en la tetera de cerámica (o la que haya escogido de su colección. La tetera y las tazas deben calentarse antes de agregar el té) hace lo mismo en las tazas y luego vacía el agua en el bateau. El agua es previamente calentada de acuerdo a la temperatura del té que vamos a beber. Para esto Mathieu ha comprado una tetera eléctrica de Breville que es una maravilla por su precisión. Atrás quedaron los termómetros manuales y de batería. Luego, agrega las hojas de té en el infusor según el tipo de té espera un tiempo determinado, lo prueba y si esta al gusto retira el infusor, sirve y listo a disfrutar de esta bebida espiritual. Así lo siento, beber té es un momento sagrado del día. Y en los días fríos y grises como hoy, de esta primavera perezosa que no más no quiere instalarse, la teína nos calienta el corazón.

 

 

 

 

 

Lorena Lacaille

Longueuil, abril 18, 2018.

Derechos de autor

Este artículo es de libre distribución siempre y cuando respetes el nombre del autor y no alteres la información.

© Lorena Lacaille, 2018.

Joe Dispenza: «Deja de ser tú».

“Deja de ser Tú. La mente crea la realidad. Todas las palabras en cursiva son del autor.

“El vacío identitario” es el vacío entre “quién soy en realidad” y “quién aparento ser” Según palabras del autor. Al reflexionar en mí descubrí que los seres humanos  vivimos en una dualidad, como dos entidades distintas: quien aparentamos ser y quien somos en realidad.

 Quien aparentamos ser es la fachada que proyectamos al mundo. Es una primera capa de cómo queremos que los demás nos vean.Quienes somos en realidad, es cómo nos sentimos por dentro. Es lo que sentimos cuando no estamos preocupados por la “vida”. Es lo que ocultamos sobre nosotros.

 Cuando memorizamos estados emocionales adictivos, como la culpabilidad, la vergüenza, la ira, el miedo, la ansiedad, los juicios, la depresión, el engreimiento o el odio, creamos un vacío entre quien aparentamos ser y quienes somos en realidad. El tamaño del vacío varía de una persona a otra.

La persona que somos de verdad, el yo real se escuda tras la imagen que damos. Como no podemos soportar mostrar este yo al mundo, fingimos ser otra persona. Mentimos sobre quien somos porque sabemos que los convencionalismos sociales no admiten esta clase de personas.

Cuando somos jóvenes y estamos construyendo una identidad, es cuando más participamos en esta farsa. Vemos a jóvenes cambiando de identidad como quien cambia de ropa. De hecho la forma de vestir de los adolescentes suele reflejar más quiénes desean ser que quiénes son en realidad.

Entre los 30 y los 40, ya tenemos la personalidad formada. Por eso podemos prever los resultados de la mayoría de vivencias; ya sabemos cómo nos harán sentir antes de que sucedan.

En la etapa de la madurez de la vida, las personas que no intentan huir de sus sentimientos se hacen preguntas importantes ¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito de vida?¿Qué es la felicidad?¿Me quiero?… estas preguntas nos vienen porque nos damos cuenta de la gran cantidad de energía que gastamos en mantener la imagen que damos al mundo y lo agotador que es el que la mente y el cuerpo estén preocupándose constantemente.”

Cuando quieres cambiar tus problemas enfocándote en el problema, no en la solución, es decir, con el mismo estado mental que los creó.  Analizas, te compadeces, lo justificas y no cambias nada porque tu sigues siendo la misma persona.

Todo lo contrario ocurre con el coaching cambias desde dentro hacia fuera. El coach te acompaña, te da las herramientas, las habilidades para que tu ser cambie y puedas cambiar lo que no te gusta que está pasando en el exterior. Mi definición cuando comienzas un proceso de coaching eres una persona y cuando lo terminas eres la mejor versión de esa misma persona.

Termino con una frase de Joe Dispenza, en este mismo libro “Reducir e incluso eliminar el vacío entre quien somos y quien aparentamos ser es seguramente el mayor reto de nuestra vida”.

How to Get Beyond Yourself to Create Your Own Destiny | Dr. Joe Dispenza

 

Joe Dispenza es doctor en quiropráctica, profesor, escritor e investigador especializado en neurología, neurociencia, bioquímica y biología celular. Empezó a estudiar el funcionamiento de la mente humana cuando, tras lesionarse varias vértebras, volvió a caminar contra todo pronóstico y sin someterse a cirugía. Hoy viaja por todo el mundo enseñando a la gente utilizar los últimos descubrimientos en neurociencia y física cuántica para crear una vida más sana y feliz. Joe Dispenza, que se dio a conocer a raíz de su aparición en el premiado documental “¿Y tú qué sabes?”, es autor de los superventas “Deja de ser tú” y “El placebo eres tú”.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, metafísica, blogger, Especialista en feng shui y terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional).

Alberto Ruy Sánchez, entre las letras del deseo…

Treinta años después de su primera novela, el escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez escribe libros con la mentalidad de un náufrago que echa botellas al mar, confiado en la aparición de lectores imprevistos capaces de apreciar su mensaje.

“Escribo para alguien inesperado, sabiendo que comunico porque a mí lo que me gusta es la experiencia de compartir historias”, asegura en entrevista a Efe el autor de “Los sueños de la serpiente”, una novela con tintes de ensayo, algo de colección de cuentos y también de reportaje.

Se trata de la historia de un hombre viejo que desentraña sus recuerdos y termina por inventarse a sí mismo a partir de sus memorias.

“La forma de este libro es algo distinto para lo que cuenta, la historia de un hombre destruido por situaciones sencillas. No es un héroe, no es un bueno contra los malos y es más culpable de lo que sabe”, asegura el intelectual de 65 años.

Emigrado a Estados Unidos, el personaje principal viaja luego a la antigua Unión Soviética para trabajar en la planta Ford que Stalin compró para tener una Detroit en su país, lo cual le sirve al escritor para desvelar en su libro la hipocresía del Gobierno de Moscú y recrear la filosofía de sus líderes, convencidos de la necesidad de eliminar físicamente a quien pensara diferente.

 

“Estamos llenos de intelectuales estalinistas convencidos de que asesinar es el costo de una Revolución, esa idea está en Lenin mismo”, dice y luego relaciona el tema con la realidad de México, donde hace años el Gobierno dejó de estar centralizado y ahora en cada estado hay autoridades con un poder total del que suelen abusar.

“Ahora tenemos la alianza de 32 virreyes absolutos de México (gobernadores de estados) y la alianza de los poderes con el narco. No es que el narco el que corrompió a la política, la política con su forma corporativista corrompió al narco. Mi libro habla de esos mecanismos, de cómo detrás de la construcción de algo se esconde la serpiente”, asegura.

Alberto Ruy Sánchez debutó como escritor de ficción con la novela “Los nombres del aire”, con la que ganó el premio Xavier Villaurrutia de 1987 y a partir de ahí ha permanecido como un escritor prolijo con habilidad para ligar géneros sin preocuparse por la opinión de los críticos puros ni por la de los eruditos.

“Nunca parto del género. Trato de expresar de la forma que pienso (…) Todos mis libros pueden ser descalificados por algún profesional del género y lo han sido. El primero lo llevé a una editorial de poesía y me dijeron es novela, intenté presentarlo como novela y me advirtieron (que) es poema”, dice.

En “El sueño de la serpiente”, el personaje principal se enamora de Silvya Ageloff, la mujer seducida por el asesino de León Trotsky, el español Ramón Mercader, quien la usa para entrar a la casa del comunista ruso y matarlo en 1940.

A diferencia de otros libros en la que la representan como una mujer fea, en su obra Ruy Sánchez la humaniza, al referirse al romance de su personaje con la enigmática mujer.

“Nadie dice que Carlos Monsiváis escribió sobre el temblor, pero era feo, no veo el porqué deben decirlo en el caso de una mujer. No solo es sexismo, es un juicio que la condena. Veo sus fotos y la veo normal, en todas las personas hay una belleza profunda y esta mujer debió haber sido muy interesante”, dice.

Ruy Sánchez empleó ocho años para escribir su novela y aunque le gustaría que la obra sea leída como “Los nombres del aire”, impresa de manera constante desde 1987, sabe que es una apuesta incierta.

“Si tendrá pocos lectores o muchos, no lo puedo saber y eso es lo maravilloso”, señala el autor, emocionado por el elemento de sorpresa que rodea sus “botellas echadas al mar”.

 

‘Los sueños de la serpiente’, novela donde protagonista va despertando poco a poco: Ruy Sánchez

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, metafísica, blogger, Especialista en feng shui y terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional).

LYNNE McTAGGAR, «el Poder del ocho».

Los últimos hallazgos sobre el milagroso poder de la intención grupal, y su potente efecto boomerang, te permitirán aprovechar al máximo tu capacidad innata de conexión y sanación. Aunque el poder de la intención, entendido como una fuerza capaz de influir y transformar nuestras vidas, es un concepto ampliamente conocido y aceptado, nunca hasta ahora se había explorado en profundidad el sorprendente poder exponencial que adquiere la intención cuando es ejercida en grupo. En El poder del ocho, Lynne McTaggart, autora de los éxitos de venta El experimento de la intención y El campo, revela sus impresionantes hallazgos, fruto de diez años de investigación, sobre cómo la intención grupal puede sanar y mejorar tanto nuestras propias vidas como el mundo. Con la ayuda de este fascinante libro, ahora tú también puedes aprender a usar y liberar el poder de sanación que hay ti.  Lo que enviamos al universo vuelve a nosotros magnificado.

 

PRÓLOGO

Durante muchos años me resistí a escribir este libro por­que no di crédito, ni por un momento, a las extrañas sa­naciones que acontecían en mis talleres. Es decir, no po­día aceptar que se estuviesen produciendo milagros.
Cuando escribo «milagros» y «sanaciones», no estoy em­pleando un lenguaje metafórico; me refiero a auténticos aconte­cimientos milagrosos del tipo «multiplicación de los panes y los peces»: una serie de situaciones extraordinarias e inusuales en las cuales hubo personas que se vieron inmediatamente liberadas de todo tipo de problemas físicos después de incorporarse a un grupo de pequeño tamaño y recibir un pensamiento de sanación colectivo. Estoy hablando de los tipos de milagros que desafían todas las creencias que sostenemos sobre la manera en que, su­puestamente, funciona el mundo; unas creencias basadas en lo que nos han dicho.
La idea de reunirnos en pequeños grupos de unos ocho miembros comenzó como un puro capricho durante un taller Sentía especial curiosidad por la implicación de estos descubri­mientos: que los pensamientos son algo real que tiene la capaci­dad de cambiar la materia física.
Esta idea siguió haciendo mella en mí. Se habían publicado varios best sellers sobre la ley de la atracción y el poder de la in­tención —la idea de que uno puede manifestar lo que más desea por medio de pensar en ello de una manera enfocada—, pero se­guía manteniendo cierta incredulidad en relación con todo ello, abrumada por una serie de preguntas incómodas: ¿se trata de un verdadero poder? ¿Con qué tipo de propósitos funciona exac­tamente? ¿Qué se puede hacer con él? ¿Estamos hablando de curar el cáncer o de cambiar una partícula cuántica? Y lo que, en mi opinión, era lo más importante de todo: ¿qué sucede cuando mucha gente tiene el mismo pensamiento a la vez? ¿Amplifica esto su efecto?
Por lo que se desprendía de los estudios que había analizado para escribir El campo, estaba claro que la mente de alguna ma­nera parecía estar inextricablemente conectada con la materia y, de hecho, parecía ser capaz de alterarla. Pero esto, que suscitaba muchas preguntas profundas sobre la naturaleza de la concien­cia, había sido trivializado por las exposiciones populares de la idea de que uno podía hacerse rico solo a partir de pensarlo.
Quería ofrecer algo distinto de manifestar un coche o un anillo de diamantes, algo que no tuviese que ver con conseguir más cosas. Tenía en mente una empresa más audaz. La nueva ciencia parecía cambiar todo lo que pensábamos que sabíamos acerca de nuestras capacidades humanas innatas, y quise indagar cuáles eran los límites al respecto. Si realmente teníamos este poten­cial extraordinario, sugerí que debíamos actuar y vivir de mane­ra diferente, de acuerdo con esa visión radicalmente nueva de nosotros mismos, como piezas de un todo más amplio. Quise examinar si esta capacidad era lo bastante potente como para sanar a los individuos, incluso al mundo. Y, como periodista es­céptica del siglo xxi, busqué esencialmente una manera de di-seccionar la magia.
Intenté hacer esto en mi siguiente libro, El Experimento de la Intención, por medio de compilar todos los estudios científicos serios relativos al poder de la mente sobre la materia. Pero en él también hacía una invitación. Se habían realizado muy pocas investigaciones sobre la intención grupal y mi plan era llenar ese vacío por medio de reclutar a los lectores; les proponía que fue­sen los sujetos de un experimento científico continuado. Su pa­pel iba a ser mandar intenciones. Después de la publicación del libro en 2007, reuní a un grupo de físicos, biólogos, psicólogos, estadísticos y neurocientíficos que tenían mucha experiencia en el campo de la investigación de la conciencia. Periódicamente invitaba a mi público de Internet, o al público presente cuando impartía una charla o un taller en algún lugar, a que enviase un pensamiento concreto (predeterminado) con el fin de afectar a un objetivo ubicado en un laboratorio. Ese objetivo lo había puesto ahí uno de los científicos con los que yo trabajaba, quien calculaba los resultados para ver si nuestros pensamientos habían tenido algún efecto.
Con el tiempo ese proyecto se convirtió en el laboratorio global más grande del mundo. Se implicaron en él varios cientos de miles de lectores de mis libros, a escala internacional, perte­necientes a más de cien países. Dichos lectores participaron en algunos de los primeros experimentos controlados sobre la ca­pacidad que podía tener la intención masiva de afectar al mundo físico. Aunque algunos de los experimentos fueron bastante ele­mentales, incluso el más simple de ellos se llevó a cabo bajo con­diciones rigurosamente científicas, y se siguió el protocolo de forma escrupulosa. Todos los experimentos, menos uno, con­taron con uno o más controles, y además se efectuaron «a cie­gas» —los científicos implicados ignoraban cuál era el objetivo de nuestras intenciones hasta después de que el experimento había terminado y los resultados habían sido calculados.
Distaba mucho de estar convencida de que obtendríamos resultados positivos, pero estaba dispuesta a intentarlo. En El Experimento de la Intención insistí en la idea de que no importaba tanto el resultado de los experimentos como el solo hecho de estar dispuestos a efectuar esas exploraciones. Saqué el libro, lancé el primer experimento dos meses más tarde y tomé una profunda inhalación.
Resultó que los experimentos arrojaron resultados positi­vos. Muy positivos, de hecho. En los treinta experimentos que he realizado hasta la fecha, en veintiséis han tenido lugar cam­bios medibles, significativos la mayor parte de ellos; y en tres de los cuatro experimentos en los que no se obtuvo un resultado positivo ocurrió que hubo problemas técnicos. Para poner estos resultados en perspectiva, casi ningún fármaco producido por la industria farmacéutica presenta efectos beneficiosos en un gra­do tan elevado.
Fue un año después de haber iniciado los experimentos mundiales con grupos de miles de personas cuando decidí in­tentar replicar el mismo proceso a otra escala. Fue así como, en mis talleres, constituí grupos Poder de Ocho e hice que envia­sen intenciones sanadoras. Para mí no fue más que otro experi­mento, más informal, pero igual de arriesgado que los demás… hasta que empezó a funcionar, y de una manera que superó con creces todo lo que había imaginado que sucedería. Personas con problemas de salud de larga duración informaron de curaciones inmediatas y casi milagrosas.
El Experimento de la Intención estimuló la imaginación del pú­blico. El autor superventas Dan Brown incluso se refirió a mí y a mi trabajo en uno de sus libros, El símbolo perdido. Pero los resul­tados de los experimentos son solo una parte de la historia. De hecho, no son la parte importante.
Ahora me doy cuenta de que durante la mayor parte del tiempo en que estuve llevando a cabo esos experimentos y tra­bajando con los grupos Poder de Ocho estuve haciendo las pre­guntas equivocadas.
Las cuestiones más importantes tenían más que ver con el proceso en sí, y con lo que este sugería en relación con la natu­raleza de la conciencia, nuestra extraordinaria capacidad como humanos y el poder del colectivo.
Los resultados tanto de los grupos como de los experimen­tos, aunque eran sorprendentes, palidecían en comparación con lo que les ocurría a los participantes. El efecto más potente de la intención grupal tenía lugar sobre las mismas personas que lanzaban la intención. Este efecto ha sido ignorado por práctica­mente todos los libros populares sobre el tema.
En algún momento empecé a reconocer que la experiencia de la intención grupal en sí estaba teniendo un gran impacto en los participantes: se producían cambios en las conciencias in­dividuales, se erradicaba el sentimiento de separación e indivi­dualidad y los miembros de los grupos entraban en lo que solo puede describirse como un estado de unidad extática. En cada experimento, por grande o pequeño que fuera, tanto en los de alcance global como en los que tenían lugar en el contexto de los grupos Poder de Ocho, observé esta misma dinámica grupal, que era tan potente y transformadora que permitía que se pro­dujesen milagros a escala individual. Grabé cientos, si no miles, de estos milagros instantáneos que acontecían en las vidas de los participantes. Se curaban de enfermedades graves de larga du­ración. Reparaban relaciones deterioradas. Descubrían un nue­vo propósito de vida o rechazaban trabajos rutinarios en favor de una carrera profesional más emocionante o satisfactoria. Al­gunos incluso se transformaron delante de mis propios ojos. Y no había ningún chamán o gurú presente, ni tenía lugar ningún proceso de sanación complejo. De hecho, no era necesario que los participantes hubiesen tenido anteriormente ninguna expe­riencia previa de ese estilo. El instrumento que propiciaba todo aquello era el simple hecho de reunirse en grupo.
¿Qué diablos les había hecho yo? Al principio no di crédito a lo que estaba presenciando. Durante años atribuí lo que pare­cían ser efectos rebote a un exceso de imaginación por mi parte. Como no paraba de decirle a mi marido, necesitaba reunir más historias, realizar más experimentos, acumular más pruebas con­tundentes. Cuando las hube obtenido, me asusté, y busqué algún precedente histórico o científico.
Con el tiempo me di cuenta de que esos experimentos me proporcionaban, de la manera más visceral, una experiencia in­mediata de lo que antes había entendido solo intelectualmente: que las historias que nos contamos a nosotros mismos acerca de cómo funcionan nuestras mentes están manifiestamente equivo­cadas. Aunque en El campo había escrito sobre la conciencia y sus efectos en el gran mundo visible, lo que estaba viendo sobrepa­saba incluso la más insólita de esas ideas. Cada experimento que dirigía y cada grupo Poder de Ocho que se reunía demostraba que los pensamientos no están encerrados dentro de nuestros cráneos, sino que encuentran la manera de llegar a otras perso­nas, e incluso a objetos ubicados a miles de kilómetros de distan­cia, y tienen la capacidad de cambiarlos. Se revelaba que los pen­samientos no eran meras cosas, ni siquiera cosas que afectaban a otras cosas, sino que podían tener la capacidad de arreglar lo que fuera que estuviera mal en la vida humana.
Este libro es un intento de entender todos los milagros que ocurrieron en esos experimentos dentro del contexto más am­plio de la ciencia y también de las prácticas esotéricas y religiosas llevadas a cabo en el transcurso de la historia. Es un intento de averiguar qué «les hice» a los participantes. Es la biografía de un accidente, de una actividad humana con la que tropecé, que pa­rece contar con viejos precedentes, incluso en la Iglesia cristiana primitiva. En El Poder de Ocho también trato aspectos personales; hablo de lo que le ocurre a alguien como yo cuando las reglas del juego, aquellas por las que uno se ha regido toda la vida, de pronto dejan de ser válidas.
Los resultados de los experimentos de la intención grupales son extraordinarios, pero no son lo importante en esta historia. Lo importante es el poder milagroso que tienes dentro de ti para sanar tu propia vida, el cual se desata, paradójicamente, en el momento en que dejas de pensar en ti mismo.

Lynne McTaggart reveals how she came across The Power of Eight

 

Lynne McTaggart nació en 1951 en Estados Unidos y es periodista de investigación, además de escritora.
Lleva más de 20 años estudiando la conexión entre ciencia y espiritualidad.
Sus libros, traducidos a más de 15 idiomas, aportan las pautas para adaptar la vida diaria al último paradigma descubierto por la ciencia y la biología: a nivel más fundamental, el cuerpo y la mente humanos no están separados de su entorno, sino que son fuerzas en constante interacción con la energía que les rodea.
Conjuntamente con Eckhart Tolle, Wayne W. Dyer, Neale Donald Walsch, Louise Hay y Masaru Emoto, Lynne Mc Taggart encabeza la lista de las personas más influyentes en el campo de la Nueva Conciencia elaborada por Watkins Review.

Divulga sus conocimientos también a través de boletines y revistas relacionados con la salud y la espiritualidad que cada vez cuentan con más seguidores: Lo que los médicos no le dicen, y Vivir el campo.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, metafísica, blogger, Especialista en feng shui y terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional)

 

 

La primera ‘masterchef’ de los libros de recetas: Hannah Glasse

Su libro ‘The art of cookery’, publicado en 1747, fue un éxito de ventas durante un siglo y revolucionó la manera de cocinar en el mundo anglosajón por estilo coloquial e ingredientes sencillos

Hannah Glasse no lo tuvo fácil en su vida, no sólo en su madurez sino también en su infancia. Su oportunidad y éxito le llegaron a través de la cocina, ya que supo reflejar como nadie las recetas de cocina y se convirtió en un referente culinario por su sencillez en las explicaciones y también en los ingredientes que utilizaba.

En un mundo tan propenso a los plagios como es describir una receta de cocina, Hannah supo convertir en un arte su capacidad de reflejar por escrito innumerables detalles culinarios que revolucionaron la forma de cocinar, de manera especial en las zonas anglosajonas, gracias a un lenguaje muy accesible que ella justificaba así: “Para que los sirvientes puedan entenderlo”.

 

La autora más reconocida de libros de cocina en el siglo XVIII no pudo disfrutar de su infancia, así que se puede decir que se refugió en los fogones como una gran observadora. Hannah Glasse nació el 28 de marzo de 1708. Nunca fue a la escuela y pasó sus días haciéndose adulta a pasos agigantados con la hermana menor de su padre. Hannah fue la hija ilegítima de un poderoso caballero, Isaac Algood, y de una mujer viuda, Hannah Reynolds, que se casó después con la hija de un vinatero londinense, Hannah Clark. Vivió en la casa familiar con los hijos legítimos del matrimonio, que aparentemente también crió a Hannah como su hija, aunque más tarde ella describió a su madre en términos poco halagadores en la correspondencia que se conserva.

De hecho, la correspondencia es la principal fuente de información sobre la vida personal de Glasse. Según ésta, sus padres murieron de enfermedad en 1725, cuando ella tenía 16 años. Es año, el 5 de agosto de 1724, Hannah Glasse se casó con un soldado irlandés, John Glasse y tuvieron 11 hijos, pero sólo sobrevivieron cinco -tres chicas y dos chicos-. Al menos las tres hijas trabajaron con ella posteriormente en una tienda donde también cocinaría.

Hannah comenzó a trabajar en el libro The art of cookery made plain and easy(El arte de al cocina simple y fácil) en 1746, en parte por buscar un futuro a sus necesidades económicas, pero también por haber observado que su proyecto solo podría tener éxito. “Creo que he intentado un aspecto de la cocina sobre el que nadie ha pensado que merezca la pena escribir…”, se puede leer en su introducción. El libro fue publicado por primera vez en 1747.

Desde su publicación, el libro se convirtió en tal éxito que continuó vendiéndose hasta 1843 en sucesivas versiones y revisiones. Supuso tanto la publicación que se le considera el responsable del cambio de costumbres en la cocina anglosajona de la época, llegando incluso a triunfar en América. Contenía 972 recetas que cualquier persona podía elaborar y que iban desde sopas a pasteles, pasando por la cocina específica para determinadas épocas del año como la Cuaresma o la más recomendable, por ejemplo, para las personas enfermas.

La edición del libro de 1751 fue la primera en mencionar la gelatina como ingrediente; la de 1758 ofreció la primera mención de “hamburguesas”, mientras que la edición de 1774 incluía una de las primeras recetas en inglés para un curry de estilo indio. Hannah Glasse, aunque expresó su crítica a la influencia de la cocina francesa, también incluyó platos con nombres franceses e inspirados en sus fogones en el libro… Otras recetas mencionaban ingredientes modernos y poco utilizados hasta entonces al ser importados como el cacao, la canela, la nuez moscada y los pistachos.

El libro de recetas de Hanna Glasse se hizo popular incluso en las Trece Colonias de América y su valía sobrevivió a la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, ya que tanto Benjamin Franklin, como Thomas Jefferson y George Washington tenían su propia copia del libro.

Las primeras versiones de ‘The art of cookery’ contenían un apetitoso repertorio con las sopas de Hannah Glasse, que incluían las hechas de cangrejos de río, o de cebada, mejillones, guisantes y almendras; había 20 pasteles diferentes, entre ellos de menudillos, aceitunas, patos y pichones… y siempre había recetas con cada ingrediente y animal imaginables.

Sin embargo, la identidad de Hannah Glasse como autora del libro de cocina más popular del siglo XVIII no se confirmó hasta 1938, ya que el libro The art of cookery fue publicado por suscripción en 1747 y antes de que terminara el año apareció a la venta una segunda edición que no llevaba la firma de la autora, sino un simple ‘By a lady’ (por una mujer). Esto permitió que algunas personas interesadas se apropiaran de su autoría aprovechándose de que ninguna mujer hasta la fecha había escrito tan bien sobre cocina y nadie la creería.

El mismo año en que apareció el libro, 1747, Glasse se estableció como costurera y modista en Tavistock Street, Covent Garden, junto a su hija mayor, pero siete años más tarde se declaró en bancarrota y se vio obligada a subastar su activo más preciado, los derechos de ‘The art of cookery’. El ‘London Gazette’ publicó el 11 de enero de 1755 que Glasse había superado la quiebra gracias a un certificado de conformidad.

 

Sin embargo, dos años más tarde Glasse volvió a atravesar graves dificultades financieras y el 22 de junio de 1757 entró en la prisión de Marshalsea, aunque seis meses después fue puesta en libertad y registró ‘The servants directory’, un nuevo libro sobre el manejo de un hogar.

En 1760, un libro publicado por Ann Cook, ‘Professed Cookery’, contenía un ataque de 68 páginas contra Hannah Glasse y su obra. Ese mismo año, Hannah Glasse publicó su tercer y último trabajo, ‘The compleat confectioner’ (El pastelero completo). Se realizaron varias ediciones, pero ya no tuvo el éxito que Hannah había disfrutado con ‘The Art of Cookery’.

Hannah Glasse, una bella dama inglesa, era bajita y no era gorda ni muy delgada. En sus últimos años se veía a sí misma como una vieja con arrugas en la cara y cabello blanco y corto. Siempre llevaba una bata y un delantal cómodo para sus trabajos de cocina pero no existe una imagen de ella, tan solo el anuncio de su muerte, el 1 de septiembre de 1770 a los 62 años de edad, que publicó el ‘London Gazette’.

En las últimas décadas, con el impulso que ha tenido el arte de los fogones, Hannah Glasse es considerada la ‘madre de la cocina moderna’.

 

Compilación realizada por: Lorena Lacaille, escritora, metafísica. blogger, Especialista en feng shui y terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional)

“La infidelidad del espíritu”: Jaime Jaramillo

Es reconocido como líder social y maestro espiritual, ya que ha sido defensor incansable de los derechos de la niñez e inspirador de paz alrededor del mundo. Actualmente es uno de los conferencistas con mayor demanda, y ha escrito libros sobre autoayuda y meditación. Su libro Te amo…pero soy feliz sin ti, traducido a muchos idiomas, es un bestseller.

Jaime Jaramillo, “Papá Jaime”, como se le conoce internacionalmente por su labor social y su contribución a la paz mundial, es originario de Colombia, ha viajado por todo el mundo difundiendo su mensaje inspirador de paz y amor y su filosofía de vida que sirve de orientación a los seres humanos.

Su invaluable misión, lo proyecta a nivel internacional como embajador de la paz y defensor de los derechos de la infancia.

Presidentes, lideres de opinión, empresarios, jóvenes y niños de todo el mundo lo buscan día a día, para recibir de Papá Jaime una luz para despertar sus corazones.

Su labor social se fortaleció y se concentró en la ayuda a los niños, a raíz de un fatídico suceso que ocurrió en la navidad de 1973, cuando una niña que vivía en las calles por recoger una caja de una muñeca que había caído de un automóvil, murió arrollada por un camión frente a sus ojos. Al ver que la caja que la niña había recogido, estaba vacía, instantáneamente comprendió cual era su verdadera misión en esta vida.

Siendo reconocido mundialmente en su profesión como un geofísico sobresaliente, Jaime Jaramillo decide que su misión está aún por cumplir y dedica toda su energía a la creación de la Fundación Niños de los Andes. Esta obra habrá de ser, sin lugar a dudas, la que lo proyecta a nivel internacional como ciudadano de la paz y defensor de los derechos de la infancia.

La Fundación Niños de los Andes durante más de tres décadas ha venido trabajando con intensidad creciente en la recuperación del sector de niños, niñas y adolescentes que tienen como vivienda las calles y los espacios interiores del sistema de alcantarillado subterráneo urbano. Actualmente la fundación responde a una infraestructura de empresa social y atiende alrededor de 6 mil personas al año.

Después de trabajar arduamente durante más de 30 años, Jaime Jaramillo ha visto concretado uno de sus más anhelados sueños: haber encendido la luz de vida, tocado y abierto el corazón a más de 55 mil niños y niñas que vivían en las calles y alcantarillas. Hoy en día estas personas son hombres y mujeres de bien y muchos de ellos han sido reconocidos por su destacada labor profesional y su vocación de servicio incondicional a los demás.

El sueño de tocar y despertar corazones en todo el mundo, llevó a Papá Jaime a crear la organización Liderazgo Papá Jaime, desde donde dicta conferencias, talleres y seminarios para que los seres humanos encuentren el poder que está en su interior, se liberen del sufrimiento, venzan sus miedos, encuentren el amor en lo que hacen y así, trasciendan y dejen huella.

Sus mensajes también llegan al mundo entero, a través de intervenciones en programas de televisión y radio, en los escritos en periódicos y revistas y en sus libros y CDs. Su nuevo libro “Te amo, pero soy feliz, sin ti”, ha logrado colocarse como un Best Seller.

Gracias a su espíritu explorador, solidario y alegre, a sus experiencias de vida, y a su incansable deseo de servir, ha logrado desarrollar técnicas sencillas que han despertado los corazones de miles de personas, que han trascendido el ego, han despertado de su inconsciencia y encontrado la paz interior.

Su actividad y profesión ha sido reconocida mundialmente por lo que ha recibido innumerables premios y distinciones, entre los que destacan:

  • Premio Mundial de la Paz , al lado de la Madre Teresa de Calcuta en el año de 1991.
  • Nominación al Premio Nobel de la Paz en 1990.
  • Premio Mundial de los Derechos Humanos, Inglaterra.
  • Diez mejores ejecutivos del mundo. C ámara Junior Internacional. Puerto Rico, 1990.
  • Diez ejecutivos jóvenes de Colombia. Cámara Junior de Colombia, 1988.
  • Embajador Mundial de la Paz. Seoul Corea del Sur.
  • Rosa de oro de España.

La infidelidad del espíritu

Cuando no le somos fieles a nuestro espíritu, sino a lo que la sociedad nos impone, nos salimos del camino y perdemos nuestra verdadera esencia, encontrando grandes insatisfacciones en nuestra vida. Esto hace que en muchos casos lleguemos a sentir un gran vacío, y es así como aparecen la depresión, las adicciones, la ansiedad, el estrés y todo tipo de sufrimientos.

La infidelidad del espíritu  es una ventana que se abre hoy para ti para reflexionar profundamente acerca de lo que podemos hacer desde nuestro pequeño lugar para mejorar el mundo, ya que a través del servicio incondicional nos conectamos con nuestra chispa divina y dejamos de ser infieles a nuestro espíritu. Estos actos de amor por pequeños y simples que sean, pueden impactar y revivir a un corazón atrofiado por el miedo o agobiado por el sufrimiento. Esa es la alquimia, que es esa magia que transforma la desilusión y la frustración, en ánimo, ilusión, esperanza y en un anhelo y deseo ardiente de vivir, amar y soñar.

En estas páginas encontrarás una guía para que logres llevar a la acción una práctica espiritual que tenga como eje central el servicio incondicional a los demás, ya que a través de él se despierta la magia interior que hace que regreses a tu esencia, llegando a cumplir tu verdadera misión en este mundo: ser feliz.

 

Cómo activar la magia de tu cuarto cerebro para ser feliz? | Jaime Jaramillo |

 

Compilación realizada por: Lorena Lacaille, escritora, metafísica, especialista en Feng shui, terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional).