El extraterrestre de Harlan Ellison

Cuentos

El extraterrestre

De vez en cuando me despertaba en la noche sin poder volver a dormir y salía de mi cama para tomar un vaso de agua, en ese entonces encontré a mi nuevo amigo, quien era una persona como cualquier otra y de inmediato nos llevamos bien en la conversación. En mi edificio viven muchas personas y no me pareció extraño que esté en la azotea un chico tan interesante para conversar. Con el tiempo me confesó que no era una persona, sino un extraterrestre, lo cual jamás hubiera imaginado, pero en la planta de sus pies lleva trazos y líneas que son como su fueran el documento de identidad que cada uno de ellos tiene.

Nuestra amistad fue cada vez más fuerte con el tiempo, él me contó sobre todas las cosas que hacía en su planeta y hasta de los viajes interestelares que realizaba con frecuencia. Yo en cambio no tuve más que contar que de vez en cuando tenía conversaciones a través de las redes sociales con personas de otras partes del mundo. Él me ofreció un dispositivo para poder atravesar la pantalla e ir directamente al país de quien estuviera hablando, pero no lo acepté,

otro2Mi amigo con el tiempo me pidió de quedarse a vivir en mi casa y me pareció que estaría bien porque así dejaría de pagar la seguridad del lugar. Con los meses todo se complicó porque él me hablaba de teorías muy conspirativas de su planeta con la necesidad de barrer el mal de la tierra, así lo llamaba. Sin embargo, me di cuenta pronto de que todas las personas que estaban cometiendo algún pecado desaparecían misteriosamente y es que él les quitaba la vida con su rayo PAT que desintegraba en el acto a las personas. Por esta razón tuve que dejar de ver a mi novio y nunca más pensé absolutamente nada sucio por miedo de perder mi vida también. A veces hasta me pregunto si es que este extraterrestre no es más que un fanático de una secta que quiere acabar con todo.

 

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Mundo deshabitado

Esto me pasó un día, me encontraba en mi casa, solo recuerdo haber escuchado una explosión, me desmaye. Al despertarme, todo me parecía extraño, no escuchaba nada a mi alrededor, vi por la ventana, solo vi caos, salí afuera de la casa todo estaba destruido, las calles agrietadas, los árboles derribados, no había señales de vida humana, me asuste tanto de estar solo en un lugar donde todo estaba destruido, me preguntaba ¿qué pasaba? si estaba soñando, tenía que ser una pesadilla, era una alucinación. Cuando de repente veo entre los restos un movimiento, me alegre demasiado salí corriendo, era un pequeño perro, bueno no era una persona pero me alegre de que estuviera con migo para hacerme compañía.

Sobreviví con unas pocas cosas que tenia de comer, nos acomodamos en la casa con Bobby, así le puse al perro, era ya de noche, nos dispusimos a dormir queriendo que a la mañana siguiente fuera todo diferente, pero no al despertar solo me sentía más triste y confundido quería saber que había pasado, ¿porque era yo el único ser humano con vida?

sinDe repente mientras renegaba de lo que me pasaba, escuche que alguien tocaba la puerta de la casa, me alegre pero al mismo tiempo pensé que ya hasta loco me había vuelto, que estaba escuchando cosas, a pesar de eso salí a ver por la ventana, solo vi una enorme luz resplandeciente que me segaba, decidí abrir la puerta, me lleve un gran susto por lo que mis ojos veían, eran una figura extraña, con ropas raras, estaban dentro de una gran nave espacial, inmediatamente me hipnotizaron, porque no sé cómo llegue hasta este planeta en el que estoy, no sé si afligirme más o menos por lo que estoy pasando, estoy en una jaula preso por estos seres , pero por lo menos no estoy solo en este planeta tengo compañía.

 

 

Harlan Ellison nació en Ohio, creció allí e incluso llegó a cursar 18 meses en la Universidad del Estado de Ohio. Al cabo de estos 18 meses tuvo que abandonar la universidad. Un año después, en 1955, era bien conocido por el Fandon de Cleveland, Ohio. Su primera contribución profesional la realizó en 1956 con GLOWWORM para Infinity Science Fiction. Desde entonces no ha dejado de publicar prolíficamente. Poco después de publicar su primer libro de ciencia-ficción, Ellison se mudó a Chicago en 1959 donde trabajo como editor de Rogue Magazine. En 1962 Ellison se mudó a Los Ángeles dónde reside actualmente.

Harlan Ellison es uno de esos escritores a los que no se les pude encasillar totalmente dentro de la ciencia-ficción. De sus casi 90 libros, un tercio son de ciencia-ficción, otro tercio son de fantasía y el resto pertenecen a la corriente general de la literatura. El mismo ha llegado a afirmar que pretende crear un conjunto de obras que transcienda cualquier género. Además de ser un autor muy prolífico ha sido un autor muy premiado. Por citar solo unos cuanto premio debemos citar sus ocho premios Hugo por ARREPIÉNTETE, ARLEQUÍN, DIJO EL SEÑOR TIC-TAC (1966), NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR (1968), LA BESTIA QUE GRITABA AMOR EN EL CORAZÓN DEL UNIVERSO (1969), EL PÁJARO DE LA MUERTE, (1974), ADRIFT JUST OFF THE ISLETS OF LANGERHANS (1975) JEFFTY TIENE CINCO AÑOS (1978) (relato que también obtendría el Locus y el Nebula de 1978), PALADIN OF THE LOST HOUR, (1986), a las mejores representaciones dramáticas por CITY ON THE EDGE OF FOREVER (un episodio de Star Trek) en 1968 y por A BOY AND HIS DOG en (1976) así como los premios especiales de 1968 y 1972 por sendas antologías bajo el nombre común de VISIONES PELIGROSAS. También ganó dos premios Nebula, uno por su novela corta UN MUCHACHO Y SU PERRO en 1969 y el ya mencionado JEFFTY TIENE CINCO AÑOS en 1978. Una relación exhaustiva de todos sus premios se puede encontrar en SPECULATIVE FICTION AWARDS)

En su curriculum hay que incluir 1700 historias, ensayos, artículos, columnas periodísticas, dos docenas de guiones televisivos (TWILIGHT ZONE,BABYLON 5) y una docena de argumentos cinematográficos.

Con estos antecedentes no sorprende que el Washington Post calificará a Harlan Ellison como uno de los más grandes escritores americanos de historias cortas aún vivos o que el Los Ángeles Times dijera: Ya es hora de que se premie a Harlan Ellison con el título de el Lewis Carroll del siglo XX.

Falleció el 27 de junio de 2018, en Los Ángeles a los 84 años.


Bibliografía

  • Amiga fría, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 104, (1978)
  • Arde el cielo, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 112, (1979)
  • Arrepiéntete Arlequín, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 82, (1976)
  • La Bestia Que Gritaba Amor en el Corazon del Universo, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 19, (1971)
  • El Circo del Ratón, Nuevas Dimensiones 1, Editorial Adiax, Colección Fénix, (1982)
  • Dormido y con las manos quietas, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 30, (1972)
  • Jeffty tiene cinco años, Martínez Roca, Los premios Hugo 78-79
  • Lo mejor de los Premios Nebula, Ediciones B, Colección Nova nº 61, (1994)
  • No tengo boca y debo gritar, Producciones Editoriales, Star-Books nº 9, (1967)
  • Santa Claus contra A.R.A.C.N.I.D.O., Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 82, (1976)
  • Soldado, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 85, (1977)
  • El último hombre, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 93, (1977)
  • Vic & Blood, (junto a Richard Corben), Norma Editorial S.A., (1989)
  • Visiones peligrosas, Martínez Roca S.A., (1983)
  • La Voz en el jardín, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 100, (1978)

Filmografía

  • Un perro y su chico, (basada e una de sus novelas), (1975)

Series de televisión

  • Un perro y su chico, (basada en una de sus novelas), (1975)
  • Star Trek The City On the Edge of Forever, (guión), (1966)
  • The Starlost , (creador como Cordwainer Bird), (1973)
  • La fuga de Logan, (guión), (1977)
  • The outhers limits, (guión de tres episodios), (1977)
  • Babylon 5, (asistente conceptual de varios episodios), (1977)
  • The Twilight Zone, (guionista de varios episodios y consultor creativo), (1981)

Videojuegos

  • No tengo boca y debo gritar, (guión)

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

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“Psicomagia”, de Alejandro Jodorowsky

Alejandro Jodorowsky-Prullansky nace en Tocopilla -Iquique- en 1929. Hoy, radicado en Europa y tras años de basta experiencia y trabajo, este chileno es un reconocido actor, director de teatro y cine de culto; además de terapeuta, tarólogo, escritor y creador de la Psicomagia.

La Psicomagia surge luego de más de 30 años de lectura gratuita del Tarot en un café parisino. Jodorowsky utilizó los Arcanos del Tarot para interrogar a sus consultantes, instaurando lo que denominó la Tarología: una forma sintética de psicoanálisis. En la práctica, constató que las personas anhelaban finalmente un consejo, una solución a su sufrimiento; así, reuniendo todo lo experimentado, inventó la Psicomagia.

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Para el autor, esta disciplina es considerada una técnica de sanación espiritual que propone ACTUAR. ¿Cómo? A través de actos, imágenes, sonidos, olores, sabores o sensaciones táctiles; que nuestro inconsciente acepta como la realización simbólico-metafórica de la “solución” que buscábamos, liberándonos.

Según su creador, para practicar Psicomagia es necesario:

– Tener una actitud comprensiva consigo mismo; aceptando nuestros deseos sin juzgarlos y siendo verdaderamente auténticos.

– Realizar las predicciones de manera metafórica; es decir, entregarnos a ellas.

– Estar dispuestos a hacer algo que nunca hemos hecho. Para sanar hay que cambiar de punto de vista acerca de nosotros mismos.

– Comprender que mientras más difícil sea realizar el acto, más beneficios obtendremos de él. Para sanar, necesitamos una férrea voluntad.

– Siempre terminar el acto de una forma positiva. Agregar mal al mal, no cambia nada; sólo así, el acto psicomágico puede ser transformador.

Basado en los actos cuyo resultado fue sanador para sus consultantes, Jodorowsky elaboró un libro de “recetas” con consejos para ser utilizados en distintos casos. Así, en 2009, surge el “Manual de Psicomagia”; libro que contiene desde recomendaciones para dejar de fumar hasta consejos para superar el pesimismo, la eyaculación precoz, el mal de amor, los celos, etc.

 

¿Para qué sirve un acto psicomágico?

La finalidad de un acto psicomágico es la de sacarnos de la jaula psíquica en la que nuestra familia, nuestra sociedad y nuestra cultura nos han dejado. Pretende evitar repetir los problemas que sufrieron nuestros antepasados, por tanto busca romper los círculos viciosos en los que estamos estancados a nivel intelectual, emocional, creativo-sexual o material.

Pero mi problema es mío ¿Qué tiene que ver la familia?

Nuestros problemas no son individuales ya que conciernen a toda la familia. Cuando nosotros nos hacemos conscientes de los mismos, la familia también evoluciona. Para salir de una dificultad hay que modificar en profundidad nuestra relación con nosotros mismos y con el pasado.

¿Qué relaciones se observan entre la psicogenealogía y los actos psicomágicos?

El árbol genealógico es un sistema de imitaciones y repetición. En caso de que no nos liberemos de la cadena mediante el acto psicomágico, estamos condenados a repetir los errores de nuestros ancestros. Nos sanamos cuando eliminamos la repetición, la comprendemos, o la repetimos en una forma positiva.

¿Qué valor tiene el acto simbólico sobre la palabra para alcanzar la sanación?

Es una cuestión emisión-recepción de mensaje. Para que un mensaje llegue a su destino y sea entendido, es imprescindible que el código sea adecuado al receptor y que la dirección sea la correcta. La palabra pertenece a lo conciente, a la razón, mientras que el acto simbólico pertenece inconsciente, a lo irracional. Sencillamente, los conflictos no se almacenan en forma de palabras en el plano de la razón, sino en forma de símbolos, como el lenguaje de los sueños y en el plano de lo corporal. Para poder acceder a ellos hay que usar la metáfora, para que el inconsciente lo entienda, al tiempo que hay que actuarlos con el cuerpo, para acceder a donde realmente están almacenados.

¿De dónde sale el acto y hacia dónde va?

El acto sale del inconsciente del psicomago que se desidentifica de su Yo y entra en una especie de trance o auto-hipnosis. Es un contacto directo con el inconsciente del consultante. Esa receta va directamente al centro de la diana del conflicto de éste.

¿Qué relación se establece entre psicomago y consultante al recomendarle el acto?

El consultante debe hacer exactamente el acto que le dice el psicomago, por eso debe anotarlo inmediatamente, para evitar fallos de memoria. Suele suceder que afloran resistencias más o menos inconscientes para no realizarlo, o tendencia a inventar modificaciones que suavicen lo que parece de entrada un “imposible”. El consultante, una vez realizado el acto, debe escribir al psicomago diciéndole cual era su conflicto, que acto le recomendó, así como el desarrollo y el resultado del mismo.

Soy muy tímido y tengo que dar una conferencia, necesito un acto psicomágico muy sencillo

Depende del grado de timidez y de otros factores relacionados con su árbol genealógico, pero podría funcionar que antes de salir al escenario se llenara el pecho de medallas debajo de la ropa, incluso valdría la imagen de una gran medalla mental. Eso le daría valor.

Suena poco racional

Un acto psicomágico es a la vez irracional y racional: irracional en apariencia, pero racional en la medida en que la persona sabe por qué tiene que realizarlo. Por otra parte, todo acto psicomágico tiene efectos perversos, es decir, incontrolados, que constituyen precisamente su riqueza…

En realidad parece que sólo es teatro

Todo acto psicomágico debe ser teatral. Los médicos filipinos que abren con un cuchillo y sacan sangre de pollo, su curación en realidad es un acto teatral. Es una cirugía inventada, teatralizada. Cuando yo me pongo a meditar en un templo zen, son actos teatrales. Una misa es un acto teatral. Cuando el Papa aparece en su ventana es un acto teatral

¿Dónde está el efecto positivo del teatro?

El teatro es un lenguaje artístico que comprende nuestro inconsciente, ahí reside su positividad. Sigmund Freud trató de alcanzar al inconsciente usando la palabra, pero el problema es que el inconsciente no entiende las palabras. No son las palabras las que curan, sino los actos.

Esa obsesión por la acción ¿No es suficiente con comprender a nivel intelectual?

Las cosas que experimentamos con nuestro cuerpo se quedan grabadas para siempre, en cambio las palabras…muchas veces se las lleva el viento. Si después de una toma de conciencia no actuamos, en el fondo nos quedamos igual.

¿Cuál es la manera en la que se diseñan estos actos?

El psicomago establece una comunicación con el consultante que va de inconsciente a inconsciente. Puede escuchar su relato, leerle el Tarot, montar su árbol genealógico y a continuación recetar un acto que considere apropiado…

¿El acto psicomágico está redactado en un idioma que comprende nuestro inconsciente?

Un acto psicomágico es una escenificación simbólica que contiene las claves de la solución del trauma a sanar. Es el único “idioma” que se habla en el reino del inconsciente, en donde anidan los conflictos.

Sería muy interesante disponer de un diccionario de actos psicomágicos. ¿Existe algo así?

Un psicomago es un artista sanador que trabaja con la intuición, por eso no hay “actos tipo”, ni un “supermercado de la psicomagia”. Es cierto que a veces, podemos oír o leer actos que han realizado otras personas y que algo resuene en nuestro interior, decidamos repetirlo y finalmente logramos el objetivo esperado.

¿Cuál es el alcance de esta curiosa medicina?

La solución psicomágica abarca un área infinita de posibles conflictos a sanar, desde curar una adicción, hasta hacer desaparecer las verrugas, pasando por conseguir llegar al orgasmo, prosperar económicamente o filmar una primera película.

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Del crimen a la escritura: Anne Perry

  • “Sabía que había hecho algo malo y que debía soportar el castigo. Pero luego dejé de pensar en ello””Nunca pienso en mí misma con 15 años, pero eso no quiere decir que me asuste verme tal y cómo era” “Soy optimista respecto al género humano. Por eso midentifico con Pitt, mi personaje preferido” “En mis historias se mata por miedo, o por ira. El asesino cuenta a menudo con mi comprensión”
  • Escritora británica, popularmente conocida como la Reina del crimen victoriano por sus dos series de novelas de misterio: una protagonizada por el Inspector Thomas Pitt y su esposa Charlotte -iniciada en 1979 con el título “Los Crímenes de Cater Street”-; y la otra protagonizada por el detective amnésico William Monk, junto a la enfermera Hester Latterly y el abogado Oliver Rathbone -que se iniciara en 1990 con el título “El rostro de un extraño”-. Anne Perry también ha desarrollado una serie de novelas ambientadas en la Primera Guerra Mundial y breves relatos navideños.
Juliet Hulme, hasta los 20 años de edad, se convirtió en Anne Perry para olvidar que era una asesina. A los 15 años, junto con una amiga mató a ladrillazos a la madre de esta, en un bosque de Nueva Zelanda. Dada la juventud de ambas, la pena de muerte se convirtió en más de 5 años de cárcel, los mismos que han transcurrido desde que el estreno de la película Criaturas celestiales, reabrió el suceso ocurrido en 1957. Muchos años después de intentar rehacer su vida en Inglaterra y en estados Unidos, esta autora de novelas policiacas alcanzaba el éxito. Nadie podía imaginar que tras su nombre, tras sus historias victorianas, se ocultaba la historiade un crimen real.

Anne Perry escribe exitosas novelas policíacas, pero cuando tras sus ojos azules buscas la sombra de un crimen, no persigues una ficción. En su caso la realidad es mucho más poderosa que cualquier argumento inventado. Ella fue una asesina. En 1957, cuando tenía quince años, junto a su amiga Pauline, mató a la madre de ésta. Ocurrió en Nueva Zelanda. Allí golpearon con unos ladrillos la cabeza de la víctima hasta quitarle la vida. El crimen conmocionó a la sociedad del lugar, y las dos adolescentes, que debido a su edad se salvaron de la pena de muerte, fueron condenadas a cinco años y medio de prisión. Luego, nuestra protagonista, cuyo verdadero nombre es Juliet Hulme, lo cambió por el de Anne Perry. Comenzó una nueva vida, se convirtió en escritora de novelas policiacas y se hizo famosa. Y de pronto, hace ahora cinco años, el estreno de una película de horror y sexo, Criaturas celestiales, basada en aquel lejano suceso, puso en marcha el pasado, y desveló que la escritora Anne Perry era en realidad una de las autoras del crimen. “En ese momento pensé, -dice ella, a los sesenta años-, que todo regresaba de nuevo, que mi vida se iba a arruinar para siempre. Fue uno de los momentos peores de mi existencia”. Sin embargo nada de eso ocurrió, recibió el apoyo de cientos de personas, montones de cartas. Ella cree que fue gracias a la ayuda divina, y al sugerirle que, quizas, simplemente la gente resultó ser más generosa de lo que ella esperaba, insiste tajantemente: “Ha sido Dios, estoy completamente segura”.Han transcurrido 45 años desde que el “crimen” tuvo lugar. Aún resulta atroz imaginar a las adolescentes matando fríamente a la madre de Pauline. El diario de ésta fue la prueba que las incriminó ante la justicia. Sin embargo Anne Perry piensa que había muchas razones para que ella actuara como lo hizo. “Yo tomaba muchas medicinas, estaba muy enferma, y cerca de la histeria. Mis padres iniciaban su separación y eso me hacía sufrir mucho. Lo único que recuerdo es que en aquel momento las cosas se me estaban yendo de las manos y que me sentía obligada hacia Pauline. Ella se mataría, era mi certeza, y yo sería la responsable de su muerte si no accedía a sus deseos. Me encontraba muy sola y carecía de la fortaleza suficiente para hacer frente a la situación”.

-¿Ha vuelto a ver a Pauline?

-No, no me gustaría. Ella se portó muy bien conmigo, venía a verme todos los días mientras permanecí en cama, me escribía al hospital, pero no deseo verla. Anne Perry, o Juliet Hulme, nació en Inglaterra. Su padre era profesor de matemáticas en la universidad de Cambridge. Cuando ella tenía doce años la familia se trasladó a Nueva Zelanda. Era una niña enferma, que acudía al colegio de vez en cuando. Eso podría explicar que solo llegara a tener una amiga, Pauline, cuyos padres regentaban una pescadería. En el juicio salió a relucir una posible relación lésbica nunca confirmada. “Yo era una niña abierta, con una lengua demasiado rápida para decir todo lo que me parecía divertido o inteligente. Era una buena estudiante y quizás por eso arrogante, imaginativa y soñadora. Claro que lo importante es cómo te ven los demás”. Anne añade que entonces creía ser la personalidad dominante, pero que con el tiempo ha comprendido que la dependencia puede significar poder y ahora piensa que ella permitía que Pauline ejerciera ese poder sobre ella. “Era la tiranía del débil”.

Desde hace siete años, Perry vive cerca de Portmahomack, un pueblo de pescadores situado a una hora en coche de Inverness, una ciudad al norte de Escocia. Es una mujer muy alta, se mueve con empaque. Está orgullosa de su casa, un edificio escocés restaurado, de su jardín lleno de rosas por el que dice no pasear nunca. Todo el tiempo sus respuestas y comentarios basculan entre la manifestación de una íntima satisfacción consigo misma, y una especie de candor; como si creyera que todo lo que en este momento le rodea, o le sucede, fuera causado por un milagro. Es el mismo candor que aparece entre las líneas de su escritura, de historias sangrientas pero simples, de personajes lineales. Mantiene la misma actitud cuando hablamos del “crimen”, al que nunca se refiere en esos términos, evitando llamar a las cosas por su nombre. Dice, “aquello”, “lo que ocurrió entonces”, “los hechos”. Y parece que al mencionarlo hablara de un incidente menor. Sonríe y explica: “Oh sí, desde luego, pero “aquello” se me borró pocos meses después de que ocurriera”. Como si hubiera olvidado guardar en la nevera un tarro de mermelada.

Al preguntarle cómo vivió sus años de cárcel, donde pasó desde los quince hasta los veinte años, por ejemplo, si fue algo horrible, dice que sí, pero lo hace con su voz melodiosa mientras mira con sus insistentes ojos azules. Luego añade que lo peor de todo fue no poder tomar un baño en todo ese tiempo, no comer fruta fresca, no escuchar música, pintar. Leía mucho y memorizaba durante horas en la oscuridad. ¿Tal vez para no recordar? “Oh, supongo. Quizás. Si lo que te rodea es horrible utilizas la mente para evadirte”. Respecto al sentimiento de culpabilidad, comenta: “Oh, supongo que lo tenía, quizás; sabía que había hecho algo malo y que debía soportar el castigo. Pero luego dejé de pensar en ello”.

-¿Usted recuerda el momento del crimen?

-Oh, no ¡Nadie recuerda lo que hizo a los quince años!

Anne Perry juega a tener completamente dominada su memoria. Por eso tarda en desvelarse el modo en que la escritora asumió su pasado, supo utilizarlo, y hasta sacarle provecho. Finalmente reconoce, pero siempre hablando en términos generales, que es necesario estar de rodillas, completamente abajo, tirado en el suelo, diciendo me equivoqué, para empezar a superar algo terrible. Añade la coletilla de que, en cambio, no hay que sentir pena por uno mismo, y que ella es, sobre todo, alguien que ha aprendido. “Lo contrario sería una enorme tragedia. Yo, nunca pienso en mí misma a la edad de 15 años, pero eso no quiere decir que me asuste verme tal como era, porque la gente tiene derecho a cambiar”. Enseguida añade un, gracias a Dios; porque Dios sale a relucir frecuentemente a lo largo de su conversación.

Se siente bien, entre otras cosas porque ha sabido crear un mundo propio. A una milla de su casa, vive su madre, que tiene 86 años, y a unos pocos metros su amiga Meg, su asistente personal desde hace 22 años. Y con ellas, los cuatro hijos de Meg y los veinte gatos que reúnen entre ambas. Anne y Meg se conocieron en una iglesia mormona. Hoy los hijos de Meg consideran a Anne como una segunda madre. Meg lee sus manucristos, que escribe siempre a mano, sentada en un sillón, pero sólo hace ocho años que la escritora puede pagarle por este servicio. Ahora las dos se ríen de los tiempos de penuria económica cuando apenas tenían dinero para sobrevivir. Ahora Anne Perry es una mujer rica, que puede permitirse el lujo de ser generosa con los hijos de Meg, lo que comenta llena de orgullo; uno de ellos, Simon, es su jardinero, y la que es su esposa, pasa a máquina las páginas que Anne escribe con letra menuda seis días a la semana y desde las nueve de la mañana a las seis de la tarde.

Pero antes, entre los veinte y los treinta años, la vida de Anne Perry, no fue nada fácil. Al salir de la cárcel fue a la universidad, donde estudió historia, y luego vagó por trabajos diversos; fue secretaria, recepcionista, empleada en una compañía de seguros y hasta en una empresa de limusinas en Hollywood. Y todo el tiempo cargando con su nombre falso. “Mire, dice con su cálida sonrisa, alguien sí sabía quién era yo. No tuve más remedio que decírselo a las autoridades norteamericanas para obtener mi visado de entrada en aquel país”.

“Realmente han pasado cuarenta años desde entonces, el mundo ha cambiado y también mi vida. Cuarenta años es mucho tiempo”.

Su vida, parece construida a base de saltos mortales, el primero de los cuales es, sin duda, el crimen. Pero muchos años más tarde, otro acontecimiento marcaría su existencia. Vivía en Estados Unidos, el día que entró en la Iglesia de Jesucristo y los Santos del Último Día. Entonces se convirtió; se hizo mormona. Explica la naturaleza de su fe y se hace evidente la importancia que ésta tuvo para Anne Perry. “La mayoría de las religiones”, -dice-, “parten del pecado original, de la pérdida de la inocencia del hombre, y todas persiguen recuperar esa inocencia, volver al paraíso. Los mormones, en cambio, creemos que el hombre no perdió la inocencia, que es inocente y pecador inexorablemente. Lo importante es seguir adelante con la experiencia que cada uno ha tenido, con lo bueno y lo malo. Los mormones aceptamos a las personas tal como son, por muy espantosos que sean los pecados que han cometido”.

Anne Perry se agarró a la fe mormona, la herramienta que necesitaba para seguir adelante. “Si”, reconoce, “es absolutamente cierto. Y también me proporcionó una red de amigos que me comprenden y me aceptan tal como soy”. En ese pequeño mundo que se ha construido en la costa escocesa, cuenta con la cercanía de una comunidad mormona. Los gatos de Anne, y los de Meg, entran y salen, corretean por el jardín y la casa. El salón principal es enorme, está casi vacío. Sólo el dormitorio parece una habitación vivida, y el estudio donde trabaja. Situado en la parte más alta de la casa, por su gran ventanal se ve la de Meg, y el bosque de árboles enormes y rododendros salvajes que tapizan el paraje. En ese estudio escribe sus novelas ambientadas en la época victoriana; un momento histórico que le permite prescindir de conocimientos forenses para elaborar sus historias. No le interesan las huellas digitales, o los modernos métodos científicos de investigación policíaca. Lo que le importa es la gente, y por tanto los personajes. “Ellos conocen la naturaleza humana y actúan guiados por el sentido común”.

En la comida, al preguntarle por qué comienza siempre sus novelas con el relato de un crimen, aclara que es para agarrar la atención del lector, porque si no lo consigues en las dos primeras páginas, lo habrás perdido para siempre.

Llegados a este punto de la conversación, al preguntarle porqué empezó a escribir policiacas, dice que su padrastro le contaba la historia de Jack el Destripador. Insistía en que aquel asesino podía ser cualquier persona, que iba bien emboscado bajo una identidad normal y corriente, que quizás un día alguien se iba a llevar una gran sorpresa al descubrir quién era. “Eso me dió la idea de escribir historias terribles protagonizadas por personas que están cerca de nosotros, y que no son como pensamos. Porque todo el mundo guarda algo en su interior que no quiere que se conozca; cosas de las que se averguenza”.

¿Habla por propia experiencia?

-Oh, sí, supongo que sí. El caso es que desde que escribió su primera novela policíaca, Crimenes en Carter Street, fue aceptada de immediato. Le pagaron 3.000 libras de las de 1976 y desde entonces no ha parado de publicar. Escribe un libro al año, ahora dos, desde que ha creado una nueva serie protagonizada por un policía.

A medida que sus obras aparecían en el mercado, el nombre de Anne subía como la espuma. Primero fue superventas en Estados Unidos y en su país, luego en Francia, ahora crecen sin parar sus lectores españoles. Sus historias atraen a la gente. Tanto como las de su compatriota Agatha Christie, con quien no le gusta que la comparen porque “Christie plantea unas tramas más inteligentes, más complicadas, pero eso no es lo que a mí me interesa, que es explorar en el interior de los personajes”. En cuanto a Patricia Highsmith, piensa que es demasiado pesimista y negativa. “Yo soy optimista respecto al genero humano. Por eso me identifico con Pitt, uno de mis personajes preferidos, que es un policía comprensivo con las flaquezas humanas, tolerante”.

Dice que el pasado le ha enseñado que las cosas no son blancas o negras, y a no juzgar demasiado rápido a los demás. Para explicarse mejor, recurre a un ejemplo: “Como tengo un acento educado, cultivado, mucha gente me ha dicho que tuve suerte de haber tenido oportunidades para educarme. Luego se sorprenden, al conocer mi pasado, y darse cuenta de que todo cuanto tengo me lo he ganado a pulso”.

-¿Por eso, por el aprendizaje, no renunciaría a nada de lo que ha vivido?

-Cambiaría lo que hice, “aquello”; pero no la experiencia que me ha hecho ser como soy, las enseñanzas que aquello me proporcionó. Los crímenes que narra en sus novelas son sangrientos, espantosos. Ella se muestra de acuerdo con esta opinión, pero quiere puntualizar. “Porque si se mira con detenimiento” -dice-, “se verá que en mis argumentos ninguna persona muere de forma lenta y dolorosa; si hay detalles escabrosos, como mutilaciones, siempre han sucedido tras la muerte de la víctima. Si hay un envenamiento, éste muere mientras duerme. Es decir, la muerte siempre es rápida”.

Hablamos de una de sus historias, donde varios hombres, tras ser asesinados, son mutilados salvajemente, cortándoles los genitales. Ella interrumpe para decir: “No puedo decir que estuviera bien lo que hicieron esas chicas, las asesinas, pero, es comprensible. Ellas matan movidas por la ira de la justicia”.

Perry piensa que cuando alguien comete un asesinato, suele hacerlo, básicamente, por dos motivos; por miedo, y por carecer del tiempo suficiente para juzgar mejor la situación. Pero a veces también se mata por un sentido de la justicia, por la ira que produce la injusticia. Y por avaricia, un motivo muy poco atractivo para la escritora; o por celos, un motivo poco interesante. Piensa que en sus argumentos, normalmente hay una mezcla de varias razones, y siempre huye de la locura como motivación, porque no es buena a nivel dramático. “En mis historia se mata fundamentalmente por miedo, o por ira, y el temor puede ser por uno mismo o por otra persona. Y en esos casos, el asesino cuenta a menudo con mi comprensión. Si alguien tiene miedo, está entre las cuerdas y no encuentra salida, uno puede entender que se llegue a matar”. En una de sus historias, una mujer asesina a su marido porque está abusando de sus hijos de forma regular y no encuentra otro medio para acabar con la situación. Perry pregunta: “¿No cree que cualquiera puede ponerse en el lugar de esa mujer? Lo que intento con mis libros es que todos comprendamos que una persona, en ciertas circunstancias, puede llegar a esos extremos, y que eso nos haga pensar dos veces antes de juzgar a los demás”.

En su opinión, todo escritor lleva a sus textos lo mejor y lo peor de sí mismo. Nadie puede narrar una historia realmente fuerte sin haber vivido algo igualmente fuerte. Así que, dado que Perry es una persona que sabe de tragedia y muerte, está capacitada para inventar esa clase de argumentos. Verdaderamente, ha logrado convertir la más terrible experiencia de su vida en algo positivo y muy rentable, lo que no deja de ser fascinante. Además, el descubrimiento de su verdadera identidad, un secreto cuidadosamente guardado, le ha permitido iniciar una nueva vida. Perry, por fin, puede decir quien es y vivir en paz.

 Laberintos de la noche

Ediciones B ha lanzado la vigésimo primera novela de la serie protagonizada por William Monk y su esposa Hester; se trata de Laberintos de la noche (Corridors of the night).

Laberintos de la noche de Anne Perry
Los hermanos Rand -Magnus, un médico astuto, y Hamilton, un genio de la química- buscan obsesivamente una cura para lo que por entonces se conoce como la «enfermedad de la sangre blanca».
En un anexo del Hospital de Greenwich, la enfermera Hester Monk está atendiendo al adinerado Bryson Radnor, uno de los pacientes moribundos de los hermanos Rand, cuando topa con tres niños débiles y aterrorizados, y se da cuenta con horror de que los dos científicos los han comprado para realizar experimentos con ellos. Los Rand están a punto de conseguir una cura milagrosa, y no pueden correr el riesgo de que se conozcan sus experimentos…
Antes de que Hester pueda revelar el secreto, ella también cae prisionera. Mientras el comandante Wiliam Monk y sus fieles buscan a Hester en las oscuras calles londinenses y la bella campiña inglesa, el tiempo se agota para la valiente enfermera y los niños a los que intenta proteger.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

«Para personas altamente sensibles», Karina Zegers

Karina nace en el año 1952 en Ámsterdam, Holanda. Desde muy joven empieza a viajar a España, donde viven sus abuelos. A los catorce años decide que quiere estudiar filología española y ser traductora, lo que consigue años después. Sin tan siquiera intuirlo, había elegido una profesión ideal para una persona de Alta Sensibilidad. A los 28 años se casa con un gallego, y con él tiene dos hijos. Cuando se divorcia diez años más tarde, coge a sus hijos y su ordenador, y emigra a Mallorca, sitio dónde, desde muy pequeña se ha sentido bien. El paisaje y la luz de esta bella isla le calman y le ofrecen la posibilidad de disfrutar más de la vida.

Mientras estudiaba trabajaba –en plan voluntario- como asistenta social con inmigrantes y refugiados políticos, en concreto con la ONG ‘Migrante’ que inicialmente se ocupaba de emigrantes españoles que llegaban a trabajar a Holanda, y más tarde de otros colectivos inmigrantes, de Chile y de Argentina fundamentalmente. Fue con este último grupo, los refugiados políticos, cuando realmente aprendió a “escuchar”.

Por esa capacidad de escucha, la gente le busca para contarle sus problemas y hablarle sobre las dificultades en la vida, aunque han de pasar muchos años más hasta que ‘por casualidad’ descubre que forma parte de ese gran grupo de personas que hoy en día llamamos Personas con Alta Sensibilidad o PAS. La alegría de descubrir que su sensibilidad elevada no es un “defecto” le lleva a dar un siguiente paso: Aprender todo lo que se sabe sobre la Alta Sensibilidad, de buscar un coach altamente sensible como ella, y luego aprender cómo ser coach (entre otras formaciones da del Coach Training Alliance en los EEUU) para ganar la capacidad de poder ayudar a todos que se sienten abrumados por su elevada sensibilidad y intensa emocionalidad, como a ella le había pasado. Después de haber sacado la certificación de “life-coach” con el CTA, ha cursado varios trainings con el Relationship Institute para especializarse en coaching para solteras/os buscando pareja, y para parejas que buscan mediación en conflictos o que simplemente quieren llegar a una profundización de la relación, por ejemplo mejorando la comunicación.

Aparte de su titulación y certificación como coach, es mediadora en conflictos, certificado por el School voor Mediation, y está registrada en el registro holandés de mediadores en conflictos, el NMI.

En 2014 funda la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España (APASE)que tiene como objetivo principal la divulgación del rasgo de la alta sensibilidad en el mundo hispanohablante y fomentar la investigación del mismo, de la cual es presidenta hasta su jubilación en la primavera del 2018.

En marzo 2018 recibe una invitación personal por parte de la Dra. Elaine Aron de participar en una formación privada, enfocada en la profundización del rasgo y la investigación científica, recibiendo su certificación como “consultant and speaker”© junto con otros 14 participantes.

En junio 2018 forma parte del Comité Directivo y organizador del Primer Congreso Internacional sobre la Alta Sensibilidad© organizado desde la Línea de Investigación en “Motivación, Actividad Física y Salud” del Departamento de Psicología Básica de la Universidad de Valencia.

 

Descubre si eres una Persona Altamente Sensible y aprende a gestionar el día a día
La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad que presenta un 15-20 por ciento de la población. Se trata de una característica neutra que no significa ser especial ni tampoco mejor. Pero una persona altamente sensible (PAS), con la emocionalidad a flor de piel, ha de reconocerse como tal para entender las cosas que le pasan; saber dónde están sus límites; explicarse por qué a menudo siente que el mundo está lleno de alfileres que hacen daño. Sacarle partido a esta cualidad del carácter depende de uno mismo y del trabajo individual para lograr mantenerse fuerte a pesar de ser vulnerable, y así poder disfrutar de la vida.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Un escritor de éxito en cadena perpetua por asesinato: Curtis Dawkins

Primero mató a una persona, luego escribió un libro. Antes había estudiado un máster de Humanidades y, mucho antes, había empezado a notar los efectos de sus problemas mentales, que intentó combatir a base de drogas y alcohol. Pero la historia de Curtis Dawkins no es tan sencilla. El motivo por el que le pegó un tiro a Thomas Bowman y ahora cumple una cadena perpetua en una prisión de Michigan (Estados Unidos) va más allá del contexto, de las circunstancias. «No habría disparado a un hombre si no hubiese estado colocado, pero hay problemas más profundos. Nunca es SOLO por las drogas y el alcohol. Asumo mi culpa», cuenta el escritor a ABC a través de correo electrónico.

Dawkins había empezado a escribir una década antes de cometer el asesinato, en 1994, cuando la empresa de sus padres se incendió y decidió volver a sus estudios para convertirse en escritor. Su vida, sin embargo, siguió por otros derroteros. Se casó, formó una familia y consiguió un trabajo como vendedor de coches. Pero todo cambió en 2004, una noche que consumió crack y destrozó muchas vidas: la de Bowman, la suya, la de los familiares de ambos. Ya en prisión, con el crimen a sus espaldas, la literatura se convirtió en su «salvavidas». «Si no hubiese escrito nada, no estaría aquí hoy», confiesa ahora.

Cada día, dedica unas cuatro horas a escribir, aunque podrían ser más. «He visto programas de televisión sobre cárceles rusas donde cada segundo está estructurado, lo que me parece una pesadilla. Yo básicamente vivo mi vida. Tengo un trabajo de prisión como limpiador. Pero si quisiera podría escribir 24 horas al día», afirma. De ese empeño nació un libro de relatos que llamó la atención de Scribner’s, una de las principales editoriales estadounidenses, que le ofreció un adelanto de 150.000 dólares. Finalmente, la obra se publicó en julio de 2017. Ahora, después de haber cosechado buenas críticas en su país, en las que se destacaban los méritos literarios de su criatura, «Hotel Graybar» llega a España de la mano de Seix Barral.

Los relatos de Dawkins hablan de la cárcel, de los presos, de lo que se queda fuera, del mundo inmenso y ya lejano, de la esperanza, pero también de la asunción de la culpa. Es una mirada, cuenta, distinta. «La mayoría de los presos no han tenido una educación académica, que es la razón por la que el mundo rara vez escucha su voz. Parte de mi propósito era darles a estos chicos una voz, y una que no viniera de la mano de algún idiota que enseña clases de escritura en prisión», asevera. Una mirada, insiste, honesta: «No hay nada que me cabree más que un libro deshonesto».

Quizá por ello, las historias de «Hotel Graybar» se construyen a partir de sus experiencias directas de la cárcel. Pretenden ser veraces, aunque están siempre filtradas por su ojo de letraherido y admirador de Pynchon, DeLillo o Joy Williams. El cuento que abre el libro –«La prisión del condado»– fue también el primero que escribió, y le vino a la mente mientras pasaba la cuarentena obligatoria para todos los que entran en la prisión del condado de Michigan. De hecho, usó el nombre de uno de sus compañeros, pero sus abogados le aconsejaron que lo cambiara. A pesar de todo, en el relato se palpa esa sensación de claustrofobia y se sufren esas relaciones extrañas (y obligadas) que se establecen entre los desconocidos.

De lo que no habla este libro es de la noche en la que Dawkins mató Bowman, una culpa de la que no se ha liberado a pesar del tiempo, que todavía lo asalta ciertos días, ciertos momentos. «Podría escribir sobre aquella noche. Sería fácil ficcionalizarla y no hay nada que no se pueda hacer ahí, pero no quiero. Tengo conciencia y no me sentiría bien haciéndolo. Mi pareja, la novelista Kimberly Knutsen, ha escrito sobre aquella noche desde su perspectiva, pero yo no lo necesito», explica.

Aquella noche, disparó un revólver Smith & Wesson del calibre 357 que se había comprado para sentirse protegido porque trataba constantemente con narcotraficantes. Formaba parte de su paranoia in crescendo. Ahora no piensa lo mismo. Dawkins está a favor de una legislación más severa con el control de armas. «Ojalá me hubieran denegado el arma por mi historial mental. No estaría aquí. Nadie necesita un fusil. Nadie con problemas mentales necesita un arma. Sí, necesitamos una regulación más estricta», remata.

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Cambia tu cerebro, cambia tu vida…

Do you panic at the thought of walking into a room full of people you don’t know? Do you feel as if a cloud of gloom is always hovering over your head? Do you have the same negative thoughts over and over? Are you so easily distracted that you often can’t finish a project? Do you fly off the handle at your spouse for no good reason? Do you have trouble connecting meaningfully with other people? If you’ve been struggling to overcome a problem like these without success–perhaps you’ve even tried therapy but given up–it probably isn’t for lack of trying, thinking, or motivation: you just didn’t have the right answers or the right tools. Now you do.

In his pioneering new book, Change Your Brain, Change Your Life, Dr. Amen explains how you can “optimize” your brain to achieve your fullest potential. Using state-of-the-art brain imaging technology, Dr. Amen has spent the last decade helping thousands of patients understand how the way their brains are wired can affect their thoughts and emotions. He explains which brain systems are associated with particular problems, gives detailed checklists to help you pinpoint your problems, and offers specific yet simple “brain prescriptions” (cognitive exercises, nutrition medication, and more) to help actually enhance brain function and heal each problem.

Many of the difficulties associated with anxiety, depression, excessive worrying, anger, and distraction are related to five specific systems in the brain. Dr. Amen explains how these systems work and how malfunctions can affect your behavior. If you’ve always believed that you were just going to have to live with the way you are, you’ll be amazed by the vivid before-and-after brain scans of some of the thousands of patients that have been successfully treated at the Amen Clinic–visual proof that the right treatment can help you. You certainly don’t need a brain scan to understand the basis of your particular problem or implement the correct solution, but these striking images will inspire you to make meaningful and effective changes. Seeing is believing!

 


When your brain doesn’t work right, you can’t work right. With its easy-to-follow program and compelling evidence that you can actually retrain your brain to work more optimally, this breakthrough book will help you make lasting changes.

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Antes del huracán’ de Kiko Amat

El escritor publica Antes del huracán, una novela sobre la locura que regresa al cinturón obrero de Barcelona, el paisaje sentimental de su infancia

 

Asegura Kiko Amat (San Baudilio de Llobregat, 1971) que, “aunque sea por decoro telefónico”, no lleva puesto el pijama, su habitual traje de faena. El periodista y novelista barcelonés nos atiende desde su casa un día antes de la publicación de su última y extensa novela -más de 400 páginas-, Antes del huracán (Anagrama), que presenta este miércoles en Barcelona. Tras un largo periodo de encierro mientras la escribía, ahora podrá “salir del cubil” a respirar aire fresco. “Hasta me he afeitado, cosa que no hacía desde 2007. Ayer quedé con unos amigos después de mucho tiempo y ni siquiera me reconocían”, asegura. “No entiendo a los que se meten a escribir por glamour, este oficio implica solo aislamiento, obsesión y una domesticidad enloquecida”, opina el siempre cáustico novelador del extrarradio.

Antes del huracán regresa precisamente a ese cinturón metropolitano y obrero barcelonés que le vio crecer y la parte más esencial de la trama se ubica temporalmente en los años ochenta, a pesar de que al terminar su primera trilogía –El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), Cosas que hacen BUM(2007) y Rompepistas (2009)- dio por clausurada su indagación en ese contexto.

La novela cuenta la historia de Curro, un preadolescente sensible, inteligente y con trastorno obsesivo compulsivo, y la de su familia desestructurada, marcada por la precariedad económica y afectiva y un historial psiquiátrico nada halagüeño para el futuro del protagonista.

No quiero ponerle gloria ni épica al asunto, pero el paisaje de mis juegos era un puto solar”

Todo lo que cuenta esta parte de la trama sucede en torno a 1982, bastante “antes del huracán”, y se intercala con capítulos en los que Curro, ya en 2017, se encuentra ingresado desde hace 20 años en el psiquiátrico que está justo al lado del colegio donde estudió de pequeño y planea fugarse con la ayuda de un mayordomo con el que inventa conversaciones ingeniosas en un lenguaje afectado. Contraponiendo ambos escenarios temporales, la novela va mostrando poco a poco el camino hacia ese irremediable “huracán” que un día dará con sus huesos en el manicomio. También aparecen monólogos (conversaciones de bar en las que se omiten las respuestas del interlocutor) que completan la historia familiar, especialmente la del abuelo que enloqueció durante su participación en la Guerra Civil, cuando un obús dejó a su capitán con la cabeza intacta y la columna vertebral al aire, delante de sus narices, así como la de su madre, que también acabaría perdiendo la cordura cuando la familia terminó de romperse.

Locura, violencia y envidia

“Yo vengo de un mundo donde la locura era natural y cotidiana”, explica Amat, cuya madre trabajaba de auxiliar de enfermería en el psiquiátrico real en el que se inspira el de la novela. “O sea, que le tocaba limpiar culos y vómitos y enfrentarse a la destrucción”. Para Amat, su pueblo “se parece mucho a todos los pueblos de la periferia urbana mediterránea e incluso universal”, pero el suyo tiene una peculiaridad añadida porque albergó “uno de los psiquiátricos más grandes de España en aquella época, si no el más grande”, explica.

¿Y cómo ha cambiado desde los 80 hasta hoy ese extrarradio que describen los libros de Amat? “Ha cambiado muchísimo. Yo me fui, como todos los autores de extrarradio, para mantener una relación de secuestro mental permanente con el lugar donde nací”. El escritor se fue de Sant Boi (ya nadie dice San Baudilio) a los 22 años, y ahora tiene 46. “El libro explica cómo ha cambiado, porque en 2017 el protagonista intenta buscar a los espectros de la infancia en el paisaje presente y no lo consigue. ha cambiado demasiado. Por otro lado, ese paisaje está vivo en mí. Cierro los ojos y veo las cisternas abandonadas, las espiguillas, las rieras llenas de zurullos de cabras porque aún había pastores en la zona, las torres eléctricas… Las torres eléctricas sí que siguen allí. Pero ya no encuentro aquellos solares. El solar fue nuestro paisaje natural, el descampado. No quiero ponerle gloria ni épica al asunto, pero el paisaje de mis juegos era un puto solar. Ahora vuelvo y me encuentro algunos destellos de aquellos solares y es como hacer un viaje místico”.

También recuerda Amat la violencia estructural de aquel medio ambiente: “Yo no me crié en un entorno lumpen, sino en un entorno humilde de clase obrera, media-baja más bien tirando a baja, pero sí era un mundo violento. No es que hubiera pistolas al aire, pero el mundo periférico de los 80 se estructuraba sobre una base de violencia. Los profesores ejercían

Antes mis personajes eran niños dañados con botas de skin, ahora solo son niños dañados”

la violencia física contra los alumnos, la calle era violenta… No de manera excepcional, sino habitual. También el tipo de desestructuración de las familias era distinto al de ahora. Entonces eran padres muy jóvenes, babies making babies, como dice la canción. Gente tratando de entender el mundo, de entender su propia paternidad. Y querían creer que salían de una dictadura pero aún estaban inmersos en ella”.

“Mucha droguería, pero su padre es cojo”, dice la madre de Curro al referirse a otro niño del colegio de familia más pudiente que la suya. La novela está llena de envidia y resentimiento hacia el éxito de los demás. “Lo utópico es la solidaridad de clase, pero solo un memo o alguien que nunca ha vivido en un entorno de clase obrera puede decir que en ese contexto existe la empatía constante. Solo desde muy arriba se ven los colores difuminados, pero si estás inmerso en esa periferia te das cuenta de que hay una paleta de colores desorbitada. La diferencia entre llevar Paredes o Tórtola (dos marcas de zapatillas) era enorme. En el colegio eras otro tío si llevabas una u otra. Es muy tentador pintar a la clase obrera con unos atributos como los que le ponían los escritores socialistas benevolentes del siglo XIX, pero no es así. Hay pequeñas envidias, rencillas absurdas. Un odio de hormiga del que nadie estamos exentos, y pintar esa pequeñez es nuestra obligación como escritores”.

Rascarse las costras

Dice Amat que todos sus autores favoritos ambientan sus novelas en los lugares donde se criaron. John Fante, por ejemplo, en Los Ángeles; Irvine Welsh en “un suburbio de mierda de Edimburgo”. “Yo soy de digestión lenta y he tardado años en entenderlo, pero mi foco de energía es el sitio de donde vengo y lo que da impulso y enjundia a todo lo que hago. En cuanto me alejo del extrarradio urbano barcelonés y de los años 80, lo que hago pierde potencia y se vuelve endeble”, confiesa. “Cada uno tiene sus costras y yo no puedo dejar de rascarme las mías. O, dicho de un modo casi esotérico, cada artista tienen un punto de poder, un punto donde está tocado por la gracia”.

Kiko Amat llevaba seis años sin publicar una novela. “Te seré sincero: igual que los futbolistas tienen malos días, los escritores tenemos malos años e incluso malas décadas. Yo he tenido una época en la que la plenitud de mi vida era un obstáculo para escribir”. En este tiempo, entre otras cosas, el autor ha sido padre. Tener acceso a esa plenitud hizo que su narrativa perdiera “esa rabia y esa frustración incurable” que impulsa su narrativa.

“Los narradores somos las únicas personas que nunca cicatrizamos”, opina Amat. Fue al volver a rascarse sus “costras” cuando encontró nuevos motivos para escribir una novela. “Regresé a la disciplina con respeto, genuflexionando como si entrara en un templo inquietante”. Además se siente satisfecho por un logro reciente: “He conseguido desaparecer del libro”. En sus primeros libros, cree que él estaba demasiado presente. “Yo venía de la clase obrera y nadie me había hecho caso nunca, así que cuando empecé a escribir, mis novelas hablaban de mí, de mi juventud rara subcultural, de los discos raros que tenía. Un montón de referencias arcanas se interponían entre el lector y yo, mi voz quedaba enterrada bajo un montón de chapas… Esto lo pasa uno como un acné, como una veleidad juvenil que tiene que vencer. Y de golpe quieres desaparecer más y más del texto y que solo quede la historia. Quien haya leído mis anteriores novelas y ahora lea Antes del huracán notará un cambio abismal. Creo que esto ha sido uno de mis triunfos respecto a mi ambición personal como escritor. Si antes mis personajes eran niños dañados con botas de skin, ahora son solo niños dañados”.

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.