PRECIOSA POLLY PEMBERTON de Frances Hodgson.

Frances Hodgson Burnett, una vida apasionante más allá de la literatura

Frances Hodgson Burnett, una vida increíble

No sé si lo sabéis, pero yo soy muy de apuntarme a todo lo que veo. Esto se aplica a la vida en general y, como no podía ser menos, a la literatura en particular, así que cuando vi el proyecto no pude resistirme a participar. Por si no sabéis de qué va, en este proyecto cada participante adopta a una autora en concreto para investigar a fondo sobre su vida y obra. La mía, como podéis ver, es Frances Hodgson Burnett, una autora que me encanta y que creo que más allá de un par de obras es prácticamente desconocida en nuestro idioma.

¿Quieres saber más?

Para esta primera entrada he preferido centrarme en su biografía, porque os aseguro que su vida da para mucho. Más adelante me centraré en sus obras y en diferentes aspectos de su vida como escritora, pero creo que es mejor comenzar con una visión global de su vida ponernos en situación y poder profundizar más adelante.

Frances Eliza Hodgson nació en Inglaterra en 1849, en una familia más o menos acomodada. Su madre provenía de una buena familia y su padre tenía un negocio de ferretería que funcionaba bastante bien, proporcionando a la familia comodidad y seguridad. Sin embargo, su padre murió cuando Frances sólo tenía cuatro años dejando a la familia prácticamente en la ruina. Aunque su madre intentó hacerse cargo del negocio pronto se dieron cuenta de que aquello no funcionaba, teniendo que mudarse cada vez a casas más pequeñas. Mientras, la pequeña Frances comenzó a leer gracias a su abuela y a una corta estancia en un colegio para señoritas, donde por primera vez vio libros de hadas y botánicos, que condicionarían su visión sobre la infancia que luego podríamos leer en obras como La princesita o El jardín secreto.

En 1865, cuando Frances tenía dieciseis años, se hizo evidente que la situación familiar no iba a mejorar por lo que la madre tomó la decisión de mudarse a Estados Unidos, concretamente a Knoxville, donde residía su hermano, con intención de comenzar una nueva vida. Para entonces, Frances ya había escrito varios relatos y empezaba a publicarlos en diferentes revistas literarias, por lo que pronto se convirtió en el sostén económico de su familia, especialmente tras la muerte de su madre en 1870. Tres años más tarde se casó con Swan Burnett, un vecino que al que le descubrió autores como Charles Dickens o Sir Walter Scott. La familia vivía entre Europa y EStados Unidos, mientras que Swan seguía estudiando para perfeccionar su carrera como médico y Frances continuaba escribiendo. Por supuesto, seguía siendo la gran fuente de ingresos de su familia, además de tener que cuidar de dos hijos y mantener un hábito de escritura, lo que la llevó a una depresión con la que tendría que luchar el resto de su vida.

Sin embargo, sus obras tenían cada vez más éxito, llegando incluso a tener que meterse en problemas legales al ver que sus obras se representaban de manera pirata (de esto os hablaré otro día con detenimiento porque simplemente me fascina). También en esta época escribirá La princesita y Little Lord Fauntleroy, dos de sus obras infantiles más conocidas, a la vez que continuaba escribiendo dramas románticos dirigidos a un público más adulto. En 1890, sin embargo, muere su hijo mayor, y esto la devuelve a la depresión profunda, dejando de escribir durante una larga temporada.

Más tarde se divorciará de su marido Swan, lo que causó gran escándalo en la puritana sociedad de la época. Que, además, un par de años más tarde ella volviera a casarse con Stephen Townsend, un actor más joven que ella, después de haber vivido juntos sin estar casados no ayudó mucho a su buen nombre y es que a pesar de ser una reconocida y reputada escritora la decencia de la mujer siempre debía ser lo primero.

Este segundo matrimonio fue, en sus propias palabras, el gran error de su vida, ya que él solo quería su dinero y controlarla todo lo posible. Tras residir en Maytham Hall, una gran mansión en Inglaterra de cuyos amplios jardines surgiría la idea para El jardín secreto, Frances volvió a Estados Unidos en 1907, done vivió hasta su muerte en 1924. Tenía 74 años y en los últimos años de su vida se vio obligada a escribir más por mantener su fastuoso nivel de vida que por verdadero placer. Daba fin así a una vida llena de altibajos, de matrimonios desgraciados y luchas contra la puritana sociedad de la época, pero, sobre todo, una vida llena de literatura e historias maravillosas que siempre quedarán en nuestro recuerdo.

 

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Inglaterra, 1877. El joven Gaston Framleigh, oficial de la Guardia, descubre que al otro lado de la calle, en una pequeña y humilde casita, reside una encantadora y vivaracha joven por la que se siente absolutamente cautivado… hasta que descubre su profesión: la preciosa Polly Pemberton es actriz de teatro, actividad del todo inadmisible a los ojos de un joven de noble cuna tan arrogante y engreído como él. No obstante, y a pesar de la mutua antipatía inicial, pronto empiezan a ser frecuentes sus visitas a la casa de los Pemberton, donde Gaston es bien recibido por la preciosa Polly —que reside junto a su aya y su poco respetable tío— hasta que ambos son advertidos del exceso e inconveniencia de dichas visitas…

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, biblioterapeuta, consultante en Feng Shui y terapeuta en Eft (técnicas de liberación emocional). 

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La nueva novela de David Mamet: “Chicago”.

A NUEVA Y ESPERADA NOVELA DE DAVID MAMET: UNA ELECTRIZANTE OBRA MAESTRA. Mike Hodge, un veterano de la Gran Guerra, es periodista del Chicago Tribune durante los violentos años veinte. Mientras investiga una muerterelacionada con el crimen organizado, la mujer de la que está enamorado es asesinada. Para Mike, averiguar quién la ha matado se convierte en una cuestión personal y no le importan las consecuencias que esto puede acarrear. Chicago, unthriller contundente y enrevesado ambientado en la mafiosa Ciudad de los Vientos, es la primera novela en más de dos décadas de David Mamet, el oscarizado guionista de Los intocables de Eliot Ness y La cortina de humo, y autor de laobra teatral Glengarry Glen Ross, por la que obtuvo el Premio Pulitzer.Resultado de imagen para david mamet chicago

 

 

En el lienzo de una ciudad poblada por corruptos, cínicos y engañados, Mamet elabora una saga retorcida y correosa de revancha y traición. Mezclando algunasde sus brillantes creaciones de ficción con figuras reales de la época (entre ellas Al Capone), aborda como ningún otro escritor cuestiones de honor, engaño, devoción y venganza.

 

David Mamet

(Chicago, 1947) Dramaturgo y director y guionista cinematográfico estadounidense. Mamet se licenció en el Goddard College de Vermont, donde fue artista-residente a principio de los años setenta. Estudió asimismo en la Neighbourhood Playhouse School of Theater de Nueva York, donde Sanford Meisner, del Group Theatre, enseñaba un método de interpretación basado en Stanislavski. Había tomado contacto con el oficio teatral en su adolescencia, trabajando para compañías como Second City, un grupo de comedia de improvisación, en el que tenía que crear sketches rápidos con lenguaje de la calle, para capturar la atención de un público rudo.

Partiendo de un ejercicio de interpretación que los estudiantes realizan para el mundo interior del personaje, Mamet creó una sintaxis fascinante compuesta por pensamientos medio expresados y rápidos cambios de humor para sus guiones. Muchas de sus obras han sido estrenadas por la Saint Nicholas Theater Company de Chicago, de la cual fue miembro fundador y director artístico. Trabajó como actor y como profesor de interpretación (en el Marlboro College de Vermont), además de realizar trabajos ocasionales como taxista o como director de una inmobiliaria.

Las primeras obras de Mamet, Duck variations (Variaciones sobre el pato, 1971) y Perversidad sexual en Chicago (Premio Jefferson Award, 1974), fueron producidas en el Off-Broadway en 1975 y le dieron en seguida una reputación como escritor del “nuevo realismo”. En ellas ya se aprecia el ritmo vertiginoso de su estilo: el espectador tiene que adivinar el contexto de las escenas.

Situado bajo la atmósfera de una chatarrería de Chicago (una metáfora del capitalismo americano), American Buffalo (El búfalo americano, 1975) deslumbró al público y a la crítica con su estética oscura y sus connotaciones antisociales. Muestra su fascinación por el crimen y se desarrolla en una tienda de baratijas de la ciudad de Chicago, donde dos criminales de poca monta planean un robo. La obra se estrenó en el Goodman Theater de Chicago y le hizo merecedor de un premio Obie. Posteriormente la obra se trasladó a Broadway en 1977 (donde consiguió el Critic’s Circle Award) y se estrenó en el National Theatre de Londres en 1978.

Mamet recibió un Premio Pulitzer en 1984 por otra obra igualmente extraña, Glengarry Glen Ross (1983, Premio Pulitzer 1984), acerca de un heterogéneo grupo de agentes inmobiliarios de Chicago. La versión cinematográfica está protagonizada por Jack Lemmon y Al Pacino. La obra está basada en la experiencia personal de Mamet y trata las deshonestas circunstancias de esa profesión, que hacen que todos intenten usarse en beneficio propio, sacar provecho unos de otros y traicionarse. Fue escenificada en el National de Londres.

Otras obras de éxito de Mamet son The Water Engine and Mr. Happiness (La máquina acuática y el señor Felicidad, 1977), Una vida en el teatro (1977), The Revenge of the Space Pandas, or Binky Rudich and the Two-Speed Clock (1978), Reunion (1979), Dark Pony (1979), The Woods (1979), The Poet and the Rent (1981), Goldberg Street: Short plays and Monologues (1981), Lakeboat (1981), Squirrels (Ardillas, 1981), Edmond (1982), The Frog Prince (El príncipe rana, 1983), The Shawl (El chal, 1985), Prairie du Chien (1985), Speed-the-Plow (1988), Bobby Gould in Hell (1989), Oleanna(1992), El criptograma (1995).

Speed-the -Plow es una sátira sobre los fraudes y los farsantes de Hollywood, y Oleanna un ataque a los académicos, las feministas y a lo políticamente correcto. Oleanna fue la primera producción de la Back Bay Theater Company de Boston, que fundó Mamet junto con la productora Patricia Wolff. En 1995 Mamet estrenó en el Variety Arts Theatre de Nueva York, La entrevista, una pieza en un acto. Obras inéditas suyas son Lone Canoe, or The Explorer (1979), y The Disappearance of the Jews (1982).

 

El teatro de Mamet se caracteriza por el uso de un lenguaje coloquial, que le sirve para transgredir los planteamientos meramente realistas. Los personajes suelen ser o bien gente corriente o bien marginados, y conjuga humor y dramatismo en los argumentos. Su estilo dramático refleja el comportamiento desarticulado y violento de la clase media-baja. Poético, repetitivamente escatológico, cómicamente fragmentario, y a menudo chocante, la utilización del lenguaje que hace Mamet ha sido comparada con Aristófanes, Ernest Hemingway, Samuel Beckett y Harold Pinter. Sus obras provocan en el espectador una reflexión sobre el mal como algo inseparable del corazón humano.

Mamet ha hecho las adaptaciones de Le Fleuve Rouge, de Pierre Laville, con el título de Red River (1982-1983); de El jardín de los cerezos (1985), y de Tío Vania, de Chéjov. Sus obras se han rodeado de polémica por el uso de un habla cruda, francamente sexual, llena de expresiones coloquiales y vulgares. Se le ha considerado “el fundador del lenguaje de la epilepsia moral” norteamericana. Mamet está casado desde 1977 con la actriz Lindsay Crouse, protagonista de su película House of Games, y vive con ella y con su hija Willa en una granja restaurada en Vermont.

Su primera película, Casa de juegos (1987), revela a Mamet como un cineasta nato, con una clara visión de los que debe ser la transposición del guión a la pantalla, y una manifestación de su gusto por el artificio. Un año después firmó la espléndida Las cosas cambian, una comedia negra escrita con el creador de cartoons Shel Silverstein, en donde Mamet cambia el afán moralista de sus primeras obras por la intención clara de entretener con cuentos para adultos.

En sus dos siguientes títulos como director ya queda claro que sus actores favoritos son William H. Macy y Joe Mantegna. Este último protagoniza Homicide, la historia de un detective cuya especialidad es la negociación con secuestradores y que le sirve a Mamet para mostrar su gusto por la palabra y de paso adentrarse en lo que él denomina “Thriller ligero” (frente al “cine negro”), género que volverá a tocar en La trama (1997), un retrato de la avaricia, a partir del invento de un hombre de negocios capaz de convertir los ingresos de una empresa en cifras astronómicas.

Macy, su otro actor fetiche, da vida a un profesor al que una alumna acusa de acoso sexual en Oleanna (1994), también adaptación de una antigua obra suya. Sus trabajos más recientes son The Winslow Boy y State and Maine. Tanto Hitchcock como Freud pueden leerse entre las líneas de las obras y guiones de Mamet. Contar historias, recolectar anécdotas, sí; pero siempre con un fondo que delata una extensa cultura. El resultado es que Mamet es uno de los pocos autores que ha sabido sumergirse y aprovecharse del engranaje Hollywoodiense, y no al revés, escribiendo además el guión de algunos éxitos de taquilla como Los intocables de Eliot Ness (1987) o La cortina de humo (1997).

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, biblioterapeuta, consultante en Feng Shui y terapeuta en Eft (técnicas de liberación emocional). 

La fábrica de chocolate de Roald Dahl

Roald Dahl, (Llandaff, 1916 – Oxford, 1990) Escritor británico conocido especialmente como autor de narraciones infantiles y juveniles, pese a que su producción para adultos fue también de destacable calidad. Muchos de sus relatos se han convertido en películas de gran éxito internacional.


Roald Dahl

Su padre, de origen noruego, murió cuando el futuro escritor sólo tenía tres años. Esta desaparición dejó en apuros económicos a la familia, que hubo de trasladarse a una casa más pequeña. La madre prefirió seguir viviendo en Inglaterra antes que regresar a Noruega, cumpliendo con ello el deseo de su marido de educar a sus hijos en escuelas británicas.

Fue precisamente la estricta educación inglesa, que incluía fuertes castigos, lo que menos agradaba al pequeño Roald. Sus momentos más felices los vivía en verano, cuando viajaba con su madre y sus hermanos a Noruega. No brilló especialmente en sus estudios, aunque destacó en actividades deportivas como el boxeo.

Más interesado por la acción y la aventura que por el esfuerzo intelectual, al cumplir los dieciocho años se hizo explorador, en lugar de matricularse en la Universidad, como quería su madre. Luego trabajó como vendedor hasta que, a los veintitrés años de edad, se alistó como aviador para luchar en la Segunda Guerra Mundial, y sirvió en las Fuerzas Aéreas Reales en Libia, Grecia y Siria. En las campañas del continente africano su avión fue alcanzado en varias ocasiones por los disparos del enemigo, y en una ocasión llegó a ser derribado. Dahl salvó la vida de milagro, aunque tenía heridas tan graves que fue enviado a casa.

Su primera recopilación de relatos (Over to You; 10 Stories of Flyers and Flying, 1946) evocaría los horrores vividos en la guerra. Recuperado de sus heridas, en 1942 fue destinado a Washington como experto en asuntos de aviación de guerra; hasta 1945 trabajó para la Seguridad británica en Estados Unidos. Fue allí donde empezó a hacerse famoso como escritor, al ponerse a narrar en periódicos y revistas su visión de la guerra.

Dahl alternó tempranamente estas ocupaciones con su dedicación a la literatura infantil y juvenil, que se intensificaría a partir de la década de los sesenta. Casado en 1953, fue padre de cuatro hijos a los que acostumbraba a contar cuentos que a menudo se convertían en novelas. Su primer libro para niños habia sido Los gremmlins (1943). Pronto obtuvo grandes éxitos con títulos como James y el melocotón gigante (1961) y Charlie y la fábrica de chocolate (1964).

Por esa época sufrió también graves reveses: vio morir a su pequeña hija Olivia en 1962, y, tres años después, su esposa Patricia Neal sufrió una peligrosa enfermedad que estuvo a punto de dejarla ciega e inválida. Para colmo de males, su hijo Theo sufrió un grave accidente de carretera que le causó daños en el cerebro cuando sólo tenía tres años. Dahl pasó muchos meses trabajando en una válvula especial que servía para sacar líquidos de la cabeza de su hijo y permitía a éste vivir con normalidad, sin tener que permanecer conectado a una máquina.


Roald Dahl con su esposa, Patricia Neal

A pesar de estas desgracias, Dahl logró salir adelante y continuó escribiendo obras que le hacían cada vez más famoso en todo el mundo. Con Matilda, uno de sus últimos libros (convertido también en película de gran éxito), batió todos los records de ventas. No hay que olvidar, sin embargo, la importancia de su narrativa para adultos, en la que cultivó variados géneros. También fueron frecuentes sus colaboraciones con el cine; escribió, entre otros muchos, varios guiones para la serie de películas de James Bond.

La obra de Roald Dahl

Aunque es recordado especialmente por sus narraciones para niños y jóvenes, Roald Dahl escribió numerosas obras para adultos de indudable interés y calidad, entre las que sobresale Relatos de lo inesperado, una brillantísima colección de cuentos de intriga y humor negro. Mi tío Oswald (1979) se halla muy cercano a la ficción futurista: trata sobre la venta de espermatozoides de los hombres más brillantes del planeta. Otras obras destacadas fueron La venganza es mía, Génesis y catástrofe, Historias extraordinarias y El gran cambiazo. Sobresalió especialmente en el cuento corto, con historias mordaces e impactantes rayanas en la irrealidad y lo morboso o macabro en muchos casos; en ellas creó un clima amenazante, extraño, vinculado a la irracionalidad, combinando agudamente el humor negro con el suspense.

Sin embargo, en sus historias para jóvenes late la fábula moral. Algunas de sus obras en el campo de la narrativa infantil y juvenil están consideradas entre las mejores de todos los tiempos. De hecho, sus relatos gustan tanto a los niños como a los mayores, ya que, en medio de sus historias protagonizadas por jóvenes, hay humor y crítica a la sociedad contemporánea. Junto a la magia y la fantasía, en sus libros aparece también la maldad y otros defectos del ser humano.

 

Charlie y la fábrica de chocolate (1964) fue la novela que le hizo famoso entre los jóvenes de todo el mundo; llegó incluso a ser elegida número uno en una encuesta realizada por el prestigioso diario Sunday Times para seleccionar las diez mejores obras infantiles. En Charlie y el ascensor de cristal continuó con el mismo personaje. Otros libros célebres son James y el melocotón gigante (1961), que cuenta la historia de un niño huérfano que vive con sus malvadas tías; Las brujas, que narra el enfrentamiento de un niño y su abuela con la terrible Asociación de Brujas de Inglaterra; y Los cretinos, que recoge historias de una pareja de viejos refunfuñones que odian a los niños.

Autor prolífico, la lista de obras memorables es extensísima: Danny, el campeón del mundo, El dedo mágico o la ya citada Matilda, la historia de una niña enamorada de los libros. Las novelas Boy y Volando solo se basaron en la vida del propio autor. Y todavía merecen destacarse Qué asco de bichos, El superzorro, La maravillosa medicina de Jorge, El gran gigante bonachón, Cuentos en verso para niños perversos, El vicario que hablaba al revés, Mi año, Los Mimpis y Agu Trot.

Charlie y la fábrica de chocolate

Celebrada como la mejor novela juvenil del autor, Charlie y la fábrica de chocolatese publicó en 1964 y tuvo un extraordinario éxito: se han vendido más de 13 millones de ejemplares en todo el mundo y ha sido traducida a 32 lenguas. Su perdurable popularidad indica lo bien que el autor comprendió, apreció y se comunicó con los más jóvenes. En fechas más recientes, la versión cinematográfica de Tim Burton (2005) ha contribuido a divulgar la obra entre las nuevas generaciones.

El protagonista, el pequeño Charlie Bucket, vive con sus padres y sus abuelos. Desde el principio, la pobreza se observa en cada rincón de la casa: en la sopa aguada que comen, en la falta de trabajo de su padre… El sórdido panorama que se describe no deja de parecernos, con todo, entrañable: a pesar de las dificultades, es un hogar en el que fluyen el amor, el respeto y la honestidad.

Desde la ventana que hay junto a su cama, Charlie ve la inmensa y misteriosa fábrica de sus chocolates favoritos; viéndola repite las fantásticas historias que su abuelo (que había trabajado en ella) le ha contado. Nadie entra en la fábrica desde hace décadas; sólo salen camiones con mercancías.


Fotogramas de Charlie y la fábrica
de chocolate
(2005), de Tim Burton

Un día Willy Wonka, el propietario, anuncia que dentro del envoltorio de cinco tabletas de chocolate se esconde una lámina dorada que permitirá el acceso a la fábrica, y que cinco niños con cinco acompañantes adultos podrán visitar el lugar que produce los chocolates más ricos del mundo. Como nadie conoce la fábrica de Wonka, el concurso excita la curiosidad de la población, necesitada de sueños y fantasías que la salven de la mediocridad que la rodea.

Uno de los ganadores es Charlie; visita la fábrica con su abuelo y con los otros cuatro agraciados. Si bien Charlie es un buen niño, a los restantes que consiguen entrar en los dominios de Willy Wonka los dominan los peores vicios de la humanidad. Augustus representa la glotonería que provoca obesidad; Veruca, la exigencia y el egoísmo insoportable de los mimados; Violet, la estupidez de los que se creen los mejores, se sienten merecedores de todos los premios y detestan a los demás; Mike, absorbido por la televisión, está impregnado de agresividad y violencia; es destructivo y sabelotodo. También Wonka, el propietario, es peculiar: es el hijo de un dentista intolerante; acusa la falta de afecto paternal sufrida en su infancia y se deprime recordándolo. Su evolución a través del contacto con el joven Charlie es conmovedora.

Pese a su hiriente y mordaz sentido de la ironía, la novela se convierte, por su sentido moral, en una emocionante aventura humana de la que se sale mejor persona. En el desarrollo de la historia, cada uno recibe la lección de vida que le permitirá corregir sus vicios; los lumpalumpas, con sus cancioncillas, dan la moraleja correspondiente. La obra reconoce como valores positivos la buena educación, la cortesía o el respeto a las personas mayores, y contiene lecciones de cultura, ciencia o ética, subrayando el papel de la familia en la educación.

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Los cuentos clásicos más famosos como nunca nadie los había contado: Cenicienta se casa con un fabricante de mermeladas; los siete enanos y “Blanquita” (Blancanieves) se dedican al juego, los tres osos se comen a la niña de los rizos de oro y Caperucita Roja se hace un abrigo con la piel del lobo. ¡Todo en clave de humor y poesía!

 

 

 

Compilación realizada por: Lorena Lacaille escritora, biblioterapeuta,  traductora, especialista en Feng Shui y terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional)

 

«Cuentos espirituales» Ramiro Calle

Este afamado maestro y escritor de yoga nació en el año de 1943 en Madrid, ha escrito libros de diversas temáticas y es director del mayor centro de yoga llamado “Shadak”. Ramiro Calle fue el primero en introducir la disciplina del yoga en España.

Este maestro del yoga destaca por haber dado clases en la universidad autónoma de Madrid, así como también participar en numerosas conferencias donde explica la diversidad de su dogma y los beneficios que conlleva el yoga en la vida de las personas.

Una de sus cualidades es que Ramiro Calle nunca deja de aprender, por lo que realiza numerosos viajes a la India con el objeto de aprender nuevas técnicas con los mejores maestros de la espiritualidad. Como conmemoración a sus más de 100 viajes a este lugar, publicó un libro llamado “100 viajes al corazón de la India”, en este libro se relatan todas sus experiencias y las costumbres de estos lugares.

Pero este no es su único libro (ha escrito más de 250), uno de los más recientes es “El Límite”, en este magnífico ejemplar Ramiro nos relata su experiencia cercana a la muerte debido a una mortal enfermedad que contrajo en uno de sus viajes a la india. Esta enfermedad es llamada Listeriosis y es causada por una bacteria que se introdujo en su cuerpo para luego alojarse en su cerebro lo cual causo una infección muy grande, de tal manera que dejo a Ramiro en estado de coma durante varios días. Pero en su lucha contra esta enfermedad logró lo que los neurólogos describen como un milagro, ya que un mínimo porcentaje de personas con esta enfermedad han logrado sobrevivir.

Ramiro dice considerarse un cazador, pero no furtivo, por el contrario él dice ser cazador de hombres, por lo que se propone encontrar todo tipo de personas espirituales que le ayuden a llevar su mensaje a todo el mundo.

Ramiro Calle tiene numerosas apariciones en la prensa y también en la televisión, por lo que también se ha hecho acreedor de varios premios como el que recibió el 4-9-2003 en Martínez Roca, en donde se le concedió el V premio a la Espiritualidad.

Pero no todo en la vida de este autor ha sido color de rosa. Debido a que proviene de una familia adinerada, se ha ganado numerosas críticas por parte de la prensa y de otras personas que al parecer envidian su estilo de vida.

Otra de sus polémicas fue en el año 2007 cuando publico en artículo sobre su viaje a “Kumkh Mela” (India). Este artículo fue publicado en la revista Interviú, y la embajada de la India en España le exigió a Ramiro que hiciera una disculpa pública por la publicación de dicho artículo. A raíz de este problema Ramiro explica que el problema radica no en el contenido de su escrito, sino más bien en el medio en donde fue publicado, por lo que ramiro se negó a hacer dicha disculpa y añade que “Soy un escritor independiente que puede publicar lo que quiere donde cuando y como quiere”.

Se sabe que la embajada de la India lo que no quería era la publicación de las imágenes tomadas por Ramiro en este festival, pero dicho festival ha sido cubierto por numerosas revistas y prensa de todo el mundo en muchas ocasiones y siempre han sido publicadas fotografías y videos.

La visión de Ramiro Calle es la de promover el cultivo de la atención plena, la compasión y la paz interior. Sus escritos son los más recomendados por la sencillez de sus palabras y la facilidad con la que explica el que hacer de la vida.

Sus grandes doctrinas son las cuatro prioridades de la vida universal que se explican de la siguiente manera:

  1. Paz Interior: sin paz interior la existencia de las personas se torna amarga y sin sentido, agitada y cruel.
  2. Salud Psíquica: una mente lúcida y atenta facilitara la paz interior.
  3. Salud física: aceptar que lo que llamamos cuerpo es solo un recipiente de nuestra alma.
  4. La óptima relación con todos los seres vivos: esto último suele pasarse por alto cuando se han logrado las anteriores 3 disciplinas, pero es una parte muy importante para vivir en paz no solo individualmente sino con todo nuestro entorno.

 

 

 

Desde la más remota antigüedad los maestros espirituales han ido transmitiendo a sus discípulos significativas y orientadoras narraciones espirituales con un valiosísimo contenido místico y capaces de deleitar e instruir espiritualmente a todo tipo de personas.

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Por su claridad, concisión, amenidad e incluso notable sentido del humor, estas maravillosas historias, exentas de cualquier dogmatismo y que cada persona captará según su grado de entendimiento, han obtenido el máximo interés de los lectores.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, biblioterapeuta, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

 

 

El extraterrestre de Harlan Ellison

Cuentos

El extraterrestre

De vez en cuando me despertaba en la noche sin poder volver a dormir y salía de mi cama para tomar un vaso de agua, en ese entonces encontré a mi nuevo amigo, quien era una persona como cualquier otra y de inmediato nos llevamos bien en la conversación. En mi edificio viven muchas personas y no me pareció extraño que esté en la azotea un chico tan interesante para conversar. Con el tiempo me confesó que no era una persona, sino un extraterrestre, lo cual jamás hubiera imaginado, pero en la planta de sus pies lleva trazos y líneas que son como su fueran el documento de identidad que cada uno de ellos tiene.

Nuestra amistad fue cada vez más fuerte con el tiempo, él me contó sobre todas las cosas que hacía en su planeta y hasta de los viajes interestelares que realizaba con frecuencia. Yo en cambio no tuve más que contar que de vez en cuando tenía conversaciones a través de las redes sociales con personas de otras partes del mundo. Él me ofreció un dispositivo para poder atravesar la pantalla e ir directamente al país de quien estuviera hablando, pero no lo acepté,

otro2Mi amigo con el tiempo me pidió de quedarse a vivir en mi casa y me pareció que estaría bien porque así dejaría de pagar la seguridad del lugar. Con los meses todo se complicó porque él me hablaba de teorías muy conspirativas de su planeta con la necesidad de barrer el mal de la tierra, así lo llamaba. Sin embargo, me di cuenta pronto de que todas las personas que estaban cometiendo algún pecado desaparecían misteriosamente y es que él les quitaba la vida con su rayo PAT que desintegraba en el acto a las personas. Por esta razón tuve que dejar de ver a mi novio y nunca más pensé absolutamente nada sucio por miedo de perder mi vida también. A veces hasta me pregunto si es que este extraterrestre no es más que un fanático de una secta que quiere acabar con todo.

 

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Mundo deshabitado

Esto me pasó un día, me encontraba en mi casa, solo recuerdo haber escuchado una explosión, me desmaye. Al despertarme, todo me parecía extraño, no escuchaba nada a mi alrededor, vi por la ventana, solo vi caos, salí afuera de la casa todo estaba destruido, las calles agrietadas, los árboles derribados, no había señales de vida humana, me asuste tanto de estar solo en un lugar donde todo estaba destruido, me preguntaba ¿qué pasaba? si estaba soñando, tenía que ser una pesadilla, era una alucinación. Cuando de repente veo entre los restos un movimiento, me alegre demasiado salí corriendo, era un pequeño perro, bueno no era una persona pero me alegre de que estuviera con migo para hacerme compañía.

Sobreviví con unas pocas cosas que tenia de comer, nos acomodamos en la casa con Bobby, así le puse al perro, era ya de noche, nos dispusimos a dormir queriendo que a la mañana siguiente fuera todo diferente, pero no al despertar solo me sentía más triste y confundido quería saber que había pasado, ¿porque era yo el único ser humano con vida?

sinDe repente mientras renegaba de lo que me pasaba, escuche que alguien tocaba la puerta de la casa, me alegre pero al mismo tiempo pensé que ya hasta loco me había vuelto, que estaba escuchando cosas, a pesar de eso salí a ver por la ventana, solo vi una enorme luz resplandeciente que me segaba, decidí abrir la puerta, me lleve un gran susto por lo que mis ojos veían, eran una figura extraña, con ropas raras, estaban dentro de una gran nave espacial, inmediatamente me hipnotizaron, porque no sé cómo llegue hasta este planeta en el que estoy, no sé si afligirme más o menos por lo que estoy pasando, estoy en una jaula preso por estos seres , pero por lo menos no estoy solo en este planeta tengo compañía.

 

 

Harlan Ellison nació en Ohio, creció allí e incluso llegó a cursar 18 meses en la Universidad del Estado de Ohio. Al cabo de estos 18 meses tuvo que abandonar la universidad. Un año después, en 1955, era bien conocido por el Fandon de Cleveland, Ohio. Su primera contribución profesional la realizó en 1956 con GLOWWORM para Infinity Science Fiction. Desde entonces no ha dejado de publicar prolíficamente. Poco después de publicar su primer libro de ciencia-ficción, Ellison se mudó a Chicago en 1959 donde trabajo como editor de Rogue Magazine. En 1962 Ellison se mudó a Los Ángeles dónde reside actualmente.

Harlan Ellison es uno de esos escritores a los que no se les pude encasillar totalmente dentro de la ciencia-ficción. De sus casi 90 libros, un tercio son de ciencia-ficción, otro tercio son de fantasía y el resto pertenecen a la corriente general de la literatura. El mismo ha llegado a afirmar que pretende crear un conjunto de obras que transcienda cualquier género. Además de ser un autor muy prolífico ha sido un autor muy premiado. Por citar solo unos cuanto premio debemos citar sus ocho premios Hugo por ARREPIÉNTETE, ARLEQUÍN, DIJO EL SEÑOR TIC-TAC (1966), NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR (1968), LA BESTIA QUE GRITABA AMOR EN EL CORAZÓN DEL UNIVERSO (1969), EL PÁJARO DE LA MUERTE, (1974), ADRIFT JUST OFF THE ISLETS OF LANGERHANS (1975) JEFFTY TIENE CINCO AÑOS (1978) (relato que también obtendría el Locus y el Nebula de 1978), PALADIN OF THE LOST HOUR, (1986), a las mejores representaciones dramáticas por CITY ON THE EDGE OF FOREVER (un episodio de Star Trek) en 1968 y por A BOY AND HIS DOG en (1976) así como los premios especiales de 1968 y 1972 por sendas antologías bajo el nombre común de VISIONES PELIGROSAS. También ganó dos premios Nebula, uno por su novela corta UN MUCHACHO Y SU PERRO en 1969 y el ya mencionado JEFFTY TIENE CINCO AÑOS en 1978. Una relación exhaustiva de todos sus premios se puede encontrar en SPECULATIVE FICTION AWARDS)

En su curriculum hay que incluir 1700 historias, ensayos, artículos, columnas periodísticas, dos docenas de guiones televisivos (TWILIGHT ZONE,BABYLON 5) y una docena de argumentos cinematográficos.

Con estos antecedentes no sorprende que el Washington Post calificará a Harlan Ellison como uno de los más grandes escritores americanos de historias cortas aún vivos o que el Los Ángeles Times dijera: Ya es hora de que se premie a Harlan Ellison con el título de el Lewis Carroll del siglo XX.

Falleció el 27 de junio de 2018, en Los Ángeles a los 84 años.


Bibliografía

  • Amiga fría, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 104, (1978)
  • Arde el cielo, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 112, (1979)
  • Arrepiéntete Arlequín, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 82, (1976)
  • La Bestia Que Gritaba Amor en el Corazon del Universo, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 19, (1971)
  • El Circo del Ratón, Nuevas Dimensiones 1, Editorial Adiax, Colección Fénix, (1982)
  • Dormido y con las manos quietas, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 30, (1972)
  • Jeffty tiene cinco años, Martínez Roca, Los premios Hugo 78-79
  • Lo mejor de los Premios Nebula, Ediciones B, Colección Nova nº 61, (1994)
  • No tengo boca y debo gritar, Producciones Editoriales, Star-Books nº 9, (1967)
  • Santa Claus contra A.R.A.C.N.I.D.O., Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 82, (1976)
  • Soldado, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 85, (1977)
  • El último hombre, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 93, (1977)
  • Vic & Blood, (junto a Richard Corben), Norma Editorial S.A., (1989)
  • Visiones peligrosas, Martínez Roca S.A., (1983)
  • La Voz en el jardín, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 100, (1978)

Filmografía

  • Un perro y su chico, (basada e una de sus novelas), (1975)

Series de televisión

  • Un perro y su chico, (basada en una de sus novelas), (1975)
  • Star Trek The City On the Edge of Forever, (guión), (1966)
  • The Starlost , (creador como Cordwainer Bird), (1973)
  • La fuga de Logan, (guión), (1977)
  • The outhers limits, (guión de tres episodios), (1977)
  • Babylon 5, (asistente conceptual de varios episodios), (1977)
  • The Twilight Zone, (guionista de varios episodios y consultor creativo), (1981)

Videojuegos

  • No tengo boca y debo gritar, (guión)

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Un escritor de éxito en cadena perpetua por asesinato: Curtis Dawkins

Primero mató a una persona, luego escribió un libro. Antes había estudiado un máster de Humanidades y, mucho antes, había empezado a notar los efectos de sus problemas mentales, que intentó combatir a base de drogas y alcohol. Pero la historia de Curtis Dawkins no es tan sencilla. El motivo por el que le pegó un tiro a Thomas Bowman y ahora cumple una cadena perpetua en una prisión de Michigan (Estados Unidos) va más allá del contexto, de las circunstancias. «No habría disparado a un hombre si no hubiese estado colocado, pero hay problemas más profundos. Nunca es SOLO por las drogas y el alcohol. Asumo mi culpa», cuenta el escritor a ABC a través de correo electrónico.

Dawkins había empezado a escribir una década antes de cometer el asesinato, en 1994, cuando la empresa de sus padres se incendió y decidió volver a sus estudios para convertirse en escritor. Su vida, sin embargo, siguió por otros derroteros. Se casó, formó una familia y consiguió un trabajo como vendedor de coches. Pero todo cambió en 2004, una noche que consumió crack y destrozó muchas vidas: la de Bowman, la suya, la de los familiares de ambos. Ya en prisión, con el crimen a sus espaldas, la literatura se convirtió en su «salvavidas». «Si no hubiese escrito nada, no estaría aquí hoy», confiesa ahora.

Cada día, dedica unas cuatro horas a escribir, aunque podrían ser más. «He visto programas de televisión sobre cárceles rusas donde cada segundo está estructurado, lo que me parece una pesadilla. Yo básicamente vivo mi vida. Tengo un trabajo de prisión como limpiador. Pero si quisiera podría escribir 24 horas al día», afirma. De ese empeño nació un libro de relatos que llamó la atención de Scribner’s, una de las principales editoriales estadounidenses, que le ofreció un adelanto de 150.000 dólares. Finalmente, la obra se publicó en julio de 2017. Ahora, después de haber cosechado buenas críticas en su país, en las que se destacaban los méritos literarios de su criatura, «Hotel Graybar» llega a España de la mano de Seix Barral.

Los relatos de Dawkins hablan de la cárcel, de los presos, de lo que se queda fuera, del mundo inmenso y ya lejano, de la esperanza, pero también de la asunción de la culpa. Es una mirada, cuenta, distinta. «La mayoría de los presos no han tenido una educación académica, que es la razón por la que el mundo rara vez escucha su voz. Parte de mi propósito era darles a estos chicos una voz, y una que no viniera de la mano de algún idiota que enseña clases de escritura en prisión», asevera. Una mirada, insiste, honesta: «No hay nada que me cabree más que un libro deshonesto».

Quizá por ello, las historias de «Hotel Graybar» se construyen a partir de sus experiencias directas de la cárcel. Pretenden ser veraces, aunque están siempre filtradas por su ojo de letraherido y admirador de Pynchon, DeLillo o Joy Williams. El cuento que abre el libro –«La prisión del condado»– fue también el primero que escribió, y le vino a la mente mientras pasaba la cuarentena obligatoria para todos los que entran en la prisión del condado de Michigan. De hecho, usó el nombre de uno de sus compañeros, pero sus abogados le aconsejaron que lo cambiara. A pesar de todo, en el relato se palpa esa sensación de claustrofobia y se sufren esas relaciones extrañas (y obligadas) que se establecen entre los desconocidos.

De lo que no habla este libro es de la noche en la que Dawkins mató Bowman, una culpa de la que no se ha liberado a pesar del tiempo, que todavía lo asalta ciertos días, ciertos momentos. «Podría escribir sobre aquella noche. Sería fácil ficcionalizarla y no hay nada que no se pueda hacer ahí, pero no quiero. Tengo conciencia y no me sentiría bien haciéndolo. Mi pareja, la novelista Kimberly Knutsen, ha escrito sobre aquella noche desde su perspectiva, pero yo no lo necesito», explica.

Aquella noche, disparó un revólver Smith & Wesson del calibre 357 que se había comprado para sentirse protegido porque trataba constantemente con narcotraficantes. Formaba parte de su paranoia in crescendo. Ahora no piensa lo mismo. Dawkins está a favor de una legislación más severa con el control de armas. «Ojalá me hubieran denegado el arma por mi historial mental. No estaría aquí. Nadie necesita un fusil. Nadie con problemas mentales necesita un arma. Sí, necesitamos una regulación más estricta», remata.

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

“Causas naturales” de Claudia Hernández

Introducción por Giovanna Rivero

Imaginen que una tarde, cualquier tarde, esa popular frase –todos tenemos un niño interior– se manifiesta con la naturalidad de la lluvia. Imaginen que ese niño o niña toca a la puerta, llama, insiste en el encuentro. ¿Se trataría de un encuentro entrañable? ¿Un saldo de deudas? ¿Una reconciliación? ¿Acaso el careo no siempre justo entre el adulto en que nos hemos convertido y la promesa fantástica y todopoderosa que una vez fuimos? ¿Es eso o un espejismo senil? ¿Una redención? ¿Una trampa?  ¿Un pasaje hacia algo más? En este perturbador cuento de Claudia Hernández, “Invitación”, esa cita y sus respuestas son absolutamente posibles. El concepto freudiano heimlich –en referencia al secreto extraño que se revela en el seno de lo familiar y que irrealiza lo conocido– parece ser el corazón de este bello relato. Lo mejor de todo, sin embargo, es que el cuento supera la tentación de un clímax simplemente sentimental y, lejos de eso, nos advierte más bien del riesgo enorme que corremos si aceptamos abrirle la puerta al cuerpito de rodillas curtidas en/con el que vivimos el paraíso terrible de la niñez. Ningún revenant que se precie puede retornar con buenas intenciones, ni de la muerte ni de la infancia, y Hernández lo sabe bien. Ahora que el pensamiento cuántico ha ido conquistando la sensibilidad del siglo XXI, se me ocurre que “Invitación” es también eso: una fantástica e irresistible invitación a reconectarnos con nuestros verdaderos álter –no los del ego, sino los del espíritu– y es(x)piar a través de sus ojos los destinos en potencia que todavía podemos alcanzar, incluso si para ello debemos atrevernos a algún doloroso desalojo.

 

Invitación de Claudia Hernández
Salí porque fui invitada a hacerlo. Acababa de bañarme y estaba asomando los ojos a la ventana de mi habitación cuando, de pronto, me vi pasar. Era yo. Pero no la yo que miraba en las visiones del espejo, sino otra yo que conocía y que tenía mucho tiempo de no ver: yo niña. Imposible confundir mi mirada, mi forma de andar, mi sombra, mi vestido pálido y mis zapatos gruesos. Era yo que pasaba frente a mi casa corriendo con tanta velocidad que me hice dudar. Pensé que se trataba de mi imaginación, que debía haber salido a correr por las calles que, siendo de una ciudad tan joven, se ven ya tan viejas. Me quedé sonriendo por lo bueno que había sido haberme visto de nuevo con los huesos diminutos y los dientes de leche.

Acomodé mejor la vista en la ventana. Tenía la esperanza de que, si me quedaba ahí, si esperaba, yo–niña volvería a pasar sobre mi vuelo como hacen las mariposas. Diez minutos después (el tiempo que de pequeña me tomaba darle la vuelta al barrio), yo–niña aparecí. Me detuve frente a mí, que estaba esperándome en la ventana, me sonreí de nuevo y corrí alrededor del barrio siete veces en total. Entonces, yo–niña me invité a bajar con un ademán insistente. Yo —que deseaba bajar y tomarme de la mano, y correr, correr, correr, correr, correr—, bajé deprisa por las escaleras.

A mitad de ellas me di cuenta de que estaba desnuda y me desistí de salir porque recordé que los vecinos sacaban a pasear a sus infantes a esa hora. Segura de que se alarmarían (las mujeres desnudas que corren por las calles asidas de la mano de ellas mismas cuando eran niñas no son muy frecuentes por acá), subí a la habitación para gritarle que no podía acompañarla porque estaba sin ropas y que lo sentía mucho.

Noté en su rostro que no me había creído. Por eso, me asomé completa a la ventana para probárselo.

Pareció no importarle. Seguía gritando que saliera, que saliera ya, que saliera pronto, que me apurara. Pataleaba con insistencia, hacía temblar el asfalto. Me hacía angustiarme. Y, cuando me llenó de desesperación por no poder salir, entonces escuché mi voz —pero no mi voz de niña ni mi voz de ahora, sino mi voz de cuando esté ya muy vieja— que me decía que saliera a jugar conmigo–niña, que no me dejara esperándome. Me hablaba con voz de mando. Me lo ordenaba mientras —como yo no daba un paso para cubrirme el cuerpo— me vestía con una sábana y me llevaba de la mano rumbo a la salida. Escaleras abajo, yo–vieja me colgué la llave de la casa al cuello para cuando volviera, me saqué a la calle y me di un empujón para que me alcanzara a mí–niña, que, al verme salir, echó a correr colgando las risas en el aire como si se tratara de globos enormes.

Toda la mañana corrí tras de mí sin darme alcance. Yo–niña me animaba a aumentar la velocidad y a atraparme, pero seguía corriendo más rápido de lo que a mi edad puedo hacerlo. Corría y volvía a verme burlona con mi risa de niña mientras yo–vieja nos vigilaba desde mi puerta. Ambas se veían satisfechas. Parecían modelos de un cuadro. Lo único que quebrantaba la atmósfera de armonía era yo, que no sonreía, que estaba cansada y que me dolía de mis pies sin zapatos lastimados por el asfalto caliente.

Dimos vueltas al barrio. De pronto, yo-niña se internó en la ciudad. Intenté seguirla guiándome solo por su carcajada. Estaba empecinada en darle alcance, pero tenía la desventaja de no saber dónde estaba. No reconocía el paraje. La ciudad parecía desordenarse detrás de mis pasos. No encontraba yo una señal que me revelara su ubicación o la mía. Ni siquiera la gente me ayudaba a situarme. Unas me decían que estaba cerca de mi barrio; otras, que nunca estaría más lejos que entonces. Por eso preferí caminar sola. Sabía que, de alguna manera, saldría de allí. Me pedí paciencia. Me pedí esfuerzo. Me pedí no dejar de caminar. Estaba segura de que conseguiría descifrar el laberinto y salir de él. Pero toda mi seguridad no alejaba la desesperación, que se posaba sobre mí en forma de pájaros oscuros que tenía que espantar con movimientos de manos mientras caminaba.

Anduve tanto y tantas veces alrededor de los mismos sitios que perdí la esperanza de regresar. Y, cuando ya ni siquiera tenía ilusiones, cuando ya ni siquiera deseaba dar con mi casa, visualicé mi techo celeste y mi ventana. Caminé hacia ellos en el ocaso.  La noche se precipitaba tras de mí.

Buscando refugiarme de las noches frías de esta zona, tomé la llave que yo–vieja me ató al cuello y la metí en la cerradura. Entró sin problemas y hasta giró, mas no abrió. Falló en los cuatro intentos. Entonces, aunque vivo sola, toqué para que alguien me abriera.

Cuando nadie atendió mi llamado, comencé a pensar en dónde encontrar un cerrajero que me ayudara y no preguntara por qué me había quedado fuera envuelta en una sábana.

Pensando estaba cuando me cayó una colcha encima. “Para el frío”, me dijo una voz que venía de mi habitación y que distinguí de inmediato porque era con la que hablaba en la infancia. Yo-niña me miraba burlona desde la ventana. Se reía de mí. Le grité que me abriera, que me abriera de inmediato, que me abriera ya. Pero no respondió a mi petición. Solo sonrió y me hizo señales de despedida con la mano hasta que llegué yo–vieja y la halé hacia el interior de la casa. Me miró como ve la gente a un ser molesto cuando le pedí que me abriera, cerró la ventana y desapareció.

Intuí que no me dejarían entrar más, así que me di la vuelta y me interné en la ciudad en búsqueda de un empleo que me permitiera pagar una habitación en la que pudiera vivir. Busqué un lugar en un edificio alto, muy alto, un sitio donde las voces de la gente que camina en la calle no pueden distinguirse para que, si ellas regresan, no pueda yo escucharlas ni aceptar sus invitaciones, ni salir a la calle, ni quedarme de nuevo sin casa.

 

 

Claudia Hernández González es una escritora salvadoreña. Nació en San Salvador, en 1975. Licenciada en comunicaciones por la Universidad Tecnológica de El Salvador, realizó también estudios de derecho. A partir de finales de la década de 1990 ha publicado relatos sueltos en el suplemento TresMil del diario CoLatino y en la revista Hablemos de El Diario de Hoy en El Salvador. En 1998 ganó el primer honorífico del premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional, por su cuento “Un demonio de segunda mano”. Hernández ha publicado seis colecciones de cuentos, entre ellas Otras ciudades (2001), Mediodía de frontera(2002), Olvida Uno (2005), De fronteras (2007) La canción del mar (2007) y Causas Naturales (2013). En 2004 obtuvo el prestigioso premio Anna Seghers, en Alemania, por obra publicada. Sus cuentos han sido publicados en varias antologías, entre ellas Los centroamericanos (2002), Papayas und Bananen. Erotische und andere Erzählungen aus Zentralamerika (2002) Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano contemporáneo (2003). Actualmente, Hernández trabaja como catedrática de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Su reciente obra, el libro bilingüe They Have Fired Her Again, fue publicada en 2016.

 

Unos de sus libros…

Quince cuentos donde caída y redención son sinónimos

Un paseo en quince cuentos por las casas, las calles y las intimidades de una ciudad donde los altos ideales no se diferencian demasiado de los instintos predadores y donde caída y redención son sinónimos.

Tras una serie de pequeñas transformaciones sucesivas, los habitantes de este universo (adultos nuevos), desisten de su intención de transformarlo y se suman a él para defender y acuerpar sus causas naturales.causas naturales (ebook)-claudia hernandez-9789996145988

 

Comentarios:

«La obra narrativa de Hernández ha concedido a la realidad imágenes originales y de un surrealismo convincente, que no concuerda con la versión oficial de la historia.»

Jurado del Premio Anna Seghers

«Claudia Hernández, cuentista de primera línea, fue elegida entre los treinta y nueve mejores escritores latinoamericanos menores de treinta y nueve años.»

Certamen Bogotá 39, Unesco

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.