Megan Maxwell, ” la reina de la novela romántica”.

Megan Maxwell, es el seudónimo de la escritora española Mª Carmen Rodríguez del Álamo Lázaro, quien ha logrado convertirse en una de las autoras más populares dentro del género Chick lit a lo largo de la última década.

Maxwell, de madre española y padre americano, nació en el año 1965 en Alemania pero desde muy pequeña ha vivido en España con su madre, donde se crio y estudió. Tras trabajar varios años en una asesoría jurídica, su hijo enfermó, para cuidarlo dejó su trabajo y se centró en escribir las historias que siempre habían rondado su mente, tomando cursos online de narrativa para mejorar su técnica.

Fueron sus amigos y familiares quienes la animaron a que publicara, después de más de diez años de rechazos por parte del mundo editorial, publicó su primera novela en abril de 2009, y al año siguiente ganó el Premio Internacional de Novela Romántica Seseña.

En la actualidad, Maxwell ha publicado tanto novela romántica contemporánea como histórica, chick-lit y erótica y ha colaborado con otros autores en antologías y relatos infantiles. Es muy conocida por su trilogía Pídeme lo que quieras (2012) o su serie Las guerreras Maxwell (2010).

A lo largo de su carrera ha recibido premios como el Internacional de Seseña, elRosas, el Colmillo de Oro, el Aura o el AELS, entre otros muchos otorgados por la prensa especializada y los aficionados al género. En el año 2017 se le otorgó el Premio Letras del Mediterráneo en la categoría de novela romántica.

Actualmente reside en un pueblo de Madrid junto con su marido, sus hijos, sus dos perros y sus tres gatos, mientras sigue escribiendo historias para sus fieles lectores.

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El proyecto de mi vida

Branon Sivon, dueño del prestigioso bufete de abogados Sivon-Cardigan de Nueva York, adora a su hija, Sharon, a quien ha ido preparando desde pequeña para que se haga cargo del negocio familiar cuando él falte. Sin embargo, Branon fallece inesperadamente, y Sharon, lejos de sentirse capaz de tomar las riendas del bufete, debe afrontar otro duro revés cuando encuentra una antigua foto suya junto a una niña que se le parece mucho.

Todas sus sospechas quedan resueltas cuando descubre una caja con un diario y los recibos bancarios de unos ingresos que su padre había estado haciendo a una entidad desde la misma fecha en la que ella nació. De este modo averigua que ella es adoptada y que la otra niña es su hermana.

Anibal, su prometido, intenta que la noticia no salga a la luz, ya que si el gabinete jurídico para el que trabaja se entera de que Sharon no es la hija biológica del magnate Branon Sivon y de Adela Cardigan, todas sus aspiraciones políticas se irán al traste. Pero Sharon necesita respuestas, por lo que iniciará un viaje durante el que, además de reencontrarse con su hermana melliza y con sus otros dos hermanos, conocerá a un hombre que le hará creer en la última palabra que su padre le susurró al oído antes de morir.

No te pierdas esta nueva historia de amor de Megan Maxwell, en la que Sharon, empeñada en reconstruir los lazos familiares rotos, hallará al fin el proyecto de su vida.

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

 

 

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«Cuentos espirituales» Ramiro Calle

Este afamado maestro y escritor de yoga nació en el año de 1943 en Madrid, ha escrito libros de diversas temáticas y es director del mayor centro de yoga llamado “Shadak”. Ramiro Calle fue el primero en introducir la disciplina del yoga en España.

Este maestro del yoga destaca por haber dado clases en la universidad autónoma de Madrid, así como también participar en numerosas conferencias donde explica la diversidad de su dogma y los beneficios que conlleva el yoga en la vida de las personas.

Una de sus cualidades es que Ramiro Calle nunca deja de aprender, por lo que realiza numerosos viajes a la India con el objeto de aprender nuevas técnicas con los mejores maestros de la espiritualidad. Como conmemoración a sus más de 100 viajes a este lugar, publicó un libro llamado “100 viajes al corazón de la India”, en este libro se relatan todas sus experiencias y las costumbres de estos lugares.

Pero este no es su único libro (ha escrito más de 250), uno de los más recientes es “El Límite”, en este magnífico ejemplar Ramiro nos relata su experiencia cercana a la muerte debido a una mortal enfermedad que contrajo en uno de sus viajes a la india. Esta enfermedad es llamada Listeriosis y es causada por una bacteria que se introdujo en su cuerpo para luego alojarse en su cerebro lo cual causo una infección muy grande, de tal manera que dejo a Ramiro en estado de coma durante varios días. Pero en su lucha contra esta enfermedad logró lo que los neurólogos describen como un milagro, ya que un mínimo porcentaje de personas con esta enfermedad han logrado sobrevivir.

Ramiro dice considerarse un cazador, pero no furtivo, por el contrario él dice ser cazador de hombres, por lo que se propone encontrar todo tipo de personas espirituales que le ayuden a llevar su mensaje a todo el mundo.

Ramiro Calle tiene numerosas apariciones en la prensa y también en la televisión, por lo que también se ha hecho acreedor de varios premios como el que recibió el 4-9-2003 en Martínez Roca, en donde se le concedió el V premio a la Espiritualidad.

Pero no todo en la vida de este autor ha sido color de rosa. Debido a que proviene de una familia adinerada, se ha ganado numerosas críticas por parte de la prensa y de otras personas que al parecer envidian su estilo de vida.

Otra de sus polémicas fue en el año 2007 cuando publico en artículo sobre su viaje a “Kumkh Mela” (India). Este artículo fue publicado en la revista Interviú, y la embajada de la India en España le exigió a Ramiro que hiciera una disculpa pública por la publicación de dicho artículo. A raíz de este problema Ramiro explica que el problema radica no en el contenido de su escrito, sino más bien en el medio en donde fue publicado, por lo que ramiro se negó a hacer dicha disculpa y añade que “Soy un escritor independiente que puede publicar lo que quiere donde cuando y como quiere”.

Se sabe que la embajada de la India lo que no quería era la publicación de las imágenes tomadas por Ramiro en este festival, pero dicho festival ha sido cubierto por numerosas revistas y prensa de todo el mundo en muchas ocasiones y siempre han sido publicadas fotografías y videos.

La visión de Ramiro Calle es la de promover el cultivo de la atención plena, la compasión y la paz interior. Sus escritos son los más recomendados por la sencillez de sus palabras y la facilidad con la que explica el que hacer de la vida.

Sus grandes doctrinas son las cuatro prioridades de la vida universal que se explican de la siguiente manera:

  1. Paz Interior: sin paz interior la existencia de las personas se torna amarga y sin sentido, agitada y cruel.
  2. Salud Psíquica: una mente lúcida y atenta facilitara la paz interior.
  3. Salud física: aceptar que lo que llamamos cuerpo es solo un recipiente de nuestra alma.
  4. La óptima relación con todos los seres vivos: esto último suele pasarse por alto cuando se han logrado las anteriores 3 disciplinas, pero es una parte muy importante para vivir en paz no solo individualmente sino con todo nuestro entorno.

 

 

 

Desde la más remota antigüedad los maestros espirituales han ido transmitiendo a sus discípulos significativas y orientadoras narraciones espirituales con un valiosísimo contenido místico y capaces de deleitar e instruir espiritualmente a todo tipo de personas.

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Por su claridad, concisión, amenidad e incluso notable sentido del humor, estas maravillosas historias, exentas de cualquier dogmatismo y que cada persona captará según su grado de entendimiento, han obtenido el máximo interés de los lectores.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, biblioterapeuta, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

 

 

«Los tigres de cristal» de Toni Hill.

Toni Hill.-Traductor y escritor español de la firma Random House Mondadori, ha hipotecado toda su vida a las letras, pero se ha asegurado de tener un sustancioso aval de talento que le garantiza el éxito. Lleva más de diez años dedicado por completo a la literatura, ha traducido a escritores de la talla de David Sedaris, Glenway Wescott, Peter May o Rabbih Aamedidine; y sus propias novelas están siendo traducidas a muchos idiomas (francés, griego, alemán, holandés, polaco, finlandés, Italia).

Nacido en Barcelona, en 1966, es también licenciado en psicología, lo cual le dota de un sesudo y profundo conocimiento de la mente humana. No en vano, según lo vemos en ‘El quinto libro’, Toni es de esas personas que dicen lo que piensan y que piensan todo lo que dicen.

Sus obras, tanto la saga del inspector Salgado (El verano de los juguetes muertos, Los buenos suicidas y Los amantes de Hiroshima) como su última obra ‘Los ángeles de hielo’ ya son un referente en el panorama literario nacional.

Su más reciente novela:

Tigres de cristal es una absorbente historia de suspense psicológico que explora los límites entre la culpa y la expiación. Dos antiguos amigos del colegio vuelven a encontrarse más de treinta años después. Ambos tienen muchas cosas que contarse, pero también mucho que ocultar. Ninguno de los dos ha olvidado que esa cálida amistad infantil se truncó una noche de diciembre de 1978, cuando un crimen atroz alteró sus destinos.

Ambientada en las calles de la mítica Ciudad Satélite de Cornellá a finales de los 70 y en 2015, dos épocas muy distintas en las que, sin embargo, germinan los mismos conflictos entre acosadores y víctimas. Una impactante historia de suspense psicológico que explora los límites de la amistad, el perdón y la venganza. Toni Hill vuelve a brillar con luz propia en esta novela inquietante, con unos personajes turbios y un ambiente urbano marcado por la inmigración y la lucha de clases.

 

El escritor Toni Hill publica ‘Tigres de Cristal’ (Grijalbo), una historia de suspense que aborda el acoso a través de las redes sociales. “Hemos frenado el acoso físico, gracias a que los maestros están atentos y a las políticas educativas, pero el psicópata ha existido siempre y seguirá existiendo”, ha señalado en una entrevista con Europa Press el autor.

Juanpe, apodado El Moco, vive acosado por El Cromañón. En el mismo barrio barcelonés de la periferia, pero treinta años después, vive Alena, hija de un emigrante polaco, guapa y buena estudiante, pero sufre acoso por las redes sociales.

Toni Hill, quien apuesta esta vez por una obra de suspense pero con un matiz “psicosociológico”, que le permite reflejar la evolución de cada uno de los personajes, la sociedad y el barrio en el que vivieron.

“Me apetecía hablar del acoso escolar y del barrio en el que crecí. Los psicópatas, que han existido siempre, buscan fórmulas nuevas, y ahora lo intentan a través de las redes sociales”, confiesa el autor en una entrevista con Europa Press.

En la novela, Juanpe es víctima del acoso y víctima de un barrio en el que todos entonan el “sálvese quién pueda”. “Es un personaje con una baraja sin los cuatro ases. Se deja llevar por lo que le va pasando, y parece que su mala suerte es eterna”, explica Hill.

“Ahora con las redes sociales te convierten en el hazmerreir del cole, y de los amigos de fin de semana en un momento. Compartir eso una y otra vez, hace que la agresión se vuelva mucho más amplia. Antes podías huir del agresor, pero ahora te llega la agresión vía teléfono móvil”, subraya el autor, quien también vivió el acoso en sus propias carnes.

“No me gusta dramatizar, y el acoso que yo sufrí en mi infancia fue más ligero que el que viven los personajes de la novela. Eres pequeño y te enfrentas a una situación que no entiendes y piensas: ¿por qué me han cogido manía esos dos niños?. Y empieza un acoso y derribo. Yo recuerdo la sensación de miedo o casi pánico cada vez que salía y entraba de clase. Y no quieres recurrir a los mayores, porque te da vergüenza, o piensas que lo tienes que resolver tú”.

En este sentido, Hill asegura que las cifras de acoso facilitadas por el último informe de Unicef en España son una “barbaridad”. Para el autor, la única forma de frenar estas conductas delictivas es mediante la denuncia de las víctimas. “Lo más eficaz es educar en la empatía con el otro, enseñar que ser distinto es maravilloso y que las víctimas se atrevan a dar la voz de alarma”.

EN CATALUÑA SE ESTÁ JUGANDO CON LAS EMOCIONES

En ‘Tigres de Cristal’, editada por Grijalbo, el autor catalán refleja también la vida diaria y cotidianeidad de un pueblo como Cornellá del Llobregat al que, en los años 60 y 70, llegaron personas de todos los rincones de España para buscar trabajo, tener hijos e iniciar una nueva vida.

Una década después se produjo un acoplamiento entre los que vivían ya en el barrio y los que llegaron de fuera, digno de mención, con ilusiones y anhelos compartidos. “Creo que ahora no nos iría mal recordar ese momento, en los 70 y 80, en que un barrio tan complejo como el que aparece en la novela tenía una ilusión compartida: esa lucha sindical (donde participaron todos, catalanes de origen y recién llegados), la búsqueda de la democracia o la conquista del bienestar”, subraya el autor.

En este sentido, reconoce que en estos momentos en Cataluña se “está jugando con unas emociones y unos sentimientos exaltados de filiación”. “Se está jugando con el sentimiento de pertenencia al grupo: perteneces a un lado o al otro, y eso tiene pocos matices. La homogeneización nunca es buena. Ni todos los catalanes son iguales ni todos los políticos tampoco”, denuncia.

Hill recuerda cuando en su barrio apenas existían colegios y recuerda cómo llegaba la gente a los pueblos de la periferia de Barcelona y levantaba chabolas, hasta que Franco las prohibió. “La Guardia Civil estaba en la estación de tren de Barcelona y obligaba a los que llegaban a volverse a sus pueblos. Obviamente, muchos lo tuvieron que intentar varias veces”, señala el autor.

NOVELA ‘NOIR’

Con el tiempo, el Gobierno decidió facilitar un hogar a esos emigrantes y comenzaron a levantarse grandes bloques de viviendas, donde se alojaba la mano de obra que sirvió para el despegue industrial de Cataluña.

Para el autor de ‘Tigres de Cristal’, lo importante de la trama de esta novela no es averiguar quién fue el culpable, sino los porqués, las consecuencias y los dramas asociados. “Me interesa mucho ese aspecto del noir, el del crimen como ejemplo de la conducta más reprobable de una sociedad para explicar cómo fuimos y cómo somos”.

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

El extraterrestre de Harlan Ellison

Cuentos

El extraterrestre

De vez en cuando me despertaba en la noche sin poder volver a dormir y salía de mi cama para tomar un vaso de agua, en ese entonces encontré a mi nuevo amigo, quien era una persona como cualquier otra y de inmediato nos llevamos bien en la conversación. En mi edificio viven muchas personas y no me pareció extraño que esté en la azotea un chico tan interesante para conversar. Con el tiempo me confesó que no era una persona, sino un extraterrestre, lo cual jamás hubiera imaginado, pero en la planta de sus pies lleva trazos y líneas que son como su fueran el documento de identidad que cada uno de ellos tiene.

Nuestra amistad fue cada vez más fuerte con el tiempo, él me contó sobre todas las cosas que hacía en su planeta y hasta de los viajes interestelares que realizaba con frecuencia. Yo en cambio no tuve más que contar que de vez en cuando tenía conversaciones a través de las redes sociales con personas de otras partes del mundo. Él me ofreció un dispositivo para poder atravesar la pantalla e ir directamente al país de quien estuviera hablando, pero no lo acepté,

otro2Mi amigo con el tiempo me pidió de quedarse a vivir en mi casa y me pareció que estaría bien porque así dejaría de pagar la seguridad del lugar. Con los meses todo se complicó porque él me hablaba de teorías muy conspirativas de su planeta con la necesidad de barrer el mal de la tierra, así lo llamaba. Sin embargo, me di cuenta pronto de que todas las personas que estaban cometiendo algún pecado desaparecían misteriosamente y es que él les quitaba la vida con su rayo PAT que desintegraba en el acto a las personas. Por esta razón tuve que dejar de ver a mi novio y nunca más pensé absolutamente nada sucio por miedo de perder mi vida también. A veces hasta me pregunto si es que este extraterrestre no es más que un fanático de una secta que quiere acabar con todo.

 

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Mundo deshabitado

Esto me pasó un día, me encontraba en mi casa, solo recuerdo haber escuchado una explosión, me desmaye. Al despertarme, todo me parecía extraño, no escuchaba nada a mi alrededor, vi por la ventana, solo vi caos, salí afuera de la casa todo estaba destruido, las calles agrietadas, los árboles derribados, no había señales de vida humana, me asuste tanto de estar solo en un lugar donde todo estaba destruido, me preguntaba ¿qué pasaba? si estaba soñando, tenía que ser una pesadilla, era una alucinación. Cuando de repente veo entre los restos un movimiento, me alegre demasiado salí corriendo, era un pequeño perro, bueno no era una persona pero me alegre de que estuviera con migo para hacerme compañía.

Sobreviví con unas pocas cosas que tenia de comer, nos acomodamos en la casa con Bobby, así le puse al perro, era ya de noche, nos dispusimos a dormir queriendo que a la mañana siguiente fuera todo diferente, pero no al despertar solo me sentía más triste y confundido quería saber que había pasado, ¿porque era yo el único ser humano con vida?

sinDe repente mientras renegaba de lo que me pasaba, escuche que alguien tocaba la puerta de la casa, me alegre pero al mismo tiempo pensé que ya hasta loco me había vuelto, que estaba escuchando cosas, a pesar de eso salí a ver por la ventana, solo vi una enorme luz resplandeciente que me segaba, decidí abrir la puerta, me lleve un gran susto por lo que mis ojos veían, eran una figura extraña, con ropas raras, estaban dentro de una gran nave espacial, inmediatamente me hipnotizaron, porque no sé cómo llegue hasta este planeta en el que estoy, no sé si afligirme más o menos por lo que estoy pasando, estoy en una jaula preso por estos seres , pero por lo menos no estoy solo en este planeta tengo compañía.

 

 

Harlan Ellison nació en Ohio, creció allí e incluso llegó a cursar 18 meses en la Universidad del Estado de Ohio. Al cabo de estos 18 meses tuvo que abandonar la universidad. Un año después, en 1955, era bien conocido por el Fandon de Cleveland, Ohio. Su primera contribución profesional la realizó en 1956 con GLOWWORM para Infinity Science Fiction. Desde entonces no ha dejado de publicar prolíficamente. Poco después de publicar su primer libro de ciencia-ficción, Ellison se mudó a Chicago en 1959 donde trabajo como editor de Rogue Magazine. En 1962 Ellison se mudó a Los Ángeles dónde reside actualmente.

Harlan Ellison es uno de esos escritores a los que no se les pude encasillar totalmente dentro de la ciencia-ficción. De sus casi 90 libros, un tercio son de ciencia-ficción, otro tercio son de fantasía y el resto pertenecen a la corriente general de la literatura. El mismo ha llegado a afirmar que pretende crear un conjunto de obras que transcienda cualquier género. Además de ser un autor muy prolífico ha sido un autor muy premiado. Por citar solo unos cuanto premio debemos citar sus ocho premios Hugo por ARREPIÉNTETE, ARLEQUÍN, DIJO EL SEÑOR TIC-TAC (1966), NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR (1968), LA BESTIA QUE GRITABA AMOR EN EL CORAZÓN DEL UNIVERSO (1969), EL PÁJARO DE LA MUERTE, (1974), ADRIFT JUST OFF THE ISLETS OF LANGERHANS (1975) JEFFTY TIENE CINCO AÑOS (1978) (relato que también obtendría el Locus y el Nebula de 1978), PALADIN OF THE LOST HOUR, (1986), a las mejores representaciones dramáticas por CITY ON THE EDGE OF FOREVER (un episodio de Star Trek) en 1968 y por A BOY AND HIS DOG en (1976) así como los premios especiales de 1968 y 1972 por sendas antologías bajo el nombre común de VISIONES PELIGROSAS. También ganó dos premios Nebula, uno por su novela corta UN MUCHACHO Y SU PERRO en 1969 y el ya mencionado JEFFTY TIENE CINCO AÑOS en 1978. Una relación exhaustiva de todos sus premios se puede encontrar en SPECULATIVE FICTION AWARDS)

En su curriculum hay que incluir 1700 historias, ensayos, artículos, columnas periodísticas, dos docenas de guiones televisivos (TWILIGHT ZONE,BABYLON 5) y una docena de argumentos cinematográficos.

Con estos antecedentes no sorprende que el Washington Post calificará a Harlan Ellison como uno de los más grandes escritores americanos de historias cortas aún vivos o que el Los Ángeles Times dijera: Ya es hora de que se premie a Harlan Ellison con el título de el Lewis Carroll del siglo XX.

Falleció el 27 de junio de 2018, en Los Ángeles a los 84 años.


Bibliografía

  • Amiga fría, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 104, (1978)
  • Arde el cielo, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 112, (1979)
  • Arrepiéntete Arlequín, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 82, (1976)
  • La Bestia Que Gritaba Amor en el Corazon del Universo, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 19, (1971)
  • El Circo del Ratón, Nuevas Dimensiones 1, Editorial Adiax, Colección Fénix, (1982)
  • Dormido y con las manos quietas, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 30, (1972)
  • Jeffty tiene cinco años, Martínez Roca, Los premios Hugo 78-79
  • Lo mejor de los Premios Nebula, Ediciones B, Colección Nova nº 61, (1994)
  • No tengo boca y debo gritar, Producciones Editoriales, Star-Books nº 9, (1967)
  • Santa Claus contra A.R.A.C.N.I.D.O., Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 82, (1976)
  • Soldado, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 85, (1977)
  • El último hombre, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 93, (1977)
  • Vic & Blood, (junto a Richard Corben), Norma Editorial S.A., (1989)
  • Visiones peligrosas, Martínez Roca S.A., (1983)
  • La Voz en el jardín, Ediciones Dronte, Revista Nueva Dimensión nº 100, (1978)

Filmografía

  • Un perro y su chico, (basada e una de sus novelas), (1975)

Series de televisión

  • Un perro y su chico, (basada en una de sus novelas), (1975)
  • Star Trek The City On the Edge of Forever, (guión), (1966)
  • The Starlost , (creador como Cordwainer Bird), (1973)
  • La fuga de Logan, (guión), (1977)
  • The outhers limits, (guión de tres episodios), (1977)
  • Babylon 5, (asistente conceptual de varios episodios), (1977)
  • The Twilight Zone, (guionista de varios episodios y consultor creativo), (1981)

Videojuegos

  • No tengo boca y debo gritar, (guión)

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Del crimen a la escritura: Anne Perry

  • “Sabía que había hecho algo malo y que debía soportar el castigo. Pero luego dejé de pensar en ello””Nunca pienso en mí misma con 15 años, pero eso no quiere decir que me asuste verme tal y cómo era” “Soy optimista respecto al género humano. Por eso midentifico con Pitt, mi personaje preferido” “En mis historias se mata por miedo, o por ira. El asesino cuenta a menudo con mi comprensión”
  • Escritora británica, popularmente conocida como la Reina del crimen victoriano por sus dos series de novelas de misterio: una protagonizada por el Inspector Thomas Pitt y su esposa Charlotte -iniciada en 1979 con el título “Los Crímenes de Cater Street”-; y la otra protagonizada por el detective amnésico William Monk, junto a la enfermera Hester Latterly y el abogado Oliver Rathbone -que se iniciara en 1990 con el título “El rostro de un extraño”-. Anne Perry también ha desarrollado una serie de novelas ambientadas en la Primera Guerra Mundial y breves relatos navideños.
Juliet Hulme, hasta los 20 años de edad, se convirtió en Anne Perry para olvidar que era una asesina. A los 15 años, junto con una amiga mató a ladrillazos a la madre de esta, en un bosque de Nueva Zelanda. Dada la juventud de ambas, la pena de muerte se convirtió en más de 5 años de cárcel, los mismos que han transcurrido desde que el estreno de la película Criaturas celestiales, reabrió el suceso ocurrido en 1957. Muchos años después de intentar rehacer su vida en Inglaterra y en estados Unidos, esta autora de novelas policiacas alcanzaba el éxito. Nadie podía imaginar que tras su nombre, tras sus historias victorianas, se ocultaba la historiade un crimen real.

Anne Perry escribe exitosas novelas policíacas, pero cuando tras sus ojos azules buscas la sombra de un crimen, no persigues una ficción. En su caso la realidad es mucho más poderosa que cualquier argumento inventado. Ella fue una asesina. En 1957, cuando tenía quince años, junto a su amiga Pauline, mató a la madre de ésta. Ocurrió en Nueva Zelanda. Allí golpearon con unos ladrillos la cabeza de la víctima hasta quitarle la vida. El crimen conmocionó a la sociedad del lugar, y las dos adolescentes, que debido a su edad se salvaron de la pena de muerte, fueron condenadas a cinco años y medio de prisión. Luego, nuestra protagonista, cuyo verdadero nombre es Juliet Hulme, lo cambió por el de Anne Perry. Comenzó una nueva vida, se convirtió en escritora de novelas policiacas y se hizo famosa. Y de pronto, hace ahora cinco años, el estreno de una película de horror y sexo, Criaturas celestiales, basada en aquel lejano suceso, puso en marcha el pasado, y desveló que la escritora Anne Perry era en realidad una de las autoras del crimen. “En ese momento pensé, -dice ella, a los sesenta años-, que todo regresaba de nuevo, que mi vida se iba a arruinar para siempre. Fue uno de los momentos peores de mi existencia”. Sin embargo nada de eso ocurrió, recibió el apoyo de cientos de personas, montones de cartas. Ella cree que fue gracias a la ayuda divina, y al sugerirle que, quizas, simplemente la gente resultó ser más generosa de lo que ella esperaba, insiste tajantemente: “Ha sido Dios, estoy completamente segura”.Han transcurrido 45 años desde que el “crimen” tuvo lugar. Aún resulta atroz imaginar a las adolescentes matando fríamente a la madre de Pauline. El diario de ésta fue la prueba que las incriminó ante la justicia. Sin embargo Anne Perry piensa que había muchas razones para que ella actuara como lo hizo. “Yo tomaba muchas medicinas, estaba muy enferma, y cerca de la histeria. Mis padres iniciaban su separación y eso me hacía sufrir mucho. Lo único que recuerdo es que en aquel momento las cosas se me estaban yendo de las manos y que me sentía obligada hacia Pauline. Ella se mataría, era mi certeza, y yo sería la responsable de su muerte si no accedía a sus deseos. Me encontraba muy sola y carecía de la fortaleza suficiente para hacer frente a la situación”.

-¿Ha vuelto a ver a Pauline?

-No, no me gustaría. Ella se portó muy bien conmigo, venía a verme todos los días mientras permanecí en cama, me escribía al hospital, pero no deseo verla. Anne Perry, o Juliet Hulme, nació en Inglaterra. Su padre era profesor de matemáticas en la universidad de Cambridge. Cuando ella tenía doce años la familia se trasladó a Nueva Zelanda. Era una niña enferma, que acudía al colegio de vez en cuando. Eso podría explicar que solo llegara a tener una amiga, Pauline, cuyos padres regentaban una pescadería. En el juicio salió a relucir una posible relación lésbica nunca confirmada. “Yo era una niña abierta, con una lengua demasiado rápida para decir todo lo que me parecía divertido o inteligente. Era una buena estudiante y quizás por eso arrogante, imaginativa y soñadora. Claro que lo importante es cómo te ven los demás”. Anne añade que entonces creía ser la personalidad dominante, pero que con el tiempo ha comprendido que la dependencia puede significar poder y ahora piensa que ella permitía que Pauline ejerciera ese poder sobre ella. “Era la tiranía del débil”.

Desde hace siete años, Perry vive cerca de Portmahomack, un pueblo de pescadores situado a una hora en coche de Inverness, una ciudad al norte de Escocia. Es una mujer muy alta, se mueve con empaque. Está orgullosa de su casa, un edificio escocés restaurado, de su jardín lleno de rosas por el que dice no pasear nunca. Todo el tiempo sus respuestas y comentarios basculan entre la manifestación de una íntima satisfacción consigo misma, y una especie de candor; como si creyera que todo lo que en este momento le rodea, o le sucede, fuera causado por un milagro. Es el mismo candor que aparece entre las líneas de su escritura, de historias sangrientas pero simples, de personajes lineales. Mantiene la misma actitud cuando hablamos del “crimen”, al que nunca se refiere en esos términos, evitando llamar a las cosas por su nombre. Dice, “aquello”, “lo que ocurrió entonces”, “los hechos”. Y parece que al mencionarlo hablara de un incidente menor. Sonríe y explica: “Oh sí, desde luego, pero “aquello” se me borró pocos meses después de que ocurriera”. Como si hubiera olvidado guardar en la nevera un tarro de mermelada.

Al preguntarle cómo vivió sus años de cárcel, donde pasó desde los quince hasta los veinte años, por ejemplo, si fue algo horrible, dice que sí, pero lo hace con su voz melodiosa mientras mira con sus insistentes ojos azules. Luego añade que lo peor de todo fue no poder tomar un baño en todo ese tiempo, no comer fruta fresca, no escuchar música, pintar. Leía mucho y memorizaba durante horas en la oscuridad. ¿Tal vez para no recordar? “Oh, supongo. Quizás. Si lo que te rodea es horrible utilizas la mente para evadirte”. Respecto al sentimiento de culpabilidad, comenta: “Oh, supongo que lo tenía, quizás; sabía que había hecho algo malo y que debía soportar el castigo. Pero luego dejé de pensar en ello”.

-¿Usted recuerda el momento del crimen?

-Oh, no ¡Nadie recuerda lo que hizo a los quince años!

Anne Perry juega a tener completamente dominada su memoria. Por eso tarda en desvelarse el modo en que la escritora asumió su pasado, supo utilizarlo, y hasta sacarle provecho. Finalmente reconoce, pero siempre hablando en términos generales, que es necesario estar de rodillas, completamente abajo, tirado en el suelo, diciendo me equivoqué, para empezar a superar algo terrible. Añade la coletilla de que, en cambio, no hay que sentir pena por uno mismo, y que ella es, sobre todo, alguien que ha aprendido. “Lo contrario sería una enorme tragedia. Yo, nunca pienso en mí misma a la edad de 15 años, pero eso no quiere decir que me asuste verme tal como era, porque la gente tiene derecho a cambiar”. Enseguida añade un, gracias a Dios; porque Dios sale a relucir frecuentemente a lo largo de su conversación.

Se siente bien, entre otras cosas porque ha sabido crear un mundo propio. A una milla de su casa, vive su madre, que tiene 86 años, y a unos pocos metros su amiga Meg, su asistente personal desde hace 22 años. Y con ellas, los cuatro hijos de Meg y los veinte gatos que reúnen entre ambas. Anne y Meg se conocieron en una iglesia mormona. Hoy los hijos de Meg consideran a Anne como una segunda madre. Meg lee sus manucristos, que escribe siempre a mano, sentada en un sillón, pero sólo hace ocho años que la escritora puede pagarle por este servicio. Ahora las dos se ríen de los tiempos de penuria económica cuando apenas tenían dinero para sobrevivir. Ahora Anne Perry es una mujer rica, que puede permitirse el lujo de ser generosa con los hijos de Meg, lo que comenta llena de orgullo; uno de ellos, Simon, es su jardinero, y la que es su esposa, pasa a máquina las páginas que Anne escribe con letra menuda seis días a la semana y desde las nueve de la mañana a las seis de la tarde.

Pero antes, entre los veinte y los treinta años, la vida de Anne Perry, no fue nada fácil. Al salir de la cárcel fue a la universidad, donde estudió historia, y luego vagó por trabajos diversos; fue secretaria, recepcionista, empleada en una compañía de seguros y hasta en una empresa de limusinas en Hollywood. Y todo el tiempo cargando con su nombre falso. “Mire, dice con su cálida sonrisa, alguien sí sabía quién era yo. No tuve más remedio que decírselo a las autoridades norteamericanas para obtener mi visado de entrada en aquel país”.

“Realmente han pasado cuarenta años desde entonces, el mundo ha cambiado y también mi vida. Cuarenta años es mucho tiempo”.

Su vida, parece construida a base de saltos mortales, el primero de los cuales es, sin duda, el crimen. Pero muchos años más tarde, otro acontecimiento marcaría su existencia. Vivía en Estados Unidos, el día que entró en la Iglesia de Jesucristo y los Santos del Último Día. Entonces se convirtió; se hizo mormona. Explica la naturaleza de su fe y se hace evidente la importancia que ésta tuvo para Anne Perry. “La mayoría de las religiones”, -dice-, “parten del pecado original, de la pérdida de la inocencia del hombre, y todas persiguen recuperar esa inocencia, volver al paraíso. Los mormones, en cambio, creemos que el hombre no perdió la inocencia, que es inocente y pecador inexorablemente. Lo importante es seguir adelante con la experiencia que cada uno ha tenido, con lo bueno y lo malo. Los mormones aceptamos a las personas tal como son, por muy espantosos que sean los pecados que han cometido”.

Anne Perry se agarró a la fe mormona, la herramienta que necesitaba para seguir adelante. “Si”, reconoce, “es absolutamente cierto. Y también me proporcionó una red de amigos que me comprenden y me aceptan tal como soy”. En ese pequeño mundo que se ha construido en la costa escocesa, cuenta con la cercanía de una comunidad mormona. Los gatos de Anne, y los de Meg, entran y salen, corretean por el jardín y la casa. El salón principal es enorme, está casi vacío. Sólo el dormitorio parece una habitación vivida, y el estudio donde trabaja. Situado en la parte más alta de la casa, por su gran ventanal se ve la de Meg, y el bosque de árboles enormes y rododendros salvajes que tapizan el paraje. En ese estudio escribe sus novelas ambientadas en la época victoriana; un momento histórico que le permite prescindir de conocimientos forenses para elaborar sus historias. No le interesan las huellas digitales, o los modernos métodos científicos de investigación policíaca. Lo que le importa es la gente, y por tanto los personajes. “Ellos conocen la naturaleza humana y actúan guiados por el sentido común”.

En la comida, al preguntarle por qué comienza siempre sus novelas con el relato de un crimen, aclara que es para agarrar la atención del lector, porque si no lo consigues en las dos primeras páginas, lo habrás perdido para siempre.

Llegados a este punto de la conversación, al preguntarle porqué empezó a escribir policiacas, dice que su padrastro le contaba la historia de Jack el Destripador. Insistía en que aquel asesino podía ser cualquier persona, que iba bien emboscado bajo una identidad normal y corriente, que quizás un día alguien se iba a llevar una gran sorpresa al descubrir quién era. “Eso me dió la idea de escribir historias terribles protagonizadas por personas que están cerca de nosotros, y que no son como pensamos. Porque todo el mundo guarda algo en su interior que no quiere que se conozca; cosas de las que se averguenza”.

¿Habla por propia experiencia?

-Oh, sí, supongo que sí. El caso es que desde que escribió su primera novela policíaca, Crimenes en Carter Street, fue aceptada de immediato. Le pagaron 3.000 libras de las de 1976 y desde entonces no ha parado de publicar. Escribe un libro al año, ahora dos, desde que ha creado una nueva serie protagonizada por un policía.

A medida que sus obras aparecían en el mercado, el nombre de Anne subía como la espuma. Primero fue superventas en Estados Unidos y en su país, luego en Francia, ahora crecen sin parar sus lectores españoles. Sus historias atraen a la gente. Tanto como las de su compatriota Agatha Christie, con quien no le gusta que la comparen porque “Christie plantea unas tramas más inteligentes, más complicadas, pero eso no es lo que a mí me interesa, que es explorar en el interior de los personajes”. En cuanto a Patricia Highsmith, piensa que es demasiado pesimista y negativa. “Yo soy optimista respecto al genero humano. Por eso me identifico con Pitt, uno de mis personajes preferidos, que es un policía comprensivo con las flaquezas humanas, tolerante”.

Dice que el pasado le ha enseñado que las cosas no son blancas o negras, y a no juzgar demasiado rápido a los demás. Para explicarse mejor, recurre a un ejemplo: “Como tengo un acento educado, cultivado, mucha gente me ha dicho que tuve suerte de haber tenido oportunidades para educarme. Luego se sorprenden, al conocer mi pasado, y darse cuenta de que todo cuanto tengo me lo he ganado a pulso”.

-¿Por eso, por el aprendizaje, no renunciaría a nada de lo que ha vivido?

-Cambiaría lo que hice, “aquello”; pero no la experiencia que me ha hecho ser como soy, las enseñanzas que aquello me proporcionó. Los crímenes que narra en sus novelas son sangrientos, espantosos. Ella se muestra de acuerdo con esta opinión, pero quiere puntualizar. “Porque si se mira con detenimiento” -dice-, “se verá que en mis argumentos ninguna persona muere de forma lenta y dolorosa; si hay detalles escabrosos, como mutilaciones, siempre han sucedido tras la muerte de la víctima. Si hay un envenamiento, éste muere mientras duerme. Es decir, la muerte siempre es rápida”.

Hablamos de una de sus historias, donde varios hombres, tras ser asesinados, son mutilados salvajemente, cortándoles los genitales. Ella interrumpe para decir: “No puedo decir que estuviera bien lo que hicieron esas chicas, las asesinas, pero, es comprensible. Ellas matan movidas por la ira de la justicia”.

Perry piensa que cuando alguien comete un asesinato, suele hacerlo, básicamente, por dos motivos; por miedo, y por carecer del tiempo suficiente para juzgar mejor la situación. Pero a veces también se mata por un sentido de la justicia, por la ira que produce la injusticia. Y por avaricia, un motivo muy poco atractivo para la escritora; o por celos, un motivo poco interesante. Piensa que en sus argumentos, normalmente hay una mezcla de varias razones, y siempre huye de la locura como motivación, porque no es buena a nivel dramático. “En mis historia se mata fundamentalmente por miedo, o por ira, y el temor puede ser por uno mismo o por otra persona. Y en esos casos, el asesino cuenta a menudo con mi comprensión. Si alguien tiene miedo, está entre las cuerdas y no encuentra salida, uno puede entender que se llegue a matar”. En una de sus historias, una mujer asesina a su marido porque está abusando de sus hijos de forma regular y no encuentra otro medio para acabar con la situación. Perry pregunta: “¿No cree que cualquiera puede ponerse en el lugar de esa mujer? Lo que intento con mis libros es que todos comprendamos que una persona, en ciertas circunstancias, puede llegar a esos extremos, y que eso nos haga pensar dos veces antes de juzgar a los demás”.

En su opinión, todo escritor lleva a sus textos lo mejor y lo peor de sí mismo. Nadie puede narrar una historia realmente fuerte sin haber vivido algo igualmente fuerte. Así que, dado que Perry es una persona que sabe de tragedia y muerte, está capacitada para inventar esa clase de argumentos. Verdaderamente, ha logrado convertir la más terrible experiencia de su vida en algo positivo y muy rentable, lo que no deja de ser fascinante. Además, el descubrimiento de su verdadera identidad, un secreto cuidadosamente guardado, le ha permitido iniciar una nueva vida. Perry, por fin, puede decir quien es y vivir en paz.

 Laberintos de la noche

Ediciones B ha lanzado la vigésimo primera novela de la serie protagonizada por William Monk y su esposa Hester; se trata de Laberintos de la noche (Corridors of the night).

Laberintos de la noche de Anne Perry
Los hermanos Rand -Magnus, un médico astuto, y Hamilton, un genio de la química- buscan obsesivamente una cura para lo que por entonces se conoce como la «enfermedad de la sangre blanca».
En un anexo del Hospital de Greenwich, la enfermera Hester Monk está atendiendo al adinerado Bryson Radnor, uno de los pacientes moribundos de los hermanos Rand, cuando topa con tres niños débiles y aterrorizados, y se da cuenta con horror de que los dos científicos los han comprado para realizar experimentos con ellos. Los Rand están a punto de conseguir una cura milagrosa, y no pueden correr el riesgo de que se conozcan sus experimentos…
Antes de que Hester pueda revelar el secreto, ella también cae prisionera. Mientras el comandante Wiliam Monk y sus fieles buscan a Hester en las oscuras calles londinenses y la bella campiña inglesa, el tiempo se agota para la valiente enfermera y los niños a los que intenta proteger.

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Un escritor de éxito en cadena perpetua por asesinato: Curtis Dawkins

Primero mató a una persona, luego escribió un libro. Antes había estudiado un máster de Humanidades y, mucho antes, había empezado a notar los efectos de sus problemas mentales, que intentó combatir a base de drogas y alcohol. Pero la historia de Curtis Dawkins no es tan sencilla. El motivo por el que le pegó un tiro a Thomas Bowman y ahora cumple una cadena perpetua en una prisión de Michigan (Estados Unidos) va más allá del contexto, de las circunstancias. «No habría disparado a un hombre si no hubiese estado colocado, pero hay problemas más profundos. Nunca es SOLO por las drogas y el alcohol. Asumo mi culpa», cuenta el escritor a ABC a través de correo electrónico.

Dawkins había empezado a escribir una década antes de cometer el asesinato, en 1994, cuando la empresa de sus padres se incendió y decidió volver a sus estudios para convertirse en escritor. Su vida, sin embargo, siguió por otros derroteros. Se casó, formó una familia y consiguió un trabajo como vendedor de coches. Pero todo cambió en 2004, una noche que consumió crack y destrozó muchas vidas: la de Bowman, la suya, la de los familiares de ambos. Ya en prisión, con el crimen a sus espaldas, la literatura se convirtió en su «salvavidas». «Si no hubiese escrito nada, no estaría aquí hoy», confiesa ahora.

Cada día, dedica unas cuatro horas a escribir, aunque podrían ser más. «He visto programas de televisión sobre cárceles rusas donde cada segundo está estructurado, lo que me parece una pesadilla. Yo básicamente vivo mi vida. Tengo un trabajo de prisión como limpiador. Pero si quisiera podría escribir 24 horas al día», afirma. De ese empeño nació un libro de relatos que llamó la atención de Scribner’s, una de las principales editoriales estadounidenses, que le ofreció un adelanto de 150.000 dólares. Finalmente, la obra se publicó en julio de 2017. Ahora, después de haber cosechado buenas críticas en su país, en las que se destacaban los méritos literarios de su criatura, «Hotel Graybar» llega a España de la mano de Seix Barral.

Los relatos de Dawkins hablan de la cárcel, de los presos, de lo que se queda fuera, del mundo inmenso y ya lejano, de la esperanza, pero también de la asunción de la culpa. Es una mirada, cuenta, distinta. «La mayoría de los presos no han tenido una educación académica, que es la razón por la que el mundo rara vez escucha su voz. Parte de mi propósito era darles a estos chicos una voz, y una que no viniera de la mano de algún idiota que enseña clases de escritura en prisión», asevera. Una mirada, insiste, honesta: «No hay nada que me cabree más que un libro deshonesto».

Quizá por ello, las historias de «Hotel Graybar» se construyen a partir de sus experiencias directas de la cárcel. Pretenden ser veraces, aunque están siempre filtradas por su ojo de letraherido y admirador de Pynchon, DeLillo o Joy Williams. El cuento que abre el libro –«La prisión del condado»– fue también el primero que escribió, y le vino a la mente mientras pasaba la cuarentena obligatoria para todos los que entran en la prisión del condado de Michigan. De hecho, usó el nombre de uno de sus compañeros, pero sus abogados le aconsejaron que lo cambiara. A pesar de todo, en el relato se palpa esa sensación de claustrofobia y se sufren esas relaciones extrañas (y obligadas) que se establecen entre los desconocidos.

De lo que no habla este libro es de la noche en la que Dawkins mató Bowman, una culpa de la que no se ha liberado a pesar del tiempo, que todavía lo asalta ciertos días, ciertos momentos. «Podría escribir sobre aquella noche. Sería fácil ficcionalizarla y no hay nada que no se pueda hacer ahí, pero no quiero. Tengo conciencia y no me sentiría bien haciéndolo. Mi pareja, la novelista Kimberly Knutsen, ha escrito sobre aquella noche desde su perspectiva, pero yo no lo necesito», explica.

Aquella noche, disparó un revólver Smith & Wesson del calibre 357 que se había comprado para sentirse protegido porque trataba constantemente con narcotraficantes. Formaba parte de su paranoia in crescendo. Ahora no piensa lo mismo. Dawkins está a favor de una legislación más severa con el control de armas. «Ojalá me hubieran denegado el arma por mi historial mental. No estaría aquí. Nadie necesita un fusil. Nadie con problemas mentales necesita un arma. Sí, necesitamos una regulación más estricta», remata.

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.

Antes del huracán’ de Kiko Amat

El escritor publica Antes del huracán, una novela sobre la locura que regresa al cinturón obrero de Barcelona, el paisaje sentimental de su infancia

 

Asegura Kiko Amat (San Baudilio de Llobregat, 1971) que, “aunque sea por decoro telefónico”, no lleva puesto el pijama, su habitual traje de faena. El periodista y novelista barcelonés nos atiende desde su casa un día antes de la publicación de su última y extensa novela -más de 400 páginas-, Antes del huracán (Anagrama), que presenta este miércoles en Barcelona. Tras un largo periodo de encierro mientras la escribía, ahora podrá “salir del cubil” a respirar aire fresco. “Hasta me he afeitado, cosa que no hacía desde 2007. Ayer quedé con unos amigos después de mucho tiempo y ni siquiera me reconocían”, asegura. “No entiendo a los que se meten a escribir por glamour, este oficio implica solo aislamiento, obsesión y una domesticidad enloquecida”, opina el siempre cáustico novelador del extrarradio.

Antes del huracán regresa precisamente a ese cinturón metropolitano y obrero barcelonés que le vio crecer y la parte más esencial de la trama se ubica temporalmente en los años ochenta, a pesar de que al terminar su primera trilogía –El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), Cosas que hacen BUM(2007) y Rompepistas (2009)- dio por clausurada su indagación en ese contexto.

La novela cuenta la historia de Curro, un preadolescente sensible, inteligente y con trastorno obsesivo compulsivo, y la de su familia desestructurada, marcada por la precariedad económica y afectiva y un historial psiquiátrico nada halagüeño para el futuro del protagonista.

No quiero ponerle gloria ni épica al asunto, pero el paisaje de mis juegos era un puto solar”

Todo lo que cuenta esta parte de la trama sucede en torno a 1982, bastante “antes del huracán”, y se intercala con capítulos en los que Curro, ya en 2017, se encuentra ingresado desde hace 20 años en el psiquiátrico que está justo al lado del colegio donde estudió de pequeño y planea fugarse con la ayuda de un mayordomo con el que inventa conversaciones ingeniosas en un lenguaje afectado. Contraponiendo ambos escenarios temporales, la novela va mostrando poco a poco el camino hacia ese irremediable “huracán” que un día dará con sus huesos en el manicomio. También aparecen monólogos (conversaciones de bar en las que se omiten las respuestas del interlocutor) que completan la historia familiar, especialmente la del abuelo que enloqueció durante su participación en la Guerra Civil, cuando un obús dejó a su capitán con la cabeza intacta y la columna vertebral al aire, delante de sus narices, así como la de su madre, que también acabaría perdiendo la cordura cuando la familia terminó de romperse.

Locura, violencia y envidia

“Yo vengo de un mundo donde la locura era natural y cotidiana”, explica Amat, cuya madre trabajaba de auxiliar de enfermería en el psiquiátrico real en el que se inspira el de la novela. “O sea, que le tocaba limpiar culos y vómitos y enfrentarse a la destrucción”. Para Amat, su pueblo “se parece mucho a todos los pueblos de la periferia urbana mediterránea e incluso universal”, pero el suyo tiene una peculiaridad añadida porque albergó “uno de los psiquiátricos más grandes de España en aquella época, si no el más grande”, explica.

¿Y cómo ha cambiado desde los 80 hasta hoy ese extrarradio que describen los libros de Amat? “Ha cambiado muchísimo. Yo me fui, como todos los autores de extrarradio, para mantener una relación de secuestro mental permanente con el lugar donde nací”. El escritor se fue de Sant Boi (ya nadie dice San Baudilio) a los 22 años, y ahora tiene 46. “El libro explica cómo ha cambiado, porque en 2017 el protagonista intenta buscar a los espectros de la infancia en el paisaje presente y no lo consigue. ha cambiado demasiado. Por otro lado, ese paisaje está vivo en mí. Cierro los ojos y veo las cisternas abandonadas, las espiguillas, las rieras llenas de zurullos de cabras porque aún había pastores en la zona, las torres eléctricas… Las torres eléctricas sí que siguen allí. Pero ya no encuentro aquellos solares. El solar fue nuestro paisaje natural, el descampado. No quiero ponerle gloria ni épica al asunto, pero el paisaje de mis juegos era un puto solar. Ahora vuelvo y me encuentro algunos destellos de aquellos solares y es como hacer un viaje místico”.

También recuerda Amat la violencia estructural de aquel medio ambiente: “Yo no me crié en un entorno lumpen, sino en un entorno humilde de clase obrera, media-baja más bien tirando a baja, pero sí era un mundo violento. No es que hubiera pistolas al aire, pero el mundo periférico de los 80 se estructuraba sobre una base de violencia. Los profesores ejercían

Antes mis personajes eran niños dañados con botas de skin, ahora solo son niños dañados”

la violencia física contra los alumnos, la calle era violenta… No de manera excepcional, sino habitual. También el tipo de desestructuración de las familias era distinto al de ahora. Entonces eran padres muy jóvenes, babies making babies, como dice la canción. Gente tratando de entender el mundo, de entender su propia paternidad. Y querían creer que salían de una dictadura pero aún estaban inmersos en ella”.

“Mucha droguería, pero su padre es cojo”, dice la madre de Curro al referirse a otro niño del colegio de familia más pudiente que la suya. La novela está llena de envidia y resentimiento hacia el éxito de los demás. “Lo utópico es la solidaridad de clase, pero solo un memo o alguien que nunca ha vivido en un entorno de clase obrera puede decir que en ese contexto existe la empatía constante. Solo desde muy arriba se ven los colores difuminados, pero si estás inmerso en esa periferia te das cuenta de que hay una paleta de colores desorbitada. La diferencia entre llevar Paredes o Tórtola (dos marcas de zapatillas) era enorme. En el colegio eras otro tío si llevabas una u otra. Es muy tentador pintar a la clase obrera con unos atributos como los que le ponían los escritores socialistas benevolentes del siglo XIX, pero no es así. Hay pequeñas envidias, rencillas absurdas. Un odio de hormiga del que nadie estamos exentos, y pintar esa pequeñez es nuestra obligación como escritores”.

Rascarse las costras

Dice Amat que todos sus autores favoritos ambientan sus novelas en los lugares donde se criaron. John Fante, por ejemplo, en Los Ángeles; Irvine Welsh en “un suburbio de mierda de Edimburgo”. “Yo soy de digestión lenta y he tardado años en entenderlo, pero mi foco de energía es el sitio de donde vengo y lo que da impulso y enjundia a todo lo que hago. En cuanto me alejo del extrarradio urbano barcelonés y de los años 80, lo que hago pierde potencia y se vuelve endeble”, confiesa. “Cada uno tiene sus costras y yo no puedo dejar de rascarme las mías. O, dicho de un modo casi esotérico, cada artista tienen un punto de poder, un punto donde está tocado por la gracia”.

Kiko Amat llevaba seis años sin publicar una novela. “Te seré sincero: igual que los futbolistas tienen malos días, los escritores tenemos malos años e incluso malas décadas. Yo he tenido una época en la que la plenitud de mi vida era un obstáculo para escribir”. En este tiempo, entre otras cosas, el autor ha sido padre. Tener acceso a esa plenitud hizo que su narrativa perdiera “esa rabia y esa frustración incurable” que impulsa su narrativa.

“Los narradores somos las únicas personas que nunca cicatrizamos”, opina Amat. Fue al volver a rascarse sus “costras” cuando encontró nuevos motivos para escribir una novela. “Regresé a la disciplina con respeto, genuflexionando como si entrara en un templo inquietante”. Además se siente satisfecho por un logro reciente: “He conseguido desaparecer del libro”. En sus primeros libros, cree que él estaba demasiado presente. “Yo venía de la clase obrera y nadie me había hecho caso nunca, así que cuando empecé a escribir, mis novelas hablaban de mí, de mi juventud rara subcultural, de los discos raros que tenía. Un montón de referencias arcanas se interponían entre el lector y yo, mi voz quedaba enterrada bajo un montón de chapas… Esto lo pasa uno como un acné, como una veleidad juvenil que tiene que vencer. Y de golpe quieres desaparecer más y más del texto y que solo quede la historia. Quien haya leído mis anteriores novelas y ahora lea Antes del huracán notará un cambio abismal. Creo que esto ha sido uno de mis triunfos respecto a mi ambición personal como escritor. Si antes mis personajes eran niños dañados con botas de skin, ahora son solo niños dañados”.

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, traductora, consultora en feng shui, terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional) y metafísica.