Alberto Ruy Sánchez, entre las letras del deseo…

Treinta años después de su primera novela, el escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez escribe libros con la mentalidad de un náufrago que echa botellas al mar, confiado en la aparición de lectores imprevistos capaces de apreciar su mensaje.

“Escribo para alguien inesperado, sabiendo que comunico porque a mí lo que me gusta es la experiencia de compartir historias”, asegura en entrevista a Efe el autor de “Los sueños de la serpiente”, una novela con tintes de ensayo, algo de colección de cuentos y también de reportaje.

Se trata de la historia de un hombre viejo que desentraña sus recuerdos y termina por inventarse a sí mismo a partir de sus memorias.

“La forma de este libro es algo distinto para lo que cuenta, la historia de un hombre destruido por situaciones sencillas. No es un héroe, no es un bueno contra los malos y es más culpable de lo que sabe”, asegura el intelectual de 65 años.

Emigrado a Estados Unidos, el personaje principal viaja luego a la antigua Unión Soviética para trabajar en la planta Ford que Stalin compró para tener una Detroit en su país, lo cual le sirve al escritor para desvelar en su libro la hipocresía del Gobierno de Moscú y recrear la filosofía de sus líderes, convencidos de la necesidad de eliminar físicamente a quien pensara diferente.

 

“Estamos llenos de intelectuales estalinistas convencidos de que asesinar es el costo de una Revolución, esa idea está en Lenin mismo”, dice y luego relaciona el tema con la realidad de México, donde hace años el Gobierno dejó de estar centralizado y ahora en cada estado hay autoridades con un poder total del que suelen abusar.

“Ahora tenemos la alianza de 32 virreyes absolutos de México (gobernadores de estados) y la alianza de los poderes con el narco. No es que el narco el que corrompió a la política, la política con su forma corporativista corrompió al narco. Mi libro habla de esos mecanismos, de cómo detrás de la construcción de algo se esconde la serpiente”, asegura.

Alberto Ruy Sánchez debutó como escritor de ficción con la novela “Los nombres del aire”, con la que ganó el premio Xavier Villaurrutia de 1987 y a partir de ahí ha permanecido como un escritor prolijo con habilidad para ligar géneros sin preocuparse por la opinión de los críticos puros ni por la de los eruditos.

“Nunca parto del género. Trato de expresar de la forma que pienso (…) Todos mis libros pueden ser descalificados por algún profesional del género y lo han sido. El primero lo llevé a una editorial de poesía y me dijeron es novela, intenté presentarlo como novela y me advirtieron (que) es poema”, dice.

En “El sueño de la serpiente”, el personaje principal se enamora de Silvya Ageloff, la mujer seducida por el asesino de León Trotsky, el español Ramón Mercader, quien la usa para entrar a la casa del comunista ruso y matarlo en 1940.

A diferencia de otros libros en la que la representan como una mujer fea, en su obra Ruy Sánchez la humaniza, al referirse al romance de su personaje con la enigmática mujer.

“Nadie dice que Carlos Monsiváis escribió sobre el temblor, pero era feo, no veo el porqué deben decirlo en el caso de una mujer. No solo es sexismo, es un juicio que la condena. Veo sus fotos y la veo normal, en todas las personas hay una belleza profunda y esta mujer debió haber sido muy interesante”, dice.

Ruy Sánchez empleó ocho años para escribir su novela y aunque le gustaría que la obra sea leída como “Los nombres del aire”, impresa de manera constante desde 1987, sabe que es una apuesta incierta.

“Si tendrá pocos lectores o muchos, no lo puedo saber y eso es lo maravilloso”, señala el autor, emocionado por el elemento de sorpresa que rodea sus “botellas echadas al mar”.

 

‘Los sueños de la serpiente’, novela donde protagonista va despertando poco a poco: Ruy Sánchez

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, metafísica, blogger, Especialista en feng shui y terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional).

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«La forma del agua»:b Guillermo del Toro y Daniel Kraus

El visionario cineasta Guillermo del Toro y el renombrado autor Daniel Kraus combinan su formidable talento en una historia de amor tan conmovedora como fascinante. “La forma del agua” está ambientada en la ciudad de Baltimore en plena Guerra Fría, en el centro de investigación aeroespacial Occam, al que hace poco ha llegado un ser tan extraordinario como potencialmente valioso: un hombre anfibio capturado en el Amazonas. Lo que sigue es una emotiva historia de amor entre este ser y una de las mujeres de la limpieza en Occam, quien es muda y se comunica con la criatura por medio del lenguaje de signos.Desarrollada desde el primer momento como un rompedor lanzamiento simultáneo –una misma historia recreada por dos artistas en los medios independientes de la literatura y el cine–, “La forma del agua” entreteje la fantasía, el terror y el género romántico a fin de crear un relato que resulta tan trepidante en el papel como en la gran pantalla. Prepárate para una experiencia distinta a todo cuanto has leído o visto.

Además, el libro cuenta con ilustraciones del artista visual James Jeanes, y entreteje fantasía, fábula y amor para crear un cuento aún más apasionante.

Kraus y del Toro colaboraron previamente en la novela juvenil “Trollhunters”, que se adaptó en la que ya es la serie familiar más vista de la historia de Netflix. Fue durante un encuentro sobre este proyecto cuando los dos empezaron a desarrollar la idea que acabaría convirtiéndose en “La forma del agua”.

Hablando de los autores, Guillermo del Toro es un aclamado director de cine, productor y guionista, conocido, entre otros filmes, por Hellboy o El laberinto del fauno, ganador de tres Oscar. El cineasta mexicano es también coautor de la novela Nocturna, que ha inspirado la serie The Strain.

A su vez, Daniel Kraus es editor, cineasta y premiado escritor de literatura de terror juvenil. Su segunda novela, Rotters, ganadora del premio Odyssey y finalista del Bram Stocker, está considerada por la crítica «un clásico del terror».

La Forma del Agua (Trailer subtitulado español)

 

 

 

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille, escritora, metafísica, especialista en Feng shui y terapeuta en EFT (Técnicas de liberación emocional).

Bienvenue à Three Pines: Chez Louise Penny.

” La femme qui tue. De son village en Estrie, Louise Penny décape la société québécoise dans des polars qui deviennent des best-sellers. ” Georges-Hébert Germain, L’actualité

Un outrage mortel, le 12e roman de Louise Penny, arrive sur les rayons précédé d’excellentes critiques. À sa sortie en anglais l’an dernier, le Washington Post a même déclaré qu’il s’agissait du meilleur roman de sa carrière.

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Dans Un outrage mortel, on retrouve le personnage fétiche de Louise Penny, Armand Gamache, qui accepte d’interrompre sa retraite pour prendre les commandes de l’école de police de la Sûreté.

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Un outrage mortel Louise PennyFlammarionEn librairie le 10 aoûtSon... (IMAGE FOURNIE PAR FLAMMARION QUÉBEC) - image 1.1

Un outrage mortel Louise PennyFlammarionEn librairie le 10 aoûtSon 13e roman en anglais, Glass Houses, paraîtra quant à lui le 29 août.

IMAGE FOURNIE PAR FLAMMARION QUÉBEC

Dans Un outrage mortel, on retrouve le personnage fétiche de Louise Penny, Armand Gamache, qui accepte d’interrompre sa retraite pour prendre les commandes de l’école de police de la Sûreté. Après avoir combattu la corruption au sein des forces policières, le voilà déterminé à tuer le ver dans la pomme, et donc à faire le ménage au sein de l’établissement. Comme le dit l’auteure, « si la muraille de Chine s’est écroulée, ce n’est pas à la suite d’attaques extérieures, mais bien à cause d’une brèche à l’intérieur ».

Mais on s’en doute bien, la tâche ne sera pas si simple pour le commandant. Entre les vieux fantômes, les anciennes façons de faire de l’école et les jeunes idéalistes qui ont choisi d’embrasser la carrière de policier, Gamache devra naviguer serré. En parallèle, les lecteurs retrouveront avec bonheur l’attachante petite communauté de Three Pines, qui se passionnera pour une mystérieuse carte – carte qui jouera un rôle clé dans le récit – et qui permettra de retracer l’histoire du village jusqu’à la Première Guerre mondiale.

UNE HISTOIRE DE TRANSMISSION

« Je voulais parler de transmission et de l’importance des mentors dans notre vie, confie Louise Penny, jointe à Londres, où elle a passé une partie de l’été. Gamache est un mentor pour les élèves de l’école de police. Et au sein de la petite communauté de Three Pines, Ruth est un mentor pour Claire. À travers ces deux personnages féminins, je voulais faire référence au mouvement des femmes. C’est grâce aux femmes avant nous que nous sommes arrivées là où nous sommes aujourd’hui. Un peu comme la communauté des fourmis qui forment un pont pour traverser la rivière, et dont les plus vieilles se noient pour permettre aux plus jeunes de traverser. Je trouve cette image très belle, très poignante. »

La vie est parsemée de mentors positifs, mais on peut aussi rencontrer des mentors négatifs. Il en est également question dans Un outrage mortel. Le personnage de Leduc, entre autres, ce policier qui incarne les vieilles façons de faire, exerce une influence néfaste sur certains élèves.

« Le roman parle aussi des choix que nous faisons chaque jour, les banals comme les importants, et les conséquences qui viennent avec. »

Armand Gamache fera donc des choix déterminants, comme celui d’accepter la demande d’admission d’une jeune fille dont la candidature avait été rejetée la première fois. Pourquoi ? C’est un des mystères du roman. Car à première vue, la jeune Amelia, avec sa méfiance, ses tatouages et ses piercings, n’a pas grand-chose en commun avec ses confrères. « J’ai côtoyé des jeunes femmes comme Amelia, dit Louise Penny. Elles sont comme nous, elles veulent appartenir à quelque chose de plus grand. »

Mais Gamache a ses raisons. Tout comme il a ses raisons de prendre contact avec son ancien complice Brébeuf pour lui faire une demande qui ne sera pas sans conséquence.

« Ces deux hommes-là s’aiment, mais il y a eu une trahison fatale entre les deux, observe l’écrivaine. Certains passages ont été difficiles à écrire, mais j’aime aborder des sujets avec lesquels je ne suis pas à l’aise. J’aurais aimé que ce soit plus facile, mais l’important, pour moi, c’est que ce que je décris soit fidèle à ce qui arrive dans la vraie vie. »

L’ESPRIT DE FAMILLE

Comme dans la plupart des romans de Louise Penny, on retrouve dans Un outrage morteldes références à l’art – la peinture, la musique, la littérature. Comme lorsqu’Armand Gamache offre à Amelia un exemplaire des Pensées de Marc Aurèle. « C’est plus qu’un livre que lui offre Gamache, précise l’auteure. C’est un héritage spirituel, une sagesse. Personnellement, les méditations de Marc Aurèle me font réfléchir au courage. Je n’ai pas toujours eu le courage d’assumer les conséquences de mes actes, mes personnages non plus. »

Autres thèmes récurrents dans l’oeuvre de Penny : l’amitié ainsi que l’esprit de communauté, qui est une des caractéristiques de la petite ville de Three Pines que les lecteurs de Penny apprécient tant. Ce même esprit de communauté (certains diront esprit de corps), on le retrouve également dans les rangs de la police. Et on le voit naître dans le petit groupe de jeunes recrues de l’école de police dirigée par Armand Gamache.

« De nos jours, tout le monde veut appartenir à un groupe, à une communauté, être dans une relation d’intimité avec des gens, estime Louise Penny. À mes yeux, il n’y a pas de différence entre la famille et les amis : mes amis sont mes frères et mes soeurs. Nous formons un clan avec un instinct tribal. »

Reste à voir si le clan résistera aux nombreux soubresauts imaginés par Louise Penny…

Louise Penny a longtemps travaillé comme journaliste à la radio anglaise de Radio-Canada avant de s’imposer comme “la plus récompensée des auteurs canadiens de romans policiers” (Maclean’s).

“Still Life”, le premier titre de sa série «Armand Gamache enquête », traduit sous deux titres français “En plein cœur” (Flammarion Québec, 2010), et “Nature morte” (Actes Sud, 2012), a remporté un nombre remarquable de prix prestigieux, du Creasy Dagger en Grande-Bretagne à l’Arthur-Ellis Award au Canada en passant par les Anthony et Barry Awards aux États-Unis, tous destinés à récompenser un premier roman, les ouvrages suivants ont plus que confirmé ce succès.

Suivront, toujours avec l’inspecteur Gamache, “Sous la glace”(2011), “Le Mois le plus cruel” (2012) et “Défense de tuer” (2013).

Ses romans figurent aux palmarès des meilleures ventes. Comme plusieurs de ses personnages, elle habite les Cantons-de-l’Est.

En 2011, elle demeure à Sutton au Québec où se situe le décor des enquêtes de l’inspecteur québécois Armand Gamache de la Sûreté du Québec. Les livres de cette série lui ont valu quatre fois de suite (2007–2010) le prix Agatha pour le roman policier de l’année qui se conforme au style d’Agatha Christie.

La série des enquêtes de l’inspecteur Armand Gamache, en est à son septième volume aux États-Unis.

 

 

Compilation réalisée par Lorena Lacaille.

El escritor de la familia: Ignacio Martínez de Pisón

Las novelas de Ignacio Martínez de Pisón suelen tratar de familias: es decir, de la coerción del grupo y de las resistencias (o los pactos) de los individuos que lo componen, o del deterioro del conjunto y del paralelo esfuerzo de alguno de sus miembros por salvarlo. La última de sus narraciones, La buena reputación, de proporciones y andadura tan tolstoianas, se acercaba al primer modelo. Carreteras secundarias y Dientes de leche, como la presente novela, Derecho natural, andan más cerca del segundo.

Pero esta nueva novela está narrada en primera persona y la implicación del protagonista con lo que cuenta es mayor: Ángel Ortega es quien persevera fiel pero enfadado ante un padre que aparece y desaparece de la escena familiar, como el histrión egoísta, sentimental e ­inútil que es; Ángel es quien sostiene a su madre, Luisa, tan pronto crédula como sorprendentemente llena de recursos y rencores; es quien vela por un hermano cleptómano y por dos hermanas que sobreviven como pueden en esta familia de orates. Y todavía halla capacidad de sacrificio para proteger a un primer amor de preado­lescente, Irene, que nunca ha sido correspondido y naufragó en los vericuetos de la heroína. La vida es compleja y, como cavila en una ocasión, es que “la vida cambia el sentido del relato, depende de dónde le pongas fin. ¿Cómo se resume una vida?”.

Las novelas de Martínez de Pisón se apoyan en un universo de referencias materiales cargadas de emotividad

Corren los años setenta y ochenta, en Barcelona y en Madrid, y no son casuales ni el título de la novela, que apela a la vieja disciplina del derecho natural, que dio sentido universal a la norma moral, ni el hecho de que Ángel curse la carrera de leyes y forme parte de un departamento universitario de Filosofía del Derecho. Ha vivido un tiempo en que los ideales del derecho tenían poco que ver con el ejercicio de la justicia y en la que también los individuos esquivaban la responsabilidad de sus actos. No es el caso de Ángel —que tiene más o menos la edad de su inventor— porque jamás elude nada y siempre está al pie del sobresalto: es el hombre que se hace cargo de la debilidad de todos y que comprende incluso que la estrambótica historia de sus padres “había sido una historia de amor anómala, intrincada, tortuosa, pero historia de amor al fin y al cabo”.

Como siempre, una novela de Martínez de Pisón se apoya en un universo de referencias materiales cargadas de emotividad. A la galería de automóviles de otras novelas —el Citroën Tiburón de Carreteras secundarias o el Simca 1200 de El tiempo de las mujeres — hay que añadir ahora la furgoneta Siata, que una empresa hispanoitaliana montaba sobre los bastidores del modesto Seat 600. A tantas músicas pegadizas, el Romancillo de mayo que Joan Manuel Serrat hizo sobre un poema de Miguel Hernández y que la familia Ortega ha convertido en signo de identidad doméstica. Como sucede con tantos otros objetos icónicos: aquellas cámaras fotográficas Werlisa, por ejemplo, que tenían un nombre extranjero pero fueron el orgullo de la industria de Vic. También abundan los trabajos inverosímiles y los negocios pintorescos que casi nunca dan para vivir: pocos lo son tanto como los que componen el currículo de Ángel Ortega, padre: actor en spaghetti-westerns y en películas de miedo, guionista frustrado, agente de colocación de artistas y, aunque lo sepamos desde las primeras y maestras páginas de esta novela, imitador del cantante Demis Roussos, bajo el seudónimo delator de Big Demis.

Bajo toda la novela parece filtrarse la melodía dulzona y la voz cálida del cantante, cuyas carnes copiosas coronaban unos cabellos de nazareno y cobijaba aquella suerte de hopa de sumo sacerdote de la cursilería. En el epílogo de Derecho natural, el verdadero cantante se nos aparece y su imitador disfruta —poco antes de morir— la posibilidad de cantar a dúo con él. A vueltas del humor —que alguna vez recuerda los efectos del cine mudo— y de la piedad más sobria, entre el afecto por sus personajes y la responsabilidad de quien está escribiendo un trozo de la historia suya y de muchos otros, Ignacio Martínez de Pisón nos ha dejado otra excelente novela.

 

 

Compilación realizada por: Lorena Lacaille escritora, especialista en Feng Shui y terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional)

El mejor escritor cómico del mundo: S.J.Perelman

Decía que, de joven, se quedó casi ciego por toda la porquería que leyó. «Lo peor jamás pensado y dicho por el hombre –explicaba–. Combinado con mis estudios de latín y griego, produjo unos resultados más que dudosos». Con esas credenciales se estrenó en esto de la escritura en su revista universitaria, componiendo viñetas cómicas. Pero pronto se le quedaron cortas, o más bien las leyendas de los dibujos se hacían cada vez más largas, y se pasó a los cuentos. Escribiría hasta 560 relatos recogidos en 23 colecciones, once guiones de cine –ganó un Oscar– y cuatro de televisión.

S. J. Perelman (Nueva York, 1904-1979) fue «el escritor más gracioso de América», según Tom Wolfe; incluso el «ser humano más gracioso del mundo», a juicio de Woody Allen. El eslabón necesario entre el cineasta, que tiene a Perelman como su gran referente, y Groucho Marx, con quien trabajó en dos películas y que en la cita promocional de una de sus antologías escribió: «Desde el momento en que cogí el libro hasta que lo dejé, me invadió una risa incontenible. Algún día tengo intención de leerlo».

El autor humorístico más célebre de la edad de oro de las letras estadounidenses se tomaba muy en serio su trabajo. Se consideraba un escritor, en todo caso un escritor cómico, pero nunca un humorista. En el trato personal no era especialmente divertido: se mostraba reservado, rehuía la risa fácil y, ya fuera por timidez o por los episodios de depresión que atravesaba de tanto en tanto, rara vez se lanzaba a contar chistes en presencia de extraños. Las críticas le afectaban más de la cuenta, y durante la primera mitad de su vida arrastró cierto sentimiento de fracaso por tardar tanto en conocer el éxito.

Pese a su enorme producción artística, Perelman escribía despacio, muy despacio. Seis días a la semana, de diez de la mañana a seis de la tarde, se sentaba a pelearse con la precisión de las palabras. Quedaba tan lleno de barro cuando escribía, dijo en una entrevista, que releerse le parecía algo repugnante. Al parecer, una vez le llamaron al teléfono mientras pulía una frase, y Perelman prometió devolver la llamada cuando acabara. Tardó un día en hacerlo.

Esta anécdota la cuenta Didac Aparicio en el excelente prólogo de «Perelmanía». La calidad de los textos introductorios del editor de Contra ya son marca de la casa, y con este libro sigue adelante en su empeño de publicar la obra de autores yanquis que por alguna extraña razón no habían llegado a España. Perelmanía es una divertida antología de los mejores relatos del autor neoyorquino, disponibles por primera vez en castellano. Cuarenta y dos textos escritos a lo largo de cinco décadas, la mayoría de ellos rescatados del inagotable archivo de The «New Yorker», la revista de cabecera de Perelman. En ella firmó 278 piezas cómicas.

Las fuentes de su humor se encuentran en anécdotas leídas al vuelo en revistas del corazón o de sociedad, o en la literatura pulp; motivos que al escritor le servían como punto de partida de sus feroces sátiras de la sociedad norteamericana y de sus costumbres, que, bajo la luz de su humor, se revelaban absurdas y pueriles.
Perelman fue, además de un genuino neoyorquino de refinamiento dandi y algo esnob, un incansable viajero que dio la vuelta al mundo varias veces. Le debemos, también, parte del humor de los hermanos Marx, para quienes escribió dos de sus más celebradas películas: Pistoleros de agua dulce (1931) y Plumas de caballo (1932). En 1956, ganó un Oscar por el guion de La vuelta al mundo en ochenta días.

Esta antología quiere reivindicar una de las voces más originales de la narrativa breve en lengua inglesa que apenas había sido traducida a nuestro idioma.

No es un libro fácil de leer, y mucho menos de traducir, pues no se puede decir que el aterrizaje en ese universo desprovisto de sentido común, hiperbólico, sea plácido. Ni navegar por esa prosa tan barroca, tan forzada, a veces tan elitista y otras tan informal. Para Perelman, «el principal mérito del humor es el uso de lo inesperado, las referencias indirectas, quitarle importancia a la grandilocuencia, esa asunción constante de lo impotente que es uno en la mayoría de las situaciones». Los títulos de los relatos de Perelman dan una idea de su propuesta narrativa: «Para mí lo eres todo, más impuestos municipales» y «¡Habrase visto! ¿De dónde han salido ese par de zánganas con curvas de guitarra?» son dos buenos ejemplos. Menudos sudores debió pasar David Paradela para traducir esa batería de ocurrencias. Y, sin embargo, qué necesario era poder leer estas historias de judíos, hipocondriacos y urbanitas desorientados.

 

«S. J. Perelman es el ser humano más gracioso del mundo, en cualquier medio. Ningún escritor actual iguala a Perelman en talento cómico, delirante inventiva, erudita habilidad narrativa y deslumbrantes y originales diálogos.»

Woody Allen

«Desde el principio al final de su carrera, Perelman fue capaz de ser el escritor más gracioso de América.»

Tom Wolfe

«No se me ocurre ningún escritor de humor que tuviera un vocabulario más rico e ingenioso que S. J. Perelman; y muy pocos escritores serios.»

John Updike

«Fue un extraordinario maestro del lenguaje.»

Kurt Vonnegut

«S. J. Perelman debería ser declarado un tesoro nacional viviente.»

Eudora Welty

«S. J. Perelman fue el escritor cómico más brillante de su generación.»

Bill Bryson

«El escritor más gracioso desde… él mismo.»

Gore Vidal

«El más original y gracioso estilista de la prosa humorística del siglo XX.»

Frank Muir en The Oxford Book of Humorous Prose

«Sid es como un órgano Roxy con tres teclados, cincuenta registros y una miríada de pedales bajo la banqueta. Cuando quiere una palabra, ahí está.»

E. B. White

 

 

 

 

Compilación realizada por: Lorena Lacaille escritora, especialista en Feng Shui y terapeuta en EFT (técnicas de liberación emocional)

La prosa de Fernanda Torres: “Melancólica, reflexiva, divertida y profundamente humana.

Fernanda Torres. Actriz de cine, teatro y televisión, el público carioca ya se había acostumbrado en los últimos años, además, a leer las opiniones de esta mujer polifacética en la prensa local, en Diario Folha de San Paulo, Veja Rio o en la revista Piauí.

 

Su salto a la literatura parecía la prolongación natural de este impulso narrativo y se produce con Sete anhos su primer libro; una recopilación de crónicas de su profesión y vida. De ahí, el salto a la ficción no se ha hecho esperar.

Alfaguara acaba de traducir y publicar su primera novela que lleva por título una palabra (en este caso) nada premonitoria: FIN.

La novela se centra en la historia de cinco amigos de Rio de Janeiro que se reúnen y recuerdan momentos memorables de sus vidas: juventud, amistades, sexo, frustraciones, fiestas, amores, miedos, soledad… vida.

“Juventud, amistades, sexo, frustraciones, fiestas, amores, miedos, soledad… vida.”

Álvaro, Silvio, Ribeiro, Neto, Ciro, van desgranando de esta manera su paso por el mundo y el trascurrir del tiempo, y esto le sirve a la autora para llevar al lector por un trozo del camino de la historia reciente (años 70 y 80) de Brasil.

Melancólica, reflexiva, divertida y profundamente humana, esta novela que narra, a través de cinco historias cotidianas, el final de cinco vidas elegidas a azar, proporciona al lector una visión poliédrica y madura de un país famoso en el mundo entero por ser el símbolo superficial de la fiesta, las playas interminables y las muchachas de cuerpos dorados por el sol.

“Melancólica, reflexiva, divertida y profundamente humana.”

Todo ello, inevitablemente, está descrito en esta novela, pero cubierto por el velo suave de la melancolía inteligente. Hay en esta historia, en la forma de afrontar la complejidad del tema, un juego de contrastes intensos que, tal vez, sólo pueda darse en Fernanda Torres, acostumbrada a vivir y trabajar encarnando otras vidas y otros personajes.

Fin, de Fernanda TorresSea como fuere, esta actriz ahora también escritora, ha sido capaz de contar una historia con humor pero sin superficialidad; con complejidad pero sin afectación; con la densidad que requiere el recorrer cinco vidas que se dirigen hacia el fin, pero sin abandonar la alegría de vivir.

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Autora: Fernanda Torres TítuloFin. Editorial: Alfaguara.

 

Fernanda Torres nació en Río de Janeiro en 1965. Actriz y escritora, tiene tras de sí una exitosa carrera de más de treinta y cinco años en el teatro, el cine y la televisión. Recibió en 1986 el Premio a la Mejor Actriz del Festival de Cannes por su actuación en la película Eu sei que vou te amar. Es columnista de Folha de S. Paulo, Veja-Rio y colaboradora de la revista piauí. Fin ha tenido un resonante éxito de ventas y de crítica y va a ser publicada en varios países. En 2014 publicó Sete anos, un libro que contiene sus mejores crónicas.

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.

 

 

 

“La golondrina negra” de Sissel-Jo Gazan.

Quienes pensaron que la pujanza de la novela negra nórdica era flor de un día y que, tras la bomba Larsson, la ola acabaría por remitir se equivocaron de parte a parte. El último ejemplo es la danesa afincada en Berlín Sissel-Jo Gazan (1973) cuya novela publicada en 2013 y que ahora llega a España, obtuvo un gran éxito de ventas y crítica, alzándose con el prestigioso Readers Book Award. La golondrina negra es un thriller científico protagonizado por el detective Søren Marhauge en la segunda de sus aventuras.

Danesa con residencia en Berlín y doctora en biología reconvertida en escritora, Sissel-Jo Gazan regresa a las librerías españolas con nueva novela, “La golondrina negra”, un thriller científico que en Dinamarca ha sido tan elogiado como premiado.

Un nuevo ejemplo de novela negra con pasaporte nórdico, un género en el que Sissel-Jo Gazan ha logrado despuntar en poco tiempo y con tan sólo dos novelas, hasta el extremo de ser comparada con grandes como Henning Mankell, Stieg Larsson, Jo Nesbo o Camila Lackberg.

Sissel-Jo Gazan (Dinamarca, 1973) se confiesa atrapada por tres pasiones, la ciencia, la ficción criminal y los secretos de familia, tres piezas que vuelven a encajar en el puzzle que es la trama de esta su segunda novela protagonizada por el detective Soren Marhauge, su criatura literaria.

Soren Marhauge, con la ayuda de su atractiva novia Anna Bella, una inteligente mujer que tiene mucho del carácter y la personalidad de Sissel-Jo Gazan, tiene que investigar en esta ocasión la muerte -aparentemente un suicidio- de Kristian Storm, un profesor de Inmunología de la Universidad de Copenhague, que aparece ahorcado en su despacho.

Junto al cadáver la policía encuentra una carta en la que Storm se declara culpable de deshonestidad científica, después de haber conocido en un viaje al África occidental un escándalo sobre programas inmunológicos desarrollados en países de la zona.

Pero ni al detective Marhauge ni a la joven científica que ayuda al profesor en sus investigaciones, Marie Skov, les acaban de convencer las circunstancias que rodean la muerte, que no creen sea un suicidio, por lo que deciden investigar.

“La golondrina negra”, editada por Alfaguara, está basada en una historia real, después de que una doctora danesa relatara a la autora su experiencia personal, a raíz de una investigación sobre los efectos positivos y negativos que tienen algunas vacunas entre la población africana.

Una investigación que la Organización Mundial de la Salud (OMS) rehusó apoyar, poniendo en peligro que se pudiera seguir investigando.

Cinco años ha tardado Sissel-Jo Gazan en escribir lo que la crítica danesa ha calificado de novela “fascinante, brutal, elegante y compleja”, que atrapa al lector desde su comienzo y que “se degusta -han llegado a escribir- como un helado en un caluroso día de verano”.

Una historia “muy bien construida”, con “mucho vigor y corazón”, “ambiciosa y distinta”, según se ha dicho en Dinamarca sobre esta novela que hurga en la naturaleza de los seres humanos y en los “secretos que la enturbian”.

Sissel-Jo Gazan se decidió a escribir “La golondrina negra” siendo consciente de lo difícil y arriesgado del proyecto, después del éxito arrollador que obtuvo su primera novela negra, “Las alas del dinosaurio”, editada también en español por Alfaguara en 2011, elegida por la prensa de su país la mejor novela negra danesa de la década.

“¿Cómo repetir el éxito sin escribir el mismo libro?”, se preguntó la autora antes de sentarse a escribir esta novela que, como en la anterior, el mundo de la ciencia, que tanto la atrae por vocación y experiencia profesional, está muy presente. “La ciencia -ha llegado a decir- es un terreno explosivo y lleno de emociones”.

Entre otros galardones, “La golondrina negra” ha recibido el reconocimiento de la Asociación de la Biblioteca Nacional Danesa.

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.