«De qué hablamos cuando hablamos de amor»: Raymond Carver.

Si una constante tiene Estados Unidos a lo largo de su historia es la capacidad de parir escritores de primer nivel en cada sucesiva generación. Cada uno de ellos, a su modo, retrató su época a la perfección y alguno, como Ray Bradbury, se atrevió incluso a visualizar el futuro y a describirlo con todo lujo de detalles.
En la década de 1980, Raymond Carver hizo lo propio con su célebre libro De qué hablamos cuando hablamos de amor, en el que advertía al mundo entero que el nuevo gran problema de la humanidad eran las relaciones amorosas y familiares.
Un puñado de cuentos breves y de estructura singular le alcanzaron para tocar el corazón de muchos, cuando decidió exponer sin medias tintas las miserias cotidianas del estadounidense promedio. La pareja, los divorcios, las infidelidades, las peleas por la tenencia de los hijos, la fuerza bruta de los hechos o el esplendor perdido de la juventud fueron algunos de sus temas preferidos para denunciar la locura del mundo moderno.
Sus relatos sin héroes son un corte abrupto en la realidad. Es como si una cámara de cine se acercara silenciosamente a una habitación donde un matrimonio discute y fijara ese momento para la eternidad, sin dar demasiadas explicaciones. Algo parecido a lo que en 1984 harían Wim Wenders y Sam Shepard en la película Paris, Texas, donde el amor lo es todo y América no existe, es solo un marco referencial accesorio.
En ¿Por qué no bailáis?, por ejemplo, una pareja joven se acerca a un jardín donde se rematan algunos muebles, prueban una cama y un televisor y dialogan con el vendedor, que aparece con una botella de whisky y los invita a tomar mientras regatean. Es notable el contraste entre los jóvenes enamorados y ese hombre anónimo que está perdiendo a su familia y vendiendo, literalmente, el corazón de su casa.
Y nada se explica en ese relato magnífico, ni el porqué ni el cómo de esa separación, como si solo importara ese momento particular, ese día donde el protagonista sabe que no hay vuelta atrás. Que su vida está cambiando para siempre.
Desconcertada por su estilo narrativo, la crítica especializada intentó colgarle varios rótulos de los que Carver siempre renegó en vida. Se dijo que lo suyo era “realismo sucio”, aunque estaba muy lejos de Charles Bukowski y se dijo también que era un “minimalista”, a pesar de que no le interesaban los detalles y sus temas eran universales.
En este sentido, la última polémica ha sido el descubrimiento de que su editor, Gordon Lish, habría metido mucha mano en sus relatos, recortando a diestra y siniestra las partes donde Carver se perdía o se ponía sentimental.
Aunque intranscendente, la controversia se mantiene hasta hoy. Leer los cuentos completos reunidos cronológicamente en esta edición permite, no obstante, observar algunas curiosidades. Una de ellas, es que el estilo de Carver es distinto en su primera etapa que en la final. El relato breve, parco y duro de los primeros libros de cuentos da paso a otro más elaborado y barroco, donde abundan los datos y las descripciones.
Hay que decir que Carver es igual de efectivo en cualquiera de las dos modalidades. Siempre es preciso y punzante, siempre clava el aguijón donde duele, como sin querer. Se limita siempre a contar, se ahorra las metáforas y las conclusiones. Es un documentalista de la tragedia, que puede parecer algo frío e impávido a veces, pero que siempre está parado sobre algo importante.
Dos matrimonios difíciles, media vida como alcohólico, mil trabajos diferentes y una muerte temprana por cáncer de pulmón a los 50 años resumen la biografía de Carver. Bien pudo ser el personaje de cualquiera de los cuentos que se reúnen en este libro.

Los deslumbrados lectores de Catedral, primer libro publicado en España de Carver, reencontrarán en De qué hablamos cuando hablamos de amor la atmósfera y los personajes de un autor que dominó indiscutiblemente el panorama literario norteamericano de los años ochenta.

Parejas que se despedazan, compañeros que parten desesperadamente a la aventura, hijos que intentan comunicarse con sus padres, un universo injusto, violento, tenso, a veces irrisorio… En palabras de Roberto Fernández Sastre, Carver «no designa lo intolerable, sino que lo nombra. Sin concesiones hacia nada ni hacia nadie, rescata lo real en su esencialidad amorfa y brutal».

 

«Un libro de fábulas para esta década» (Jayne Anne Phillips).

«Carver no sólo da voz a una clase social hasta ahora sin nombre y sin historia, la de los nuevos pobres de la sociedad de consumo, el nuevo “proletariado de la psique”, despojado de la utopía, sino que inventa para ella un lenguaje duro, irónico y lacónico que, rehusando tanto los delirios de la fabulación posmoderna como las tentaciones de un nuevo realismo, restablece el circuito mágico entre nombre y objeto, y ensambla al hombre con el espacio en el que vive» (Marisa Bulgheroni, L’Indice).

Fuentes: El Observador, Libros, 7/oct/2016.
Anagrama
Compilación realizada por Lorena Lacaille.
Anuncios

La «Simone» novela de Eduardo Lalo y próximamente película.

En Simone, la última novela del poeta, narrador y artista plástico puertorriqueño Eduardo Lalo, un escritor sin nombre recorre las calles de San Juan, observa desde una dolida distancia a sus habitantes y recoge sus desasosegadas reflexiones en fragmentarias entradas de diario. Es un personaje suspendido en un presente desesperanzado, neuróticamente ligado a una ciudad que lo atrae y repele a la vez, pero que es, sobre todo, su ciudad. Caminando por sus calles siente la maldición del sol inclemente y es testigo de conversaciones que delatan la chatura de sus conciudadanos, su torpeza lingüística, la banalidad de sus preocupaciones: “Esto es lo que escucho y anoto en la calle. Tras las palabras queda el enigma. Pero todo sabe a plástico, a sol, a baterías doble A de un aparato hecho en China. La única salida sería tener dinero para poder encerrarse o viajar, para recuperarse viendo y escuchando otras cosas. Ése es el único verdadero privilegio aquí. La riqueza permite imaginar que  no se tiene nada que ver con esto” (49).

El tono de hastío que inunda las entradas del cuaderno del escritor empieza a transformarse ante la llegada de unos misteriosos mensajes con citas literarias que lo interpelan de forma inquietante. El juego de la sorpresa, desciframiento, pesquisa y seducción que inician estos mensajes abre la segunda línea narrativa de Simone -la del encuentro amoroso- y revela al lector el porqué del título de la novela: es el alias de la remitente, quien se identifica con la forma en que la filósofa francesa Simone Weil vivió la distancia que la separaba de sus contemporáneos. En ese San Juan de soledades y transparencia, la posibilidad de salir del encierro se asocia al milagro de una escritura que busca derroteros distintos a los que imponen la industria editorial, la mirada académica, el gusto masivo de los lectores. La historia de amor de Simone nace de la seducción literaria, ejercida primero por las novelas del escritor sobre su  lectora y después por los mensajes que ésta le envía a él.

La transformación del escritor en su encuentro amoroso y erótico con Chao Li es narrada en un ritmo nuevo, que transforma la novela en su segunda parte en un bello relato de intimidad, exploración y descubrimiento mutuo. Una restricción impuesta por ella –y que prefiero no revelar acá- desvía los encuentros sexuales por vericuetos inexplorados: “La prohibición incrementaba nuestra ansía. Nuestras sesiones desconocían el tiempo… Los movimientos se estiraban sin fin y sin esfuerzo. El acto era incolmable, al menos para mí lo era, y la energía transitaba por mi cuerpo sin agotarse. Al unirnos construíamos un lugar para el cual no había mapas ni servía la experiencia y ese ámbito desafiaba todos los presupuestos. Era imposible saber lo que hallaríamos en él y lo que se esperaba de nosotros… La soledad y el sufrimiento acumulado por años, el peso de toda una vida, nos había llevado a este punto. Éramos náufragos que compartían la misma balsa en el océano de San Juan y estaba claro que sin esta indigencia jamás nos hubiéramos encontrado” (106).

Con Chao Li al lado, el escritor descubre que San Juan alberga historias que le eran totalmente desconocidas. El tema de la invisibilidad boricua frente al mundo se agudiza al extremo en el descubrimiento de la comunidad china en la isla. Ésta se compone de migrantes con trayectorias de profundo desarraigo, frágilmente vinculados a los negocios de comida que engullen las vidas de miles de personas que nunca logran aprender bien el castellano, ni desligarse de los compromisos esclavizantes contraídos con los familiares o patrones que alguna vez les permitieron salir de su país. Li vive en un estado de doble alienación: frente a su comunidad de origen y en relación a la sociedad puertorriqueña: “El problema no es la lengua sino la imposibilidad que tienen los demás de imaginarme. ¿Es posible escribir cuando la identidad no es compartida por nadie, cuando la inmensa mayoría de la gente no puede ni siquiera concebirte?” (98).

El encuentro amoroso impulsa el despliegue del talento artístico de Chao Li, quien conjuga el dibujo y la escritura en ejercicios de encriptación y borramiento de los nombres de los personajes que marcan su vida. En el clímax de su relación, Li y el protagonista intervienen la ciudad buscando recuperar el impulso vanguardista de reconectar el arte con la vida. El escritor desempolva su cámara para fotografiar a los cocineros chinos que conoce a través de Li; al pegar sus fotos en calles y paraderos busca llamar la atención sobre rostros ignorados en el paisaje nacional. La energía erótica, artística, literaria que despliegan los amantes suspende el tiempo en un presente gozoso que transforma también la descripción de la ciudad: los espacios se recorren, en estos apartados, con ligereza y confianza, la superficie urbana dibuja las huellas que entreteje la complicidad.

A diferencia de los fragmentos de la primera parte del libro, narradas en presente, como entradas de diario, la historia de amor se relata desde un tiempo posterior, luego del final de una relación potente y frágil: “Entonces, con brazos y piernas entrelazadas, iban renaciendo nuestros cuerpos: descubríamos que los miembros nos pertenecían en exclusividad y que marcaban la diferencia y la distancia. No hacía falta que algún acontecimiento viniera a deshacernos. Éste ya había ocurrido; no se hallaba en la historia que hacíamos, sino que nos precedía. Desde que Li perdió a su padre, desde que cruzó medio mundo y vino aquí, desde que me propuse sobrevivir harto de todo pero abrazado al hartazgo, desde entonces estábamos condenados” (107). El pasado de Li es una historia de desposesión, mientras la vida del narrador parece desplegarse sobre un hartazgo y desasosiego que no tienen ni un antes ni un después, salvo por el corto lapso de su relación amorosa. Atribuir su fracaso al pasado de Li, como pretende el escritor en la cita anterior, más que un fatalismo parece una estrategia para disfrazar su mermado protagonismo en una historia cuyas coordenadas fueron casi enteramente dibujadas por la autora de los mensajes.

En Simone hay tres presencias fundamentales que se despliegan e imbrican creando una atmósfera atractiva y seductora: la de la ciudad y su imbricación con la vida del narrador, la de la apasionada relación de Chao Li con la literatura y su amor con el escritor y la de la escritura en sí misma, cuya importancia se revela desde las primeras líneas del texto: “Escribir. ¿Me queda otra opción en este mundo en que tanto estará siempre lejos de mí?” (19).

Simone es un texto de difícil clasificación genérica y no cumple con ninguno de los estereotipos que la industria cultural suele construir en torno a lo caribeño. Me parece que por la originalidad de la propuesta narrativa de Lalo y lo profundamente personal de su mirada sobre el Caribe, es un gran acierto de la Editorial Corregidor el haber elegido su última novela para inaugurar su nueva Colección Archipiélago Caribe.

Lalo, Eduardo. Simone. Buenos Aires: Ediciones Corregidor, 2011.

Próximamente, la película…La larga cultura visual de filmes que son adaptaciones de la literatura ha ofrecido infinidad de respuestas a estas preguntas que, a lo largo de su abarcadora trayectoria, no han dejado de estimular creativamente a la directora Betty Kaplan, venozalana americana, quien hace cuatro años reside en Puerto Rico. Conocida por películas como “Doña Bárbara”, “Of Love and Shadows”, “Almost a Woman” y “One Hot Summer”, -todas ellas adaptaciones de novelas- la directora y guionista compartió con El Nuevo Día, su próximo proyecto, la adaptación al cine de la novela “Simone” de Eduardo Lalo, reconocida con el Premio Rómulo Gallegos en el 2013. Kaplan lleva desde el 2014 laborando en la materialización de este proyecto que ahora camina a paso firme.

Entrevista a Eduardo Lalo

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.

 

«Prosa y versos» de Mónica Ojeda.

˝Nefando˝, lo abominable, lo infame, lo perverso. ¿Es posible escribirlo? Mónica Ojeda se dedicó a ello durante tres meses y el resultado es una novela que conmociona

La escritora y profesora de literatura Mónica Ojeda, autora de La desfiguración Silva(Premio Alba de Narrativa 2014) y de El ciclo de las piedras (Premio Nacional de Poesía Desembarco 2015), trae una propuesta atípica en la narrativa ecuatoriana. Su segunda novela —Nefando, publicada en España por Candaya— es un artefacto que tiene la fuerza de un río desgarrador que conduce al lector a lo más primitivo y desolador que puede ejecutar un humano: la violencia. Abre las puertas para habitar con agallas el origen del dolor a través de un videojuego perverso creado para la deep web. Nefando marca su objetivo desde el inicio: previene al lector que va a vislumbrar lo perturbador, lo que no se quiere ver porque resulta extremadamente doloroso, lo aterra, le permite palpar la violencia, la muerte que se dibuja lenta y silenciosamente. Su efecto inmediato es que el lector se cubra de impotencia, se le estruje la sensibilidad y quiera leer saltándose ciertas partes.
La infancia se define como una prueba de resistencia. Vemos a través de los protagonistas cómo fueron víctimas de sus padres —las primeras relaciones humanas— pero sobreviven en el presente. Coloca sobre la mesa las posibilidades de la perversión como un acto de albedrío individual que nace de la violencia y la multiplica. Se plantea mostrar que la crueldad extrema existe y forma parte de lo más insondable de la humanidad.

Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

Seis jóvenes comparten un piso en Barcelona y sus habitaciones vibran como colmenas. En cada una de ellas se cuecen actividades tan inquietantes y turbias como la escritura de una novela pornográfica, el deseo frustrado de autocastración o el desarrollo de diseños para la demoscene,subcultura informática artística. Sus espacios privados son arquitecturas blancas donde se explora el territorio de los cuerpos, de la mente y de la infancia. Mirillas hacia lo abyecto y hacia el decir, que los conecta al proceso de creación de un videojuego de culto.


Mónica Ojeda (Guayaquil, Ecuador, 1988). Master en Creación Literaria y  en Teoría y Crítica de la Cultura, da clases de Literatura en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Actualmente se encuentra cursando un Doctorado en Humanidades con una investigación sobre literatura pornoerótica latinoamericana.

BNC Programa 11 – Perfil sobre la docente Mónica Ojeda

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.

José Luis Peixoto: Literatura de vida y poesia.

‘Peixoto es una de las revelaciones más sorprendentes de la literatura portuguesa reciente. No tengo ninguna duda de que es una promesa segura de un gran escritor’ – José Saramago

‘Peixoto tiene una forma extraordinaria de percibir, transmitida en sus originales elecciones del lenguaje e imaginería’ – Times Literary Supplement

“Espléndidamente exigente…. Las imágenes que Peixoto evoca para ayudar a sus personajes a comunicarse sin palabras son singulares e inolvidables… La naturaleza parece imponerse como la fuerza reinante y la brillantez y poder de Peixoto como artista se encuentran precisamente en su deseo por reflejar la capacidad de la naturaleza para crear y destruir simultáneamente”.—San Francisco Chronicle

José Luís Peixoto nació en 1974 (Galveias, Ponte de Sor). Licenciado en Lenguas y Literaturas Modernas (inglés y alemán) por la Universidade Nova de Lisboa. En 2001, su primera novela Nadie nos mira (El Aleph, 2009) recibió el Premio Literario José Saramago. Una casa en la oscuridad (El Aleph, 2008) es su segunda novela y fue muy bien acogida por la prensa literaria y el público. Cementerio de Pianos (El Aleph, 2007) ha sido la novela que le ha dado mayor proyección internacional y se ha publicado en más en quince países, entre los que destacan Francia, Italia, Bulgaria, Turquía, Finlandia, Países Bajos, España, República Checa, Croacia, Bielorrusia y Brasil, Reino Unido, Hungría y Japón. En España esta novela ha recibido el premio Cálamo – Otra mirada 2007. Figura en docenas de antologías de prosa y de poesía, traducidas a otras tantas lenguas. Colabora en diversas publicaciones nacionales y extranjeras. Es una de las figuras más destacadas de la narrativa contemporánea portuguesa.

 

Innfluenciado por Lobo Antunes y Saramago Peixoto colabora en la revista Visao, alternando su columna con la de Lobo Antunes, uno de los escritores referentes junto con José Saramago. Saramago fue muy importante para mi, lo conocí durante nueve años y todo lo que significó su posicionamiento es básico para nosotrosTanto Saramago como Lobo Antunes han influenciado a Peixoto, Premio Literario José Saramago por su novela Nadie nos mira y Premio Cálamo por Cementerio de pianos, título con el que alcanzó fama internacional con más de 14 traducciones. “Saramago fue muy importante para mi, lo conocí durante nueve años y todo lo que significó su posicionamiento es básico para nosotros. Fue un ejemplo para construir lo que quiero ser como persona”, añade este escritor con la oreja taladrada por los piercing y para el que “la literatura no es una ciencia sino una forma de conocimiento”. “Uno tiene que vivir. Y la tarea de un escritor es enseñar a los demás que es igual que todo el mundo, que no es un personaje, pero que tiene que tener claro que cuando publica algo es un regalo para el mundo; y, si uno cree en el mundo, tiene que regalarle lo mejor que tiene y creer mucho en ello”. Peixoto recuerda que una lección que aprendió de Saramago fue la de la convicción de creer. “El ser humano no solo debe hacer experimentos, como cuando uno juega al ‘sudoku’, sino que todo lo que hace debe hacerlo con la intención de llegar más lejos y de querer que el mundo evolucione”.

Cementerio de pianos

Una novela dinámica, elegíaca e indudablemente musical, que abarca tres generaciones de la misma familia y que culmina con la muerte de Francisco Lázaro, el maratonista portugués que fuera el primer atleta en morir en un evento olímpico (Estocolmo, 1912) debido al intenso calor durante la carrera.

Nacimiento, muerte, regeneración: estos tres temas cobran un significado casi ritual en la obra de Peixoto.

Un padre y un hijo también están en el centro de El cementerio de pianos –uno muerto, el otro vivo- y ambos se turnan a la hora de narrar la historia de una familia repleta de infidelidades y abuso doméstico (un gran problema en Portugal; Peixoto señala que muere una mujer a la semana por esta causa) y cuyos secretos son extraídos cuidadosa e inesperadamente en una hipnótica serie de párrafos elípticos y laberínticos.

“Cementerio de pianos (2006) experimenta con un estilo que recuerda a Antonio Lobo Antunes, porque el espacio-tiempo narrativo se define según la memoria subjetiva, caprichosa y no siempre fiable de sus protagonistas, entre los cuales el principal es Francisco Lázaro, el célebre corredor olímpico portugués que falleció en 1912, mientras participaba en los juegos Olímpicos de Estocolmo.” (Santiago Villa Chiappe, revista Arcadia)

 

 

 

 

Narrativa

  • 2001 – Nadie nos Mira , Editorial Hiru (Nenhum Olhar, 2000)
  • 2004 – Te Me Moriste, Editora Regional de Extremadura (Morreste-me, 2001)
  • 2007 – Cementerio de Pianos, El Aleph Editores (Cemitério de Pianos, 2006)
  • 2008 – Una Casa en la Oscuridad, El Aleph Editores (Uma Casa na Escuridão, 2002)
  • 2011 – Libro, El Aleph Editores (Livro, 2010)
  • 2016 – Dentro del Secreto, Xordica (Dentro do Segredo, 2014)
  • 2016 – Galveias, Literatura Random House (Galveias, 2014)
  • 2017 – En Tu Vientre, Literatura Random House (Em Teu Ventre, 2015)
  • 2017 – Te Me Moriste, Minúscula (Morreste-me, 2001)

Entrevista a José Luís Peixoto en “La mañana en casa” (Canal 10)

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille.

Ida Vitale: poesia y escritura para llenar vacíos…

Estar solo

Un desventurado estar solo,
un venturoso al borde de uno mismo.
¿Qué menos? ¿Qué más sufres?
¿Qué rosa pides, sólo olor y rosa,
sólo tacto sutil, color y rosa,
sin ardua espina?

De “Palabra dada” 1953

Exilios

                                 …tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los Vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.

De “De procura de lo imposible” 1998

 

Gatos

Como tras los mullidos ves tres gatos
a su trisagio erótico ceñidos,
saltar por los tejados, aguerridos
como otros d ‘ Artagnan, Porthos y Athos,

pasas a depender, no de insensatos
pensamientos ajenos repetidos
ni de tu larga deuda de descuidos
sino del paso de estos gatos gratos.

El primero te quita de lo humano
sin llevarte por eso a lo divino;
el segundo te anima la sonrisa;

con el tercero, piensas, de la mano,
más cabal, de la cola del felino:
¿a qué, no siendo humanos, tanta prisa?

De “Reducción del infinito” 2002

Justicia

Duerme el aldeano en un colchón de heno.
El pescador de esponjas descansa
sobre su mullidísima cosecha.
¿dormirás tú, en lenta flotación,
sobre pael escrito?

De “Parvo Reino” 1984


Considerada integrante de la Generación del 45 con otros escritores uruguayos como Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi o Idea Vilariño, es también madre del economista Claudio Rama Vitale, y cuarta generación de emigrantes italianos en Uruguay, donde se formó en una familia culta y cosmopolita. Lectora preferente de obras históricas, su descubrimiento de dos poetas uruguayas de entresiglos, Delmira Agustini y, en especial, un espíritu afín, María Eugenia Vaz Ferreira, la inclinó a la poesía lírica, aunque sus dos grandes referentes fueron José Bergamín, su profesor en Montevideo, y Juan Ramón Jiménez, a quien también conoció en persona.

Estudió Humanidades en Uruguay y ejerció la profesión docente. En 1950 se casó con el ensayista Ángel Ramay tuvo dos hijos, Amparo y el economista Claudio, nacidos en 1951 y 1954 respectivamente. Se separó de su primer marido y colaboró en el semanario Marcha; entre 1962 y 1964 dirigió la página literaria del diario uruguayo Época. Fue codirectora de la revista Clinamen e integró la dirección de la revista Maldoror.

Empujada por la dictadura, se exilió a México en 1974 y, tras conocer a Octavio Paz, este la introdujo en el comité asesor de la revista Vuelta. Además participó en la fundación del periódico Uno Más Uno y continuó dedicada a la enseñanza, impartiendo además un seminario en El Colegio de México. Amplió su obra cultivando el ensayo y la crítica literaria (que ejerció en El País, Marcha, Época, Jaque y, entre otras, en las revistas Clinamen, Asir, Maldoror, Crisis de Buenos Aires, Eco de Bogotá; Vuelta y Unomásuno, de México; El pez y la serpiente de Nicaragua…) Tradujo libros para el Fondo de Cultura Económica; impartió conferencias y lecturas, participó en jurados y colaboró en numerosos diarios.

Volvió a Uruguay en 1984, y dirigió la página cultural del semanario Jaque. Desde 1989 vive en Austin(Texas) junto a su segundo marido, el también poeta Enrique Fierro, aunque viaja muy frecuentemente a Montevideo. Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de la República en 2010. Lee y traduce particularmente del francés y del italiano, y entre los autores de sus versiones se cuenta a Simone de Beauvoir, Benjamin Péret, Gaston Bachelard, Jacques Lafaye, Jean Lacouture y Luigi Pirandello.

Su poesía indaga en la alquimia del lenguaje y establece un encuentro entre una exacerbada percepción sensorial de raíz simbolista y la cristalización conceptual en su perfil más preciso.

Desde 1990 al presente es residente estadounidense.

 

Poesía

  • La luz de esta memoria (Montevideo, 1949)
  • Palabra dada (Montevideo, 1953)
  • Cada uno en su noche (Montevideo, 1960)
  • Paso a paso (Montevideo, 1963)
  • Oidor andante (Montevideo, 1972)
  • Fieles, (México, 1976 y 1782, antología)
  • Jardín de sílice (Caracas, 1980)
  • Elegías en otoño (México, 1982)
  • Entresaca (México, 1984)
  • Sueños de la constancia (México, FCE, 1988; reúne cinco libros anteriores y el nuevo que le da título).
  • Procura de lo imposible, 1988.
  • Serie del sinsonte, (Montevideo, 1992)
  • Con Enrique Fierro, Paz por dos (1994)
  • Jardines imaginarios (1996)
  • De varia empresa (Caracas, 1998)
  • Un invierno equivocado (México, 1999)
  • La luz de esta memoria (Montevideo: La Galatea, 1999)
  • Reducción del infinito, (Barcelona: Tusquets, 2002)
  • Trema (Valencia: Editorial Pre-Textos, 2005)
  • Con Sarah Pollack, Reason enough (Austin, 2007), antología traducida al inglés.
  • Mella y criba (Valencia: Editorial Pre-Textos, 2010).
  • Sobrevida (Granada: Esdrújula Ediciones, 2016).

Prosa, Crítica y Ensayo

 

Ida Vitale,2013, La Otra

 

Compilación realizada por Lorena Lacaille

 

Grisélidis Réal: prostitución y literatura.

Grisélidis  Réal nace el once de agosto de 1929 en la ciudad suiza de Lausana en el cantón de Vaud. Se traslada a vivir a Alejandría en Egipto a la edad de seis años para reunirse con su padre, que era director de la escuela suiza de la ciudad. Posteriormente se traslada a Atenas en Grecia donde muere su padre cuando ella tenía nueve años.

Regresa a Lausana bajo la protección de su madre, que era muy autoritaria y con la cual nunca se entendió. Recibe una educación muy estricta y rígida, que le hace rebelarse continuamente. Se graduó a la edad de veinte años en la escuela de Artes Decorativas de Zúrich

Para liberarse de su madre, se casa a los veinte años (1949) y tiene su primer hijo en 1952, separándose posteriormente. Se casa por segunda vez y tiene su segundo hijo en 1956 con la finalidad de salvar su matrimonio, pero este termina en divorcio. En este periodo intenta ganarse la vida como pintora y tiene un tercer hijo fruto de la relación con otro hombre. Este hecho, en la sociedad suiza de los años cincuenta, significaba la pérdida de la custodia de sus hijos. Los recuperó ilegalmente de su centro de acogida donde habían sido confinados y huyó con ellos a Alemania.

Se traslada a Múnich (Alemania) acompañado por un negro norteamericano llamado Rodwell, que tenía problemas psiquiátricos y acompañada también de dos de sus hijos.

Vive con grandes carencias económicas en la ciudad bávara, teniendo que soportar la violencia de Rodwell. Ante esta situación decide prostituirse en el año 1961, lo que le permite mejorar su situación personal y económica. Ejerce la prostitución por una necesidad de supervivencia, pero luego pasa a ser una militante activa en defensa de las prostitutas hasta el año 1995.

Es llevada a prisión en Alemania por haber vendido marihuana a soldados norteamericanos.   Permanece en prisión durante cinco meses dedicándose a pintar y a escribir su primer libro “Suis je encore vivante?”, ¿Estoy viva todavía?

En este libro muestra su sufrimiento por la separación de sus hijos y por la insoportable falta de libertad que tiene. Es sus escritos se nota su depresión y sufrimiento, pero al mismo tiempo su fuerza para seguir viva, amar, proteger y alimentar a sus hijos. La pintura y la escritura fueron su terapia en este tiempo carcelario

En Múnich descubrió el jazz, la música gitana y los ritmos latinoamericanos que le acompañaran toda su vida, junto a la música clásica y el flamenco. Siempre reivindicó que por sus venas corría sangre gitana. Es de destacar que en su tiempo en Alemania pasó largos periodos viviendo en un campamento de nómadas gitanos y fue adoptada por un jefe de la tribu gitana. Esta parte de su vida queda muy reflejada en el libro “el negro es un color”. Este libro no es solo el relato de la vida de una mujer que ejerce la prostitución sino también un canto al amor. En el describe su vida en el burdel de Múnich, su amor por el soldado negro norteamericano y por el patriarca gitano sobreviviente de los campos de la muerte, que había acogido a su familia.

Es un libro que se distingue por la mezcla singular de tonos, violencia lírica, escatología, hiperrealismo y onirismo. Describe dos mundos, el del orden y el de la espontaneidad, el mundo de los pequeños burgueses y el mundo de los gitanos

Al salir de la cárcel es expulsada de Alemania, regresando a Suiza. Se instala en Ginebra, eligiendo para ejercer la prostitución el barrio popular de  Paquis (la zona roja de Ginebra), donde la frecuentaban los trabajadores emigrantes españoles, portugueses, italianos, turcos y árabes. El ambiente de este barrio de clase trabajadora inmigrante es la que queda reflejada a través de sus escritos, reivindicando su trabajo como un servicio a la sociedad, luchando por la dignidad, los derechos y el respeto para las prostitutas.

Grisélidis decía “digan lo que digan nuestros detractores, esos integristas de la moral que defienden una virtud, que nos ahoga, nosotras reinamos sin competencia alguna en nuestro terreno que es compasión, elegancia y un conocimiento debidamente adquirido tanto del alma como de nuestro cuerpo humano”.

Viviendo en Ginebra es cuando empieza su etapa activista como defensora de los derechos de las prostitutas convirtiéndose en una de la líderes de la “revolución de las prostitutas” en París, cuando unas quinientas de ellas ocupan, en junio de 1975, el barrio de Montparnasse, entrando en la capilla de Saint Bernard, reclamando el reconocimiento de sus derechos. Rechazan el argumento según  el cual una mujer sólo se prostituye forzada por quien paga, y declaran que la prostitución puede ser  también una elección, su elección.

Su fama se extiende por todo el mundo, siendo conocida como la ramera revolucionaria. Ella se declara socialista pero es muy crítica con los partidos socialistas europeos y su hipocresía, en sus numerosos escritos muestra sus críticas. Es llamada por numerosas universidades para dar conferencias, estando en Nueva York, Frankfurt, Bruselas, Amsterdam, Stturgart, presentándose como una puta intelectual. Ella hablaba cuatro idiomas.

En estas conferencias reclama el papel social de la prostitución, que ella considera como una actividad aliviadora de las miserias humanas y que tiene su grandeza. Para ella, la prostitución es un acto revolucionario, un humanismo y una ciencia. Al mismo tiempo, ella reconocía el lado sórdido y oscuro de su trabajo, del cual acostumbraba a hablar en términos crudos.

Grisélidis era una especie de misionera de los sentimientos, instintos, deseos y frustraciones. Ese desasosiego del hombre decía que muchas veces se solucionaba abrazando a una mujer desnuda.

En Ginebra fundó “el Centro Internacional de Documentación sobre la Prostitución” reclamando que los historiadores le dediquen su tiempo de investigación para escribir sobre ella y su influencia a lo largo de la historia. También fue cofundadora de la Asociación de ayuda a las prostitutas (ASPASIE),   Acabó siendo la voz de las prostitutas del mundo entero

Entre sus obras escritas además de las dos ya mencionadas podemos citar “el polvo imaginario”, “las esfinges”, “a sangre y fuego” libro éste que recoge toda la poesía escrita por ella, “libreta de baile de una cortesana”.

Los textos escritos por Grisélidis han sido llevados al teatro recientemente “Griselidis la catin revolutionarie” de Anne Papin y Regine Achille-Fould y también la obra “LB25” de Valérie Bracq y Olivier Tchang-Tchong.

En sus últimos años de vida escribe “treinta años de prostitución marcan, estragan el cuerpo y el alma y os dan, también un inmenso amor a la vida, respeto humano pro el sufrimiento del otro, por su soledad, por su desesperación al ser privado de mujer y de ternura. Por sus propios fracasos, que se unen a los nuestros, y si el más allá existe deseo danzar al son de músicas gitanas, beber alcoholes maravillosos, y reencontrarme con mis hombres, aquellos que he amado, aquellos que he odiado, ayudado, aliviado, esperado, atendido, rechazado, reconfortado y temido por encima de todos los perjuicios, los tabúes, las hipocresías de esta moral enferma e inhumana que no me ha matado, de la que simplemente me he evadido hacia una mayor libertad, arriesgando mi vida”.

Grisélidis consideraba la prostitución una lucha a todos los niveles: física, comercial y política. Era un oficio psiquiátrico del corazón. Siempre afirmó que tenía tres oficios: escritora, pintora y puta.

Era una gran lectora. En su libro “el polvo imaginario” hace muchísimas referencias literarias a autores como Mohammed Choukri, Tahar Ben Jehkoum, Juan Goytisolo, Alain Robbe-Grillet, Said Ferdi, Ahmed Baba Miské, Kafka, Maupasant…

Desconfiaba de cualquier tipo de terapia psicoanalítica para evitar la prostitución. Pedía la normalización de esta profesión para evitar las enfermedades derivadas de  su libre ejercicio sin protección: sífilis, gonorrea, sida…

Luchó contra el esclavismo de las prostitutas. Mostraba permanentemente su rechazo al Palacio  de las Naciones ubicado en la ciudad y a sus funcionarios que desde allí trabajaban en la Secretaria de Estado para los Derechos Humanos.

Tenía una fijación contra el ginebrino más famoso de la ciudad, Calvino. Se declaraba “puta anticalvinista”. Grisélidis lo atacaba continuamente por su rigorismo ético y al que continuamente ridiculizaba, decía “ni muerta podrán conmigo, porque pienso ordenar que vengan a menudo a follar sobre mi tumba, así al menos no me aburriré tanto a la otra orilla” y “Ahora sí, Calvino ha quedado definitivamente follado, sodomizado, descuartizado, calcinado y bien enterrado”.

Muere, el nueve de marzo de 2005, como consecuencia de un cáncer. La prensa suiza le dedica sus primeras portadas “Adiós a la mujer pública de Ginebra”. Pide ser enterrada en el cementerio de los reyes de Ginebra, destinado a las personas que contribuyeron notoriamente al desarrollo social de la ciudad. Quería que en su lapida dijera “Grisélidis Réal, escritora, pintora, prostituta”, para así sostener la lucha por el respeto y la dignidad de los trabajadores y trabajadoras del sexo.

Las discusiones sobre la conveniencia de enterrar a esta mujer en este cementerio fueron muy fuertes. Ante la presión de la izquierda de la ciudad se accedió a enterrarla en este cementerio, al lado de varios ilustres como, Jorge Luis Borges, el escritor austriaco Robert Musil, la filósofa Jeanne Hisrch y muy cercana a su enemigo Calvino.

Los acostumbrados a los sepelios no recuerdan un cortejo más concurrido, emotivo y multitudinario como el suyo. El barrio de Pâquis estuvo de duelo toda una semana y su principal calle, “la rue de Berna”, fue bautizada con su nombre. El día de su muerte nadie ejerció, y hasta los “chulos” y proxenetas lloraron sinceramente su muerte.

Poesía de Grisélidis

Entiérrame desnuda
como he venido al mundo
fuera del vientre
de mi madre desconocida
entiérrame de pie
sin dinero
sin ropa sin joyas
sin florituras
sin maquillaje
sin ornamentos
sin velo sin anillos sin nada
sin collares
sin pendientes
de oro fino
sin carmín
ni línea de ojos
desde mis ojos cerrados
quiero ver
cómo retrocede el mundo
las estrellas
y el sol
caer
la noche expandirse
hasta su origen
y sepultarme
en su boca
acostarme
por última vez
para extenderme
al fin solitaria
como un diamante
lleno de vida
descansar
dormir al fin
dormir dormir
sin pensar
en nada más
para siempre
morir morir
morir
para reencontrarme
al fin a mi madre
y reconocer
en tu sonrisa
la inocencia
que me ha faltado
toda la vida
te he buscado
te encontré
para poder perderte
y decirte
Al fin
Te quiero.

 

Esta novela autobiográfica nace con los años sesenta. Grisélidis Réal, una joven madre, huye a Alemania con sus hijos y con Bill, su amante negro, rescatado de un establecimiento psiquiátrico ginebrino. Al final de su fuga, la extraña familia se atasca en Munich. Para sobrevivir, la narradora, sin apoyos ni tabúes, se prostituye. Pero con Rodwell, un soldado negro americano que encuentra en un sospechoso bar, todo vuelve a ser posible a pesar de la miseria. A través de este destino excepcional, narrado en un estilo directo y comprensible, se descubre una Alemania desconocida, la de las boites de jazz para los soldados americanos, los pequeños traficantes de marihuana y los campamentos de supervivientes zíngaros.

Su Obra:

  • Le Noir est une couleur, París, ed. Balland, 1974; Lausana, Éditions d’en bas, 1989; Paris, ed. Verticales, 2005.
  • La Passe imaginaire, Vevey, ed. de l’Aire/Manya, 1992; París, Verticales, 2006.
  • À feu et à sang, recueil de poèmes écrits entre mai 2002 et août 2003, Genève, ed. Le Chariot 2003
  • Carnet de bal d’une courtisane, París, Verticales, 2005.
  • Les Sphinx, Paris, Verticales, 2006.
  • Le carnet de Griselidis, paroles de Grisélidis Réal et Pierre Philippe, musique de Thierry Matioszek et Alain Bashung, canción interprada por Jean Guidoni en el álbum « Putains », 1985.
  • Suis-je encore vivante? Journal de prison, Paris, Verticales/phase deux, octubre 2008.
  • Mémoires de l’inachevé (1954-1993), textos reunidos y presentados por Yves Pagès, Paris, Verticales, 2011.

La rebelde de las letras cubanas: Wendy Guerra

En 1970, el año de nacimiento de Wendy Guerra, su familia se trasladó desde una pequeña aldea a la ciudad de Cienfuegos, en la costa sur de Cuba. “Era un lugar para nadar y pensar,” recuerda ella. Un punto de inicio lógico para alguien dedicado a nadar contra la marea.
Empezó a escribir poesía tan pronto como supo nadar. Su primera colección, Platea a oscuras, le ganó un premio de la universidad de la Habana cuando apenas tenía 17 años. Obtuvo un título de realización cinematográfica en el Instituto Superior de Arte de la Habana, pero logró evitar involucrarse en cualquier clase de carrera en los medios de radio y televisión. Siguió escribiendo.
Específicamente, escribió un diario. Escribió un montón de diarios, dejando que se apilaran a su alrededor en su piso del distrito de Miramar de la Habana, que hoy comparte con su marido, el pianista Hector López-Nussa. Escribir diarios es un pasatiempo excelente pero no es precisamente uno que te ponga en la ruta del estrellato literario, ¿correcto? Incorrecto. Los diarios de Guerra formaron la base para su íntima (aunque supuestamente ficticia) primera novela, Todos Se Van, que fue publicada en 2006 y se ha convertido en un superventas internacional. Siguiendo a su joven protagonista a través de su infancia y adolescencia, Todos Se Van es desgarradora y divertidísima y logra dar una visión fresca aunque describe los problemas dolorosamente obvios de la Cuba moderna.
“Me gusta el diario como forma narrativa,” Guerra dice, “El relato se despliega como una cinta, lo cual se convierte en sí en un tipo de estructura narrativa.”
Cuanto más profundiza en sus ideas más íntimas, más tiene que luchar con sus demonios personales y más Wendy Guerra atrae la atención del público de Cuba y de todo el mundo. Y ella tampoco rehuye exactamente ser el centro de atención. Si hubiera un premio para la Poetisa más Fotogénica, Guerra lo ganaría fácilmente.
“Una de las cosas que más me enorgullecen es que mi trabajo se haya publicado,” dice. “Mi madre [la poetisa cubana Albis Torres] fue una escritora, mucho mejor que yo, y nunca le publicaron nada. Nunca pudo separarse de su obra lo suficiente como para enseñarla a nadie. Y la única vez que lo hizo, su obra fue rechazada.”
Su madre fue la primera persona que sugirió a Guerra escribir un diario. Otra potente fuente de inspiración fue Anaïs Nin, la legendaria autora de diarios con la que Guerra tiene un parecido asombroso. Nin ha sido objeto de la investigación continua de Guerra, tanto en La Habana (los padres de Nin nacieron aquí) como en París. Guerra planea publicar su obra en la forma de un diario “apócrifo” escrito con la voz de Nin, bajo el nombre Posar desnuda en la Habana.

 

Cuando pedimos a Guerra que nos lleve a algún lugar de La Habana que sea significativo para ella, sugiere el Museo Nacional De Bellas Artes, específicamente el ala que aloja la colección de arte entre los 1980 y los 1990 del museo. “Mi mayor influencia procede de las artes visuales,” explica. “Mis diarios no son sólo crónicas sobre mi época. No, no, no — el acto de escribir un diario es un `gesto’ visual en sí. Esta parte del museo sitúa todo lo que hemos experimentado en términos de estética. Creo que el avant-garde estético de mi generación no reside en la literatura ni en la filosofía. Lamentablemente son las artes plásticas. He conseguido aceptar esto. Los colores, el texto que acompaña todas estas obras, el concepto, la forma, las bromas, la picardía, su naturaleza absurda —es todo lo que quiero lograr con humildad y modestia, a mi manera.”
Se para delante de una obra, un cuadro pintado por su ex-marido Humberto Castro, que adquirió importancia en el ámbito artístico cubano en los 1980, posteriormente se trasladó a París y ahora vive en Miami.
Él es uno de los que se marcharon.

Obras

Poesías
Platea oscura, 1987
Cabeza rapada, ed. Letras cubanas, La Habana, 1996
Ropa interior, ed. Bruguera, Barcelona, 2008
Poèmes (inédits), éd. Stock, Paris, 2009 (edición conjunta con el poeta serbio Sasa Stanisic)
Novelas
Todos se van, 2006, ed. Brugera, Barcelona, 2006 / Tout le monde s’en va, éd. Stock, Paris, 2008 / Tutti se ne vano, ed. Le Lettere, Firenze (Italia), 2008 / Alle gehen fort, ed. Lateinamerika, Solothurn (Alemania), 2008 / Всички си тръгват, Sofia, (Bulgaria), 2010 / Alla ger sig av, ed. Bokförlaget Tranan, Estocolmo (Suecia), 2010 / Everyone Leaves, (Estados Unidos), 2012, seleccionado por la revista Latina como uno de los 9 mejores libros del año publicado por un autor latinoamericano en Estados Unidos (The 9 Best Books of the Year by Latino Authors).
Nunca fui Primera Dama, ed. Bruguera, Barcelona, 2008 / Mère Cuba, éd. Stock, Paris, 2009 / Nunca fui primeira-dama, ed. Benvira, Brasil, 2010.
Posar desnuda en La Habana. Diario apócrifo de Anaïs Nin, ed. Alfaguara, 2010 / Poser nue à La Havane, ed. Stock, Paris, 2011.
Negra, ed. Anagrama, Barcelona, 2013.
Antologías
Casa de luciérnagas (antología de poetas latinoamericanas), ed. Bruguera, Barcelona, 2007
39 Antología del cuento latinoamericano, ediciones Colombia, Bogotá, 2007.
Otra Cuba secreta. Antología de poetas cubanas del siglo XIX y XX, ed. Verbum, Madrid, 2011.

 

 Posar desnuda en la Habana

Los diarios y la estancia en Cuba de Anais en su niñez y juventud llevaron a Wendy Guerra a novelar su paso por La Habana entre 1921 y 1923 siguiendo la fórmula del diario y el epistolario. Anais fue hija del compositor cubano Joaquín Nin, aunque lo más apasionante de su existencia se desarrolló en los años 30 en París, donde convivió con Henry Miller, Artaud, o L. Durrell. Para documentarse, Guerra recibió una beca del Department of Special Collections (UCLA), donde se encuentran los manuscritos. En las últimas páginas revela las entrevistas mantenidas, incluso con Rupert Pole, su último marido, y los documentos consultados en Cuba, donde descubrió el acta de matrimonio con el estadounidense Hugo Guiler, y recorrió los lugares que Nin menciona, hoy transformados o desaparecidos, recuperando el pasado de La Habana. Se trata, pues, de la recreación de una parte poco conocida de la vida de Nin. Resume la autora aquella personalidad con un interrogante que es, tal vez, la clave del libro: “¿Anaïs fue bígama, incestuosa, mitómana, adúltera, creativa, talentosa, ninfómana, bisexual?”.

Posiblemente fue todo esto y Wendy Guerra lo comprime en su estancia habanera, cuando llegó, a los 19 años, tutelada por sus tías (su madre, con dificultades económicas, permaneció con sus hermanos en París). La tía Antolina, llamada La Generala porque era viuda de general, cuidó de ella. Su padre había abandonado la familia y este desamparo convierte a Anaïs en un ser extraño que tiende a la introspección, aunque elige la alegría de vivir descubriendo La Habana. El plan que le proponen las tías es casarse con un hombre rico, aunque ella desea “casarme con Hugo”, mientras la familia de éste se opone porque Anaïs es pobre, católica y latina. Será la tía Antolina la que dé la vuelta a una situación en la que Anaïs escribe cartas desoladas a su prometido.

El mejor hallazgo de esta reconstrucción imaginaria es el ambiente familiar,las formas de vida y la inmersión cubana de una joven a la que atraen nuevas sensaciones: su experiencia sexual con Julián; la reconstrucción de la virginidad; los preparativos del matrimonio, el conocimiento de Flor, con la que descubrirá una nueva sensualidad… Pero la familia la considera excéntrica y algunos, en la cena prematrimonial, se escandalizan cuando se desnuda y posa para pintores o amigos. Fue su profesión en París y ésta será la escena que da título al libro.

El matrimonio con Hugo (su sostén económico toda su vida) la defrauda pronto. El rastro de Anaïs se prolonga hasta París en unas pocas páginas, en el reencuentro con el padre, “el rey Sol”, y amante. Anaïs se casó en 1955 con Rupert Pole, un actor con el quevivió treinta años, manteniendo a la vez su anterior matrimonio con Hugo. El personaje y sus avatares le han permitido a Wendy Guerra expresar una devoción por Cuba que atribuye a Anaïs Nin. Las páginas sobre la investigación de su amplia familia son excelentes.

Wendy Guerra, the novel